En nuestra charla, Escalada plantea una diferencia clave para entender el presente. No se trata simplemente de cambios —que pueden planificarse— sino de una transformación profunda, sistémica y abierta, donde el rumbo no está claro.
“La transformación no se puede ni liderar ni gestionar”, afirma. Y agrega un dato contundente: en apenas tres años, la inteligencia artificial pasó de ser una promesa lejana a una tecnología que ya redefine el trabajo, la educación y la vida cotidiana.
El resultado es una sensación compartida: el futuro dejó de ser previsible.


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