¿El idioma que hablamos solo
sirve para comunicarnos? Durante décadas, la mayoría de los lingüistas
respondió que sí. El lenguaje era visto como una herramienta para expresar
pensamientos ya formados, no como algo capaz de moldearlos. Hoy esa idea está
cambiando.
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| Lara Boroditsky, científica cognitiva |
Por Claudio Pairoba
La
investigadora cognitiva Lera Boroditsky se ha convertido en una de las
principales referentes de una línea de investigación que está revolucionando
nuestra comprensión de la mente: la hipótesis de la relatividad lingüística. Su
propuesta es provocadora y, al mismo tiempo, respaldada por una creciente cantidad
de experimentos: el lenguaje que hablamos influye en la manera en que
percibimos, recordamos y organizamos la realidad.
Que quede claro. No estamos diciendo que el lenguaje determine la manera de pensar de una persona. Lo que los investigadores exploran es cómo, dónde y cuánto influye el lenguaje sobre determinados procesos cognitivos. De esta manera, la relación entre lenguaje y pensamiento se vuelve más sofisticada.
¿Cómo nace el interés de Boroditsky por este tema? Es indudable que mudarse a los 12 años desde la Unión Soviética a los EE.UU. tuvo impacto en el trabajo que
desarrollaría después. Esta experiencia le mostró como distintos países (idiomas) tenían
perspectivas distintas sobre temas básicos de la vida. “Usamos una misma
palabra para hablar sobre un tema, pero en realidad estamos usando esa palabra
de manera distinta”, reflexiona. Esto la incentivó a adentrarse en cómo el pensamiento
y el lenguaje están relacionados.
Hoy en día, Borodiztky es profesora en el Departamento de Ciencia Cognitiva de la Universidad de California, San Diego. La ciencia cognitiva es un campo interdisciplinario que integra, entre otras áreas, psicología, lingüística, neurociencia, filosofía, antropología y ciencias de la computación.
Si bien el tema de la relatividad lingüística viene ganando terreno desde los años 90, el enfoque de Boroditsky se vuelve interesante porque fue capaz de elaborar preguntas sencillas que pueden probarse experimentalmente.