lunes, 9 de marzo de 2026

Sonia Concari: ciencia, escritura y la libertad de reinventarse

Física, docente universitaria, escritora, dramaturga y actriz. La trayectoria de Sonia Concari desafía la idea de que una persona debe elegir un solo camino. En esta conversación hablamos de teatro, curiosidad intelectual, identidad y de la importancia de mantener vivas las pasiones a lo largo de la vida.

 
 
 

Hay trayectorias que parecen moverse dentro de un único territorio profesional. Y hay otras que atraviesan fronteras con naturalidad. La historia de Sonia Concari pertenece claramente al segundo grupo.

Licenciada y doctora en Física por la Universidad Nacional de Rosario, Sonia desarrolló durante muchos años una intensa carrera académica como docente e investigadora, especialmente en el área de educación en ciencias. Ha dirigido tesis doctorales, participa en proyectos de investigación y continúa vinculada a la universidad a través de cursos de posgrado y nuevos programas de formación.

Pero en paralelo —o quizá como una expansión natural de su curiosidad— fue construyendo otro camino: el artístico. Es escritora, dramaturga, actriz y autora de textos literarios publicados en distintos espacios, entre ellos el suplemento Rosario/12 de Página/12.

Esa convivencia entre ciencia y arte fue uno de los ejes de nuestra conversación.

El teatro como aventura colectiva

Actualmente Sonia participa en una obra teatral que acaba de estrenarse: La casa de Bernarda bastante antes del Alba, escrita y dirigida por Julio Chianetta.

“Es una especie de precuela en tono de comedia de la famosa obra de Federico García Lorca”, explica. “Somos un grupo numeroso de actores y actrices y la estamos presentando en la sala Amigos del Arte durante marzo y abril.”

El teatro, dice, tiene una característica que lo distingue de otras formas de escritura: la colaboración.

“Aunque una persona escriba el texto, la obra se construye entre muchas. La actuación, la dirección, la escenografía, la iluminación… cada parte aporta algo. El teatro es profundamente colectivo.”

Su propio recorrido dentro de ese universo fue creciendo con el tiempo. Primero llegó la escritura literaria, luego la actuación, después la dramaturgia y más recientemente la dirección.

“Cuando algo me interesa, me entusiasma mucho. Me gusta explorar distintas facetas del proceso teatral. Creo que me siento más cómoda detrás del escenario que arriba, pero todo el proceso me resulta fascinante.”

 

Sonia integra el elenco que se presenta los viernes de marzo y abril

El origen inesperado de la escritura

Curiosamente, el punto de partida de su camino literario no fue un taller ni un proyecto editorial, sino algo mucho más cotidiano: viajes en colectivo.

“Durante varios años viajé cada quince días entre Rosario y Santa Fe. El trayecto duraba unas dos horas. Al principio escribía ideas relacionadas con mi trabajo académico. Pero después empezaron a aparecer otros textos.”

Esos textos estaban ligados a recuerdos personales.

“Empecé a escribir sobre mi infancia, sobre mis abuelas. Tenía la sensación de que quería dejar esos recuerdos registrados antes de olvidarlos.”

En un momento decidió compartir esos escritos con amigos. La reacción de uno de ellos fue decisiva.

“Me dijo: ‘Acá hay algo. Tenés que hacer talleres de escritura’. Así fue como llegué a los talleres de Eugenio Previgliano, que fue mi gran maestro.”

Aquella experiencia abrió una puerta que ya no se cerró.

Cómo nace una obra

El proceso creativo no tiene una única fórmula, según nos cuenta Sonia.

“A veces surge una idea que me da vueltas durante mucho tiempo. Otras veces aparece a partir de un cuento que ya escribí. En el microteatro, por ejemplo, hay ciertas condiciones que también influyen: pocas personas en escena, escenografía simple, duración corta.”

La inspiración tampoco aparece siempre frente a la computadora.

“Muchas ideas me vienen cuando camino. Caminando pienso escenas, diálogos o situaciones que después pueden transformarse en textos.”

En ese proceso, muchas ideas quedan en el camino. Pero incluso eso forma parte del trabajo.

“Yo no tiro nada. Una idea que parecía no funcionar puede transformarse más adelante en el germen de otra.”

A veces el disparador es inesperado.

“Una frase que escuchaste, un grafiti en una pared, una imagen. Todo puede convertirse en material para escribir.”

Sonia ha escrito libros y obras de teatro

Identidad y reinvención

En nuestra charla apareció inevitablemente un tema que hoy genera muchas preguntas: la identidad profesional y las transiciones en distintas etapas de la vida.

¿Qué pasa cuando una persona termina su vida laboral formal? ¿Cómo se redefine su identidad?

Sonia reflexiona desde su propia experiencia.

“En mi caso lo viví de manera bastante fluida porque seguí con muchas actividades. Pero creo que es un tema muy importante.”

Para ella, el problema aparece cuando toda la identidad se concentra en un único rol.

“Si alguien dedicó toda su vida solamente a su profesión, cuando esa actividad termina puede aparecer un vacío muy grande.”

Por eso insiste en la importancia de cultivar intereses diversos.

“No solamente ir al gimnasio o mirar una película de vez en cuando. Hablo de encontrar algo que realmente te apasione.”

Esas actividades, dice, cumplen un rol fundamental.

“Las personas que tienen algo que las apasiona suelen estar activas, con proyectos, con vínculos. Esa pasión oxigena la vida.”

¿Somos una sola cosa?

Le pregunto si encuentra conexiones entre su trabajo científico y su actividad artística.

Su respuesta es inmediata.

“Claro que sí. Porque soy la misma persona haciendo ambas cosas.”

Para ella, la identidad no puede reducirse a una etiqueta profesional.

“Si alguien me pregunta qué soy, no puedo decir solamente ‘soy física’. También soy escritora.”

Durante mucho tiempo le costó decirlo.

“Decir ‘soy escritora’ me llevó tiempo. Pero ahora me gusta decirlo porque es una actividad a la que le dedico mucho.”

Su formación científica también aparece en su escritura.

“Me interesa mucho la tecnología. He escrito cuentos de ciencia ficción y distopías. Son temas que me atraen mucho.”

Pero además aparece en la forma de trabajar.

“Cuando escribo sobre algo que no conozco, investigo. Busco información, estudio. Esa forma de abordar los temas viene claramente de mi formación científica.”

En definitiva, ambas dimensiones —ciencia y arte— forman parte de un mismo recorrido.

“No podemos hacer algo completamente separado de lo que somos.”

Algunas de las obras con autoría de Sonia

 

La curiosidad como motor

Si hay una palabra que atraviesa toda su trayectoria, probablemente sea curiosidad.

La curiosidad fue la que la llevó a explorar el teatro. También la que la impulsó a estudiar pedagogía cuando empezó a enseñar física.

“Cuando empecé a dar clases me di cuenta de que no sabía enseñar. En la universidad no te enseñan didáctica ni psicología del aprendizaje. Entonces empecé a estudiar esas cosas.”

Ese impulso por aprender nunca desapareció.

“Siempre me gustó estudiar. De hecho, alguna vez dije medio en broma que me gusta más estudiar que trabajar.”

La curiosidad, dice, también implica animarse a probar.

“A veces uno hace cursos o talleres y después no sigue porque no lo atrapó. Y está bien. Forma parte de explorar.”

Lo importante es mantener esa disposición a descubrir.

Compartir

Hacia el final de la conversación aparece otra idea que sintetiza buena parte de su mirada: la importancia de compartir.

“Tanto en la docencia como en la escritura hay algo muy parecido”, dice.

En ambos casos se trata de generar algo en el otro.

“Como docente, ayudás a que alguien aprenda o encuentre su camino. Con la escritura también buscás provocar algo: una emoción, una reflexión, una pregunta.”

Ese momento en el que alguien recibe lo que uno hizo es, para ella, parte fundamental del proceso.

Tal vez por eso la combinación de ciencia, arte y enseñanza no resulta tan extraña como podría parecer a primera vista.

En el fondo, todas esas actividades comparten algo esencial: la posibilidad de conectar con otros y abrir nuevas preguntas.


                                                                      
Video de la entrevista

 

Claudio Pairoba es bioquímico, farmacéutico y doctor por la Universidad Nacional de Rosario. Máster en Análisis de Medios de Comunicación y Especialista en Comunicación Ambiental. Miembro de la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario y la Red Argentina de Periodismo Científico. Acreditado con la American Association for the Advancement of Science (Science) y la revista Nature.
Coach Transformacional Escuela Hacer Historia.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sonia Concari: ciencia, escritura y la libertad de reinventarse

Física, docente universitaria, escritora, dramaturga y actriz. La trayectoria de Sonia Concari desafía la idea de que una persona debe elegi...