lunes, 28 de septiembre de 2026

La violencia que también se escribe en la cuenta bancaria

Una investigación siguió durante años los movimientos financieros de miles de mujeres que denunciaron abuso económico. Encontró ahorros que se agotan, deudas que crecen y gastos cotidianos que cambian. También plantea una pregunta difícil: ¿cómo pueden ayudar los bancos sin convertir esos datos en una herramienta de vigilancia?

Por Claudio Pairoba

Una contraseña cambiada. Una tarjeta denunciada como perdida. Un débito automático que no pudo pagarse. Por separado, son hechos habituales en la vida de cualquier persona. Pero, observados a lo largo del tiempo, pueden contar una historia más compleja.

Un estudio publicado en Nature examinó los registros de un gran banco británico para conocer mejor las consecuencias del abuso financiero: una forma de violencia en la que alguien controla el dinero de otra persona, limita su acceso a él, contrae deudas a su nombre o sabotea su independencia económica.

El problema empezó a reconocerse hace décadas como una de las formas de ejercer poder y control dentro de una relación. Sin embargo, su investigación específica tomó impulso mucho más recientemente: en 2008, un equipo encabezado por Adrienne Adams publicó una de las primeras escalas para medir el abuso económico en parejas. Desde entonces, investigadores como Judy Postmus y Nicola Sharp-Jeffs ayudaron a documentar sus distintas formas y consecuencias. Mientras que el abuso financiero se concentra en el control del dinero, las cuentas y las deudas, el abuso económico incluye, además, obstáculos para trabajar o acceder a vivienda, transporte y otros recursos.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Neuronas humanas, cerebro de ratón: el sorprendente experimento que abre una nueva frontera en neurociencia

Durante mucho tiempo, los organoides cerebrales permitieron llevar pequeñas aproximaciones del cerebro humano al laboratorio. La xenocorticación está comenzando a recorrer el camino inverso: llevar esas células humanas desde la placa de cultivo hacia un organismo vivo y observar qué sucede cuando empiezan a crecer, conectarse y funcionar dentro de él.

Sergiu Pasca, líder del equipo de investigación (Foto: Stanford Report)
Por Claudio Pairoba  

El pasado lunes 14 de septiembre, Sergiu Pasca dio una conferencia de prensa para anunciar los resultados de un trabajo científico que ya está disponible en la última edición de la revista Nature.

El anuncio, y el trabajo, no eran sobre un tema menor. El laboratorio que lidera logró implantar células de la corteza cerebral humana en el cerebro de un ratón. No cualquier ratón, sino ratones modificados genéticamente para que carecieran de su propia corteza cerebral y su hipocampo.

El desarrollo de estos ratones llamados xenocorticales (xeno: ajeno, extraño) fue el resultado de muchos años de investigación. Pasca es profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad de Stanford y su laboratorio trabaja desde hace casi dos décadas en estudiar las causas biológicas de desórdenes psiquiátricos, especialmente en su inicio. Los avances para comprender estos procesos a niveles celular y molecular han sido lentos, especialmente cuando lo que se busca es desarrollar tratamientos efectivos.

Como expresó durante la conferencia de prensa, la psiquiatría es una de las ramas de la medicina donde se han registrado menor cantidad de avances. “El desarrollo de tratamientos para un órgano se correlaciona directamente con las posibilidades de acceso a ese órgano”, dice el investigador. Su laboratorio ha trabajado históricamente para sortear esta imposibilidad, a través del desarrollo de distintas metodologías.

Una de estas técnicas consiste en crecer distintos tipos de células cerebrales en placas, para poder realizar estudios. Así es como surgen los organoides, cultivos celulares tridimensionales que se asemejan a regiones específicas del cerebro tales como la corteza cerebral o la médula espinal.

Si bien estos cultivos sirven en distintas situaciones, hay un problema. Las células no están en un entorno como el que brinda un cerebro humano, sino creciendo sobre una placa de plástico. Aunque en algunos casos esta metodología puede servir, también es cierto que los investigadores necesitaban nuevos desarrollos si querían responder otro tipo de preguntas.

martes, 8 de septiembre de 2026

El nuevo jefe es un algoritmo: cómo la inteligencia artificial está cambiando el trabajo y el derecho

La inteligencia artificial ya selecciona candidatos, organiza tareas, analiza documentos y toma decisiones que afectan nuestra vida laboral. ¿Hasta dónde puede llegar? ¿Quién responde cuando un algoritmo se equivoca? ¿Y qué ocurrirá con abogados y trabajadores en un mundo cada vez más automatizado? Conversamos con Leonardo Poses Stekelberg, abogado especializado en derecho laboral y nuevas tecnologías, sobre una transformación que avanza más rápido que las leyes destinadas a regularla.
 


La inteligencia artificial dejó hace tiempo de ser una tecnología reservada a laboratorios y especialistas. Hoy está en nuestros teléfonos, interviene en procesos de selección de personal, ayuda a redactar documentos, analiza enormes cantidades de información y comienza a incorporarse también al trabajo de abogados y poderes judiciales.

Pero su expansión abre interrogantes que exceden ampliamente la tecnología. ¿Qué ocurre cuando quien organiza el trabajo ya no es una persona sino un algoritmo? ¿Puede una IA discriminar a un candidato? ¿Qué hacemos con los datos que entregamos a las plataformas? ¿Podemos confiar en un escrito jurídico elaborado con inteligencia artificial?

Para explorar estas preguntas, conversamos con Leonardo Poses Stekelberg, abogado por la Universidad Nacional de Rosario (UNR), especialista en Derecho laboral, miembro del Poder Judicial de la provincia de Santa Fe y docente de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social en la Facultad de Derecho de la UNR. Poses Stekelberg integra, además, el Centro de Estudios sobre Derecho y Nuevas Tecnologías de esa universidad y es creador de Derecho y Algoritmo, un proyecto de divulgación dedicado al análisis de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías aplicadas al ámbito legal. 
 
Video de la entrevista en mi canal de YouTube.  

martes, 1 de septiembre de 2026

¿Pensamos como hablamos? La sorprendente influencia del lenguaje sobre nuestra mente

¿El idioma que hablamos solo sirve para comunicarnos? Durante décadas, la mayoría de los lingüistas respondió que sí. El lenguaje era visto como una herramienta para expresar pensamientos ya formados, no como algo capaz de moldearlos. Hoy esa idea está cambiando.

Lara Boroditsky, científica cognitiva
 

Por Claudio Pairoba 

La investigadora cognitiva Lera Boroditsky se ha convertido en una de las principales referentes de una línea de investigación que está revolucionando nuestra comprensión de la mente: la hipótesis de la relatividad lingüística. Su propuesta es provocadora y, al mismo tiempo, respaldada por una creciente cantidad de experimentos: el lenguaje que hablamos influye en la manera en que percibimos, recordamos y organizamos la realidad.

Que quede claro. No estamos diciendo que el lenguaje determine la manera de pensar de una persona. Lo que los investigadores exploran es cómo, dónde y cuánto influye el lenguaje sobre determinados procesos cognitivos. De esta manera, la relación entre lenguaje y pensamiento se vuelve más sofisticada.

¿Cómo nace el interés de Boroditsky por este tema? Es indudable que mudarse a los 12 años desde la Unión Soviética a los EE.UU. tuvo impacto en el trabajo que desarrollaría después. Esta experiencia le mostró como distintos países (idiomas) tenían perspectivas distintas sobre temas básicos de la vida. “Usamos una misma palabra para hablar sobre un tema, pero en realidad estamos usando esa palabra de manera distinta”, reflexiona. Esto la incentivó a adentrarse en cómo el pensamiento y el lenguaje están relacionados.

Hoy en día, Borodiztky es profesora en el Departamento de Ciencia Cognitiva de la Universidad de California, San Diego. La ciencia cognitiva es un campo interdisciplinario que integra, entre otras áreas, psicología, lingüística, neurociencia, filosofía, antropología y ciencias de la computación.

Si bien el tema de la relatividad lingüística viene ganando terreno desde los años 90, el enfoque de Boroditsky se vuelve interesante porque fue capaz de elaborar preguntas sencillas que pueden probarse experimentalmente.

La violencia que también se escribe en la cuenta bancaria

Una investigación siguió durante años los movimientos financieros de miles de mujeres que denunciaron abuso económico. Encontró ahorros que ...