sábado, 25 de agosto de 2012

Primer estudio con células madre en ACV.

Por Nora Bär | LA NACION




En un panorama frecuentemente dominado por promesas sin fundamento e ilusiones que no se cumplen más que en un puñado de trastornos de la sangre, el Incucai acaba de aprobar el primer ensayo clínico del uso de células madre en neurología que se realiza en el país.
Científicos de Fleni y el Cemic estudiarán la seguridad y efectividad de estas entidades, que en cuanto se advirtió su capacidad para reparar los tejidos fueron llamadas "la mina de oro de la biología". Las emplearán para tratar las secuelas del accidente cerebrovascular (ACV) o ataque cerebral.

Como corresponde, la investigación se realizará en forma absolutamente gratuita y con el consentimiento informado de los participantes, y forma parte del Programa Binacional de Terapia Celular (Probitec), una iniciativa conjunta de Brasil y la Argentina. Participan seis centros del país vecino, coordinados por la Universidad de Río de Janeiro, y los dos locales, con Fleni como centro coordinador.

"El programa cuenta con financiación de los ministerios de Ciencia de ambos países -cuenta el doctor Sebastián Ameriso, jefe del Departamento de Neurología Vascular de Fleni e investigador principal del proyecto, que trabajará junto con los doctores Gustavo Sevlever , de Fleni, y Marina Romano, de Cemic, entre otros-. En estos casos es imprescindible, porque no hay una medicación de por medio que pueda interesar a una compañía privada: el «medicamento» lo preparamos nosotros."
Sebastián Ameriso. Jefe de neurología vascular, Fleni. 
Estas células que se pondrán "bajo la lupa" durante los próximos tres años en 140 personas, son capaces de dividirse sin perder sus propiedades o de transformarse en los distintos tejidos del organismo cuando reciben las señales indicadas o se encuentran en las condiciones adecuadas. Para ser admitido en el estudio, los pacientes deberán haber padecido un ACV de la arteria cerebral media (un cuadro considerado entre moderado y grave) de entre seis horas y siete días de evolución.

El tratamiento consistirá en realizarles una punción de médula ósea para obtener las células madre, e inmediatamente procesarlas para identificar las que tengan la capacidad de producir factores neurotróficos (proteínas que protegen a las neuronas).

Tras este procedimiento, que en manos experimentadas como las de los hematólogos de Fleni y Cemic, expertos en trasplante de médula ósea, dura un par de horas, millones de esas células teóricamente prodigiosas serán inyectadas en la arteria media ingresando por la carótida.

"En algún momento se pensó que las células madre implantadas se convertirían en neuronas -explica Amerise-. Pero hoy sabemos que esto no es viable, porque se encuentran en un ambiente en el que no pueden desarrollarse y no establecen conexiones con el resto. En muchos casos, aunque se ubiquen en la lesión, no sobreviven mucho tiempo. En cambio, lo que se ha visto con estudios de tomografía de emisión de positrones (PET, según sus siglas en inglés) es que estas células productoras de factores neurotróficos son reconocidas y establecen un «diálogo» con las neuronas, y quedan fijas en la zona del infarto varios días durante los cuales las sustancias protectoras que segregan ayudarían a una mejor recuperación."

Datos preliminares

Según explica el especialista, ya existen estudios piloto en seres humanos con este mismo protocolo en Brasil, España y Gran Bretaña, y los resultados serían alentadores.
 
"Lo que se ve hasta ahora es que el procedimiento parece ser seguro y los datos preliminares, en un número pequeño de pacientes que no supera los treinta, sugieren que puede ser eficaz", comenta Ameriso.
La efectividad del tratamiento se evaluará con un instrumento de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, que mide mejoría de los déficits motores, de lenguaje, visuales o cognitivos, a corto o mediano plazo, en una escala aceptada mundialmente de entre 0 y 21 puntos.
 
Para la doctora Fabiana Arzuaga, coordinadora de la Comisión Asesora en Medicina Regenerativa y Terapias Celulares del Ministerio de Ciencia y Tecnología, "el nuevo contexto generado por la investigación con células madre impone el desafío de enfrentarse a nuevas realidades en donde las relaciones de cooperación entre los diferentes sectores, incluyendo a la comunidad, se tornan fundamentales para encontrar soluciones creativas que permitan administrar los riesgos de las nuevas tecnologías y aprovecharlas en beneficio de la sociedad. [En ese sentido] el ensayo clínico con células madre para el tratamiento de pacientes con ACV es un ejemplo claro de cómo el Estado, el sector privado, la comunidad científica y los pacientes pueden cooperar para encontrar nuevas curas a enfermedades que hoy no las tienen".
 
Se estima que en la Argentina se producen 481 ACV cada 100.000 habitantes. Según los datos del último censo, esto se traduciría en aproximadamente 40.000 ataques cerebrales isquémicos anuales.
En la actualidad no hay tratamientos probados con células madre para reemplazar los tejidos dañados o lesionados por patologías neurológicas. "Los mecanismos por los que las células trasplantadas pueden inducir la recuperación funcional todavía no se entienden completamente -dice Ameriso-, pero es posible que los efectos se deban a la liberación de factores tróficos o la modulación de los fenómenos inflamatorios."
 
ANTE LA DUDA, ES MEJOR CONSULTAR
Los únicos usos establecidos de las células madre son los destinados a tratar enfermedades mediante el trasplante de médula ósea, y aquellos que están supervisados por el organismo de control, que en este caso es el Incucai. En la actualidad no existe evidencia clínica que indique que el trasplante de células madre sea eficaz para mejorar o curar la diabetes, el mal de Parkinson, el Alzheimer u otras enfermedades altamente discapacitantes. La comisión asesora del Ministerio de Ciencia recibe consultas en cacm@mincyt.gov.ar , y la Sociedad Internacional para la Investigación en Células Madre, en su sitio web www.isscr.org .
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Fuente:
www.lanacion.com.ar

viernes, 17 de agosto de 2012

Así informaron en Francia la muerte de José de San Martín.

Por Claudia Peiro

El 21 de agosto de 1850, un diario de Boulogne-sur-mer publicó una necrológica que sorprende por lo completa y detallada. Escrita por un amigo francés, es una minibiografía exenta de algunas deformaciones de que fue objeto luego la trayectoria del Libertador
Así informaron en Francia la muerte de José de San Martín
Adolph Gérard era el propietario de la casa que San Martín habitó en Boulogne-sur-mer durante poco más de un año y medio y en la cual murió. El general alquilaba un piso del edificio de la Grande Rue 105 –hoy propiedad de la República Argentina- en cuya planta baja residía el propio Gérard, abogado, periodista y por entonces director de la biblioteca de esa ciudad marítima del noroeste de Francia.

Gérard cultivó la amistad de San Martín en ese período y cuando éste murió auxilió a su hija y yerno en todos los trámites relativos a su sepelio. Días después, el 21 de agosto, publicó un extenso artículo en el diario local sobre la vida y la trayectoria político-militar de su ilustre inquilino.

Considerando que no se había escrito aún la historia de la Independencia Sudamericana y de sus protagonistas, y teniendo en cuenta también la inmediatez de esta publicación –hecha a tan sólo cuatro días de la muerte del general- cabe suponer que la fuente de los detallados conocimientos de que hace gala Adolph Gérard en su texto sobre la vida de San Martín era el mismo protagonista. De ahí su incalculable valor. Y por eso también la sorpresa ante la escasa atención que le prestaron posteriormente los estudiosos de la vida de San Martín a este texto, en el cual hay referencias a aspectos de su trayectoria que luego fueron reinterpretados, polemizados o silenciados por biógrafos supuestamente más “rigurosos” y documentados. Un caso es el de la famosa entrevista de Guayaquil. Gérard refiere lo allí discutido –no habla de secreto- y da por cierta –citando un párrafo- una famosa carta de San Martín a Bolívar -posterior a su célebre encuentro- que hizo correr ríos de tinta a los historiadores en una interminable polémica sobre su autenticidad.

“Aunque cinco años mayor que su rival de gloria, (San Martín) le ofreció (a Bolívar) su ejército –dice Gérard sobre la entrevista que tuvo lugar en Guayaquil el 22 de julio de 1822-, le prometió combatir bajo sus órdenes, lo conjuró a ir juntos al Perú, y a terminar allí la guerra con brillo, para asegurar a las desdichadas poblaciones de esas regiones el descanso que tanto necesitaban. Con vanos pretextos, Bolívar se negó. Su pensamiento no es, parece, difícil de penetrar: quería anexar el Perú a Colombia, como había anexado el territorio de Guayaquil. Para eso, debía concluir solo la conquista. Aceptar la ayuda de San Martín, era fortalecer a un adversario de sus ambiciones. Bolívar sacrificó por lo tanto sin hesitar su deber a sus intereses”.

Y sobre la que se conoce como “carta de Lafond” por el nombre del autor francés que primero la publicó completa, agrega Gérard: “De Lima misma, y con fecha del 29 de agosto, había anunciado a Bolívar sus designios en una carta mantenida secreta hasta estos últimos años, y que es como un testamento político (…): ‘He convocado, le decía, para el 20 de septiembre, el primer congreso del Perú; al día siguiente de su instalación, me embarcaré para Chile, con la certeza de que mi presencia es el único obstáculo que le impide venir al Perú con el ejército que usted comanda… No dudo de que después de mi partida el gobierno que se establecerá reclamará vuestra activa cooperación, y pienso que usted no se negará a una tan justa demanda’”.

Otro detalle interesante en el artículo del Impartial de Boulogne-sur-mer es la síntesis que hace Gérard del pensamiento político de San Martín, en términos que iluminan la futilidad de la discusión sobre el monarquismo del Libertador; no porque lo niegue, sino porque lo explica, al ponerlo en contexto: “Partidario exaltado de la independencia de las naciones, sobre las formas propiamente dichas de gobierno no tenía ninguna idea sistemática. Recomendaba sin cesar, al contrario, el respeto de las tradiciones y de las costumbres, y no concebía nada menos culpable que esas impaciencias de reformadores que, so pretexto de corregir los abusos, trastornan en un día el estado político y religioso de su país: ‘Todo progreso, decía, es hijo del tiempo’. (…) Con cada año que pasa, con cada perturbación que padece, la América se acerca más aún a esas ideas que eran el fondo de su política: la libertad es el más preciado de los bienes, pero no hay que prodigarla a los pueblos nuevos. La libertad debe estar en relación con la civilización. ¿No la iguala? Es la esclavitud. ¿La supera? Es la anarquía”.

Gérard nos deja también una descripción del aspecto y carácter de San Martín por aquel entonces. Cabe señalar que, dos años antes de su muerte, en 1848, su hija Mercedes lo convenció de posar para un daguerrotipo, por entonces toda una novedad. Esa es por lo tanto la única “fotografía” que tenemos de él: aquella en la cual está sentado y luce el cabello encanecido. Permite calibrar cuáles de los tantos retratos pintados de él son los más fidedignos.

Así describía Gérard a su inquilino: “El señor de San Martín era un bello anciano, de una alta estatura que ni la edad, ni las fatigas, ni los dolores físicos habían podido curvar. Sus rasgos eran expresivos y simpáticos; su mirada penetrante y viva; sus modales llenos de afabilidad; su instrucción, una de las más extendidas; sabía y hablaba con igual facilidad el francés, el inglés y el italiano, y había leído todo lo que se puede leer. Su conversación fácilmente jovial era una de las más atractivas que se podía escuchar. Su benevolencia no tenía límites. Tenía por el obrero una verdadera simpatía; pero lo quería laborioso y sobrio; y jamás hombre alguno hizo menos concesiones que él a esa popularidad despreciable que se vuelve aduladora de los vicios de los pueblos. ¡A todos decía la verdad!”.

Del relato de Gérard, emerge además una imagen diferente del ostracismo de San Martín, presentado por muchos de sus biógrafos como un período de oscuridad y silencio. Aunque, “menos conocido en Europa que Bolívar, porque buscó menos que él los elogios de sus contemporáneos”, dice Gérard, no era un exiliado ignoto: “En sus últimos tiempos, en ocasión de los asuntos del Plata [el bloqueo anglo-francés del Río de la Plata en tiempos de Rosas], nuestro Gobierno se apoyó en su opinión para aconsejar la prudencia y la moderación en nuestras relaciones con Buenos Aires; y una carta suya, leída en la tribuna por nuestro Ministro de Asuntos Extranjeros, contribuyó mucho a calmar en la Asamblea nacional los ardores bélicos que el éxito no habría coronado sino al precio de sacrificios que no debemos hacer por una causa tan débil como la que se debatía en las aguas del Plata”.

Este hecho –la lectura de una carta de José de San Martín en el parlamento francés en la cual el general les advertía de que no podrían doblegar al pueblo argentino- muestra no sólo que su presencia en Francia no era ignorada por las autoridades de ese país sino que él se mantuvo siempre atento a lo que sucedía en su Patria e intervino cada vez que pudo con los medios a su alcance en defensa de la independencia que había conquistado.

Fuente:
www.infobae.com

domingo, 12 de agosto de 2012

Una presentación audaz y exitosa.



Estudio Coral de Buenos Aires (Foto: ECBA).


El jueves 9 de agosto el Estudio Coral de Buenos Aires se presentó en el ciclo de conciertos auspiciado por la Bolsa de Comercio de Rosario. Dirigido por Carlos López Puccio, la actuación tuvo una duración aproximada de hora y media.

La primera parte estuvo formada por obras de cuatro compositores de distinta procedencia: el británico Ralph Vaughn Williams (1872-1958), el finlandés Einojuhani Rautavaara (1928), Johann Sebastian Bach (1685-1750) y el húngaro Gyorgi Ligeti (1923-2006). La primera sinfonía de Vaughn Williams estuvo dedicada al mar y en esta ocasión se eligió otra de sus obras con esta temática, The dark eyed sailor. Las otras obras del mismo autor que se interpretaron fueron The spring-time of the year y la Wassail song, todas pertenecientes al Five English Folk Songs. Rautavaara estuvo representado por Morsian y Lahto, mientras que el ilustre Johann Sebastian aportó su Komm, Jesu, Komm, BWV 229, obra para órgano (a cargo de Federico Ciancio) y coro doble. Finalmente, la primera parte cerró con Hortobagy, del húngaro Gyorgy Ligeti, de ajetreada vida en su Hungría natal, de la cual escapó en 1956 luego del fallido levantamiento contra el régimen soviético, de acuerdo al relato de López Puccio.

La segunda parte estuvo dedicada a continuar con dos obras de Ligeti (de sus Estudios Húngaros) más The Peaceable Kindgom del prolífico norteamericano Randall Thompson. En esta última arrancamos con la vida en ese reino pacífico aludiendo al paraíso, para luego atravesar una etapa de destrucción llegando a una nueva época de armonía en un viaje que dura los ocho números que constituyen esta obra.

Párrafo aparte merece la obra Feria (ver el link para Estudios Húngaros), de Ligeti a través de la cual el autor nos transporta a una atmósfera con feriantes pregonando sus productos a viva voz. La composición es de gran dificultad, ya que obligó a que el coro se dividiera en cinco grupos los cuales se dispusieron en distintos lugares de la sala, cantando cada uno de ellos una partitura distinta con ritmos diferentes. Los intérpretes superaron el reto ampliamente.

El concierto fue sumamente didáctico, ya que Lopez Puccio dedicó tiempo a contarle a la audiencia la historia de las obras y sus autores, haciendo aún más ameno un encuentro musical a sala llena. El repertorio se adentró en un territorio de autores contemporáneos, muchos de los cuales han experimentado (como es el caso de Ligeti) con sus composiciones, creando obras que pueden sonar extrañas desde lo armónico y lo rítmico. La audacia de las obras elegidas fue recompensada por el aplauso entusiasta del público a lo cual el coro respondió interpretando dos obras fuera de programa.

viernes, 10 de agosto de 2012

Insólito examen para Medicina en La Plata.

En la materia Historia, algunas preguntas eran inverosímiles
Por María José Lucesole  | LA NACION


 
LA PLATA.- "Vesalio publicó De Humani Corporis Fabrica . ¿Cuánto tiempo después salió el breviario?" Sólo 80 de los 1257 aspirantes a ingresar en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata pudieron responder esta y otras preguntas insólitas de la materia Historia de la Medicina, considerada "el filtro" para ser aceptado en ese centro de estudios.
"¿Cuántas tablitas de arcilla provenientes de la medicina sumeria se encontraron referidas a obstetricia?", fue otra de las preguntas.
En este primer semestre, apenas 5 de los 1257 alumnos aprobaron los exámenes correspondientes a las materias Historia de la Medicina, Comprensión de Textos, Química y Biología. En el próximo semestre cursarán Física, Matemática, Normas de Bioseguridad y Bioética, y Primeros Auxilios. Los que aprueben las ocho materias podrán ingresar el año próximo.
En el caso de Historia de la Medicina, cuyo examen es preparado por el titular de la cátedra, doctor Rubén Storino, sólo el 39% de los 1300 alumnos respondió afirmativamente. Y, en rigor de verdad, de ese guarismo, no se puede saber cuántos sabían efectivamente la respuesta y cuántos se beneficiaron con la marca correcta en el casillero, ya que se trató de una prueba de opción múltiple ( multiple choice ).
Cada año se agiganta la brecha entre la cantidad de jóvenes que efectúan el curso de ingreso en esa facultad nacional y los que logran superar los exámenes y continuar los estudios.
En 2011 aprobó el 64 por ciento de los alumnos que cursaron las ocho materias durante los dos semestres. "Fue el número más bajo de las últimas dos décadas", según admitió ayer a LA NACION el decano de la Facultad de Medicina, Jorge Martínez, al ser consultado sobre la controvertida prueba de la materia Historia de la Medicina.
En 2011, sólo 273 alumnos pudieron ingresar en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Plata. Con los resultados de los exámenes de estas primeras cuatro materias se estima que unos 800 jóvenes ya quedaron fuera de la carrera de los casi 1500 que comenzaron a cursar a principios de año.
La cifra definitiva de alumnos de primer año se conocerá luego de los exámenes del segundo semestre, ya que deberán rendirse pruebas finales de las ocho materias. Esto significa que quienes aprobaron la primera instancia semestral podrían fracasar en la segunda.

Panorama desalentador

Este primer semestre de exámenes de las materias Historia de la Medicina, Comprensión de Textos, Química y Biología es más desalentador que lo sucedido en el curso de ingreso del año pasado.
En Historia de la Medicina sólo el 39% de los 1257 aspirantes superó el cuestionario, que incluye preguntas insólitas, como: "¿Cuántas tablitas de arcilla provenientes de la medicina sumeria se hallaron referidas a obstetricia, a interpretación de los sueños y a sustancias con propiedades curativas?".
"Hubo un fracaso mayor en Historia de la Medicina", admitió el decano Jorge Martínez, aunque aclaró que "los resultados son los de todos los años; no ha cambiado demasiado".
El responsable de la Facultad de Medicina precisó que en Comprensión de Textos se anotaron 1245 alumnos y aprobó el 46%. En Química se presentaron a rendir el examen 1313 personas; aprobó el 44%. Biología pareció ser la preferida de los aspirantes a médicos: se anotaron 1272 y aprobó el 64%. "Los que aprueban las ocho materias pueden ingresar", explicó Martínez, al aclarar el mecanismo completo del curso de acceso a la carrera: "Acceden al final todos los que aprobaron los parciales con 9 de 15 preguntas. En el final tienen que sacar 40 puntos".
Padres y alumnos que aspiran a cursar medicina en esa universidad nacional están indignados, aunque piden reserva de sus identidades para no complicar más el panorama de los participantes del curso de ingreso.
"Están usando Historia de la Medicina como filtro. Intentan excluir jóvenes de forma tramposa", dijo un papá de un alumno que pidió reserva de identidad.
"En mi opinión, hay algo de espíritu de cuerpo médico, algo de soberbia en no admitir que este sistema de ingreso tampoco es exitoso. Propicia un gran negocio de academias donde los chicos que pueden pagan $ 1800 por mes adelantando seis meses", dijo el padre de un alumno que ha sorteado con éxito el examen de Historia de la Medicina, pero que sin embargo cuestiona el método.
Un alumno que accedió a dialogar también con LA NACION pero sin revelar sus datos filiatorios calificó las preguntas del examen de Historia de la Medicina como "absurdas".
"Es un ingreso eliminatorio. Están todos indignados", añadió el aspirante a médico que teme que la difusión de su identidad pueda perjudicarlo dentro de la Facultad de Medicina. Y agregó: "Ya 800 quedaron afuera de unos 1500 que empezaron".
¿Qué otras preguntas formaron parte del examen de Historia de la Medicina? Aquí, algunos ejemplos:
"William Harvey escribió De motu cordis en 1628. ¿Cuántos ejemplares se publicaron en la primera edición? ¿Cuántos ejemplares de esa primera edición se conservan en la actualidad?"
"Thomas Parr (nacido en 1483) era un inglés longevo a quien atendió William Harvey en vida. Cuando murió, la autopsia la hizo el propio Harvey: ¿Cuál fue la causa de la muerte? ¿Qué edad tenía Thomas Parr cuando murió?"
En la prueba recuperatoria, las preguntas mantuvieron el nivel de dificultad: "William Harvey, durante la autopsia de un cadáver de sexo femenino, pensó que había descubierto una bruja. ¿Por qué creyó tal cosa?". La respuesta correcta, proporcionada por un alumno que superó el examen, fue que "la dama poseía un pezón supernumerario".
El multiple choice incluyó también saber: "¿Qué tan cerca se hallaba un tholos griego del templo de Esculapio y cuál era su función?". La respuesta es que allí habitaban unas serpientes que habrían poseído propiedades curativas del cuerpo.
"Este sistema, por demás estresante, quizá sea un búmeran y termine dejando en el camino posibles futuros buenos profesionales. Lo más irónico del ingreso es que algunos de los estudiantes que lo aprobaron no es porque sabían las respuestas, sino porque ante el multiple choice hicieron ta-te-ti y la pegaron", razonó otro padre preocupado.

Historia para aprender a curar

PWilliam Harvey escribió De motu cordis en 1628.
R
Las preguntas que se les formularon a los alumnos sobre este autor estuvieron vinculadas con determinar cuántos ejemplares se publicaron de la primera edición de su obra y cuántos ejemplares de esa primera edición se conservan en la actualidad.
P
La autopsia de William Harvey a su paciente Thomas Parr.
R
Harvey había nacido en 1483 y fue atendido en vida por el doctor Parr. Se procuró saber en el examen la causa del deceso y la edad en la que murió.
P
Las "tablitas de arcilla de la medicina sumeria"
R
La requisitoria en este punto estuvo vinculada con saber cuántas tablitas se hallaron referidas a obstetricia, a interpretación de los sueños y sobre sustancias con propiedades curativas.
P
Las propiedades curativas de las serpientes.
R
También se consultó sobre qué tan cerca se hallaba un tholos griego del templo de Esculapio y cuál era su función. Allí habitaban ofidios que se creía tenían propiedades curativas..
Fuente:
www.lanacion.com.ar

lunes, 6 de agosto de 2012

Libre acceso a la ciencia pública.

Londres rompe las reglas del juego y obliga a difundir gratis los estudios pagados con dinero estatal. La medida beneficiará desde 2014 a lectores de todo el mundo.

Un científico experimenta en un laboratorio. / R. MCVAY (REUTERS).

Walter Oppenheimer / Emilio de Benito - Londres

Saber es poder y en ciencia ese conocimiento solo se demuestra de una manera: publicando. Pero este proceso introduce un factor ajeno a la investigación en sí y quien la financia: las editoras de revistas. Por ejemplo, si un investigador descubre una molécula, lo primero que hará será enviar el trabajo a una publicación científica. Solo entonces dejará que sus colegas sepan cómo ha hecho sus trabajos y sus resultados. Y estos tendrán que pagar, en muchos casos, una cuota de suscripción a la revista correspondiente si quieren leer el artículo. La editora correspondiente no solo se encarga de llevar al papel el trabajo. También aporta un valor añadido: la revisión por otros científicos independientes del resultado. Es lo que da garantía y lo que hace que unas publicaciones sean más prestigiosas que otras. Y algo por lo que también cobran.

Pero Internet ha cambiado esto. Igual que con la prensa generalista, hay webs, de prestigio creciente, que ya permiten el acceso abierto a todo lo que publican. Y se plantea un caso que hasta hace poco no se discutía: ¿por qué una editorial se beneficia de un trabajo que ha contado con financiación pública? Esta pregunta ha animado la controversia, y el movimiento por un libre acceso gana adeptos.

El mayor empuje lo ha dado el Gobierno británico, que acaba de decidir que, dentro de dos años, todos los estudios científicos publicados que hayan sido subvencionados con dinero público deberán ser de acceso gratis para todo el público, sean de donde sean y se dediquen a lo que se dediquen. La decisión, que sigue casi al pie de la letra las recomendaciones elevadas en junio por un grupo de expertos encabezados por Janet Finch, es consecuencia de la creciente oposición en medios científicos al negocio de algunas publicaciones con sus trabajos.

Sin embargo, la medida no está exenta de polémica. Especialmente por el hecho de que el Gobierno se ha decantado por el llamado sistema oro, por el que los autores publican de forma abierta e inmediata en Internet todos los artículos cuando salen en la revista. Algunos científicos se inclinan por el llamado sistema verde, por el que los autores publican sus trabajos en una revista científica y pasado un tiempo archivan una versión en la institución para la que trabajan para su uso público.

Con el sistema por el que se decanta el Gobierno británico, sin embargo, no se cierra completamente qué opción se va a elegir. En los próximos dos años, universidades y editores negociarán acerca del precio a pagar por la publicación en la revista y de otros tipos de suscripciones que “deberían tener en cuenta las implicaciones financieras del cambio a publicación en abierto y revistas híbridas, de la extensión de las licencias y de los cambios resultantes en los ingresos que reciben los editores”.

Es decir, las universidades seguirán pagando a las revistas especializadas, pero a diferencia de lo que ahora ocurre, las revistas no podrán obligar al público a pagar por acceder a su lectura. En la actualidad, las revistas que tienen más impacto académico son precisamente aquellas que no tienen una política de acceso abierto a su contenido.

El Gobierno estima que a la larga las universidades ahorrarán dinero con esta fórmula, aunque eso puede depender de los acuerdos que alcancen con las revistas. En la actualidad, las universidades destinan unos 255 millones de euros al año a pagar por la publicación de artículos de sus científicos. Pero ha causado decepción que el Gobierno decidiera que los 64 millones anuales que va a costar el periodo de transición tengan que pagarse con el dinero público ya asignado a la ciencia. Este aspecto —que se paga por publicar— ha sido bien recibido por editores como el de Nature. Un portavoz señaló a EL PAÍS que “da la bienvenida” al proceso, aunque urgió a los organismos oficiales británicos a que aclaren “cómo van a repartir los fondos” para ello.

“Suprimir los actuales pagos para acceder a la lectura de los artículos de investigaciones financiados con dinero público va a tener enormes efectos económicos y sociales”, declaró el ministro británico de Universidades y Ciencia, David Willetts. “Va a permitir a los académicos y al mundo de la empresa desarrollar y comercializar sus investigaciones de manera más fácil y pregona una nueva era de descubrimientos académicos”, añadió.
La paradoja es que mientras el resto del mundo podrá acceder gratis a los trabajos científicos pagados por los contribuyentes británicos, estos tendrán que seguir abonando por los publicados en otros países. En opinión de Willetts, sin embargo, la iniciativa va a acelerar el debate sobre el acceso gratuito a los trabajos científicos que ya hay en EE UU y la UE. Además, algunos científicos creen que el problema actual de la ciencia no es lo que cuesta la suscripción a una revista (209 euros al año a Nature; 25,75 euros por un artículo en The Lancet), sino que para publicar hay que pagar. Eso hasta en las revistas gratuitas, como PLOS, que lidera el movimiento desde 2000. “Si se quiere mantener el rigor en la selección, hay unos costes”, afirma María Gasset, vicepresidenta adjunta del área científico-técnica del CSIC y editora de PLOS. Ella no cobra por su trabajo en la revista, pero los autores deben aportar unos 1.300 euros para publicar, ya que hay que pagar a los maquetadores, infógrafos, los programas... etcétera.

La idea del acceso abierto gana adeptos. Como destaca Alicia Fátima Gómez, responsable de la biblioteca del Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas (CNIC), la UE lleva años promoviendo el acceso abierto. España no está, al menos en teoría, al margen. La Ley de Ciencia de 2011 recoge en su artículo 37 el fomento de la “difusión en acceso abierto”. El modelo español es del tipo verde, dando un plazo a las revistas tradicionales para que exploten la información antes de la obligatoriedad de poner a disposición universal y gratis los artículos en un repositorio de Internet. El problema, admite Gómez, es que ese sistema “cuesta mucho”. Hay que crear las bases de datos de artículos y hacerlas accesibles de una manera ordenada. El CNIC estudia crear una con dos organizaciones afines, el Carlos III y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

Hay otro inconveniente. Como se explicaba al principio, para los científicos lo importante es publicar en una revista de impacto. Y, de momento, estas son, en general, las de pago. “Actualmente, es imposible seguir todo lo que se escribe sobre un tema”, dice Gasset, y, en ese caso, seguir las publicaciones punteras es una garantía. Aunque eso también está cambiando. Precisamente hoy la revista BMC Medicine publica un artículo en el que afirma que el impacto de las publicaciones de pago y gratuitas se está igualando. Claro que BMC es de las últimas, así que son datos a confirmar.

Fuente:
http://sociedad.elpais.com

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