lunes, 25 de abril de 2016

Bacterias que atacan cítricos


Ivana Kraiselburd, docente-investigadora de la UNR nos cuenta su trabajo y experiencias durante el cursado del doctorado. Por qué estudió Biotecnología, la importancia de la docencia y cuestiones a tener en cuenta al momento de cursar la carrera.






Ivana Kraiselburd es una reciente doctorada y docente  de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas (Universidad Nacional de Rosario, UNR) quien desarrolló su trabajo de investigación en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (UNR-CONICET).

Su tesis doctoral “Efecto de la luz sobre las interacciones entre Xanthomonas citri subsp. citri y plantas hospedadoras” dirigida por la Dra. Elena Orellano, recibió el premio año 2014 dentro del Programa de Promoción de las Actividades Científico-Tecnológicas y de Innovación de la Provincia en al área Agropecuaria, entregado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Santa Fe.



Durante la entrevista (ver video) Ivana habla sobre la bacteria Xanthomonas citrii como patógeno de cítricos, las consecuencias económicas de la enfermedad, sus descubrimientos durante el trabajo experimental para obtener su doctorado, su vocación por la Biotecnología y la importancia de la docencia en su desarrollo científico.

A título personal
Ivana Kraiselburd
Licenciada en Biotecnología
Doctora en Ciencias Biológicas por la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, Universidad Nacional de Rosario.
Docente de la asignatura Biología Molecular de la Licenciatura en Biotecnología, Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, Universidad Nacional de Rosario.

sábado, 16 de abril de 2016

Se realizó el Simposio Internacional de Biotecnología UNR-UNU BIOLAC

Tuvo lugar en Sede de Gobierno de la UNR con la presencia de investigadores locales e internacionales y gran cantidad de asistentes . 







Organizado por el Programa en Biotecnología para América Latina y el Caribe de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU BIOLAC) y la Universidad Nacional de Rosario (UNR) a través de su Secretaría de Ciencia y Tecnología tuvo lugar el Primer Simposio Internacional de Biotecnología UNR-UNU BIOLAC. El encuentro se desarrolló en el Salón Sur (Sede de Gobierno UNR) durante la tarde del 5 de abril y contó con la presencia de investigadores locales e internacionales quienes expusieron los resultados de sus proyectos con aplicaciones biotecnológicas.
El encuentro comenzó con palabras de bienvenida de la Secretaria de Ciencia y Tecnología de nuestra universidad, Dra. Elena Orellano, quien se encontraba presente junto a la subsecretaria Dra. Estela Alvarez.

Reflexiones
Esteban Serra, miembro del comité científico asesor del programa UNU BIOLAC y decano de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas (UNR), dió detalles de las actividades desarrolladas.
¿Cómo surgió la posibilidad de organizar el simposio?
Por una invitación del coordinador, Iván Galindo. Yo me incorporé al comité científico asesor hace un año y medio. La reunión de este comité va rotando y me pidieron si la UNR podía ser huésped y organizarla en Rosario. Esto se habló con el rector, teniendo en cuenta una cuestión protocolar porque venía uno de los rectores de la Universidad de las Naciones Unidas. Se acordó la fecha y que la UNR oficialmente reciba y sea un poco la hospedadora del encuentro.
¿Cuál es el balance general?
Al margen del simposio, que de por sí tiene un balance positivo, en la reunión se revisó la actividad del Programa BIOLAC de los últimos doce meses y se fijaron algunas líneas de trabajo para los próximos doce meses. Este trabajo está a cargo del comité científico asesor, el cual se reúne una vez al año para revisar y evaluar.
Nosotros funcionamos como un comité que evalúa el avance del programa. Se hicieron las presentaciones correspondientes y se revisaron los números, la cantidad de cursos y los procedimientos que se están utilizando. En base a esto se dieron recomendaciones para la mejora. En este caso se trabajó bastante para mejorar la difusión de las actividades de la UNU BIOLAC y también para producir algunos cambios en el sistema de evaluación interno. Esperamos que con los cambios en difusión habrá más propuestas.
También se discutió sobre la posibilidad de tener mecanismos de evaluación  más eficientes.

¿Cómo pueden hacer los interesados en contactarse con la UNU BIOLAC para ofrecer sus cursos?
Se puede chequear en la página. Este año va a estar abierta la convocatoria. En la reunión se acordó que, a partir del año que viene, habrá dos llamados anuales para el semestre equivalente del año siguiente. También habrá un formulario nuevo.
Hay cuatro áreas prioritarias, definidas en la página web, en base a las cuales se pueden financiar los cursos.
En el intervalo, el Dr. Galindo me dijo que, de las presentaciones que se escucharon, le pareció que había algunas que merecían ser convocadas para cursos ya que están entre los temas prioritarios de UNU BIOLAC.

sábado, 9 de abril de 2016

¿Qué pretende usted de mí?

Corre el año 3016, y un experto en docencia universitaria propone cambiar de manera radical el modo de enseñar. El siguiente es un fragmento de su exposición: “Este año puede ser el de la revolución educativa. Intentaremos mejorar los resultados …





Por Alejandro Olivieri*

Corre el año 3016, y un experto en docencia universitaria propone cambiar de manera radical el modo de enseñar. El siguiente es un fragmento de su exposición: “Este año puede ser el de la revolución educativa. Intentaremos mejorar los resultados de los exámenes e incrementar el interés estudiantil por los conocimientos científicos, empleando un concepto absolutamente revolucionario. En un recinto relativamente pequeño, un grupo de estudiantes se encontrará personalmente con un docente humano, en lugar de conectarse digitalmente con un dispositivo de educación virtual, un robot o un repositorio digital de información científica”.

“De ese modo –continúa el experto– se podrá visualizar la mente del docente trabajando en tiempo real, observar cómo aquel razona, se detiene antes de escribir la próxima ecuación, o incluso se equivoca, retrocede y modifica su relato. Se le podrá preguntar y repreguntar, interpelarlo si no se comprende un concepto, o corregirlo si se cree detectar un error, actividades imposibles en la actualidad”.
Y detalló: “Para comunicar los conocimientos, el docente dispondrá de un dispositivo plano que cubrirá casi toda la pared ubicada detrás suyo, de color negro, similar a una pantalla táctil pero de mayor tamaño y de consistencia sólida. Escribirá sobre su superficie mediante un segundo dispositivo, de reciente desarrollo, consistente en un pequeño cilindro de unos diez centímetros de altura y un centímetro de radio, compuesto básicamente de yeso, que al ser apoyado sobre la pantalla negra deja un rastro visible de color blanco. Este singular efecto se debe a que pequeñas partículas de yeso quedan adheridas a la pantalla, de donde pueden luego quitarse pasando sobre ella un trozo de paño. El dispositivo de escritura se asemeja a lo que antiguamente se denominaba tiza, pero contiene, además de yeso, un polímero estructurado que impide que el polvo se disperse por el aire, tanto durante la escritura como el borrado, evitando así potenciales inconvenientes en las vías respiratorias del docente …”.

Ciencia y ficción
Lo anterior no es completamente original. La idea proviene del capítulo titulado Lo antiguo y lo definitivo, que integra el libro Los secretos del universo y otros ensayos, cuyo autor es el novelista de ciencia ficción y divulgador científico Isaac Asimov.

Frente a un futuro presuntamente dominado por el video como único medio de lectura, y en el que los libros no existen, el ensayo plantea la necesidad de una cinta de video que se pueda controlar por la voluntad humana, deje de correr en el momento mismo en que se aparte la mirada, se ponga en marcha en cuanto se le vuelva a prestar atención y corra más rápido o más despacio, hacia adelante o hacia atrás, dependiendo sólo de los deseos del usuario.

Una cinta autónoma, fácilmente transportable, absolutamente privada y que no consuma energía. Describe así el redescubrimiento del libro impreso, tal como más arriba se redescubren la tiza y el pizarrón en un futuro lejano sin clases presenciales.

Quiero usar esta idea como base para reflexionar acerca de los cuestionamientos que vengo escuchando, desde hace un tiempo, a la clásica clase teórica, llamada también, en forma un tanto despectiva, “magistral”.

Lo magistral
A propósito, convendría consultar el diccionario de la Real Academia Española en relación con el adjetivo “magistral”. Recién en tercer lugar se registra una acepción de cariz negativo, referente al uso de modales afectados o de un tono engreído en el lenguaje. Sin embargo, la segunda acepción es elogiosa, y reconoce que “magistral” se aplica a una acción realizada con maestría. Desde que lo supe, tengo menos vergüenza en llamar a nuestras clases teóricas de ese modo.

La crítica más difundida a la clase magistral es que se trata de una exposición continua por parte de un docente, sin participación del estudiante. En esta visión, al primero le corresponde un rol activo, al segundo uno pasivo, y la información fluye en un único sentido. Es por esto que se pretende abolir la clase magistral, reemplazándola por sucedáneos menos aburridos, más interesantes y motivadores, con mayor convocatoria hacia los jóvenes de hoy.

Se proponen como alternativas distintos medios digitales, conexiones a internet, audiovisuales animados, videos y otras herramientas modernas, capaces de captar la atención de la juventud actual con mayor eficiencia. Estos ingenios estarían fatalmente destinados a suceder a la clase magistral, declarada obsoleta y en franco proceso de extinción.

Dinosaurio vivo
Pero, ¿reside el problema en la propia clase magistral, que por definición es deficiente para transmitir conocimientos y fomentar el espíritu crítico y el razonamiento científico, o la cuestión se centra en la manera en que se la aplica? ¿Está la clave en la herramienta o en el modo en qué esta se usa? ¿Se trata, por así decirlo, de un cuchillo útil para dividir un pan y sosegar el hambre, o de un puñal afilado que amenaza el corazón de la comunicación docente-estudiante?

En mi opinión, el dinosaurio magistral puede estar más vivo de lo que aparenta, y haríamos bien en dotarlo de movimiento en lugar de dejarlo expuesto en la vidriera de un museo. Si la iniciamos con una adecuada introducción al tema, si la organizamos y desarrollamos correctamente, si le damos enfoques variados, si la ilustramos con ejemplos, si proponemos una discusión crítica y aceptamos diferentes puntos de vista, la clase magistral seguirá siendo el mejor complemento de las actividades de laboratorio o de campo para la enseñanza de la ciencia.

Cumpliendo en primer lugar con la premisa de un contenido curricular preciso, podemos hacerla también entretenida, sin más secreto que variando el tono de voz, pasando de temas serios a banales, hasta contando un chiste si es pertinente, y por supuesto intentando en todo momento dar participación a los estudiantes. Estos simples recursos podrían asegurarnos el logro de dos éxitos simultáneos: uno duradero y sólido, disfrutar del avance de nuestros educandos, otro efímero y frágil: verlos sonreír. Es preciso también, claro, que la propia audiencia intervenga de buena fe en el juego colectivo, y concurra con genuino espíritu participativo. De lo contrario, ni la más histriónica de las actuaciones logrará el objetivo buscado.

Multifuncionalidad
En el actual contexto, los profesores universitarios debemos ocuparnos de clases, exámenes y consultas, y además planificar, organizar, supervisar y gestionar proyectos de investigación científica, completar formularios por una casi infinita variedad de motivos, escribir y corregir informes de becarios, doctorandos, tesinistas y pasantes, redactar trabajos científicos y artículos de divulgación, participar en reuniones de variada índole, recibir en nuestros laboratorios, atender y acompañar a colegas nacionales y extranjeros, actuar en diversas comisiones evaluadoras y en jurados de concursos, tesis y tesinas, y atender la solicitud de servicios y asesorías técnicas. Al parecer, pesa también sobre nosotros la responsabilidad de motivar a los estudiantes y aumentar su presencia y nivel de participación en las clases, buscando, adoptando y desarrollando nuevas herramientas de comunicación compatibles con las necesidades de las actuales generaciones, en reemplazo de la vieja y entrañable clase magistral. Es por eso que el título de este escrito repite la ya memorable pregunta, hoy formulada por un docente al sistema universitario: ¿Qué pretende usted de mí?

(*) Profesor del Departamento de Química Analítica de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, UNR

Fuente

jueves, 7 de abril de 2016

Sobre las actividades de investigación en la UNR

Fuí invitado al programa "En acción", con el fin de comentar las actividades de investigación de la Universidad Nacional de Rosario como representante de la Secretaría de Ciencia y Tecnología.

Claudio Pairoba durante la entrevista con Flavia Padin.

Durante la entrevista describí las actividades de investigación que se desarrollan en nuestra universidad, tomando como ejemplo a la Jornada de Ciencia y Tecnología que se organiza anualmente.

También conté cómo los alumnos se inician en las actividades científicas y la consecuente dinámica de formación y crecimiento de los grupos de investigación.

La entrevista puede verse aquí.

martes, 5 de abril de 2016

Médicos rosarinos resuelven un dilema de las enfermedades autoinmunes

Muchos pacientes con lupus o artritis reumatoidea, entre otras patologías crónicas, tienen fiebre a menudo pero la causa no siempre se puede determinar. Una investigación hecha en el Hospital Centenario, que recibió un premio, dio pistas sobre este enigma.


Destacados por su trabajo. Roberto Parodi, Mariana Lagrutta, Francisco Consiglio y Alcides Greca.

Por Florencia O'Keeffe / LaCapital

Los médicos que atienden pacientes con enfermedades autoinmunes como lupus o artritis reumatoidea enfrentan a diario un problema: identificar la causa de la fiebre en estas personas, ya que el aumento de la temperatura puede estar ligado tanto a una agudización de la enfermedad como a una infección. El dilema es que el síntoma es el mismo pero el tratamiento no. Esta incógnita les hace perder un tiempo valioso en la búsqueda de datos que revelen la causa y muchas veces también equivocar el camino.

Preocupados por esta situación un grupo de profesionales del Hospital Centenario y la Universidad Nacional de Rosario (UNR) decidió investigar a fondo. El resultado fue un estudio que recibió varios premios en el III Congreso Internacional de Clínica Médica y Medicina Interna 2015: al mejor trabajo en la categoría Reumatología, al de mayor interés pedagógico y al de mayor interés metodológico. Finalmente fue seleccionado como el mejor trabajo científico de todo el congreso.

Lo más importante es que gracias a esa revelación muchos pacientes ya empezaron a recibir los beneficios, y no sólo los que se atienden en el Centenario sino también en distintos hospitales y sanatorios ya que la difusión en el congreso fue muy bien recibida entre los colegas de toda la Argentina y otros lugares del mundo que se enfrentan al mismo inconveniente.

El logro pertenece al equipo integrado por Francisco Consiglio, Roberto Parodi, Mariana Lagrutta, Cecilia Demaría y Alcides Greca, del servicio de Clínica Médica del Hospital Centenario y de la 1ª cátedra de Clínica Médica y Terapéutica de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR. La investigación fue seleccionada entre 1.400 trabajos científicos de autores nacionales e internacionales y es la primera vez que este reconocimiento recae en un “paper” elaborado en Rosario.

El trabajo, cuyo título es Utilidad de la procalcitonina como biomarcador en pacientes con enfermedades autoinmunes y sospecha de infección, llevó dos años e implicó el seguimiento de 30 casos clínicos. ¿Qué es la procalcitonina y por qué es clave para hacer un diagnóstico correcto y brindar el tratamiento adecuado? Los doctores Consiglio y Parodi lo explican en una charla con Más: “Es un marcador de infección muy útil en situaciones donde resulta dificultoso distinguir la presencia de una infección de otras causas, como ocurre a menudo en personas con enfermedades autoinmunes. Lo que nosotros hicimos fue medirlo en estos pacientes y observamos que cuando hay infecciones se eleva, pero cuando se trata de un paciente con una exacerbación propia de la enfermedad el marcador se mantiene estable”.

Si bien es un dato sumamente valioso no es el único que permite llegar al verdadero diagnóstico: “Ante una persona con enfermedad autoinmune que llega con fiebre, y muchas veces debe permanecer internada, hacemos una evaluación que incluye imágenes (radiografías, tomografías), hemograma, examen clínico, cultivos y actualmente, a partir de los resultados del estudio, le sumamos la determinación de la procalcitonina. Esto nos permite llega a la causa de una manera más precisa”, detallan.

Defensas
Las personas con enfermedades como el lupus, la artritis reumatoidea, vasculitis y algunos síndromes mucho menos frecuentes, tienen un mal funcionamiento de su sistema de defensas. Normalmente ese sistema defensivo está diseñado para atacar aquello que es extraño al organismo pero en las enfermedades autoinmunes termina dañando órganos del propio cuerpo.

Para mejorar su calidad de vida se indica un tratamiento que consiste en frenar el sistema de defensas defectuoso con medicamentos que lo inhiben. El problema es que como consecuencia de los fármacos las defensas bajan y el paciente queda más expuesto a infecciones como por ejemplo neumonías, lesiones de la piel, urinarias o de la sangre.

La fiebre es más frecuente en estas personas que en la población común. Ahora, ¿cómo saber si la temperatura elevada es consecuencia de un proceso infeccioso o de una crisis de la propia enfermedad inflamatoria? “De allí que los resultados que arrojó el estudio sean tan relevantes”, señala Consiglio, y agrega: “En ocasiones le dábamos al paciente antibióticos para cubrirlo en el caso de que sea una infección, pero si no los necesita no tiene sentido porque estamos sumando toxicidad sin ningún beneficio. Por el contrario, podíamos no indicar ciertos fármacos cuando en rigor el paciente los precisaba”.

En el Hospital Centenario, por ser un centro de alta complejidad y recibir derivación de varias regiones aledañas, se atiende a una gran cantidad de personas con estas enfermedades que conllevan tratamientos de por vida y que tienen complicaciones con cierta frecuencia. El seguimiento médico es clave para tener una buena calidad de vida, al igual que el cumplimiento de las terapias por parte de los pacientes. Además, como todas las enfermedades poco frecuentes, llegar al diagnóstico no es fácil. Muchos hombres y mujeres deambulan años por el consultorio de distintos especialistas en busca de un nombre para su padecimiento, y un tratamiento. Por eso, Roberto Parodi repasa los síntomas más comunes para advertir a la población: “Dolores articulares, decaimiento, pérdida del apetito, fiebre, lesiones cutáneas pueden ser producto de una enfermedad autoinmune, por eso, debe consultarse a un médico clínico o reumatólogo ante estos síntomas. Y hay que saber que quienes tienen antecedentes familiares son más propensos a padecerlas”.

“Con tratamiento, muchas veces pueden llevar una vida normal. Nuestro compromiso es seguir trabajando en investigación científica —parte constitutiva de la Universidad y en un hospital público— para ofrecer respuestas a nuestros pacientes”, señalan.

Los médicos agregan que el hospital público cuenta con la aparatología, reactivos y fármacos necesarios para tratar a los pacientes.

Cabe destacar, además, que los autores de este trabajo no recibieron ninguna clase de financiamiento para realizarlo.

Fuente
 www.lacapital.com.ar

sábado, 2 de abril de 2016

Cementerio de la Recoleta: historia presente



Los apasionados por la historia y la cultura argentinas tienen un lugar donde contactarse con el pasado.



La historia comienza el 1 de julio de 1822 cuando las autoridades de la época deciden expropiar terrenos de los monjes recoletos con el fin de crear un cementerio. Se terminaría entonces la costumbre de sepultar a los difuntos en las iglesias o los camposantos.

Luego de atravesar una etapa de desorden durante la cual estuvo a punto de ser cerrado, es el intendente Torcuato de Alvear quien decide modernizarlo en 1881.


A partir de entonces comienza a poblarse, constituyendo una fuente de trabajo para escultores, herreros y fabricantes de vitrales.

Presidentes, militares, gobernadores, personalidades de la cultura y la ciencia tienen su descanso final en estas poco más de 5 hectáreas limitadas por las calles Junín, Vicente López, Azcuénaga y la iglesia Nstra. Sra. del Pilar.

Apenas se ingresa al predio tenemos sobre la izquierda la tumba de parte de la familia Alvear y a la derecha el lugar donde descansan los restos del coronel Federico Brandsen. Este último falleció por llevar a cabo una orden dada por el general Carlos de Alvear, su vecino de enfrente.


Para que tengamos una idea de la riqueza histórica del lugar, en solo unos pocos metros cuadrados de la entrada tenemos, además, a Facundo Quiroga, Renata Pacini de Alvear (fundadora de la Casa del Teatro), Federico Soares (uno de los fundadores de la ciudad de Chivilcoy), el dramaturgo Enrique García Velloso (fundador de lo que luego sería Argentores), la actriz Blanca Podestá y Lorenzo Chaves (uno de los fundadores de la mítica tienda “Gath y Chaves”). Los restos de María Luz García Velloso, supuestamente la “dama de blanco” que ronda el cementerio, descansan aquí también.

Esta y muchas otras historias y anécdotas aparecen en el libro “Las mil y una curiosidades del cementerio de la Recoleta” escrito por el periodista y guía turistico Diego M. Zigiotto con la colaboración de Axel Díaz Maimone, Susana Gesualdi y Alicia Braghini. A través de un recorrido de 322 tumbas, Zigiotto relata parte de la historia argentina, desde grandes momentos que nos moldearon como nación hasta sucesos familiares que muestran los dramas y costumbres de la época.

Uno se queda con ganas de conocer más, por lo cual es de esperar que el autor continúe contándonos sobre los moradores del lugar. Material no le ha de faltar.

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