miércoles, 27 de julio de 2016

Busi - Pagani - Gomez Casati: avances en biocombustibles y biorremediación

Un grupo de investigadores trabaja en nuevas formas para producir biocombustibles al mismo tiempo que busca soluciones para eliminar contaminaciones del suelo. Su visión sobre ciencia básica y aplicada, y el impacto de la docencia en su trabajo de investigación. 

Busi, Gomez Casati y Pagani son bioquímicos egresados de la UNR. (Foto: C. Pairoba).


Por Claudio Pairoba

María Victoria Busi, María Ayelen Pagani y Diego Gomez Casati se desempeñan en el ámbito del Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI, UNR-CONICET). Trabajan en plantas, estudiando síntesis/degradación de hidratos de carbono, síntesis de grupos hierro-azufre (Fe-S, importantes para el normal funcionamiento de algunas enzimas) y detoxificación de suelos contaminados con metales pesados. Sus grupos de investigación se apoyan mutuamente para llevar adelante proyectos de investigación básica y aplicada. 

¿Cuáles son sus proyectos de investigación?
María Victoria Busi: Durante mi postdoc trabajé en metabolismo de almidón, estudiando una enzima específica. Como desprendimiento del postdoc surge mi tema de investigación actual. Es el estudio de unos módulos de unión a carbohidratos en enzimas de plantas con aplicaciones biotecnológicas. Esto no implica no hacer ciencia básica, lo que hacemos es clonarlos, purificarlos, estudiarlos, caracterizarlos para ver cuáles son sus funciones. Dependiendo de esto, ver alguna aplicación biotecnológica.

Trabajamos inicialmente en Arabidopsis thaliana (planta modelo), con una enzima particular que sintetiza almidón. Luego pasamos a otra enzima que degrada pared celular y después buscando distintas áreas de vacancia pasamos a trabajar en algas. Estudiamos el metabolismo de polisacáridos en plantas y algas. 

María Ayelen Pagani: mi formación de origen a nivel doctoral fue en un tipo muy particular de metaloproteina, las cuales están presentes en todos los organismos eucariotas. Profundicé en el metabolismo de algunos metales pesados o de transición en levaduras. Cuando vuelvo a la Argentina para ingresar a CONICET y como vine a trabajar al Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI), trasladé mi interés por el metabolismo de metales en organismos hacia las plantas.

Originalmente estuve trabajando un poco con metales tóxicos en soja y girasol y ahora estamos profundizando en metales de interés como hierro en plantas modelo para después tal vez extrapolarlo a plantas de interés agronómico.

Las dos aplicaciones fundamentales de este estudio que es básico, son: 1. las cuestiones de salud alimentaria (metales nutrientes o tóxicos) y 2. aplicaciones en biorremediación. 

Diego Gomez Casati: la otra línea del laboratorio tiene que ver con Biología Molecular de plantas y Biotecnología. Estudiamos básicamente las consecuencias de la disfunción de una organela celular que es la mitocondria en plantas y qué consecuencias tiene esa disfunción sobre la expresión de genes a nivel nuclear.

La mitocondria está involucrada en una gran cantidad de procesos importantes en la célula, plantas en este caso, como en el desarrollo, la fotosíntesis, la germinación y la fecundación. Empezamos hae unos años con un estudio más bien básico que fue caracterizar la síntesis de moléculas inorgánicas (grupos hierro-azufre). Son importantes porque forman parte de numerosas moléculas, no solo dentro de la mitocondria, si no en el cloroplasto. Están en citoplasma también. Estas proteínas son las responsables de muchos procesos celulares como los que comenté recién.

El manejo de las funciones mitocondriales tiene aplicaciones en biotecnología de plantas como por ejemplo el hecho de lograr variedades macho estériles para en un futuro poder utilizarlo como estrategia para producir híbridos que son importantes a nivel comercial. 




Los tres son Bioquímicos egresados de la Universidad Nacional de Rosario. ¿Ven un corrimiento por lo cual hay cada vez menos bioquímicos haciendo investigación y cada vez más biotecnólogos? ¿Y por qué sería? 
MVB: Porque la biotecnología está de moda. Y porque con esa carrera uno puede hacer un millón de cosas maravillosas. Y con Bioquímica las opciones están más acotadas. Cuando nosotros éramos estudiantes (nos recibimos a mediados de los 90) se decía que no había mucho trabajo de bioquímico. Hoy lo que tenemos entendido es que cualquier bioquímico que sale tiene trabajo y bastante bien remunerado. Hay más biotecnólogos que no encuentran lugar. Me parece que para los biotecnólogos hay menos salida que para los bioquímicos. Si no hacen una carrera académica no hay mucha empresa de base tecnológica en la Argentina. 

¿Su trabajo está relacionado con el tema de biocombustibles?
MVB: Nosotros encontramos es una enzima de síntesis del almidón conectada con estos módulos de unión a carbohidratos que eran típicos de proteínas que degradan no que sintetizan. Empezamos a buscar qué se podía hacer con estos módulos o en que industria estaban aplicados. Todo lo que sea biocombustibles de primera generación se basa en la fermentación del almidón. Como trabajábamos en enzimas de almidón consideramos importante meternos en biocombustibles de segunda generación. Esto implica la degradación de la biomasa que no compite con el alimento. La pared celular vegetal está compuesta por celulosa, la cual también es una concatenación de unidades de glucosa (hidrato de carbono). Las enzimas que degradan celulosa también tienen módulos de unión a carbohidratos.

Para biocombustibles intentamos dividirnos en dos enfoques separados: uno es generar plantas transgénicas que tengan paredes celulares modificadas para que ese pre tratamiento, que es lo más costoso tanto ambiental como energéticamente para producir biocombustibles de segunda, sea más económico. Por otro lado desarrollar enzimas recombinantes de producción nacional y de desarrollo propio, para combustibles de primera y de segunda.

Después, biocombustibles de tercera generación implicaría trabajar con organismos genéticamente modificados y ahí se incorporan las algas. Buscamos generar algas transgénicas para producir mayores niveles de almidón que pueden ser extraídos más fácilmente con la ventaja de que ocupan menos espacio. El alga se puede filtrar y es más económica. 

¿Cómo es el estado actual del tema biocombustibles?
MVB: Una situación es Argentina y otra el resto del mundo. En el resto del mundo se le da mucha importancia y hay mucha inversión. Vino Susan Jenkins de Berkeley, donde tienen un instituto financiado por la British Petroleum que le aporta un montón de dinero para desarrollos propios de la BP y otros para actividades académicas.

Brasil, uno de los productores mundiales en bioetanol de primera, está incursionando en bioetanol de segunda con el blue starch, donde está gente de Petrobrás con capitales privados y también extranjeros.

Europa tiene por lo menos tres plantas de biocombustibles de segunda. En la Argentina hay un desarrollo total de biodiésel por el boom de la soja y últimamente el desarrollo de una planta muy importante en la zona de Villa María de productores de maíz para hacer bioetanol de primera porque se encontraron con un excedente de toneladas de ese cereal. Hay por lo menos un par de empresas locales que están en la producción de enzimas. El país suscribe y cada año saca la ley para que los cortes en nafta y gasoil incluyan un cierto porcentaje lo cual se va haciendo. La Cámara Argentina de Biocombustibles tiene una presencia muy fuerte en las decisiones.

De acuerdo a la literatura una de las complicaciones de la producción de biodiésel es el gran volumen de glicerina que se va generando sin encontrarle económicamente salida. La contaminación por glicerina es una contra al evaluar la calidad del biodiésel. 

DGC: En su momento, cuando las retenciones a la soja estaban muy altas, convenía más vender el aceite y no hacer el biocombustible y venderlo como tal. En muchos países se les da importancia pero se los apoya desde un aspecto que acá es variable. 

ES: ¿Hay financiamiento por parte de Yacimientos Petroliferos Fiscales?
MVB: Somos integrantes de un proyecto entre CONICET e Y-TEC (YPF Tecnología): que ganó el Dr. Alberto Iglesias en Santa Fe. Ese proyecto es específicamente para proteger los derrames de pozos de petróleo o decontaminar pozos de petróleo (biorrefinería). Ahí entramos con lo que serían algas genéticamente modificadas para poder limitar algún derrame o contaminación. La parte de Santa Fe (Iglesias y el Ing. Raul Comelli) se encargaría de producir, a partir de aceites, una sustancia muy similar a un derivado del petróleo que se está usando y sirve para embolsar el pozo y proteger del derrame.  

¿Tienen un proyecto en biorremediación?
MAP: La historia es así: para extraer petróleo hay que hacer perforaciones, las cuales no siempre son exitosas. De hecho las perforaciones que acaban siendo pozos productores es una de 15 o 20. Para hacer la perforación hace falta introducir el fluido de perforación, el cual es una emulsión oleosa altamente contaminante. El que se usa actualmente es un derivado del petróleo.

Son recalcitrantes, permanecen en el terreno y es muy difícil que se degraden. Son arrastrados por las corrientes de agua o permanecen contaminando el suelo. No solo eso, esta emulsión también tiene un componente acuoso que solubiliza los materiales de las rocasdonde estás perforando. Entre esos materiales hay metales pesados, los cuales están más biodisponibles en ese terreno y también son arrastrados por las corrientes de agua que atraviesan esa zona. Entonces hay dos tipos de contaminación: con hidrocarburos y con metales pesados.

Este proyecto trata de solucionar los dos aspectos. En Santa Fe, están trabajando para encontrar un reemplazo para el elemento oleoso del fluido de perforación con un compuesto menos recalcitrante a partir de aceites de soja. Nosotros vamos a tomar más la parte de generar algas genéticamente modificadas para tratar de absorber, recuperar o que estén menos biodisponibles estos metales que se han solubilizado por el proceso, usando distintas estrategias biotecnológicas. 

Microalgas como organismos decontaminantes
MAP: Después tenemos otro proyecto un poco más ambicioso, para el cual obtuvimos financiación del CONICET hace poco. En este caso nos proponemos aprovechar por un lado organismos que ya existen, que se han adaptado naturalmente a este tipo de contaminación con metales pesados. Un ejemplo bastante llamativo es una microalga que no es autóctona del sur de la Patagonia, pero que la ha colonizado y que crece en algunos lugares donde se sabe que hay contaminación con metales pesados (Golfo de San Julián y San Jorge, donde hay vertidos de mineras). La idea es recuperar las algas, crecerlas y ver si han mejorado naturalmente sus capacidades de absorber metales pesados.

Por otro lado modificaríamos microalgas, siempre de forma biotecnológica y apoyándonos en nuestras áreas de experiencia. Se sabe que las paredes de las algas son naturalmente absorbedoras de metales, entonces aplicando el área de Victoria donde modifican paredes celulares, intentaríamos aumentar esa pared que fija metales.

Por el lado de la línea de investigación de Diego, en la mitocondria, quisiéramos mejorar la resistencia de esos organismos para que puedan crecer en un medio con alta cantidad de metales y absorberlos.

Y las proteínas que yo he estudiado toda la vida, naturalmente están diseñadas para absorber metales. Entonces si aumentamos su cantidad en los organismos, sabemos que el mismo va a poder hacer frente a los metales, crecer y acumularlos.

Una de las cuestiones en las cuales se podrían aplicar estos desarrollos, es en el tema de generar biomasa que pueda absorber arsénico. El hidroarsenicismo crónico es uno de los grandes problemas de la Argentina, sobre todo en comunidades aisladas que se autoabastecen de napas que están contaminadas. La idea a futuro es intentar generar algún material bioabsorbente que pueda fijar arsénico o algún otro metal, pero con énfasis en el primero.

El acuífero guaraní es el que está contaminado con arsénico. Esto viene de épocas geológicas con materiales que cubrieron la tierra y buena parte de la Argentina, desde el noroeste, en diagonal cruzando el país, hasta nuestra zona. Todas las segundas napas están contaminadas. 

¿Qué avances hay en tu tema, Diego?
Una de las cosas en que estamos avanzando es en la caracterización de la función de genes y las proteínas que ellos codifican. La mayoría de estos genes son nucleares pero tienen target hacia la mitocondria. Muchos de estos genes están involucrados en la biogénesis de los grupos inorgánicos hierro-azufre (Fe-S) que no están solos en la célula si no unidos a proteínas y formando complejos porque si no son tóxicos.

Nosotros estamos avanzando en la caracterización de estos genes que hacen los grupos Fe-S y que además luego los incorporan a proteínas. Por ejemplo, tenemos plantas que a pesar de estar creciendo en alta cantidad de hierro, creen que están creciendo en deficiencia, por lo cual siguen tomando hierro. También vimos que otras variedades de plantas, con alguna modificación de algunos de estos genes, son capaces de crecer en suelos que son deficientes en hierro y en algunos otros metales. Esto es un problema en los suelos en general y en la Argentina en particular. Entonces se abre quizás otra puerta de aplicación de la caracterización básica que estamos haciendo.

Se relaciona con el tema de metales que es el tema de experiencia de Ayelén y, como hay algunas alteraciones del metabolismo de carbohidratos, también se conecta con la experiencia de Victoria. 

¿Cuál es su visión sobre la dicotomía entre ciencia básica y aplicada?
MVB: Para mí siempre es importante el “para qué”. Es importantísimo desarrollar conocimientos, pero hay circunstancias. Estos módulos de unión a carbohidratos se unen a determinadas estructuras: ¿para qué? ¿Podemos lograr un almidón diferente? Ciencia básica tiene que haber en un contexto. Y por aplicada entiéndase una muy buena aplicación de la básica, no algo más liviano. 

MAP: Da la sensación de que se pretende que uno trabaje por objetivos, casi como en una empresa. Y eso no se puede hacer en ciencia porque se terminan generando aplicaciones donde hay poco desarrollo, y es muy poco lo que se aporta de conocimiento o de capital intelectual. Generalmente esto lo dicen todos los países donde se hace buena ciencia, las mejores aplicaciones han surgido de alguna investigación básica. 

DGC: Coincido con lo que dice Victoria. Muchas veces lo veo haciendo un paralelismo con el deporte. ¿Vos querés llegar a tener una medalla olímpica? Tenés que entrenar cuatro años. No podés salir de tu casa e ir a ganar una medalla. Para lograr eso tenés que tener un montón de trabajo que yo lo veo como la parte básica. Tenés que hacer mucho trabajo para tener algo aplicado. Es imposible levantarte un día y decir voy a tener algo aplicado. Uno no descubre algo todos los días. 

MVB: Creo que podemos afirmar que ambas deben coexistir pero entendiendo como aplicada esa instancia superadora que tomando distintas cosas de los básicos existentes pueden arrancar desde otro punto. 

DGC: Hay una anécdota sobre Leloir, contada por Ranwell Caputo, quien recuerda que en aquellos años Leloir estaba preocupado porque lo que estaba haciendo no aportaba nada al desarrollo del país. Como por ejemplo podía ser en ese momento, un método para lograr un mejor método para las conservas en lata. Con el tiempo se vio que la escuela que hizo Leloir fue mucho más importante que la conserva en lata. Hacer escuela implica formar gente, capacitarla y tener los mejores científicos. Recordemos que Milstein ganó un premio Nobel y fue discípulo de Stopani quien a su vez fue discípulo de Leloir. 

A título personal
María Victoria Busi
Bioquímica – Universidad Nacional de Rosario
Doctora en Biología Molecular y Biotecnología - Universidad Nacional de San Martín
Investigadora Independiente del CONICET
CEFOBI (UNR-CONICET)
Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas
Profesora Adjunta Universidad Nacional de San Martín
Carrera: Licenciatura en Biotecnología y Doctorado Biología Molecular y Biotecnología
Área Biotecnología Vegetal 

María Ayelen Pagani
Bioquímica – Universidad Nacional de Rosario
Doctora en Genética - Universidad de Barcelona
Investigadora Adjunta CONICET
CEFOBI (UNR-CONICET) 

Diego Gomez Casati
Bioquímico - Universidad Nacional de Rosario
Doctor en Bioquímica - Universidad de Buenos Aires
Investigador Principal CONICET
Profesor Adjunto - Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas
Universidad Nacional de Rosario
Profesor Adjunto - Área Biotecnología Vegetal
Universidad Nacional de San Martin
Secretario de Posgrado – Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas

miércoles, 13 de julio de 2016

El cine de ciencia ficción en la Argentina

La cinematografía argentina ha sido mucho más pródiga respecto de este género, de lo que pudiera pensarse a priori.




Por Roberto Langella

Con mayor o menor suerte, con mayor o menor oportunismo y seriedad, el cine argentino ha aportado más de cien películas al género, una buena cantidad de ellas dignas de mencionar.


La primera película de ciencia ficción en la Argentina
 Se llamó Una Luz en la Ventana (1942), de Manuel Romero, protagonizada por Narciso Ibáñez Menta (como no podía ser de otro modo, siendo que también era un maestro y casi protagonista exclusivo en películas de terror). En esta, interpreta a un científico que padece de acromegalia, por lo que acosará a una enfermera (interpretada por Irma Córdoba), de quien espera trasplantarse su hipófisis. En su maquillaje, Ibáñez Menta recuerda al Dr. Phibes, que luego interpretara Vincent Price, en el cine americano. 


La versión argentina de Jekyll y Hyde
 La realizó y protagonizó, en 1951, Mario Soficci, como El Extraño Caso del Hombre y la Bestia. Es una buena película, si se soporta que se "argentinizó" los nombres de los personajes como "Enrique Yequil" y "Eduardo Jaid" (así figuran por escrito en algunas secuencias de la película).

Por el resto de los años '50 y '60, seguramente aprovechando los éxitos que Abbott y Costello cosechaban en Estados Unidos, con sus películas de género híbrido, como "comedia de ciencia ficción", aquí también se hicieron productos por el estilo, interpretados por los Cinco Grandes del Buen Humor (una especie de Hermanos Marx "a la Argentina"), y otros cómicos de la época.
 
En 1957 aparece Cinco Gallinas y el Cielo, de Rubén Covalotti, y otra vez con Narciso Ibáñez Menta. Un viejo sabio realiza experimentos con gallinas y una extraña droga, llamada "audacina". Cuando un ladrón roba cinco gallinas de su laboratorio y las vende; se producen cinco episodios con situaciones en relación a la gente que comió de aquellas gallinas. Es una película que se deja ver, dentro de todo.


Los años '60: Los años del cine "bodrio" 
Extraña Invasión (1965), de Emilio Vieyra, es una coproducción argentino-estadounidense, con el protagonismo de Richard Conte, que trata de una extraña interferencia que empieza a producirse en las señales de TV, afectando a los espectadores, volviéndolos como zombies.

Por el resto de la década este y otros directores solo producirán bodrios, ridiculizando al género, y con pretendidos toques de comedia y erotismo.
 
Solo en 1969 aparece una interesante Invasión, de Hugo Santiago, y con guión de Jorge L. Borges y Adolfo Bioy Casares, que narra la invasión de unos seres misteriosos a una ciudad imaginaria, futurista, donde la relación con la ciencia ficción, casi solo pasa por la escenografía, puesto que en ningún momento se dice tampoco que los invasores traten de alienígenas. Una película interesante por lo sugestiva, de todos modos.


El cine de "entretenimiento" en la dictadura militar 
Durante los años '70 y ' 80 se produce toda una larga saga de películas de los así llamados "Superagentes", o películas que intentaban impulsar las carreras de cantantes incipientes, o estirar la producción de supuestos animadores infantiles, y así se producen decenas y más decenas de películas con algún sesgo de ciencia ficción, pero otra vez bastardeando al género, y no generando ningún tipo de valor, ni artístico ni de entretenimiento.

En los años '80, a la larga saga de películas de "los Superagentes", se suma la otra tan larga (y olvidable) como es la de los "Comandos Azules".


Lo mejor de la ciencia ficción argentina, en los años '80 
Más Allá de la Aventura (1980), de Oscar Barney Finn, es una coproducción franco-argentina bastante interesante, que cuenta la historia de una periodista francesa, que investiga el fenómeno OVNI en el norte de Argentina. 

Hombre Mirando al Sudeste (1987), de Eliseo Subiela, cuenta la historia de un misterioso hombre, que un día aparece en un psiquiátrico, asegurando que él es un extra-terrestre. 

Lo que Vendrá (1988), de Gustavo Mosquera, y con música y actuación de Charly García, cuenta una historia en una Buenos Aires futurista, sometida aún por el fascismo.

El mismo año se realiza Alguien Te Está Mirando, de Gustavo Cova y Horacio Maldonado, que cuenta la historia de un grupo de voluntarios que se someten a un experimento de sueño inducido, y compartido, donde pronto las visiones oníricas se suceden en la realidad vigílica. Típica película de chicos y chicas encerrados en una casa, escasos de ropa y con música rock (Soda Stereo, Los Violadores); es una buena película, no obstante. 

Cipayos (La Tercera Invasión) (1989), de Jorge Coscia, utiliza el recurso distópico, en relación con las invasiones inglesas del siglo XIX.


Los años '90, zombies y fantasmas 
No Te Mueras Sin Decirme Adónde Vas (1995), de Eliseo Subiela, cuenta la historia de un científico que fabrica una máquina para visualizar sueños, con lo que termina en realidad visualizando a una fantasma, de quien se enamora.
 
Comix, Cuentos de Amor, de Video y de Muerte (1995), de Jorge Coscia, es un film de episodios, en relación con los temas del título.
 
Moebius (1996), de Gustavo Mosquera, cuenta la historia de un topógrafo que investiga la desaparición de un convoy de los subterráneos de Buenos Aires, en sus túneles, el que habría traspuesto una "puerta temporal"; una metáfora de los desaparecidos en la dictadura.
 
Plaga Zombie (1997), de Hernán Sáez y Pablo Parés, una combinación de zombies y alienígenas, muy del gusto de los cultores del cine "gore" (tendría una secuela en el 2001).
 
La Sonámbula, Recuerdos del Futuro (1998), de Fernando Spinner, cuenta una historia en una Buenos Aires futurista, con claras reminiscencias al Brazil (1985), de Terry Gilliam.


La ciencia ficción en el nuevo milenio 
Cóndor Crux (2000), de dibujos animados, de Juan Pablo Buscarini, Swan Glecer y Pablo Holcer, es una aventura de guerras espaciales contra dictaduras militares futuristas, con las voces para los personajes de actores tales como Damián De Santo y Fabio Posca.
 
Clon (2001), de Alejandro Hartmann, es un policial de ciencia ficción.
 
Mercano, el Marciano (2002), dibujos animados con el personaje de los cortos que se emitían por el canal de cable Much Music.


Fuente

sábado, 9 de julio de 2016

GEII: interdisciplina, múltiples proyectos y actividades de extensión

El Grupo de Experimentación Innovativa e Instrumental lleva adelante múltiples proyectos interdisciplinarios. La interesante visión de la docencia.

Antiba, Borrero, Carbone y Caparrós durante la entrevista (Foto: C. Pairoba).




El Grupo de Experimentación Innovativa e Instrumental (GEII) depende de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Facultad de Cs. Exactas, Ingeniería y Agrimensura (FCEIA).

Con una larga trayectoria en distintos temas, que abarcan desde la medicina a la informática, pasando por las energías renovables, sus integrantes llevan adelante su trabajo con gran esfuerzo y en condiciones complicadas.

En el GEII, Cristian Antiba está al frente de un grupo de estudiantes de distintas carreras de la FCEIA, quienes con dedicación absoluta concretan proyectos al mismo tiempo que aprenden y se nutren en un espacio interdisciplinario. Sus proyectos involucran también a otras facultades y llegan a formar interacciones fructíferas con estudiantes secundarios.

El GEII trabaja con distintas cátedras de la FCEIA en base a un enfoque específico de la docencia.
Cristian Antiba: Además de lo que aparece en el texto sobre el trabajo en el grupo (ver archivo adjunto “Educación, experimental innovativa”), trabajamos con cátedras regulares. Ya hicimos dispositivos para Física Experimental de la licenciatura, donde se construyó un estroboscopio. Después se trabajó con Electromagnetismo de cuarto año, para las clases del Dr. Riera donde se construyó un equipo que todo el mundo había visto en el pizarrón pero no en la práctica.

Interaccionamos con Estructural con el Ing. Rubinstein. Hasta que se jubiló el contacto fue permanente año tras año . Se construyeron equipos y se dieron clases prácticas. También para Hidráulica (Recursos Hídricos III), donde hacen un trabajo práctico con nosotros.

Todo eso a la facultad no le costó nada, ni siquiera cargos docentes. Se hizo todo ad-honorem. Tampoco los recursos, ya que todo el desarrollo que se hizo está autofinanciado por el GEII.

¿Cómo es la ubicación del GEII en la estructura de la facultad?
CA: Pertenece a la Secretaría de C y T, nuestra directora es la Dra. Sonia Concari. Los dos cargos docentes simples del GEII los tengo yo. El decano nombró al Dr. Reinaldo Berti como director del grupo. En la comisión también están el Ing. Oscar Sadosky de Brasil (el primer director del reactor nuclear de la FCEIA) y el Prof. Guido Macky quienes son nuestros consultores. También el primer director de este grupo, que fue Danilo Gomez. Este grupo nació como el Grupo Caos y después gracias a la Dra. Ing. Nora Pouey se convirtió en el Grupo de Experimentación Innovativa e Instrumental.

¿Cuando nace el GEII?
CA: En el 2000, cuando ingresa Danilo Gomez, quien fue el primer director del grupo. Yo estaba desde el año 88 y me formé en Física. El Dr. Lewis me contacta con Gomez y allí arranca todo.

¿Quiénes son los alumnos adscriptos que te acompañan?
Paula Borrero: estoy en cuarto año de la Licenciatura en Cs. de la Computación, y formo parte del grupo desde hace un año y medio. Mi primer proyecto tuvo que ver con un proyecto en papanicolao.

Nicolás Caparrós: estoy haciendo tercer año de Ing. Mecánica. Ingresé al GEII este año. Ya lo conocía pero esperé a tener más conocimientos básicos de otras cosas. Ayudo en lo que falte en otros proyectos y me involucro en todos ellos. Mi hermano mayor, Sebastián Caparrós, es ingeniero industrial y participó de este grupo también.

Nicolás Carbone: curso el primer año de Ingeniería Electrónica y pertenezco al GEII desde hace más de un año. Participé en el armado del sonómetro que se puede ver en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa. Este equipo se armó originalmente para la semana del sonido.

¿Cómo es el tema del sonómetro?
CA: El Ing. Federico Miyara le encarga el GEII la construcción de este dispositivo. Si no fuera por los adscriptos, sobre todo Nicolás Carbone, el proyecto no hubiera sido posible. En cada proyecto son los adscriptos los que lo llevan adelante y ellos son el grupo. Pueden incorporarse alumnos de primero a quinto año sin problemas. Dentro del proyecto del papanicolao robótico tenemos a dos médicos: Giulia Márquez y Nicolás Sauro. También al Ing. Valderrey, todo dentro de un proyecto de vinculación. Todos trabajan de manera gratuita y porque lo quieren hacer. Como dijo la Dra. Pouey, hay que recordar la interdisciplinariedad del grupo. También hemos trabajado con gente de Biotecnología en un proyecto que lamentablemente no se concretó. Hace unos 4-5 años atrás se trabajó en plásticos degradables. Presentamos soluciones que ahora tienen vigencia por lo de las bolsas de supermercados. Nosotros propusimos hacer bolsas de nylon biodegradables con el excremento humano en las aguas servidas. Con esas bacterias obteníamos el plástico para las bolsas pero no logramos financiación.

El enfoque de la docencia
Además del intenso trabajo experimental, el GEII lleva adelante una idea del trabajo docente que puede leerse en el archivo adjunto (Educación Experimental Innovativa). El mismo se presentó como póster en las Segundas Jornadas de Innovación en Educación, con la autoria de C Antiba, D. Gomez y N. Pouey.

En base al cambio propuesto en el texto sobre educación, ¿cómo es el estado de ese cambio y cuál ha sido su recepción?
CA: Hasta hace unos años se hacía como aparece en el texto. Yo me basaba en la pizarra y discutíamos sobre distintos temas, había que ir a clases primero. Actualmente estamos tratando de hacerlo a medida que se van haciendo los proyectos. Dejamos que el estudiante se maneje solo y si se equivoca, que se equivoque. Al cuerpo docente de la facultad le encanta pero no tenemos el apoyo de cargos, lo cual es desesperante.

¿Cuánta gente conforma el grupo?
CA:
La composición cambia año tras año. El año pasado teníamos muchos chicos de Ingeniería Electrónica, este año los adscriptos que tenemos son los aquí presentes más Andres Miyara, Lucas Liendo y Nicolás Montenegro. También tenemos graduados como los que te nombré. Además la Física Ana Pioto y al Dr. Volmaro consultando por motores, lo que son actividades de colaboración normal.

A nivel terciario también colaboramos con la gente del profesorado del Normal 1.

¿Tienen proyectos con escuelas secundarias?
CA:
Con los chicos del secundario tenemos dos proyectos financiados por la Secretaría de Extension de la FCEIA. El proyecto de ritmo cardíaco y el de bomba de agua resonante a calor solar.

Ahora también estamos trabajando en el tema de crecimiento de cristales. Fui a hacer una capacitación a la Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas en este tema. Este año vamos a participar a nivel nacional con la escuela San Francisquito del tema crecimiento de cristales, dentro del Programa Voc.Ar del CONICET.

¿Sobre qué cuestiones te parece que hay que trabajar?
CA:
Un problema de la universidad es que genera un filtro: igualdad y semejanza al docente. El que no es así recibe un rechazo tan intenso que hay estudiantes que no se lo bancan. Hay alumnos de alto rendimiento que no pueden soportar las penurias que tendrían que pasar para acceder al año siguiente. En la secundaria muchos chicos van obligados pero en la universidad se supone que los chicos van porque les gusta. Tendrían que ir a ser felices, a disfrutar y en una gran parte de los casos van a sufrir al docente. Un docente bueno te enseña cualquier cosa y el estudiante aprende lo que sea. Es todo un círculo vicioso donde se van cansando, los más brillantes se van atrasando y mucho terminan desertando.

¿Por qué ingresaron al GEII?
Paula Borrero:
A mí me invitó otro adscripto. Desde el principio me gustó poder trabajar en proyectos reales con gente de otras carreras porque cada uno aporta su visión al proyecto y a la vez aprendés cosas que en la facultad no aprendés porque son otras áreas. Hasta ahora me gustó meterme en todos los proyectos un poco y la forma de trabajar. En el proyecto de la escuela secundaria otro de los adscriptos, Andres Miyara, hizo una parte del trabajo y después nos complementamos. Yo hice un programa que te dejaba ver la parte electrónica en computadoras. Él hizo la parte electrónica y yo hice la visualización.

CA: Se trabajó así porque era imposible comprar las pantallas táctiles y se truncaba el proyecto. Entonces por la genialidad de Paula, la noche anterior solucionaron la parte de graficación. Estábamos en el horno.

¿Sobre qué es el proyecto de la escuela secundaria?
CA:
Un analizador y visualizador de ritmo cardíaco. Es para que los dispensarios de la Argentina tengan a muy bajo costo un dispositivo para una alerta temprana ante alguien que va con una arritmia o ritmo acelerado y puedan derivarlo o no a un centro de máxima complejidad. Este dispositivo que es carísimo lo hacen nuestros adscriptos por muy bajo precio. Esto se les enseña a los chicos de la secundaria, cuestiones de programación y otras cosas. Esto se hizo en la escuela San Francisquito.

PB: Otra cosa importante es que a los profesores de la secundaria se les generó el incentivo para enseñar otras cosas y nos preguntaban cómo hacer para innovar. Qué libros de Física usar, cómo mejorar. También trabajamos con estudiantes de medicina, ya recibidos. Me gustó poder conocer gente de la Facultad de Cs. Médicas, interactuar con ellos me incentivó a conocer más.

CA: Hay otro proyecto en la parte de salud. Son veinte muestras de papanicolao a la vez las cuales se ejecutan robóticamente. El equipo permite hacer el diagnóstico por imágenes, con dos tipos de aumento las cuales se envían por celular. Competimos en TecnoTour el año pasado y fuimos una de las 28 universidades que ganaron.

¿Cómo entraron al grupo?
Nicolás Carbone:
Entre por casualidad. Al principio del 2015 me acerqué a una chica y me comentó sobre el GEII. Asistí a la reunión, me presentaron a otros integrantes y colaboré con el proyecto del sonómetro. Me he quedado noches enteras armando circuitos, diseñando partes de las etapas de potencia que tiene ese instrumento. Todo por una vocación que tengo, me encanta experimentar y armar cosas. En casa tengo un taller propio y de chico estoy metido con cosas de la electrónica. También pude colaborar porque tengo algunos conocimientos técnicos, me recibí como técnico electrónico.

Fui a Buenos Aires con el proyecto de la EcoVan, que ganó acá en Rosario dentro del TecnoTour Estuvimos en las oficinas de Microsoft. Había competidores de varias provincias y llegamos a esa instancia.

Nicolás Caparrós: Yo conocía al grupo por mi hermano, quien también entró en tercer año de su carrera. Le preguntó a un profesor dónde podía hacer algo manual y lo derivaron al GEII. Empecé la facultad sabiendo que en algún momento quería venir. Decidí cerrar primero el ciclo básico para tener los conocimientos teóricos necesarios y este año decidí ingresar. Empecé a intentar hacer cosas en casa. Sentía que quedás limitado a lo que te quiere enseñar el profesor. No solo aprendo de otras áreas cosas nuevas que me enseñan los compañeros, si no cosas de mi misma carrera que aún no ví.

¿Tienen actividades extracurriculares?
PB:
Antes tenía muchas actividades. Por ejemplo estudié inglés desde chica. También soy scout y me gusta la parte de voluntariado, colaborar con la gente. Tomé cursos de base de datos y en Colón (Entre Ríos) hacía escuela de doble turno. Mis padres tienen un periódico y siempre había algo que hacer. Aprendí a revelar por ejemplo.

N. Carbone: Me recibí en la ex Escuela Téçnica Nº2 (Tucumán y Pueyrredon). Ahí estaba todo el día, doble escolaridad, pero en mis ratos libres siempre me he quedado armando circuitos. Me gusta mucho la parte de audio, la electroacústica y la electrónica orientada a amplificadores de potencia, convertidores de corriente continua alterna. Con mis ahorros he comprado algunos instrumentos que tengo en un taller. Me gusta experimentar en mis ratos libres, es mi distracción, es como un hobby y también aprendo cosas. Experimento en distintas áreas siempre aplicando la electrónica.

En tercero de la secundaria hice un curso de programación en microcontroladores PIC en el Politécnico. Después no mucho más por una cuestión de tiempo. Entraba 7 de la mañana y salía 7 de la tarde. Me dedico básicamente a la facultad.

N. Caparrós: Yo iba a un colegio humanístico doble turno. Me quedaba poco tiempo y lo dedicaba a la música y a hacer deporte. Hoy me queda menos tiempo. A veces trabajo en algún proyecto de electrónica, simple. Cuando tengo tiempo música, y hago deportes todas las semanas. Toco el bajo y la guitarra. Soy de Venado Tuerto.

CA: Durante la primaria estudié piano y cuando terminé séptimo grado me recibí de profesor de piano.

Mi tesis de maestría es sobre cómo acceden al conocimiento los estudiantes con alto rendimiento académico. Y tiene que ver con lo que hicieron de chiquitos y como lograron llegar a la universidad en lo que les gustaba. Y hay mucha tarea en paralelo.

Proyectos en los que están trabajando
Algunos de los proyectos generados desde el GEII incluyen:

1. Bomba de agua resonante
2. Sonómetro libre gigante
3. Dron zeppelín
4. Visualizador de ritmo cardíaco de muy bajo costo
5. Vehículo ecológico multihíbrido multiregenerativo
6. Papanicolao robotizado a distancia

El listado también puede verse aquí.

sábado, 2 de julio de 2016

Será obligatorio un examen para detectar la ceguera infantil


Así lo dispuso una ley provincial. El test, llamado reflejo rojo pupilar, permite detectar y resolver el 80 por ciento de esos casos.

La medida deberá ser implementada en todas las maternidades, tanto públicas como privadas.


El examen de reflejo rojo pupilar será obligatorio para los bebés recién nacidos en toda la provincia, tanto en los efectores públicos como privados. Se trata de un testeo que ya se lleva adelante en algunos centros de salud y que no sólo previene enfermedades oftalmológicas como cataratas congénitas, tumores, glaucomas y anomalías retinarias, sino que además permite resolver el 80 por ciento de los casos de ceguera infantil.

El proyecto había sido presentado originalmente en 2012 en la Legislatura provincial y, tras un largo derrotero, fue aprobado en las últimas semanas. Sólo resta su reglamentación para que a través del Ministerio de Salud de la provincia se incorpore a todas las maternidades santafesinas.

El principal motor e impulsor de la iniciativa desde hace años es el oftalmólogo rosarino y titular de la cátedra en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Alejo Vercesi, que insiste desde hace años en que este examen "es clave para los diagnósticos en recién nacidos". Más aún, consideró que "así como se mide la temperatura, debe hacerse este chequeo ocular, y tendrían que incorporarlo los médicos generalistas".

El diputado por la Coalición Cívica, Ariel Bermúdez, que impulsó la propuesta desde la Cámara de Diputados, aclaró que "es un examen para nada oneroso" e indicó que "el instrumento que se necesita para llevarlo adelante es un oftalmoscopio, que tiene un costo que apenas supera los mil pesos".

El examen
La prueba del rojo pupilar consiste en la iluminación de la pupila en un ámbito oscuro con el haz de luz del oftalmoscopio para observar el reflejo que devuelve la pupila.

Vercesi detalla que se trata de "una maniobra que indica los medios transparentes del ojo y permite ver si el reflejo es normal o no", y afirma que este test debe sumarse "al fondo de ojo, que ya se lleva adelante como prueba de rutina".

Lo más importante es que este nuevo examen que se incorporará en las maternidades santafesinas permite detectar tempranamente las afecciones que provocan la ceguera infantil.

"El 80 por ciento de las cegueras infantiles en general son evitables, el problema es que la única manera de determinarlas es a través de este examen, que ahora recién se realiza a los 4 años", agregó.

Entre las afecciones de mayor incidencia, según detalló el especialista, se cuentan "la catarata congénita, el retinoblastoma, glaucomas, desprendimientos de retina y, en menor medida, la toxoplasmosis congénita".

En ese punto, recalcó, es importante no sólo la prevención de estas afecciones, sino sobre todo "la posibilidad de resolver el 80 por ciento de los casos, cegueras que pueden abordarse con tratamientos más simples y menos costosos, algo que se dificulta con la detección tardía y cuando las enfermedades están más avanzadas".

Implementación
La normativa aprobada en la Legislatura, y que ahora debe ser reglamentada por el Ejecutivo, establece la obligatoriedad de la práctica en niños y niñas recién nacidos en la provincia, tanto en las maternidades públicas como privadas.

Además, indica que el resultado no sólo debe ser comunicado a los padres del recién nacido, sino paralelamente debe informarse al Ministerio de Salud, quien debe organizar todos los datos en un registro.

En este punto, Vercesi explicó la importancia de poder tener estadísticas hasta ahora inexistentes. "Esto nos permitiría empezar a saber qué porcentaje de nacidos vivos presenta alteración del reflejo del rojo pupilar y a partir de allí, de cuáles son las enfermedades que producen alteración en el reflejo y cuáles tienen mayor incidencia en la provincia", destacó el oftalmólogo.

Un paso más
Paralelamente al impulso que el proyecto tuvo a nivel provincial, Vercesi también llevó la iniciativa al Congreso de la Nación, donde ya tiene media sanción del Senado de la Nación.

"Está a consideración de la comisión de Salud de la Cámara de Diputados", indicó. Lo cierto es que de lograr su aprobación en la cámara Baja, el examen entraría en vigencia para todo el país.

Fuente

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