miércoles, 13 de julio de 2016

El cine de ciencia ficción en la Argentina

La cinematografía argentina ha sido mucho más pródiga respecto de este género, de lo que pudiera pensarse a priori.




Por Roberto Langella

Con mayor o menor suerte, con mayor o menor oportunismo y seriedad, el cine argentino ha aportado más de cien películas al género, una buena cantidad de ellas dignas de mencionar.


La primera película de ciencia ficción en la Argentina
 Se llamó Una Luz en la Ventana (1942), de Manuel Romero, protagonizada por Narciso Ibáñez Menta (como no podía ser de otro modo, siendo que también era un maestro y casi protagonista exclusivo en películas de terror). En esta, interpreta a un científico que padece de acromegalia, por lo que acosará a una enfermera (interpretada por Irma Córdoba), de quien espera trasplantarse su hipófisis. En su maquillaje, Ibáñez Menta recuerda al Dr. Phibes, que luego interpretara Vincent Price, en el cine americano. 


La versión argentina de Jekyll y Hyde
 La realizó y protagonizó, en 1951, Mario Soficci, como El Extraño Caso del Hombre y la Bestia. Es una buena película, si se soporta que se "argentinizó" los nombres de los personajes como "Enrique Yequil" y "Eduardo Jaid" (así figuran por escrito en algunas secuencias de la película).

Por el resto de los años '50 y '60, seguramente aprovechando los éxitos que Abbott y Costello cosechaban en Estados Unidos, con sus películas de género híbrido, como "comedia de ciencia ficción", aquí también se hicieron productos por el estilo, interpretados por los Cinco Grandes del Buen Humor (una especie de Hermanos Marx "a la Argentina"), y otros cómicos de la época.
 
En 1957 aparece Cinco Gallinas y el Cielo, de Rubén Covalotti, y otra vez con Narciso Ibáñez Menta. Un viejo sabio realiza experimentos con gallinas y una extraña droga, llamada "audacina". Cuando un ladrón roba cinco gallinas de su laboratorio y las vende; se producen cinco episodios con situaciones en relación a la gente que comió de aquellas gallinas. Es una película que se deja ver, dentro de todo.


Los años '60: Los años del cine "bodrio" 
Extraña Invasión (1965), de Emilio Vieyra, es una coproducción argentino-estadounidense, con el protagonismo de Richard Conte, que trata de una extraña interferencia que empieza a producirse en las señales de TV, afectando a los espectadores, volviéndolos como zombies.

Por el resto de la década este y otros directores solo producirán bodrios, ridiculizando al género, y con pretendidos toques de comedia y erotismo.
 
Solo en 1969 aparece una interesante Invasión, de Hugo Santiago, y con guión de Jorge L. Borges y Adolfo Bioy Casares, que narra la invasión de unos seres misteriosos a una ciudad imaginaria, futurista, donde la relación con la ciencia ficción, casi solo pasa por la escenografía, puesto que en ningún momento se dice tampoco que los invasores traten de alienígenas. Una película interesante por lo sugestiva, de todos modos.


El cine de "entretenimiento" en la dictadura militar 
Durante los años '70 y ' 80 se produce toda una larga saga de películas de los así llamados "Superagentes", o películas que intentaban impulsar las carreras de cantantes incipientes, o estirar la producción de supuestos animadores infantiles, y así se producen decenas y más decenas de películas con algún sesgo de ciencia ficción, pero otra vez bastardeando al género, y no generando ningún tipo de valor, ni artístico ni de entretenimiento.

En los años '80, a la larga saga de películas de "los Superagentes", se suma la otra tan larga (y olvidable) como es la de los "Comandos Azules".


Lo mejor de la ciencia ficción argentina, en los años '80 
Más Allá de la Aventura (1980), de Oscar Barney Finn, es una coproducción franco-argentina bastante interesante, que cuenta la historia de una periodista francesa, que investiga el fenómeno OVNI en el norte de Argentina. 

Hombre Mirando al Sudeste (1987), de Eliseo Subiela, cuenta la historia de un misterioso hombre, que un día aparece en un psiquiátrico, asegurando que él es un extra-terrestre. 

Lo que Vendrá (1988), de Gustavo Mosquera, y con música y actuación de Charly García, cuenta una historia en una Buenos Aires futurista, sometida aún por el fascismo.

El mismo año se realiza Alguien Te Está Mirando, de Gustavo Cova y Horacio Maldonado, que cuenta la historia de un grupo de voluntarios que se someten a un experimento de sueño inducido, y compartido, donde pronto las visiones oníricas se suceden en la realidad vigílica. Típica película de chicos y chicas encerrados en una casa, escasos de ropa y con música rock (Soda Stereo, Los Violadores); es una buena película, no obstante. 

Cipayos (La Tercera Invasión) (1989), de Jorge Coscia, utiliza el recurso distópico, en relación con las invasiones inglesas del siglo XIX.


Los años '90, zombies y fantasmas 
No Te Mueras Sin Decirme Adónde Vas (1995), de Eliseo Subiela, cuenta la historia de un científico que fabrica una máquina para visualizar sueños, con lo que termina en realidad visualizando a una fantasma, de quien se enamora.
 
Comix, Cuentos de Amor, de Video y de Muerte (1995), de Jorge Coscia, es un film de episodios, en relación con los temas del título.
 
Moebius (1996), de Gustavo Mosquera, cuenta la historia de un topógrafo que investiga la desaparición de un convoy de los subterráneos de Buenos Aires, en sus túneles, el que habría traspuesto una "puerta temporal"; una metáfora de los desaparecidos en la dictadura.
 
Plaga Zombie (1997), de Hernán Sáez y Pablo Parés, una combinación de zombies y alienígenas, muy del gusto de los cultores del cine "gore" (tendría una secuela en el 2001).
 
La Sonámbula, Recuerdos del Futuro (1998), de Fernando Spinner, cuenta una historia en una Buenos Aires futurista, con claras reminiscencias al Brazil (1985), de Terry Gilliam.


La ciencia ficción en el nuevo milenio 
Cóndor Crux (2000), de dibujos animados, de Juan Pablo Buscarini, Swan Glecer y Pablo Holcer, es una aventura de guerras espaciales contra dictaduras militares futuristas, con las voces para los personajes de actores tales como Damián De Santo y Fabio Posca.
 
Clon (2001), de Alejandro Hartmann, es un policial de ciencia ficción.
 
Mercano, el Marciano (2002), dibujos animados con el personaje de los cortos que se emitían por el canal de cable Much Music.


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