domingo, 28 de febrero de 2016

El descanso del guerrero

La partida de aquellos que tuvieron participación importante en nuestras vidas dispara una profusión de recuerdos y reflexiones.

 
Elisa, Claudio, Pepe, Ma. Inés, Celia y Ana Rita en mi cumple abril de 1997.


Por Claudio Pairoba

Ayer me enteré por Facebook que José Carlos Carle Urioste (Pepe como lo conocíamos) había fallecido el 15 de agosto del 2015. Fue un shock. En otros tiempos tal vez no me hubiera enterado de lo que había pasado con alguien con quien ya no estaba en contacto frecuente por una cuestión de distancia. Por estas cuestiones de la tecnología uno termina sabiendo un poco más rápido sobre los destinos de aquellos a quienes en un momento de la vida tuvo cerca.

Pepe estaba trabajando en el laboratorio de Virginia Walbot cuando llegué a la Universidad de Stanford para hacer mi postdoc. Si bien él ya había terminado su estadía, compartimos laboratorio por poco más de un año. Por aquellas épocas nos preguntábamos para que servía el gen Bronze2 de maíz. Una de las posibilidades era que tuviera que ver con la resistencia a metales pesados. Para saber si era así diseñamos una GRAN CANTIDAD de mutaciones en el promotor del gen, con el fin de ver si su expresión se alteraba en presencia de distintas concentraciones de cadmio. Pepe me enseño la parte teórica y la práctica de todos estos experimentos, algo con lo que él estaba familiarizado.

Cuando Pepe dejó el laboratorio para dedicarse a la actividad privada, quedé a cargo de continuar y terminar experimentos que habían quedado pendientes. Los que habían participado habían dejado la universidad por distintas razones, así que me hice cargo y pude concluir con éxito la tarea asignada, la cual se convirtió en un esperado paper.

Aquel primer año en Stanford fue duro. Salí de la Argentina el sábado 11 de enero del ’97, llegué a San Francisco, California, el domingo 12 luego de un largo viaje (Buenos Aires – Santiago – Lima – Los Ängeles, cambio de vuelo para atrapar por poco el avión que salía para San Francisco). El lunes 13 ya estaba en el laboratorio, sin mi jefa quien estaba en un congreso por cuatro días y me permitió quedarme por un mes en su casa hasta que consiguiera mi propio lugar.

Cuando llegué a San Francisco estábamos en pleno fenómeno de “El Niño”. A la nostalgia por la lejanía se sumaba el clima, con una lluvia continua. Faltaba solo un tango de música de fondo para que uno tuviera ganas de saltar por un acantilado.

Pepe fue uno de los primeros en recibirme en el laboratorio. Y era el único que hablaba español. En realidad hablaba uruguayo, pero estaba lo suficientemente cerca de mi argentino natal para que pudiéramos entendernos (=)). Si bien mi inglés era bueno, viví todo el primer año con dolor de cabeza por la obligación de tener que expresarme todo el tiempo en otro idioma. Todavía recuerdo cuando la jefa nos escuchó hablando a Pepe y a mí en español en un pasillo del laboratorio mientras hablaba por teléfono. Interrumpió momentáneamente la comunicación, se dio vuelta y nos miró fijo diciendo “In English, please”. Pepe se la quería comer cruda, pero lo pude calmar. Pepe tenía su carácter y pasaba de 0 a 100 en pocos segundos.

En ese momento Pepe estaba casado con Celia, una encantadora brasileña que había conocido en Brasil, ya que él había estudiado en ese país. Me contó la forma casi mágica en que se fueron dando las cosas para que él pudiera acercársele un día y hablarle. Con ambos pasé gran parte de mis fines de semana en aquel primer año. No conocía a nadie, así que tuvieron que aguantarme como su nuevo amigo argentino. Siempre recuerdo con mucho cariño la casa en O’Connor St. de Menlo Park. Pepe y Celia se hablaban en portugués, conmigo hablaban en español, sus amistades brasileñas entendían mi español pero yo no entendía una palabra de su portugués.


Las reuniones sociales y fiestas multitudinarias que se hacían en esa casa me permitieron hacer nuevas amistades, muchas de las cuales conservo hasta el día de hoy. Cuando los invitaban a fiestas, también me llevaban. Mi primer cumpleaños en California lo festejé en la casa de Pepe y Celia, junto con otros compañeros del laboratorio y mi hermana y mi cuñado quienes me habían ido a visitar. Otro dato: no le gustaba Michael Bolton y amaba el fútbol.

Pepe y Celia fueron mi pasaporte a la sociabilización que necesitaba para que mi vida en Stanford dejara de ser “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. Gracias a esto, el segundo año se hizo más soportable y el tercero ni les cuento. Al final me quedé ocho años. Y aún después de que Pepe se fue del laboratorio, nos seguimos viendo. El y Celia siguieron compartiendo distintas situaciones importantes de mi vida en el norte.

Pepe y Celia tenían dos autos: un Subarú Outback y un Daihatsu Charade blanco (al que un amigo brasileño había bautizado como “la latita” por su tamaño y aspecto frágil). Me prestaban la latita para ir al super, ya que si no se me hubiera hecho muy difícil hacer las compras ya que no tenía vehículo. Con la pequeña latita viví grandes momentos.

Después de volver en el 2004, perdimos contacto por un tiempo. El siguió trabajando en distintas empresas, donde gracias a su capacidad y empeño se ganó un lugar importante. Finalmente, se mudó a Reno, Nevada.

Hablamos por teléfono en su momento y me contó que le habían diagnosticado cáncer pero que estaba todo bajo control. Con su habitual actitud positiva, lo noté bien y listo para enfrentar lo que pudiera venir. Viendo su Facebook es fácil notar su interés en temas como las controversias por las vacunas, el rol de las farmacéuticas en cuestiones de salud mundiales, la eficacia de la quimioterapia. Y la vida después de la muerte.

El 26 de febrero fue su cumpleaños y le mandé un mensaje al FB desde el celular. Ayer entré para ver si lo había visto, o en que andaba y me encontré con la participación para asistir a una ceremonia en su memoria.

Es cierto que cuando una persona que estuvo muy cerca de nuestra vida en determinado momento desaparece, esa desaparición física se lleva una parte de nuestra existencia. Desaparece ese alguien con quien uno podía hablar de determinados temas y situaciones logrando una emoción compartida que con nadie más se puede lograr. Se va una persona que nos recuerda con su propia mirada, y que nos puede contar cosas de nosotros que no recordábamos: lo que uno hizo, dijo en determinado momento. Partes de nuestra vida se alojan en las memorias de los otros. Ayer descubrí que la memoria de mi paso por los EE.UU. perdió a uno de sus depositarios.

Si los artistas se van de gira, como decimos en la Argentina, seguro que los investigadores se van a comenzar un nuevo proyecto o un nuevo experimento. Pepe tenía una gran curiosidad y una mente abierta. Estoy seguro que debe estar por demás contento de comenzar a tener algunas respuestas a tantos de sus interrogantes.

Gracias por todo y hasta siempre Pepeu. Hasta siempre “pinta”. Un abrazo de Claudio Fabian.

sábado, 27 de febrero de 2016

Diabetes: diagnóstico, calidad de vida y avances (Parte I)

Pablo Arias es vicepresidente del Capítulo Litoral (que abarca las provincias de Santa Fe y Entre Ríos) de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD). Docente-investigador de nuestra universidad, Arias nos actualiza sobre esta patología.



Por Claudio Pairoba

¿Cuáles son los objetivos de la SAD?
Dentro de las misiones de la SAD está promover el conocimiento y contribuir al bienestar de los pacientes con diabetes. También promover la investigación, la realización de eventos docentes, etc.
Yo fui presidente de la SAD hasta el ano 2014 y como me gusta y me parece que es una tarea importante para llevar adelante, este año me dedico a contribuir localmente en Sante Fe y Entre Ríos con estas actividades.
Dentro de las actividades que tienen los capítulos está organizar cada dos años una jornada regional donde se invitan profesionales de otras regiones e inclusive se han recibido invitados extranjeros. Estas jornadas se hicieron el 2 y 3 de octubre pasados en el Centro Cultural Fontanarrosa. Nuestra intención fue hacerlo un evento convocante para todas las personas que están relacionadas con la diabetes. No solo para los profesionales médicos si no también para todos los profesionales no médicos y otros miembros del equipo de salud. Para eso convocamos al Programa Provincial de Enfermedades Crónicas no transmisibles para que aporten su personal médico y de enfermería para una reunión que se realizó en paralelo con la del capítulo.
¿Cómo se puede lograr que la población tome conciencia de esta enfermedad?
Yo creo que el tema de la promoción es la única herramienta que puede llegar a mejorar la situación. Siempre digo que los que tienen el destino de la diabetes en sus manos son los educadores y la gente que hace difusión. El equipo de salud ya no alcanza. Este equipo es el contenedor de los que ya están enfermos y esto va in crescendo. No se puede jamás parar una epidemia atendiendo a los enfermos. Las epidemias hay que combatirlas en sus focos de origen y mecanismos de producción. Los mecanismos de producción en este caso tienen que ver con los malos hábitos de vida; entonces la solución del problema no está en poner más médicos, enfermeros, nutricionistas, si no en que los maestros en los colegios tengan una currícula donde la alimentación y la actividad física sean algo primordial. En el momento en que se dé ese cambio es posible llegar a parar la epidemia. Y nosotros seguiremos atendiendo.
¿Todo se puede prevenir o hay pacientes que van a atravesar situaciones complicadas?
Por cuestiones relacionadas con la edad o determinados grupos sociales con mayor predisposición o bien gente refractaria a las promociones de hábitos de calidad de vida, estos grupos van a enfermar sin duda de esta patología. De todas maneras, creo que la gran masa hay que pararla desde la educación y la promoción, y cuanto más temprano mejor.
¿Es una enfermedad fácil de diagnosticar?
Hay una clasificación dado que son muchas enfermedades con una característica común que es el aumento de los niveles de azúcar en sangre.
Hay dos formas principales que suman casi el 90 % de los casos. La más llamativa y a la que se le presta más atención es la que tiene en realidad 5 a 10 % de los casos, que es la llamada diabetes tipo I. Es la que afecta a los chicos y la que los expone a una muerte prematura si no se tratan con insulina. Antes del descubrimiento de esta hormona, estos chicos se morían en meses. Afecta sobre todo a menores de 20 años, aunque también se da en adultos pero en una proporción mucho más baja.
En el 80-85 % de los casos tenemos la diabetes tipo II que es la que afecta a los adultos más bien gorditos, pasados los 45 años, hasta hace un tiempo. Digo esto porque ahora con el sedentarismo, las pantallas, los autos, la comida chatarra, las gaseosas, la edad va bajando y en este momento tenemos adolescentes que ya tienen diabetes tipo II y por supuesto personas de 20-25 años. O sea que bajó muchísimo la edad de aparición.
¿La diabetes tiene una sintomatología típica?
La diabetes es como la presión arterial o la hipercolesterolemia, un asesino silencioso. El azúcar elevado no te da síntomas por sí solo. Los síntomas aparecen cuando se desencadenan las complicaciones: vista, riñones, pies ya que se van tapando arterias y vasos más pequeños, dando lugar a infecciones y úlceras en estas extremidades, también infecciones genitourinarias. Esto hace que el paciente vaya a la consulta.
Es muy fácil de diagnosticar porque si todas las personas de más de 40 años se hicieran un control de la glucosa en sangre una vez por año cualquier anomalía se detectaría. El diagnóstico es fácil y barato.
¿Cuáles son las medidas que la gente puede tomar para prevenir esta patología?
A la gente que tiene más de 40 años se le puede decir que se tiene que hacer un control de glicemia cada 3 años. A aquellos que además de 40 años tienen exceso de peso, o presión alta o toma medicación para el colesterol, se la tienen que medir todos los años. En un sistema de salud como el de nuestra provincia que está dentro de todo bien organizado, esto no tendría que ser algo difícil de lograr. Sin embargo, todavía cuesta como se ve en las encuestas nacionales de factores de riesgo, lo cual dicho sea de paso es algo que hay que destacar y que el Ministerio de Salud ha venido haciendo desde 2006, 2009 y 2013, realizando cortes poblacionales en más de 30.000 hogares del país, para evaluar ciertas características de las enfermedades crónicas no transmisibles. En cuanto a la diabetes, nuestra provincia está muy bien en los números. Sin embargo todavía hay una parte importante, un 40 % de la gente, sobre todo en el sector público, que no se midió nunca la glucemia.
Esto contrasta con las cifras de presión arterial, ya que al ser más asequible, o porque hay puestos donde se puede medir, hay más tendencia a controlarla. Lo que hay que lograr es que el lugar donde está el paciente en atención se preocupe porque esa persona se realice una glucemia regularmente. Entonces el diagnóstico no se escapa. El diagnóstico es barato y es certero. No es un problema el acto diagnóstico, el problema es llevar la oveja al redil.
¿Qué papel juegan los médicos en la prevención?
La tarea del médico del centro de atención de salud no es solo dedicarse a atender si no preocuparse por la salud de la comunidad que está a su cargo. En el sector privado, lo lógico sería que también se preocupen ya que si evitan que esa persona se enferme, los gastos van a bajar. Hay una política muy corta de vista con respecto a que es lo que hay que invertir para mantener una población sana dentro del sector privado. Incluso cuando se detecta la enfermedad los pacientes muchas veces tienen problemas con el acceso a la medicación y, si bien muchas veces hay abusos, lo lógico sería considerar que un paciente bien tratado es un paciente que no se complica. Por lo tanto, para una institución privada da un gasto 4 o 5 veces menor que aquel que se complica. Muchas veces hay que caer en recursos de amparo para que se le provea una determinada medicación al paciente.
¿Cuáles son las principales líneas de ataque para la diabetes?
Tenemos la currícula de superficie y la oculta. La de superficie busca medicamentos que sean más efectivos, con menos efectos adversos y esto lleva a una constante inversión de la industria porque tener un 10 % de la población como blanco es tentador desde el punto de vista económico. También buscamos llevar el control a los hogares, algo que ha mejorado muchísimo la calidad de vida con el seguimiento que se obtiene de los niveles de azúcar en sangre gracias a las tiras reactivas. Ahora se buscan mediciones continuas, con un sistema sofisticado y más caro. Sería una manera de asegurar un mejor control.
Curar la diabetes es otra gran meta, lo cual por ahora no se puede. Se puede prevenir la diabetes tipo II haciendo que las personas mantengan un régimen de vida estricto en cuanto a ejercicio (3 horas semanales de caminata rápida por ejemplo) y una alimentación que te mantenga en peso (rica en fibras y pobre en grasas de tipo animal). Esto puede disminuir hasta en un 50 % los casos de diabetes que se van a producir. Pero la diabetes tipo I por ahora no se puede prevenir.
Yo estoy trabajando en algunos factores ambientales que tienen que ver con la producción de diabetes, por ejemplo tóxicos y agroquímicos. Estamos viendo cosas relacionadas con algo que en la provincia es muy importante que es la toxicidad por arsenicales. Estas serían líneas de investigación propias. Estoy buscando asociación entre ciertas enfermedades crónicas de tipo infeccioso (como Chagas) y diabetes. Esto no forma parte de lo que le interesa a todo el mundo, si no que es más de investigación.


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sábado, 20 de febrero de 2016

Las letras están de duelo por la muerte del escritor, filósofo y lingüista Umberto Eco

El escritor no pudo superar un cáncer que lo mantuvo alejado de la vida pública los últimos meses. La Repubblica colgó en su web un significativo título: "Muere Umberto Eco, el hombre que sabía todo.


Genio y figura. En su última obra, “Número cero”, Eco aborda el rol de los
diarios en la era de internet.

El escritor, filósofo y lingüista italiano Umberto Eco murió ayer a los 84 años, según confirmó su familia al diario italiano La Repubblica.

El escritor no pudo superar un cáncer que lo mantuvo alejado de la vida pública los últimos meses.

La Repubblica colgó en su web un significativo título: "Muere Umberto Eco, el hombre que sabía todo".

El diario Il Corriere della Sera destacó que Eco ha sido una presencia constante e imprescindible de la vida cultural italiana del último medio siglo, pero su fama, a nivel mundial, se debe al extraordinario éxito de "El nombre de la rosa". "Recorrer la vida y la carrera de Umberto Eco", explica el diario de Milán, "significa también reconstruir un pedazo importante de nuestra historia cultural".

El escritor murió en su casa de la ciudad de Milán a las 22.30 hora local (20.30 de Argentina).

Umberto Eco nació el 5 de enero de 1932 en Alessandría, en la región del Piamonte, y se erigió en uno de los intelectuales italianos más dedicados y conocidos. Era doctor en Filosofía por la Universidad de Turín y trabajó en programas culturales de la RAI desde 1954. En los primeros años de la década de la década de 1960 trabajó como profesor agregado de Estética en las universidades de Turín y Milán.

Participó en el llamado Grupo 63, con la publicación de ensayos sobre arte contemporáneo, cultura de masas y medios de comunicación. Entre estos trabajos, se encuentran el conocido ensayo "Apocalípticos e integrados" de 1965 y "Opera aperta".

También fue durante años catedrático de Filosofía en la Universidad de Bolonia, en la que puso en marcha la Escuela Superior de Estudios Humanísticos, conocida como la "superescuela". Esta iniciativa estaba destinada a difundir la cultura internacional y dirigida a licenciados con un alto nivel de conocimientos. También fue fundador, y era el actual secretario, de la Asociación Internacional de Semiótica.

En 1998 entró además a formar parte de la Academia Europea de Yuste y era miembro del Foro de Sabios de la Unesco. Además de sus obras más conocidas, Eco publicó otros trabajos, como "Segundo diario mínimo" (1992), "Los límites de la interpretación" (1992), "La isla del día antes" (1994) y "Kant y el ornitorrinco", entre otras.

Premiado con el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el año 2000, Eco fue uno de los grandes de la literatura universal contemporánea que no recibió el premio Nobel.

Su última novela "Número cero", que fue publicada en 2015, describe la Redacción de un periódico imaginario. En esa época, Eco reiteró sus críticas al periodismo pero sostuvo que "la existencia de la prensa es todavía una garantía de democracia, de libertad, porque la pluralidad de los diarios ejerce una función de control".

El escritor cuestionó la manera de adaptarse de los diarios con el boom de internet. "El periódico tiene que saber cambiar y adaptarse. No puede limitarse a hablar del mundo. Ya lo he dicho: tiene que opinar mucho más del mundo virtual. El diario funciona todavía como si la red no existiera. ¡Es como si no se ocuparan nunca de su mayor adversario!", aseguró.

Para Eco, la crisis del periodismo empezó "en los cincuenta y sesenta, justo cuando llegó la televisión". "Hasta entonces", contaba en una entrevista de Juan Cruz publicada por el diario madrileño El País, "el periódico te contaba lo que pasaba la tarde anterior, por eso muchos se llamaban diarios de la tarde: Corriere della Sera, Le Soir, La Tarde, Evening Standard. Desde la invención de la televisión, el periódico te dice por la mañana lo que tú ya sabías. Y ahora pasa igual. ¿Qué debe hacer un diario?".

El escritor italiano llevó al lector por laberintos de pensamiento científico-histórico en novelas como "El Péndulo de Focault", "La Isla del día de antes", "Baudolino" o "El cementerio de Praga", que narra sobre el antisemitismo y las trascendentales teorías de las conspiración al respecto.

El "Nombre de la rosa" (1980) fue la primera novela y el punto de inflexión de Eco, que impresionó al mundo con una de las historias más tortuosas y misteriosas de la literatura universal. La obra fue llevada al cine por Jean-Jacques Annaud con Sean Connery en el papel de protagonista, y lo catapultó a la fama hace tres décadas.

Eco era sobre todo y desde el principio un científico: hijo de un contable, estudió filosofía en Turín, trabajo para medios y editoriales, en 1971 se convirtió en profesor de semiótica, la ciencia de los signos lingüísticos y no lingüísticos. Tras ser profesor invitado y recibir más de 30 títulos de doctor honoris causa dejó la enseñanza en 2007.

Estaba casado con una alemana desde hacía más de medio siglo y era padre de dos hijos.

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sábado, 13 de febrero de 2016

Las 10 científicas más influyentes en el Día Internacional de la Mujer en la Ciencia

La ONU busca fomentar actividades de educación y sensibilización pública para promover la participación plena y en condiciones de igualdad de las mujeres en la educación y la ciencia. Algunas de las científicas más influyentes a lo largo de la historia son Jocelyn Bell o Rosalind Franklin, cuyos descubrimientos no les fueron reconocidos por ser mujeres.

Maria Salomea Skłodowska-Curie, premio Nobel en física y química.

Por Andrea Mejorada
Este jueves 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Así lo proclamó la Asamblea General de la ONU cuando aprobó la resolución el pasado 15 de diciembre de 2015.
Según explica las Naciones Unidas, la ciencia y la igualdad de género son vitales para realizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluidos en la Agenda de 2030. Además explica que en los últimos 15 años, la comunidad internacional ha trabajado para promover y reforzar la participación de las mujeres y las niñas en la Ciencia.
Las Naciones unidas “invita a todos los Estados Miembros, a todas las organizaciones y los órganos del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales, el sector privado y el mundo académico, asó como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los particulares a que celebren el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia de manera apropiada”.
Además añade que la manera de llevarlo a cabo es a través de actividades de educación y sensibilización pública para promover la participación plena y en condiciones de igualdad de las mujeres y las niñas en la educación y los procesos de adopción de decisiones en la ciencia.
Para ello es necesario eliminar la discriminación contra la mujer, y sortear las barreras jurídicas, económicas, sociales y culturales que todavía existe
Marie Curie
María Salomea Sklodowska-Curie fue una científica polaca. Madame Curie fue la primera mujer en lograr ser catedrática, en la Universidad de París, además de ser la primera mujer en recibir un premio Nobel. Además fue la primera persona en recibir este premio en dos especialidades distintas, física y química. El segundo fue un título personal, pero el primero lo compartió con su marido Pierre Curie. Con él investigaba en el campo de la radioactividad. En 1898, el matrimonio hizo público el hallazgo de dos nuevos elementos, el polonio y el radio.
Rosalind Franklin
Una figura clave en el progreso cientifico-tecnológico. La biofísica inglesa fue la autora de la Fotografía 51 en la que obtenía una imagen del ADN mediante técnicas de rayos X. Estos descubrimientos se atribuyeron a los investigadores Watson, Crick y Wilkins, quienes ganaron el premio Nobel por el descubrimiento del ADN en 1962. Rosalind Franklin había fallecido cuatro años antes y a pesar de que para muchos ese premio lo merecía ella, la Academia sueca no entregaba este premio a título póstumo. Como homenaje se le dio su nombre a una Universidad y se crearon los premios Royal Society Rosalind Franklin Award and Lecture que premian la labor de la mujer en la ciencia.
Jocelyn Bell
Susan Jocelyn Bell es una astrofísica conocida por descubrir la primera radioseñal de un púlsar junto con Antony Hewish, tu tutor de tésis. El reconocimiento por este descubrimiento se lo llevó su tutor en 1974 con el premio Nobel de Física. Hoy todavía existen controversias con este tema.
Augusta Ada Byron
La hija de Lord Byron, conocida también como la Condesa de Lovelace fue la primera científica de la computación y la primera programadora del mundo, totalmente adelantada a tu tiempo. También su muerte prematura hizo que el mundo no pudiera conocer al completo sus capacidades y sus conocimientos. La película “Enchantress of Numbers” cuenta su vida.
Lise Meitner
Meitner fue una física que investigó la radiactividad y física nuclear, además, formó parte del equipo que decubrió la fisión nuclear, hecho por el que su compañero Otto Hahn recibió el premio Nobel de Química. A Meitner no se la nombró coautora por ser mujer. En su honor se puso el nombre de 'meitnerio' al elemento químico 109.
Barbara McClintock
Fue una científica estadounidense especializada en citogenética, que logró en 1983 obtener el premio Nobel de Medicina o Fisiología por sus descubrimientos hoy esenciales para el campo de la genética.
Emmy Noether
Fue una matemática alemana judía conocida por su aportación en la física teórica y el álgebra abastracta. Se dice que Einstein la consideró la mujer más importante en la historia de las matemáticas.
Sophie Germain
Marie-Sophie Germain fue una matemática a la que se le atribuyen importantes aportaciones a la teoría de los números y la teoría de la elasticidad. Uno de sus estudios más importantes fue el de los posteriormente denominados 'números primos'. No pudo realizar de manera oficial la carrera de matemáticas por ser mujer, por lo que se formó, trabajó e investigó de forma independiente durante toda su vida.
Jane Goodall
Es una primatóloga y antropóloga que estudió el uso de herramientas en chimpancés, a los que se ha dedicado a investigar toda su vida, logrando aportar a la ciencia descubrimientos sobre su comportamiento o su modo de vida. Goodall ha recibido numeroras distinciones como el Premio Príncipe de Asturias de Investigación, la Legión de Honor de la República de Francia o el título de Dama del Imperio Británico, además de ser nombrada mensajera de la paz de Naciones Unidas y Medalla de Oro de la UNESCO.
Cecilia Payne
Cecilia Payne-Gaposchkin fue una astrónoma cuya tesis fue considerada la más brillante escrita nunca en astronomía. Descubrió que el componente principal de las estrellas como el Sol, no era el mismo que el de los planetas, si no que estaban compuestas mayoritariamente de hidrógeno.
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viernes, 12 de febrero de 2016

Ondas gravitacionales: qué son y para qué sirve su estudio

Detectarlas confirmaría la teoría de la relatividad general del físico alemán Albert Einstein.


Detectarlas confirmaría la teoría de la relatividad general del físico alemán Albert Einstein
Detectarlas confirmaría la teoría de la relatividad general del físico alemán Albert Einstein.Foto:Reuters

WASHINGTON (AFP).- En minutos un grupo de científicos, entre ellos la argentina Gabriela González, anunciarán los nuevos descubrimientos respecto de la existencia o no de las ondas gravitacionales que predijo Albert Einstein hace 100 años.


La noticia puede llegar incluso a ser merecedora de un Premio Nobel, de acuerdo a la opinión de los especialistas. Sin embargo, no todos comprenden lo que podría significar este acontecimiento.
A continuación, tres aspectos fundamentales para comprenderlo.


Gabriela González, la científica cordobesa que dio la noticia
Gabriela González, la científica cordobesa que dio la noticia.

¿Qué es una onda gravitacional?

Una onda gravitacional es una ondulación ínfima del espacio-tiempo que se propaga en el Universo a la velocidad de la luz. Fueron presentadas conceptualmente hace 100 años por Albert Einstein, el célebre físico, como una consecuencia de su teoría de la relatividad general.


Einstein describe la gravedad como una deformación del espacio. Las masas, como el Sol por ejemplo, curvan el espacio. Un poco como cuando alguien se sube en una cama elástica. Si las masas son pequeñas, la deformación es débil (una uva en una cama elástica no la altera). Si las masas son grandes, la deformación es importante (una persona sobre una cama, deforma la tela elástica). Si las masas se desplazan y tienen una aceleración, esas deformaciones se desplazan y se propagan a través del espacio, formando ondas gravitacionales.

Para ilustrar esas oscilaciones se emplea a menudo la imagen de las ondas que se propagan en la superficie de un lago cuando se arroja una piedra. Cuanto más lejos, la onda se va debilitando. Las ondas gravitacionales que se buscan son las producidas por fenómenos astrofísicos violentos como la fusión de dos agujeros negros o la explosión de estrellas masivas. Las otras son muy minúsculas como para que podamos observarlas. Pero nos rodean sin que seamos conscientes de ello y sin consecuencias para nosotros.

 

¿Por qué es importante conseguir detectar de manera directa estas ondas gravitacionales?

Detectarlas confirmaría la teoría de la relatividad general de Einstein. Sería un día histórico para recordar por los físicos. Y sus principales descubridores pueden aspirar a un Premio Nobel. Más concretamente, esto abriría el camino de una nueva astronomía, "la astronomía gravitacional".

Además de los diversos medios electromagnéticos que permiten observar el cosmos actualmente, los astrofísicos dispondrían de una nueva herramienta para observar los fenómenos violentos en el Universo. La detección de esas ondas gravitacionales permitiría ver lo que pasa "en el interior" durante la fusión de dos agujeros negros, por ejemplo.

El descubrimiento sobre las ondas gravitacionales no cambiará nuestras vidas de un día al otro. Pero los avances tecnológicos realizados para poner a punto los detectores de ondas podrían reflejarse en nuestra vida diaria.

 

¿Cómo está organizada la detección de las ondas gravitacionales?

Albert Einstein era consciente de que sería muy difícil observar las ondas gravitacionales. Durante unos 50 años no ocurrió nada particular. Pero luego, en los años 1950, el físico estadounidense Joseph Weber se puso como objetivo encontrarlas y construyó los primeros detectores. Pero entre tanto, se pusieron en evidencia pruebas indirectas de la existencia de las ondas gravitacionales.

En 1974, la observación de un púlsar -una estrella de neutrones que emite una radiación electromagnética intensa en una dirección dada, como un faro-, en órbita alrededor de otro astro, permitió deducir que esas ondas existían. Russell Hulse y Joseph Taylor recibieron el Nobel de Física en 1993 por el descubrimiento de ese púlsar.

En los años 90, Estados Unidos decidió construir el LIGO (por las siglas en inglés de Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales), un observatorio ambicioso compuesto por dos instrumentos gigantes, que utilizan como fuente luminosa un láser infrarrojo. Uno de ellos está en Louisiana y el otro en el estado de Washington.

Francia e Italia hicieron lo mismo, con el Virgo, cerca de la ciudad de Pisa. En 2007, LIGO y Virgo decidieron trabajar juntos, intercambiando datos en tiempo real y analizando los resultados conjuntamente.

En los últimos años los instrumentos del LIGO fueron sometidos a importantes modificaciones que lo mantuvieron inactivo. El detector "avanzado" LIGO volvió a funcionar en septiembre de 2015. Y es en esa dirección a la que apuntan ahora todas las miradas. Virgo también fue sometido a ese mismo tipo de transformaciones pero todavía no ha vuelto a entrar en servicio y está programado que vuelva a funcionar en el otoño boreal.

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jueves, 11 de febrero de 2016

A los 94 años murió el talentoso Cristián Hernández Larguía

Adiós maestro. Autodidacta, ciudadano ilustre de la ciudad y creador del Conjunto Pro Música de Rosario, Cristián Hernández Larguía deja un enorme legado cultural. 

Un clásico. El festival Cantemos la Navidad que dirigía cada diciembre en el
Monumento se había convertido en un sello de la ciudad.

El creador del Conjunto Pro Música de Rosario y director del Coro Estable de la ciudad, Cristián Hernández Larguía, falleció ayer a los 94 años. La salud del talentoso director musical estaba seriamente dañada desde hace varias semanas. Sus restos serán cremados hoy, las 9, en el Cementerio La Piedad. 

Hernández Larguía había nacido en 1921 en el seno de una familia muy ligada a la cultura de la ciudad. Por la casa que había diseñado su padre, el arquitecto Hilarión Hernández Larguía, en San Luis 448 (considerada patrimonio cultural de Rosario), pasaron nombres como Julio Payró, Jorge Romero Brest, las hermanas Cosettini y pintores como Vanzo, Grela y Uriarte. Tuvo una formación autodidacta y aunque no frecuentó los claustros, tomó lecciones con grandes maestros como Pau Casals, Juan José Castro y Robert Shaw.

Cada año supo congregar a miles de personas en torno al Monumento a la Bandera, donde siempre encabezó el clásico Concierto de Navidad. En 1962 fundó el Conjunto Pro Música de Rosario, un grupo de excelencia volcado a las obras de la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco; y diez años después creó el Instituto Pro Música.

El bar
En una entrevista concedida a La Capital en 2012, en el marco de los 145 años del Decano de la Prensa Argentina, Hernández Larguía había confesado que “su lugar en el mundo” para relajarse era el bar. Habitué del que está en la esquina de Alem y 9 de Julio, afirmó que estar allí y ver pasar a la gente lo ayudaba a relajarse. Intimo, había destacado que se acostaba muy tarde y se levantaba al mediodía “porque a la mañana dicen que hay brujas”.

Dueño de un talento incomparable, fue declarado ciudadano ilustre de Rosario en 1985 y cuatro años más tarde le otorgaron el Premio Konex de Platino. Sin dudarlo, había señalado que lo que más caracteriza al rosarino es el individualismo. “Todo lo que hay en Rosario está hecho por rosarinos. Todo es producto del esfuerzo individual”, había remarcado y puso como ejemplo la historia del Museo Castagnino y los teatros El Círculo y Astengo, todos reductos culturales emblemáticos que nacieron gracias a donaciones o por la inquietud de particulares que lograron zafarlos de demoliciones.

El Coro Estable de Rosario, entidad que lo tuvo como director desde 1946, logró posicionar a la ciudad como señera en el canto coral. La entidad cosechó importantes galardones y en 1981 obtuvo seis premios en el Concurso Internacional de Coros de Arezzo (Italia). 

 “Soy tozudo para discutir, cuando tengo una idea la defiendo a muerte, soy muy polémico”, había señalado a la hora de definirse. Y en tal sentido, en otra entrevista había remarcado que lo que lo enojaba son “los políticos”. “Me he manifestado desde joven contra los políticos o una clase política. Lo cual no significa que no haya participado de opciones políticas”, remarcó.

Privilegiado
“La verdad, considero que he sido un privilegiado. A los 25 años me hice cargo del Coro Estable de Rosario. Entré en 1946 con muy mínimos antecedentes. Pocos jóvenes a esa edad tienen la ocasión de estar establecidos en su profesión”, le dijo a La Capital en 2011.

En los últimos días su salud se había deteriorado y ayer su corazón dijo basta. Alguna vez le preguntaron cómo le gustaría que lo recordaran. “Cuando muera me gustaría evaporarme. Venimos de la nada y vamos a la nada”, contestó. Sin dudas, el enorme legado que dejó en la ciudad lo recordará por siempre.


Fuente
www.lacapital.com.ar

lunes, 8 de febrero de 2016

Adiós a Amelia Bence, la actriz de los ojos más lindos del mundo

Murió a los 101 años; sus restos son velados desde las 15 en el Teatro Nacional Cervantes

Amelia Bence falleció a los 101 años
Amelia Bence falleció a los 101 años. Foto:Archivo
Lunes 08 de febrero de 2016

La actriz Amelia Bence falleció esta mañana, según lo anunció Alejandro Ullua, director ejecutivo de Instituto Proteatro. Los restos de la actriz son velados desde las 15 en el Teatro Nacional Cervantes (Avenida Córdoba 1155, Cuidad de Buenos Aires) y mañana a las 10 serán depositados en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores, en el Cementerio de la Chacarita.

Bence, que según su testimonio había nacido el 13 de noviembre de 1914, fue una de las más destacadas figuras que dio el cine y el teatro en la Argentina entre las décadas de 1940 y 1960 y después de ese momento de apogeo se mantuvo siempre activa y prolongó su vigencia a fuerza de talento y personalidad. 

Su trayectoria artística comenzó de la mano de Alfonsina Storni, con quien trabajó cuando era pequeña en el Teatro infantil de Lavardén. La propia Bence recordaba al detalle el momento en que debutó en un escenario cuando tenía cinco años, literalmente de la mano de la poetisa, en una obra con su firma. Así narró el episodio a La Nacion, hace unos años: "Yo hacía el papel de un nene, un varoncito, que tenía que enviarles una carta a los Reyes Magos. Pero cerré el sobre y cuando fui a pegar la estampilla, me la tragué. Me puse a llorar y corrí a refugiarme en las bambalinas. Y allí estaba Alfonsina, que me abrazó, me consoló y me pidió que volviera al escenario. Todavía recuerdo sus palabras: «¡No seas tonta, vos vas a ser una gran actriz!»".

Su trayectoria en el cine, que contó con su presencia en más de 40 películas, comenzó con un breve papel en Dancing (1933), de Luis Moglia Barth y continuó, ya en plenitud en la década siguiente, junto a Carlos Borcosque (La casa de los cuervos, 24 horas en la vida de una mujer), Luis Moglia Barth (Cruza, María Rosa), Luis César Amadori (Son cartas de amor...), Pierre Chenal (Todo un hombre), Julio Saraceni (Nuestra Natacha), Ernesto Arancibia (Lauracha, Romance en tres noches) y Mario Soffici (El pecado de Julia). Su participación en La guerra gaucha (Lucas Demare, 1942), una de las películas más importantes de la historia del cine argentino, le dio reconocimiento y comenzó a ser solicitada para papeles protagónicos. Entre las paliculas en las que trabajó sobresale sin dudas Los ojos más lindos del mundo (1943), de Luis Saslavsky (con quien también rodó Camino del infierno), sobre todo porque la definió para siempre al destacar la belleza de sus ojos.

A la labor teatral entró, en la década del 50, de la mano de quien por entonces era su marido, Alberto Closas. En ese ámbito representó obras como La estrella cayó en el mar, Mi marido y su complejo y Mi mujer está loca, que fueron muy exitosas. En 1957 filmó Alfonsina (1957), de Kurt Land, basada en la vida de la poetisa con quien ella empezó su formación cuando era una niña. Luego de esta película comenzó también a acercarse a la pantalla chica. "Al teatro me fui adaptando. A la TV, en cambio, me costó entregarme, pero después del primer teleteatro me sentí muy cómoda", dijo a propósito de un medio que, con los años, terminó añorando más que ningún otro en sus tiempos de inactividad. Allí dejó su sello, sucesivamente, en series y telenovelas como Los premios Nobel, Topaze, Romina, Bianca, Esos que dicen amarse y, sobre todo, en el ciclo de unitarios Las veinticuatro horas.

En los últimos años de trayectoria laboral, casi como un homenaje en vida, recibió dos curiosas propuestas: participar en la comedia No hay 2 sin 3 -que cerró su aporte a la TV- y personificar en 2003 a un hada en la obra teatral infantil Amor invisible. Se quedó con las ganas de volver al cine (del que se despidió con Adiós Alejandra, en 1973), con un proyecto trunco, La loma del diablo, de Atilio Polverini, en el que iba a encarnar a una caudilla. "El público no se olvidó de mí. Lo veo y lo disfruto en la calle, en los negocios a los que voy de compras, en los estrenos teatrales. Mi único deseo es seguir en actividad con más fuerza que nunca", decía por entonces.
Coqueta, como es costumbre en las actrices de su época, su verdadera edad fue siempre un dato polémico. Muchas versiones sostienen que actualmente sobrepasaba en un lustro los cien años. Sin embargo, en noviembre de 2014, en la fecha de su cumpleaños, ella sostuvo en el festejo junto a varios amigos suyos, que celebraba los 100. ¿Y qué importancia tendría si esa aseveración no coincide con lo que figura escrito en un papel con más de un siglo de existencia?

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miércoles, 3 de febrero de 2016

Censurando pentagramas

Resistida por los censores, el tiempo y la gente convirtieron a esta canción en una marca registrada.

Evita en la residencia presidencial "Palacio Unzué", luego demolida
(Foto: Sylvia Salmi - Fuente: CeDIAP/Archivo Corbis)

Corría la década del ’70. El gobierno militar gobernaba la Argentina con mano férrea y consecuencias que son de dominio público.

La música, tantas veces vista como una forma de hacer circular ideas no compartidas por el poder dictatorial, no era ajena a la situación de control extremo y censura que se vivía.

A varios miles de kilómetros, en la tierra con la cual la Argentina tiene una historia de conflictos, se componía una canción sobre uno de los personajes más emblemáticos de la Argentina.


Nacida en Inglaterra
Corría el año 1976 cuando la dupla Lloyd Weber – Rice grababa en Inglaterra, con la voz de Julie Covington, una canción que se convertiría en histórica. Posteriormente, en 1978, esta canción se incluiría en el musical “Evita”. Los violines comenzaban una melodía de lamento que daba paso a la voz de Evita hablándole a su pueblo. Nacía “No llores por mí, Argentina”.

El resto de la historia es conocida. Lo que tal vez no sea tan conocido es el hecho de que la canción fue sistemáticamente prohibida por el gobierno militar argentino. El grado de censura varió desde la eliminación absoluta hasta la alteración parcial de su título en los discos de la época. Hay tres ejemplos de lo que sucedía por aquellos años.


No me fallés Papetti
En el programa humorístico “La tuerca” (para los que nunca tuvieron la oportunidad de ver uno era una forma de hacer humor muy popular, divertida y actualmente inexistente) había un sketch en el cual un jefe (Tino Pascali) esperaba a su tímida secretaria en su departamento. Preparando el escenario para lo que prometía ser una noche inolvidable, Pascali ponía un disco del saxofonista Fausto Papetti. El sensual sonido de este instrumento era una garantía de que todo transcurriría sobre ruedas. Pero Papetti fallaba siempre. En realidad no era Papetti el que fallaba, si no que siempre algo pasaba para que los planes del jefe se vieran frustrados.

En 1979 le fallaron a Papetti al publicar su disco “23a Raccolta”, el cual incluía el tema ‘No llores por mí”. La “Argentina” había sido eliminada del título por el censor de turno. Algunos solo notarían con los años lo que había sucedido.


Hermanos censurados
Por aquellos años, el famoso duo de los hermanos Karen y Richard Carpenter lanzaban su disco “Pasaje”. En este caso no se modificó el título de la canción, la misma directamente se eliminó. No sería hasta muchos años después y con el relanzamiento del álbum en CD (realizado por los japoneses quienes adoran al dúo), que la canción reaparecería como originalmente.

La voz única de Karen era el vehículo perfecto para transmitir la profunda melancolía que caracteriza a este tema.


Antes de Grease
La blonda cantante australiana (nacida en Inglaterra) Olivia Newton John lanzaba en el año 1977 el álbum “Making a good thing better”. La última pista del lado 1 en el vinilo nunca llegó a aparecer en el lanzamiento argentino. ¿Qué había en esa pista? ¡Sí! Adivinó. La versión de “No llores por mí, Argentina”.

Al igual que con el álbum de Carpenters, no sería hasta la aparición de la versión en CD, que nos enteraríamos que Olivia se había sumado al frenesí mundial de interpretar la canción ahora histórica. Y que a pesar de los intentos, no pudo ser silenciada.

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