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jueves, 9 de noviembre de 2017

XI JorCyT 2017: lo nuevo y lo tradicional

Docentes-investigadores y alumnos de la Universidad Nacional de Rosario se reunieron en una nueva edición del tradicional encuentro. Cerca de 500 trabajos presentados y nuevas actividades.

Ministro Matozo, secretario Balla y secretaria Orellano durante el acto de apertura (Foto: SeCyT UNR).



El 18 de octubre se celebró una nueva edición de la Jornada de Ciencia y Tecnología, actividad de difusión de la ciencia y la tecnología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Organizada por la Secretaría de Ciencia y Tecnología, el encuentro volvió a demostrar su vigencia y el lugar que se ha ganado como vidriera de las actividades de investigación y formación de recursos humanos. 

domingo, 23 de octubre de 2016

Diez años de Jornadas de Ciencia y Tecnología UNR

Estuve en el programa "En acción" para contar sobre la próxima Jornada de Ciencia y Tecnología

Flavia Padin durante la entrevista.

Tuve oportunidad de charlar con Flavia Padin y Sandra Cicaré, dando detalles de la X Jornada de Ciencia y Tecnología que tendrá lugar el miércoles 26 de octubre en Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario, Maipú 1065.


sábado, 13 de agosto de 2016

Fabricio Ballarini: “Más ciencia es más libertad”

No soy un divulgador”, se apresura en aclarar Ballarini. “Soy un científico que sabe contar las cosas que hace y lo hace desde el lado pasional que, por otra parte, es como yo soy. Sé divulgar lo que hago en materia de ciencia. Y tengo mis limitaciones”, reconoce. 


Todo comenzó con su grupo reunido, interrogándose; y tomando la decisión de comenzar a dar charlas para pequeños grupos de docentes. A poco de andar cayeron en la cuenta de que llegar a un universo mayor de docentes iba a demandarles mucho tiempo. Optaron, entonces, por correr un riesgo haciendo una convocatoria abierta; y para su sorpresa, se anotaron 800 docentes en tres días. “Nos dimos cuenta de que existía un interés que habíamos subes-timado”, afirma el investigador del Conicet. Y lo que fue un tímido intento se transformó en una bola de nieve, llegando a realizar más de una docena de jornadas multitudinarias.

Mañana, una de esas convocatorias se realizará en Rosario y tendrá lugar en el Salón de Usos Múltiples de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la UNR, de Riobamba 220 bis. Ballarini, que será uno de los dictantes, re-cuerda que “fue en 2008 cuan-do empezamos a hacer demostraciones en escuelas, tratando de buscar cómo mejorar la estrategia de la enseñanza de las ciencias. Estaba terminando el doctorado y tenía una pregunta que estaba vinculada con una investigación, y a partir de los resulta-dos que obtuve me pareció que la podía extrapolar al ambiente educativo e intentar hacer una experiencia que les reportara a los estudiantes su aceptación de la ciencia; a la vez que podría transformarse en un buen material para los docentes, motivándolos a recurrir a métodos innovadores de enseñanza”.

Ballarini no puede ocultar su entusiasmo, y lo expresa: “Allí descubrí dos cosas: que los docentes estaban muy entusiasmado y que había un vacío en la educación Y tratamos de brindar contenido científico a esa comunidad ya que no había nada”.

El grupo está por presentar un libro para regalar, >Educando al cerebro I>. Tiene una web (www.educandoalcerebro.com.ar); está en Facebook, “Educando al cerebro”, sitio en el que cuentan con muchos seguidores. Llevan hechos algunos videos. Fueron a Uru-guay. Y se han convertido en una ONG, mediante la cual acaban de recibir un subsidio para hacer investigación. “En dos años y medio hemos tenido un crecimiento increíble”, se enorgullece Ballarini.

En los encuentros suelen recurrir a un test que está basado en el comportamiento del cerebro cuando se requiere apelar a los recuerdos; siguiendo el cual, diseñan un experimento en el aula. Así lo explica Fabricio Ballarini: “Tomamos un protocolo de aprendizaje cualquiera; puede ser que las personas apelen a un recuerdo o mostramos un dibujo; a los chicos más chicos les contamos un cuento y nosotros tratamos de modularlo, de mejorarlo para que ese re-cuerdo quede fijado. Y vimos que las experiencias que están cercanas a cuestiones que fue-ron sorprendentes y que asombran se recuerdan mucho más. Por eso recurro al episodio de las Torres Gemelas o a un nacimiento, u otro tipo de experiencia; y lo que obtuvimos fue que el recuerdo, en esos casos, tiene más fuerza y, aparte, recordamos cuestiones periféricas que su-cedieron cercanas al recuerdo principal y que, de otra manera las hubiésemos olvidado”. 

—¿Aplicar esta metodología es tan sorprendente como el intento que hicieron para contactarse con los medios?
—Esa fue una locura que salió bien. Fue correr un riesgo. Fue una experiencia que se reveló como muy útil porque nos dimos a conocer y porque pu-dimos hacer en vivo la experiencia, a la vez que cada uno de los oyentes “experimentó en carne propia” nuestra propuesta. Cada oyente se convirtió en un sujeto experimental de su propia experiencia de aprendizaje. Los oyentes que lo entendieron no lo van a olvidar jamás. 

—Lo interesante es que se les abrieron las puertas a un público masivo…
—Sí. Les mandé un email. Me presenté como becario del Conicet que estaba haciendo un trabajo de investigación, y la gente de Vorterix, con Pergolini a la cabeza, entendió rápidamente; él es un hombre muy informado en el tema de las ciencias y accedió a hacer-lo en vivo. Por supuesto lo hablamos mucho, ajustamos los detalles y nos largamos. Estuvo encantado de hacerlo. Generamos un vínculo a par-tir de esa experiencia y nos abrió las puertas de la radio a tal punto que su propio pro-grama tiene un micro de cien-cia grabado y animado; y, de toda la programación de su radio que es de rock, el micro de ciencia es el más visitado. Algunos han llegado a recibir 350.000 vistas, que es mucho más de las que obtiene un re-cital de rock.

Ballarini, el joven doctor en ciencias biológicas e investigador del instituto de neurociencias del Conicet, “científico utópico” –como él mismo se define– y autor del libro >REC>, de editorial Sudamericana, cree firmemente que es el modo de contarla a la ciencia la que puede hacerla más atractiva. “Esto fue por la posibilidad de poder contar las cosas desde otro lado, a un buen número de docentes re-unidos y poder hacerlo, al mismo tiempo, en un medio masivo de comunicación”, sostiene. 

—Recurrir a un experimento siguiendo la metodología científica y realizarlo a través de medios masivos, ¿puede agregar valor a la divulgación de la ciencia?
—Me encanta esa visión. Más, me gustaría tener un programa en el que no solamente comunicáramos ciencia, sino cómo hacer experimentos; porque es la manera indirecta de aprendizaje efectivo. Yo vivo haciendo experimentos y puedo asegurar que es fasci-nante el momento de llegar al final para poder ver el resultado. Cuando me aproximo al resultado siento una mezcla de nerviosismo y emoción enormes. Si somos capaces de contárselo a los chicos va a operar como un imán.

La ciencia, como la política, es uno de los productos de la cultura de un pueblo y se comportan como un tejido de mutua influencia; a apropósito de esto, Ballarini hace mención a una intervención suya en la radio cuando, al hablar de adicciones, se comparaban drogas consideradas ilegales con el consumo de sustancias tóxicas aceptadas socialmente, como el tabaco y el alcohol.

“De lo que estaba hablando era de nuestra cultura, de cómo sustancias que son muy nocivas, al ser aceptadas por la sociedad, pocos son los que reparan en su poder letal y en el deterioro que ocasionan a la salud humana. Y allí, en ese mismo momento, me pregunté para qué está la ciencia. La ciencia está para agregar evidencia al conocimiento y favorecer la vida de las personas. Si la humanidad no usa la ciencia para eso, ésta carece de todo valor. Por eso, poder brindarles a las personas información sobre lo que la ciencia produce, les abre la posibilidad de poder decidir de otra manera; es decir, adquieren más libertad, Y de ahí surgió esa frase que quedó para nosotros: «Más ciencia es más libertad»”, concluye Ballarini.

Fuente
elciudadanoweb.com

sábado, 9 de abril de 2016

¿Qué pretende usted de mí?

Corre el año 3016, y un experto en docencia universitaria propone cambiar de manera radical el modo de enseñar. El siguiente es un fragmento de su exposición: “Este año puede ser el de la revolución educativa. Intentaremos mejorar los resultados …





Por Alejandro Olivieri*

Corre el año 3016, y un experto en docencia universitaria propone cambiar de manera radical el modo de enseñar. El siguiente es un fragmento de su exposición: “Este año puede ser el de la revolución educativa. Intentaremos mejorar los resultados de los exámenes e incrementar el interés estudiantil por los conocimientos científicos, empleando un concepto absolutamente revolucionario. En un recinto relativamente pequeño, un grupo de estudiantes se encontrará personalmente con un docente humano, en lugar de conectarse digitalmente con un dispositivo de educación virtual, un robot o un repositorio digital de información científica”.

“De ese modo –continúa el experto– se podrá visualizar la mente del docente trabajando en tiempo real, observar cómo aquel razona, se detiene antes de escribir la próxima ecuación, o incluso se equivoca, retrocede y modifica su relato. Se le podrá preguntar y repreguntar, interpelarlo si no se comprende un concepto, o corregirlo si se cree detectar un error, actividades imposibles en la actualidad”.
Y detalló: “Para comunicar los conocimientos, el docente dispondrá de un dispositivo plano que cubrirá casi toda la pared ubicada detrás suyo, de color negro, similar a una pantalla táctil pero de mayor tamaño y de consistencia sólida. Escribirá sobre su superficie mediante un segundo dispositivo, de reciente desarrollo, consistente en un pequeño cilindro de unos diez centímetros de altura y un centímetro de radio, compuesto básicamente de yeso, que al ser apoyado sobre la pantalla negra deja un rastro visible de color blanco. Este singular efecto se debe a que pequeñas partículas de yeso quedan adheridas a la pantalla, de donde pueden luego quitarse pasando sobre ella un trozo de paño. El dispositivo de escritura se asemeja a lo que antiguamente se denominaba tiza, pero contiene, además de yeso, un polímero estructurado que impide que el polvo se disperse por el aire, tanto durante la escritura como el borrado, evitando así potenciales inconvenientes en las vías respiratorias del docente …”.

Ciencia y ficción
Lo anterior no es completamente original. La idea proviene del capítulo titulado Lo antiguo y lo definitivo, que integra el libro Los secretos del universo y otros ensayos, cuyo autor es el novelista de ciencia ficción y divulgador científico Isaac Asimov.

Frente a un futuro presuntamente dominado por el video como único medio de lectura, y en el que los libros no existen, el ensayo plantea la necesidad de una cinta de video que se pueda controlar por la voluntad humana, deje de correr en el momento mismo en que se aparte la mirada, se ponga en marcha en cuanto se le vuelva a prestar atención y corra más rápido o más despacio, hacia adelante o hacia atrás, dependiendo sólo de los deseos del usuario.

Una cinta autónoma, fácilmente transportable, absolutamente privada y que no consuma energía. Describe así el redescubrimiento del libro impreso, tal como más arriba se redescubren la tiza y el pizarrón en un futuro lejano sin clases presenciales.

Quiero usar esta idea como base para reflexionar acerca de los cuestionamientos que vengo escuchando, desde hace un tiempo, a la clásica clase teórica, llamada también, en forma un tanto despectiva, “magistral”.

Lo magistral
A propósito, convendría consultar el diccionario de la Real Academia Española en relación con el adjetivo “magistral”. Recién en tercer lugar se registra una acepción de cariz negativo, referente al uso de modales afectados o de un tono engreído en el lenguaje. Sin embargo, la segunda acepción es elogiosa, y reconoce que “magistral” se aplica a una acción realizada con maestría. Desde que lo supe, tengo menos vergüenza en llamar a nuestras clases teóricas de ese modo.

La crítica más difundida a la clase magistral es que se trata de una exposición continua por parte de un docente, sin participación del estudiante. En esta visión, al primero le corresponde un rol activo, al segundo uno pasivo, y la información fluye en un único sentido. Es por esto que se pretende abolir la clase magistral, reemplazándola por sucedáneos menos aburridos, más interesantes y motivadores, con mayor convocatoria hacia los jóvenes de hoy.

Se proponen como alternativas distintos medios digitales, conexiones a internet, audiovisuales animados, videos y otras herramientas modernas, capaces de captar la atención de la juventud actual con mayor eficiencia. Estos ingenios estarían fatalmente destinados a suceder a la clase magistral, declarada obsoleta y en franco proceso de extinción.

Dinosaurio vivo
Pero, ¿reside el problema en la propia clase magistral, que por definición es deficiente para transmitir conocimientos y fomentar el espíritu crítico y el razonamiento científico, o la cuestión se centra en la manera en que se la aplica? ¿Está la clave en la herramienta o en el modo en qué esta se usa? ¿Se trata, por así decirlo, de un cuchillo útil para dividir un pan y sosegar el hambre, o de un puñal afilado que amenaza el corazón de la comunicación docente-estudiante?

En mi opinión, el dinosaurio magistral puede estar más vivo de lo que aparenta, y haríamos bien en dotarlo de movimiento en lugar de dejarlo expuesto en la vidriera de un museo. Si la iniciamos con una adecuada introducción al tema, si la organizamos y desarrollamos correctamente, si le damos enfoques variados, si la ilustramos con ejemplos, si proponemos una discusión crítica y aceptamos diferentes puntos de vista, la clase magistral seguirá siendo el mejor complemento de las actividades de laboratorio o de campo para la enseñanza de la ciencia.

Cumpliendo en primer lugar con la premisa de un contenido curricular preciso, podemos hacerla también entretenida, sin más secreto que variando el tono de voz, pasando de temas serios a banales, hasta contando un chiste si es pertinente, y por supuesto intentando en todo momento dar participación a los estudiantes. Estos simples recursos podrían asegurarnos el logro de dos éxitos simultáneos: uno duradero y sólido, disfrutar del avance de nuestros educandos, otro efímero y frágil: verlos sonreír. Es preciso también, claro, que la propia audiencia intervenga de buena fe en el juego colectivo, y concurra con genuino espíritu participativo. De lo contrario, ni la más histriónica de las actuaciones logrará el objetivo buscado.

Multifuncionalidad
En el actual contexto, los profesores universitarios debemos ocuparnos de clases, exámenes y consultas, y además planificar, organizar, supervisar y gestionar proyectos de investigación científica, completar formularios por una casi infinita variedad de motivos, escribir y corregir informes de becarios, doctorandos, tesinistas y pasantes, redactar trabajos científicos y artículos de divulgación, participar en reuniones de variada índole, recibir en nuestros laboratorios, atender y acompañar a colegas nacionales y extranjeros, actuar en diversas comisiones evaluadoras y en jurados de concursos, tesis y tesinas, y atender la solicitud de servicios y asesorías técnicas. Al parecer, pesa también sobre nosotros la responsabilidad de motivar a los estudiantes y aumentar su presencia y nivel de participación en las clases, buscando, adoptando y desarrollando nuevas herramientas de comunicación compatibles con las necesidades de las actuales generaciones, en reemplazo de la vieja y entrañable clase magistral. Es por eso que el título de este escrito repite la ya memorable pregunta, hoy formulada por un docente al sistema universitario: ¿Qué pretende usted de mí?

(*) Profesor del Departamento de Química Analítica de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, UNR

Fuente

jueves, 3 de diciembre de 2015

Profesionalizar la comunicación científica

La comunicación de la ciencia es un campo en activo crecimiento. ¿Llegó el momento de proponer algunos criterios para su funcionamiento?



La comunicación de la ciencia ha ganado un lugar preponderante en los últimos años. Después de un largo período en el cual se buscaba que esta actividad formara parte del día a día de la sociedad, hemos llegado a un punto donde hablar sobre ciencia es algo, al menos, un poco más habitual.

Gracias a este avance, entramos ahora en otra etapa: reflexionar sobre algunos criterios para el ejercicio de esta práctica.

En la actualidad no existe una cultura extendida y afianzada acerca de la formación de los comunicadores* científicos.  Si bien hay algunos posgrados e iniciativas aisladas la formación académica de comunicadores científicos es bastante limitada a nivel nacional, aunque algunas universidades comienzan a pensar en proyectos para cubrir este área de vacancia.

Expondré tres puntos que considero serían útiles al momento de diseñar algunos lineamientos generales para la práctica de la comunicación científica:
1. Formación
2. Dedicación
3. Interacción

Obviamente, esta es una mirada subjetiva que parte de mi formación y experiencia laboral por lo cual no tiene como objetivo constituirse en una “receta” sobre cómo hay que comunicar la ciencia (mi idea es que todos podemos comunicar ciencia con interés y herramientas apropiadas). Simplemente busco plantear algunas propuestas para pensar la pregunta “¿por qué es necesario profesionalizar la comunicación científica?”

1. Sobre la formación del comunicador científico
El comunicador de la ciencia engloba a profesionales que, viniendo desde distintos orígenes formativos, han elegido comunicar la ciencia como actividad principal.

Lo más común es que los comunicadores sociales o periodistas se dediquen a esta actividad. Su formación implica un interés temprano en la actividad comunicacional y una formación acorde para responder a estos requerimientos.

Dada la popularidad que este campo ha alcanzado durante los últimos años, empieza a ser más común que egresados de otras carreras comiencen a explorar la posibilidad de dedicarse a la comunicación científica.

Aparecen entonces profesionales relacionados con la Física, la Química o la Biología que hacen comunicación de la ciencia. No es un dato menor que estas carreras no tengan una formación intensa en cuanto a lo comunicacional, probable razón que haya demorado la incursión de sus egresados en el campo que nos convoca.

Por lo arriba expuesto considero que el comunicador científico necesita tener herramientas de comunicación y de ciencia. Por esta razón, aquellos que provienen del campo comunicacional por formación, se verán beneficiados de incorporar conocimientos científicos (los cuales dependerán del área de interés) y los profesionales de las "ciencias duras" incrementarán sus capacidades por la incorporación de herramientas comunicacionales.


2. Full time (o casi)
La profesionalización de la comunicación científica implica la posibilidad de que el comunicador científico se dedique de lleno a esta actividad. Si bien esto estará en gran medida determinado por las posibilidades que den los grandes medios, no debemos olvidar que desde el advenimiento de la Internet hemos ganado la capacidad de generar medios alternativos cuyo desarrollo abre posibilidades muy interesantes.

Cuando el comunicador científico puede vivir de la comunicación de la ciencia, tiene tiempo para estar en el mundo científico en un 100%. Esto implica que conocerá lo que sucede en ese entorno, quién es quién, cuáles son las líneas de trabajo, la historia de cada investigador y grupo de trabajo, los odios y amores que se presentan como en cualquier actividad humana y las pujas de poder existentes.

Esto es importante no solo por lo que el comunicador científico podrá escribir, si no por todo aquello que conocerá y sobre lo cual no escribirá nunca. Pero que se convertirá en un sustrato por demás útil para algo clave al momento de hablar con los científicos: la repregunta.

Al mismo tiempo, la interacción contínua del comunicador científico con los investigadores y la forma de trabajo de aquellos contribuiran a crear una relación de confianza que estimulará la apertura de los científicos.

3. Interacción: la repregunta
Un sano escepticismo es siempre útil al momento de examinar la actividad científica. Comunicar ciencia es mucho más que dar una noticia sobre un avance científico (el hecho de concentrarse solo en avances es otro tema para debatir). Comunicar ciencia implica tener un bagaje de conocimientos que nos permitan preguntarnos sobre la verosimilitud de la información que nos llega, sus posibilidades de aplicación en caso de ser exacta, los aspectos positivos y negativos asociados al nuevo descubrimiento y sus implicancias sociales, culturales y políticas.

Un comunicador que no se especializa en ciencia y llega a entrevistar a un/a científic@ se encuentra bastante limitado en su formación como para saber de qué le están hablando. Pero no sólo eso: tampoco tiene herramientas para discernir  si el entrevistado está dando información cierta.

La ciencia, como cualquier otra actividad humana, incluye a investigadores cuyos trabajos no son necesariamente exactos y proyectos cuya importancia se distorsiona con fines diversos. Si el comunicador no se maneja en el medio científico no tiene forma de detectar estas situaciones y queda en la posición de aquel a quien se le entrega un hermoso paquete envuelto en papel brillante y con un hermoso moño de color.

Los dos puntos que mencioné inicialmente, conocer sobre ciencia y conocer sobre el medio científico, se constituyen entonces en verdaderas vacunas contra la infección por información falsa, egos distorsionados y proyectos inflados. En estas condiciones el comunicador no solo escucha lo que le dicen, si no que lo analiza y genera una nueva pregunta para clarificar el panorama.

Cerrando el círculo
Volviendo a la pregunta inicial, “¿por qué profesionalizar la comunicación científica?”, la respuesta es fácilmente deducible de los tres puntos anteriores.

Seguramente habrá otras razones para propender a crear un espacio mejor preparado desde lo académico y lo práctico para abordar la comunicación de la ciencia. Pero, desde mi perspectiva, los tres puntos expuestos grafican de manera clara que, para hacer comunicación científica, necesitamos saber de lo que estamos hablando, tanto en lo comunicacional como en lo científico.


* Usaré la palabra comunicador para englobar a aquellos profesionales que, viniendo de distintos caminos formativos, han elegido la comunicación como espacio de trabajo.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Doctor Honoris Causa para Humberto Maturana

El investigador y escritor chileno será reconocido por su vasta producción académica, en una iniciativa del Instituto de Cooperación Latinoamericana (ICLA) de nuestra Universidad. 


Maturana creó el concepto de autopoiesis y sentó las bases de la biología del conocer.


Por Patricia Irisarri

La propuesta de otorgar el Doctorado Honoris Causa al biólogo y filósofo Humberto Maturana es una iniciativa del Instituto de Cooperación Latinoamericana dependiente de Rectorado, en el marco de la Cátedra Internacional de Pensamiento Sistémico aplicado al Entrenamiento y Gestión Deportiva, buscando el reconocimiento de su trayectoria académica en el campo de la biología del conocimiento, la organización de los seres vivos y la teoría de sistemas.

El acto de entrega del Doctorado Honoris Causa será el próximo lunes 30 de noviembre a las 10 horas en el Espacio Cultural Universitario (ECU), San Martín 750. Con entrada libre y gratuita, Maturana disertará sobre: "Biología-Cultural: fundamentos del vivir y del vivir humano”. La actividad cuenta con el apoyo de la Asociación de Graduados en Comunicación Social de la UNR.

Maturana es investigador chileno mundialmente reconocido por su distinguida trayectoria académica en el campo de la biología del conocimiento, la organización de los seres vivos y la teoría de sistemas.


Se destacan sus contribuciones a las ciencias de la complejidad, es decir, al estudio de los sistemas complejos como los seres vivos o los sistemas sociales, desde el conocimiento y las técnicas propias de varias disciplinas. En particular, ha desarrollado investigaciones biológicas en neurofisiología y neuroanatomía, y ha impulsado el estudio de la percepción y el entendimiento de la biología del conocer y del amor.

La Cátedra de Pensamiento Sistémico aplicado al Entrenamiento y Gestión Deportiva se nutre de los conceptos abordados por Humberto Maturana dado que sirven como base fundamental del pensamiento sistémico en la gestión deportiva, teniendo en cuenta que para aumentar su eficacia resulta clave conocer cómo se produce el proceso de integración en los sistemas vivos. De esta manera, el análisis de sus estudios puede amplificar la mirada transdisciplinar en diferentes áreas en el entrenamiento deportivo, dando lugar a la emergencia de metodologías más eficaces y eficientes, a la vez que más respetuosas con los deportistas y equipos.
 

Principales obras
Sus radicales teorías las ha continuado desarrollando en áreas tan diversas como la educación, la psicología y la política entre otras:
- Emociones y Lenguaje en Educación y Política (Ediciones Pedagógicas Chilenas, 1990).
- El Sentido de lo Humano (Hachette Comunicaciones, 1991).
- Desde la Biología a la Psicología (Editorial Synthesis, 1993).
- La Realidad ¿Objetiva o Construida? (Editorial Anthopos, 1996).
- Volumen I: Fundamentos Biológicos de la Realidad.
- Volumen II: Fundamentos Biológicos del Conocimiento
- Biología del Emocionar y Alba Emoting (Ediciones Dolmen, 1996).
- Transformación en la Convivencia (Dolmen Ediciones, 1999).

Fuente:

miércoles, 7 de octubre de 2015

Jornadas Argentinas de Informática: Visiones sobre el acceso a las TICs

La mesa redonda contó con la presencia de representantes del gobierno municipal, universidades públicas y privadas y ONGs.

De izquiera a derecha, Poncio, Kushner, San Martin, Dania, Carbajal y Julia durante la mesa sobre TICs (Foto: C. Pairoba).



Participantes de variados origenes se reunieron con el fin de analizar los distintos ámbitos en que se desarrollan y aplican las Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs), así como sus experiencias en este campo. La mesa permitió conocer en mayor profundidad la situación actual del acceso a y desarrollo de las nuevas tecnologías.

Estuvieron presentes:

CP Lorena Carbajal – Subsecretaria General de la Municipalidad de Rosario

Claudia Dania – Especialista en Docencia Universitaria – Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Rosario

Patricia San Martin – Vicedirectora del Instituto Rosario de Investigación en Ciencias de la Educación (IRICE, Instituto de doble dependencia Universidad Nacional de Rosario – CONICET)

Karen Kushner – Directora de la Carrera de Diseño Gráfico (Universidad Abierta Interamericana, UAI)

Silvia Ponzio – Profesora de Ingeniería en Sistemas (UAI)

Maria Rosa Julia – Directora Nodo Rosario – Asociación de Padres por la Igualdad de Rosario (APPLIR)

Desde la municipalidad
Lorena Carbajal inició la charla expresando que se busca utilizar a las TICs para la inclusión ciudadana y no solo para el entretenimiento. Describió la gran cantidad de trámites municipales que ahora pueden concretarse online, con todas las ventajas que ello implica.

La funcionaria manifestó que el trabajo para conectar a los jóvenes con las nuevas tecnologías es un punto de entrada para otro tipo de inclusión. Al respecto mencionó los dos puntos de acceso en el Distrito Noroeste, dirigido a chicos de entre 8 y 18 años, orientado especialmente a aquellos que no están escolarizados y tampoco tienen otros vínculos. Además de capacitarlos, se trabaja con otras cuestiones como documentación y salud.

La relación universidad-escuela
Claudia Dania comentó que su punto de enfoque de las TICs implica una mirada desde la universidad a la comunidad, buscando la gestión y difusión de estas tecnologías para una sociedad que no está interiorizada o no sabe cómo usarlas.

La docente de la Universidad Tecnológica Nacional resaltó que vienen trabajando activamente para que los alumnos secundarios asistan a la universidad por una jornada, entiendan al ámbito universitario por dentro y tengan una mirada más completa de las TICs.

Esta actividad resultó muy exitosa y esperada por las escuelas, con más de 300 alumnos de Rosario y la región participando este año. El encuentro sirvió para que los asistentes tengan una idea más cercana de cómo se logra una tecnología desde la mirada de la Ingeniería en Sistemas.

Los alumnos universitarios juegan un papel clave en el desarrollo de las actividades: por un lado sirven como tutores a los alumnos secundarios en su paso por la universidad, comentándoles sobre las posibilidades que brinda la carrera y los detalles del cursado. Por otra parte, desarrollan juegos que serán donados a las escuelas primarias.

El enfoque privado en conexión con una ONG
Karen Kushner destacó que desde la UAI se busca formar no solo en lo disciplinar si no trabajar competencias que tienen que ver con un profesional inserto en la sociedad. Acompañada por Silvia Poncio describieron el enfoque que se da a las carreras de .Diseño Gráfico e Ingeniería en Sistemas, respectivamente. Poncio describió el trabajo con el Centro Educativo ‘Cuatro Vientos’, para el cual los alumnos de Ingeniería en Sistemas desarrollan software utilizado en el apoyo escolar que se brinda en el lugar.

Asimismo, una graduada reciente comentó cómo habían desarrollado la aplicación Facebook Plus, con el fin de que personas con capacidades diferentes puedan utilizar la red social.
Desde la UAI trabajan estrechamente con la ONG APPLIR. María Rosa Juria, una de sus fundadoras, habló de la historia y logros de la organización. Creada en 2008, APPLIR apoya a 120 jóvenes con actividades que buscan mejorar su socialización y calidad de vida. La entidad se orienta a brindar talleres recreativos y de capacitación laboral.

El trabajo de la Universidad Nacional de Rosario
Patricia San Martin comentó los proyectos y materiales generados desde el IRICE. La página accesible a la discapacidad visual, el trabajo para ofrecer otros modos comunicacionales que permitan compresión de sentido y el sonido que permite disfrutar de la navegación de una manera distinta, son algunos de los puntos que remarcó la docente-investigadora.

San Martin habló del ‘Archivo Pedagógico Cossettini”, en manos del IRICE y representado por cuadernos, cartas y fotos que constituyen la experiencia Cossettini. Estos materiales representan un aspecto de la construcción de sentido sobre la cual trabajan desde el instituto.

Otros trabajos que han desarrollado incluyen al Repositorio Hipermedial de Acceso Abierto y el Libro Hipermedial de Wheewright.

Las exposiciones cerraron con numerosas e interesantes preguntas y participaciones de la audiencia.

Las Jornadas Argentinas de Informática se desarrollaron entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre en el nuevo edificio de la Facultad de Cs. Exactas, Ingeniería y Agrimensura (Universidad Nacional de Rosario), ubicado en el Centro Universitario Rosario de Berutti y Riobamba.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Entrevista con Aristides Pochettino: Toxicología, plaguicidas e interdisciplina


La Toxicología es un campo de trabajo e investigación apasionante que participa en proyectos de investigación de temáticas diversas. Esa es la disciplina en la cual se desempeña Arístides Pochettino, bioquímico egresado de nuestra universidad con posgrados en Ciencias Biológicas y Alimentos.

Pochettino es docente-investigador de la Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas (Foto: C. Pairoba)

Por Claudio Pairoba

Uno de sus proyectos más recientes tiene que ver con un novedoso desarrollo iniciado por el Laboratorio de Toxicología Ambiental (IMBECU – CONICET) de la ciudad de Mendoza. Se trata de un plaguicida ecológico que actúa por contacto físico. Esto elimina la posibilidad de toxicidad asociada a la acción química de la sustancia.

El mundo de los plaguicidas
Pochettino ya había trabajado con plaguicidas durante su doctorado.
“Para mi posdoctorado me contacto con el director del Laboratorio de Toxicología Ambiental (IMBECU – CONICET) de Mendoza, el Dr. Teodoro Stadler. Me interesaba salir de la mesada y ver el aspecto ecotoxicológico. En Mendoza, así como en el valle de Neuquén y en la zona de Río Negro donde se producen frutas y vinos, es interesante que no pueden matar a todos los insectos ya que no todos son plagas, si no que también los hay beneficiosos para la polinización. Debido a esto tienen una regulación mucho más estricta respecto de lo que se puede fumigar. Este grupo de trabajo está distribuido entre Mendoza, Bariloche y Rosario”, comenta el especialista.

Es en este momento en que Pochettino comienza a trabajar con el plaguicida ecológico. Este plaguicida se basa en alúmina estructurada, formada por partículas de pequeñísimo tamaño (micropartículas nanoestructuradas), la cual actúa por contacto físico creando una cutícula que recubre al insecto y lo deshidrata causando su muerte. Debido a su modo de acción el compuesto tiene baja toxicidad y menos probabilidades de generar resistencia.

El mecanismo de acción del plaguicida es similar al observado para la ceniza volcánica sobre los insectos. Su estructura permite utilizarlo en muy baja proporción (125 g/tonelada de producto), lo cual facilita el procesamiento de los granos o productos que se protegen.

El problema de las micropartículas
El principal problema que presenta el plaguicida reside en su aplicación, la cual puede generar contaminación aérea. El pequeño tamaño de las partículas posibilita que sean inhaladas, causando problemas a nivel pulmonar. Algo similar a lo que ocurre con la manipulación de los toners, que son fibras de carbón de muy pequeño tamaño las cuales pueden inhalarse.

“Mi posdoctorado se enfocó en ver cuáles son los efectos de la exposición al producto”, cuenta Pochettino. “Nosotros aplicamos el protocolo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD, por sus siglas en inglés) el cual pide investigar distintos parámetros clínicos en los animales de experimentación expuestos”, explica el investigador. Esto es necesario para poder obtener el certificado que permitirá vender el producto.

El Instituto de Inmunología Clínica y Experimental de Rosario (IDICER, Instituto de doble dependencia UNR-CONICET) recientemente creado, también participa de los ensayos. Sus investigadores buscan desarrollar un modelo para determinar los efectos de la sustancia a nivel celular.

El rol del toxicólogo
La actividad del toxicólogo lo lleva a estar involucrado en distintos proyectos con el fin de determinar la dosis a la cual una sustancia comienza a mostrar efectos dañinos. Esto implica que puede analizar muestras de muy distinta naturaleza: desde extractos vegetales con potencial actividad anti-cancerígena, pasando por muestras de agua hasta micropartículas, como en este caso.

“Nuestra investigación es una parte dentro de lo que se requiere para aprobar un compuesto. Los investigadores de Mendoza desarrollaron el producto y piden la patente pero siempre hay una parte cuando hay que evaluar el compuesto para saber si es beneficioso y si produce efectos colaterales y de qué intensidad”, comenta Pochettino.

Los estudios para poder comercializar el producto en cuestión aún están llevándose a cabo.

La interdisciplina
Pochettino rescata de manera especial el trabajo en un equipo interdisciplinario. “Vengo de la toxicología así que fue muy interesante trabajar con ecotoxicólogos, entomólogos que trabajan en ecología, etc. Esto te permite ver todo el proceso de investigación”.

Su trabajo lo lleva a interaccionar con otros profesionales que estudian mal de Chagas, insectos, tuberculosis. Esto es parte del trabajo toxicológico y lo hace un campo muy atrayente.

Con respecto a los próximos pasos a seguir, Pochettino comenta que “ahora vamos a determinar si las partículas afectan la expresión génica. Luego estudiar lo que pasa con distintas vías como por ejemplo el proceso de inflamación”.

Se adjuntan materiales relacionados con el tema. El primer archivo corresponde al resumen presentado para la VIII Jornada de Ciencia y Tecnología 2014.



A TÍTULO PERSONAL

Aristides Pochettino es doctor en Ciencias Biológicas y Bioquímico Especialista en Ciencias de los Alimentos. Su lugar de trabajo es el laboratorio de Toxicología Experimental (LATOEX) de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario.

jueves, 20 de agosto de 2015

Laboratorios remotos de Física

Los laboratorios remotos permiten realizar una práctica real de Física por medio de Internet sin tener que desplazarse a un centro universitario. La Universidad Nacional de Rosario participa en un proyecto internacional sobre el tema.
Sonia Concari (SeCyT - FCEIA) es una de las integrantes del proyecto.


La colaboración entre las universidades nacionales de Rosario (UNR) y del Litoral (a través de la Facultad de Ingeniería Química) con la Universidad Estatal a Distancia (UNED) de Costa Rica forma parte de un proyecto internacional financiado por el estado argentino. El objetivo es el desarrollo de este tipo de laboratorios en la UNED.
 
La Universidad Nacional de Rosario participa a través de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (FCEIA), y la Dra. Sandra Concari (Secretaria de Ciencia y Tecnología - FCEIA) es una de las participantes del proyecto (ver video adjunto). Concari expresó que el obetivo del proyecto es "asistir a la UNED para desarrollar, con fines académicos, un entorno on line para el uso compartido de laboratorios remotos de experimentación real que incrementen el valor educativo y científico de los aprendizajes en Ciencias e Ingeniería".
 

El proyecto "Asistencia para el desarrollo de un laboratorio remoto de física y uso compartido de entornos experimentales en Ciencias e Ingeniería" surge de la interacción entre docentes de la UNRy  la UNED durante un encuentro internacional, lo que dio origen a la colaboración.
 
Los laboratorios remotos ya están en uso en las dos universidades argentinas y sus docentes se comprometen, a través de este proyecto, a prestar apoyo para la implementación de laboratorios remotos en alguna de las sedes de la UNED.
 
Las acciones previstas incluyen la adquisición de equipos para la UNED, estancia de docentes de la UNED en laboratorios argentinos y la colaboración permanente via Internet para lograr los objetivos planteados.
 
Los laboratorios están disponibles las 24 horas del día permitiendo una flexibilidad de horarios para que los estudiantes realicen sus prácticas.

sábado, 20 de junio de 2015

El idiota equidistante (o “de la irresponsabilidad de los medios”)

Una interesante visión del blogger Santiago Campillo Brocal sobre dos temas candentes: vacunas y "las dos campanas".  


 Por Santiago Campillo Brocal

Aunque tengo una lista considerable de artículos que terminar (unos 27 apuntados, creo), no he podido evitar despejarlo todo para hablar sobre un tema que me parece esencial. La equidistancia, palabra que me gustaría acuñar para definir una actitud muy irresponsable, poco ética y dañina por parte de los medios de comunicación. Una actitud que necesitamos denunciar para que no se repita más. En la era de la información, la desinformación es reina. Además creemos que lo más ético y justo es escuchar a todo el mundo por igual. Y esto es falso.

Vamos a ponernos en antecedentes, por si alguien todavía anda perdido. Hace unos días saltaba a los titulares una noticia espantosa: un niño de Olot se había contagiado de difteria, una enfermedad que se consideraba erradicada en España desde hacía 28 años. El pequeño de 6 años diagnosticado con difteria a estas alturas todavía anda ingresado con pronostico estable. Pero las secuelas que sufrirá, incluyendo la estigmatización de su familia y la merma de su salud serán considerables. Y todo porque sus padres, muy desinformadamente decidieron no vacunar a su hijo. La enfermedad, que había desaparecido virtualmente, se llevaba a miles de personas por delante hace poco más de 70 años. La razón de que no se hubiese dado ni un solo caso más de difteria desde 1986 u 87 se debe principalmente a la vacunación masiva que se realiza a los niños junto a la vacuna antitetánica y contra la tos ferina. Un solo caso de difteria, debido a nuestra situación de “limpieza” supone tener que revacunar, como medida preventiva, a los más de 150 contactos que tuvo el niño hasta que se identificó la enfermedad. Además, el propio niño se ha encontrado en estado muy grave. A estas alturas, los padres se han vacunado como refuerzo y han vacunado a su otro hijo por precaución.

"La difteria era un enfermedad erradicada totalmente en España"

El error de la desinformación

Aunque es cierto que los últimos culpables de este suceso son los padres, en mi humilde opinión no veo justo cargarles con todas las consecuencias del acto. Me explico: estos padres han sido víctimas de la desinformación. Por supuesto, han sido víctimas voluntarias. Pero víctimas. ¿Y quién tiene la culpa de esta desinformación? Es un problema muy complejo, la verdad. En primer lugar, el ruido que hacen los absurdos colectivos antivacunas. En ellos se mezcla la fantasía con alguna preocupación legítima (aunque irrisoria en comparación con el beneficio), aderezada de conceptos mal entendidos e intereses económicos por parte de unos pocos malnacidos (sí, si te sientes ofendido, probablemente esté hablando de ti) que se aprovechan del miedo genuino de la gente.
Esto NO es Corynebacterium diphtheriae. Son enterobacterias cualquiera.
Esto NO es Corynebacterium diphtheriae. Son enterobacterias cualquiera.

Por otro lado, para apoyar a estos colectivos está la dificultad de entender conceptos biológicos y médicos. Los seres humanos tendemos a usar la lógica cuando, en muchas ocasiones, la lógica no tiene nada que ver con la evidencia científica. Esto provoca malentendidos disfrazados de tecnicismos e ideas que parecen legitimas. Y alimentan el dichoso miedo. La gran mayoría de las personas que están en contra de la vacunación no lo hacen por inconsciencia. Todo lo contrario, se creen genuinamente informados. Lo que no saben es que en realidad están malinformados. Y eso se debe a la dificultad de trabajar la información en un 70% o más. Aquí es donde los medios de comunicación juegan su papel más importante. Y más aún, es donde comenten su mayor y peor error.

 

La falacia de la equidistancia

Existen muchos errores por los cuales los medios de comunicación profesionales hacen mal su trabajo. La gran mayoría es por la comodidad, la velocidad, la exclusividad y, como no, por la falta de profesionales preparados para trabajar la información adecuadamente. Pero hoy quiero hablar de un error aún más sutil y grave. Grave porque tiene fácil solución. Hablo, como imagináis de la equidistancia.

En el mundo en el que vivimos creemos que todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión con la misma oportunidad de ser respetado y escuchado. Por tanto, en un debate abierto, tienen la misma oportunidad de exponer su punto de vista dos frentes opuestos. Esto es cierto siempre que haya debate. Y para haber debate tiene que haber razones para que lo haya. Cuando la evidencia demuestra que un hecho es falso, si encima este hecho puede suponer un peligro para la salud pública, el debate deja de existir.


"La gente se cree genuinamente bien informada, lo que muchas veces es falso"

Con esto quiero decir que porque una minoría opine una cosa sin aportar la más mínima evidencia de tener una razón para apoyar su opinión debería estar fuera de juego. Automáticamente. En el tema de los antivacunas, en concreto, decir que las vacunas son malas y su administración debería estar sujeta a libre elección es falso. Por su parte, los medios de comunicación, están haciendo un trabajo funesto al tratar de ofrecer un debate equidistante y falaz. No puedes darle la misma voz en un programa público a un doctor con unos argumentos que lo respaldan y a una señora (o señor, o arbol, o piedra) que trata de defender sus argumentos totalmente erróneos y sin respaldo científico. Porque esto confunde a la sociedad. Es una irresponsabilidad solo digna de un idiota.

 

Razones para no ser equidistante

Hablando en concreto de los medios de comunicación, existen tres razones clarísimas para dar opción a la equidistancia. En concreto:

 

No tienen la misma validez de argumentación

La sociedad médica, la OMS y otras entidades de rigor ofrecen pruebas, estudios, estadísticas… información de sobra en cantidad y calidad que apunta a la validez de las vacunas. Qué digo validez, al beneficio que le ha hecho a la humanidad desde los tiempos de Jenner. Por el contrario, los colectivos antivacunas presentan estudios que han sido reiteradamente demostrados como falsos, mal diseñados o con resultados negativos. El único argumento con el que salen tras esto es el argumento del miedo: que si la industria farmacéutica, que si el desconocimiento, que si los efectos secundarios, que si nos controlan. ¿Les vamos a dar el mismo peso? Por favor, ¿En qué sociedad queremos vivir, en una libre y sana, feliz o una sometida al miedo?

 

Dar igual valor a ambas “opiniones” no es ético

En primer lugar, crees que haces lo correcto porque estás escuchando las dos partes. Pero lo cierto es que estás ridiculizando el trabajo de los investigadores y médicos que han pasado años estudiando, comprobando y midiendo una información para ti. Lo haces al darle el mismo peso que el de una persona que ha leído cuatro conceptos, dos papers mal hechos y tiene una idea iluminada que en su cabeza cobra sentido. Pero no ha tenido los redaños de contrastar adecuadamente la información, porque eso cuesta tiempo, esfuerzo y humildad. Aunque esta persona sea un médico o un biólogo o lo que sea. El título no hace a la razón. Lo hacen los datos. Tampoco es ético considerar una opción que es manifiestamente dañina para los que te rodean. Sobre todo cuando tienes datos para saberlo. Tampoco es ético considerar ambas opiniones, porque como te decía, no lo son. Una es una opinión. La otra es un hecho, así que valóralo como quieras, estás en tu derecho. Pero hazlo personalmente, nunca como un medio de comunicación. Ahí estás tomando una actitud casi criminal.

 

Desinformas y haces daño a la gente

Sí, como suena. Nadie duda del poder de los medios de comunicación. Convencen, hacen que compres una marca, tomes una cosa por la mañana o dejes de ir a un lugar. Conociendo dicho poder, si eres un medio de comunicación ¿cómo te atreves a no pensar dos veces si tu situación equidistante es justa o no? Tratar con el mismo valor una opinión y un hecho pueden convencer a la gente de que son igualmente válidas. Y una de las opciones, tal y como muestra el hecho, puede ser terriblemente perjudicial. ¿De verdad tienes ganas de vender tu idea o tu imagen a costa de la salud de la gente? Tu misión y responsabilidad como medio de comunicación es transmitir una información veraz y útil a la sociedad. Con la equidistancia te acabas de pasar ambas cosas por el forro, felicidades.

 

El poder de los medios

Esta crítica no me la he sacado de la manga, como comprenderéis. Ayer, mientras en cadenas como Antena 3 explicaban la situación desde un punto de vista crítico, informativo y claro, cadenas como la primera de TVE trataban de ponerse en un irresponsable punto equidistante. Una televisión pública poniendo en peligro la salud de los telespectadores españoles, como en muchas otras ocasiones. Ya no me cabe la decepción dentro del cuerpo. Pero, es más, incluso Agencia EFE trataba una horrible noticia en donde se exponían las ridículas dudas de los antivacunas (me refiero a las dudas verdaderamente ridículas) como si fueran hechos igualmente evaluables. Otras cadenas, radios y periódicos hacían un tanto de lo mismo, con más o menos equidistancia.


"Todos los medios deberían estar unidos y a una con el consenso médico"

Pero no, señores. Lo están haciendo mal; muy mal. Aquí todo director de programa, cadena, magazine o periódico debería estar unido y a una con lo que dice el consenso científico, médico y europeo: las vacunas son un bien común para la humanidad. Salvan vidas y mejoran nuestra calidad de vida. Poner al mismo nivel a una persona que cree que la difteria desapareció por arte de magia es una irresponsabilidad mayúscula que debería ser suficiente para pedir dimisiones. Así que espero que cambien, porque en sus manos está gran parte del poder de cambiar España para que deje de ser el país hazmerreir de incultos que parece que somos. Y si esa razón no les vale, piensen en la salud de los demás. Que no a todo el mundo le abunda.
  • NOTA: Dicho esto, espero que el niño se recupere felizmente y esto solo quede en un susto. Todo mi apoyo va para la familia, independientemente de cualquier otra cosa.

Fuente
http://caramelosblog.es/2015/06/vacunas-difteria/

lunes, 8 de junio de 2015

Investigadores españoles lanzan una campaña de crowdfunding para reducir el tiempo en conseguir avances científicos

La  Sociedad  para  el  Avance  Científico  (SACSIS)  integrada  por  científicos  españoles  ha  iniciado   una  campaña  de  financiación  a  través  de   crow d funding.  El  objetivo,  potenciar  un  sistema  de   publicaciones  de  resultados  científicos  negativos  para  ahorrar  tiempo  a  los  investigadores  en   la  búsqueda  de  curas  y  tratamientos.



Investigadores  españoles,  agrupados  en  la  Sociedad  para  el   Avance  Científ ico  (SACSIS) que  preside  el  científico  y  doctor   en  Química,  David  Alcántara  Parra, han  iniciado  una   campaña  de  financiación  a  través  de  crowdfunding  para   obtener  fondos  con  los  que  potenciar  un  sistema  de  publicaciones  científicas  centradas  en  la   publicaci ón  de  resultados  científicos  negativos  – aquellos  que  no  han  conseguido   el  objetivo   planteado.

Los  beneficios  de  publicar  resultados  cien tíficos  negativos  son  múltiples:  p ermiten  mejorar  el   acceso  de  la  sociedad  a  nuevos  medicamentos  de  forma  más  rápida  y s egura,   descubrir   nuevas   fuentes  de  energía  más  sostenibles y  desarrollar  un   avance  tecnológico  más  rápido  y   económico  en  todas  las  áreas  de  investigac ión,  lo  que  se  traducirá  en  un  incremento  a  largo   plazo  de  la  calidad  de  vida  de  las  personas.

El  objet ivo  de  esta  campaña  es  impulsar  y  fortalecer  el  único  conjunto  de  revistas  científicas  de   acces o  gratuito  (Total  Open  Access)   focalizadas  en  resultados  negativos   que   existe  en  el   mundo y  que  edita SACSIS  bajo  el  nombre   de   ‘The  All  Results  Journal s ’.  El  des arrollo  de  un   sistema  editorial  centrado  en  los  resultados  negativos  supone  un  notable  ahorro  de  esfuerzo  y   dinero  a  los  investigadores  científicos,  que  desechan  las  vías  que  ya  han  sido  exploradas  sin   éxito  y  priorizan  aquellas  en  las  que  aún  no  se  ha  tra bajado.

De  este  modo,   a  través  de  ‘The  All  Results  Journals’,   l os  investigadores  ya  tienen  a  su   disposición  los  e xperimentos  que  no  funcionan   y  se  pueden  centrar  en   aquellos  que  permitan   encontrar  mejores  soluciones de  una  forma  más  rápida.

Mediante  la  c ampaña  de  crow d funding  el  equipo  d e  SACSIS  pretende  conseguir  32 .000  euros,   en  cuatro  fases (8.000  euros  en  cada  una).  Los  fondos  se  invertirán  en  reforzar  el  ingente   trabajo  de  edición  de  las  cuatro  revistas  especializadas  ( Biología,  F ísica,   Nanotecnología  y   Química )  que  edita  SACSIS;    aumentar  los  Consejos  Asesores  Científicos   – que  evalúan  la   calidad  de  las  revistas -¬‐ con  investigadores  de  alto  nivel;   incrementar  la  presencia  en  los   congresos  científicos  de  cada  disciplina,   mejorar  el  aspecto   técnico y  aumentar  las   prestaciones  y  servicios de  las  revistas ,  así  como  su  difusión  internacional.

“Más  del  60%  de  los  experimentos  científicos  actuales  fracasan  o  no  llegan  a  producir  los   resultados  esperados.  Hemos  de  evitar  las  pérdidas  de  tiempo  y  p riorizar  la  investigación   científica  en  áreas  como  el  descubrimiento  de  nuevos  medicamentos  y  fármacos”,  señala  el   doctor  Alcántara. 

Los  investigadores  de  SACSIS  destacan  que  “conseguir  la  financiación  esperada  supondrá   generar  un  importante  impulso  en  el desarrollo  de  las  investigaciones  científicas  futuras  y   ahorrar  en  tiempo  y  dinero,  los  dos  talones  de  Aquiles  de  la  ciencia”.

La  campaña  se  desarrollará  a  través  de  la  plataforma  Safari  y  estará  vigente  durante  dos   meses.  Además,  incluye  una  serie recompe nsas  para  los  financiadores  que  varía  en  funció n  del   importe.  Toda  la  información  puede  consultarse  en  el  siguiente   enlace: http://www.safaricrowdf unding.com/proyecto/los -¬‐ resultados -¬‐ negativos -¬‐ tU -¬‐ claves -¬‐ mejorar -¬‐ ciencia.

Sobre  SACSIS  y  ‘The  All  Results  Journal’
La  Sociedad  para  el  Avance  Científico  SACSIS  fue  fundada  en  2010  por  el  Dr.  David  Alcántara   Parra   y  otros  investigadores   con  el  firme  propósit o  de  promover  el  avance  y  desarrollo  de  la   ciencia  y  optimizar  el  gasto  público  en  investigación,  permitiendo  asimismo  conseguir  una   mayor  fluidez  en  las  investigaciones  tanto  a  nivel  nacional  como  internacional.

El  equipo  de  SACSIS  lo  compone  un  grupo  de expertos  técnicos  y  científicos,  y  cuenta  con  la   inestimable  labor  de  muchos  voluntarios  que  cada  año  colaboran  con  la  sociedad,  y  que  hacen   que  SACSIS  sea  hoy  una  realidad  y  cumpla  su s objetivo s ,  planteándose  nuevos  retos  cada  vez   más  ambiciosos.

SACSIS   es  la  entidad  editora  de  ‘The  All  Results  Journals’.  ‘The  All  Results  Journals’  se  compone   de  cuatro  revistas  científicas  que  publican  resultados  negativos  en  las  áreas  de  Biología,  Física,   Nanotecnología  y  Química.  Aunque  fundadas  en  2008,  el  primer  númer o  de   ‘ The  All  Results   Journals ’ no  se  lanzó  hasta  el  año  2010  gracias  al  apoyo  económico  de  la  Sociedad  para  el   Avance  Científico  (SACSIS)  que  la  edita  desde  entonces.

El  editor  jefe  de  las  4  revistas  es  el  Dr.  David  Alcántara,  quien  se  encarga  de  todos  l os  procesos   editoriales  y  de  la  gestión  de  la  revisión  de  los  artículos  recibidos,  así  como  de  la  promoción,   redes  sociales  y  otras  tareas  diarias  de  las  revistas.

Durante  estos  años   ‘ The  All  Results  Journals ’ ,  se  ha  establecido  como  la  primera  revista  de resultados  negativos  de  acceso  totalmente  libre (Total  Open  Access) ,  no  ocasionando  costes   para  los  científicos  que  publican  sus  trabajos  ni  tampoco  para  los  lectores  interesados  en  los   mismos.


Fuente
Paula Ruiz del Portal Vázquez
Gabinete de medios y comunicación
Sociedad para el Avance Científico (SACSIS)
http://www.sacsis.es
http://blog.arjournals.com  

sábado, 6 de junio de 2015

"Un estudio científico demuestra que…". ¿Seguro?

No crea todo lo que lee. Las trampas para forjar un titular engañoso son recurrentes. Consejos para detectarlas.



“Comer chocolate adelgaza”. “La sacarina favorece la diabetes”. “Descubren vacuna contra el sida en España”. “Un estudio demuestra que las mujeres mayores de 25 años no atraen a los hombres”. Son titulares reales de medios de comunicación que se hacían eco de investigaciones que, supuestamente, demostraban estas afirmaciones. Pero ni todos los titulares reflejan la realidad de los estudios ni todos ellos deben ser creídos a pies juntillas.

La revista Science publicó hace un año 20 consejos para entender correctamente las afirmaciones científicas, que el Cuaderno de Cultura Científica adaptó posteriormente para interpretar resultados y publicaciones de este ámbito. Pero la mayoría de las personas no se detiene a indagar en profundidad y reciben este tipo de noticias a través de grandes medios de masas y de Internet, los cuales, en ocasiones, reproducen estudios poco rigurosos o lo hacen de forma sesgada. Antes de asumir como verdad lo que nos llega por estas vías es muy recomendable tener en cuenta las siguientes consideraciones.

 

Titulares simplificadores

Hay que tener en cuenta que no basta un estudio aislado para darle la vuelta a un conocimiento que ha ido asentándose durante años

Los titulares tienden a simplificar la realidad y a intentar llamar la atención del lector. Esto a veces va en menoscabo del rigor. Un artículo puede explicar muy bien en qué consiste un estudio y dar muchos detalles, pero quizás su título induce a una conclusión demasiado contundente, incluso errónea. Así que conviene leer el texto entero de un artículo antes de hacerse una opinión sobre algo. También sucede que las propias piezas periodísticas (ya sean escritas o audiovisuales) tienden a simplificar los conceptos para hacerlos accesibles y atractivos, lo que en ocasiones deja en el camino matices que pueden ser muy importantes. Así que echar un vistazo al estudio original es siempre una buena opción.

 

Dónde está publicado

Un estudio puede ser igual de verdadero si lo publica un pequeño blog o el The New York Times. Pero si algo muy extraordinario está en el primero y no en el segundo, habría que sospechar. Y lo lógico es que la desconfianza crezca de forma directamente proporcional a lo sorprendente del estudio. Es raro que una pequeña web sea la única que consiga la noticia científica que cambiará la evolución de la humanidad. De hecho, ni siquiera los grandes medios suelen publicar primicias de descubrimientos científicos. Al contrario que los políticos, cuando un investigador completa un estudio, no se suele dirigir a la prensa para difundirlo directamente. Y convendría ser escéptico si lo hace, como advierte Robert L. Park en su libro Ciencia o vudú (editado por Grijalbo), puesto que es probable que quiera sacar un rédito comercial a un hallazgo dudoso.

 

Su origen

¿Dónde acude el científico para dar a conocer su descubrimiento? Normalmente, antes de llegar a los medios generalistas de comunicación, un estudio será publicado en una revista científica especializada que debe ser citada en la información. No son medios tradicionales con periodistas, sino con científicos que examinan que el estudio en cuestión se haya ejecutado de forma adecuada y sea certero. Tampoco todas estas publicaciones tienen la misma fiabilidad. Una buena forma de medirla es el índice de impacto, que se basa en el número de ocasiones que los estudios de una revista son citados en determinadas publicaciones. Nature, Science y The British Medical Journal son algunas de las más prestigiosas en sus campos. Pero tampoco resultan infalibles. Uno de los errores más sonados ocurrió en 1998, con la publicación en The Lancet —una de las más reconocidas en medicina— de un estudio que sugería que la vacuna de la triple vírica causaba autismo. Con el tiempo se descubrió que se trataba de una estafa y la revista lo retiró, pero el daño causado ha sido tremendo y todavía hay quien cree en esta mentira. Además, últimamente se han oído algunas críticas de científicos a las revistas especializadas por publicar los artículos más llamativos, pero no necesariamente los mejores, como denunció el Premio Nobel de Medicina Randy Schekman. Sin embargo, hoy por hoy existen pocas alternativas fiables a estas publicaciones, así que las de más renombre siguen siendo la mejor referencia para los medios generalistas y especializados, ya que los trabajos fraudulentos o dudosos que publican son minoría.

 

Correlaciones engañosas

Hace un par de años muchos medios publicaban que se había demostrado que el chocolate adelgaza. Era fruto de un estudio con 1.000 personas publicado en la revista Archives of Internal Medicine. ¿Pero es realmente así? Entre quienes participaron en el experimento, efectivamente, los que tomaban cantidades moderadas de chocolate tendían a bajar su masa corporal, incluso con menos actividad física. Pero el propio documento asumía que no se podía establecer una relación de causa-efecto, y que podían influir factores como que quien está adelgazando se recompense a sí mismo comiendo este alimento de vez en cuando. Las conclusiones de la investigación apuntaban a que son necesarios estudios más amplios para determinar si existe una causalidad entre comer chocolate y adelgazar. Pero esto es algo que no alcanza a los titulares y, muchas veces, tampoco a las informaciones que nos llegan. Hay otra correlación curiosa con el chocolate: los países con más consumo son los que generan más premios Nobel. De nuevo, parece muy arriesgado establecer una causalidad entre ambos factores. Habría que estudiar qué otros influyen, como, por ejemplo, que en los territorios con más tradición chocolatera haya mejores universidades, tras lo cual también habría que preguntarse (e investigar) el porqué.
"¿Cómo puede ser eso verdad?".

 

Contradicen lo que sabemos

El caso del chocolate es uno de los que contradicen lo que sabemos. Es un alimento con grasas y azúcar, sustancias que teóricamente engordan. Más allá de otras que pueda contener, como antioxidantes que hipotéticamente influyan en el metabolismo, el hecho de que el resultado sea el contrario de lo que siempre se ha estudiado con respecto al chocolate es, cuando menos, llamativo. Que un estudio contradiga los conocimientos que tenemos de algo no quiere decir necesariamente que sea falso: en ciencia se realizan nuevos descubrimientos que contradicen el saber anterior. Pero sí conviene tomar con muchas reservas todas las afirmaciones que suponen una negación del paradigma establecido; normalmente no basta un estudio aislado para dar la vuelta al conocimiento que ha ido asentándose durante años.

 

Hecho en animales o en personas

Los animales sirven para experimentar y son una fase importantísima de muchos los experimentos científicos anterior a los ensayos clínicos. Pero son eso, una fase. Lo que sucede en su organismo no es siempre extrapolable al de los seres humanos. En 2012, un estudio publicado en la revista Food and Chemical Toxicology afirmó que un tipo de maíz transgénico causaba tumores en ratones y, con él, muchos medios publicaron que esta variedad era cancerígena. El artículo fue desacreditado por la máxima autoridad sanitaria europea (EFSA) por diversos fallos metodológicos. Pero incluso si se hubieran sacado esas conclusiones de forma correcta, habría que tener en cuenta que los humanos no somos ratones: ni si se descubre una cura para el sida en los roedores ni si se detectan en ellos tumores por consumir diversas sustancias. Hasta que esas mismas conclusiones se extraen con personas, hay que ser muy cautelosos, por mucho que puedan dar importantes pistas.

 

Cuántas personas participan

No es lo mismo un estudio hecho con 10 personas que otro con 10.000. Parece obvio que si ambos presentan una correcta metodología, las conclusiones del segundo son más sólidas que las del primero. Así, el número de sujetos es un factor más que tener en cuenta a la hora de dar credibilidad a un experimento. En el caso del mencionad estudio que correlacionaba diabetes con consumo de sacarina, se trataba de un análisis hecho (además de con ratones) con siete personas que contradecía otros realizados con cientos de miles. Esto no impidió que algunos medios titularan de forma tajante las conclusiones del primero. Sería también un ejemplo de afirmación que contradice lo que sabemos.

 

Quién está detrás del estudio

Si el estudio está bien realizado y puede ser replicado, da igual quién lo ejecute, sea una empresa o un organismo independiente; tendrá la misma validez. Pero lo cierto es que existen muchos sesgos a la hora de ejecutar una investigación. Si una empresa publica un análisis sobre las bondades del producto que comercializa, es de esperar que los resultados sean favorables, entre otras cosas porque probablemente de lo contrario no los publicitaría. Es lo que se conoce como “falacia de la evidencia incompleta”. También es justo reconocer que la financiación de compañías privadas ha sido clave para impulsar numerosos avances en sus campos, así que el mero hecho de que sea una empresa la que financie una investigación, ni mucho menos la invalida. Pero si una marca de chocolates aparece anunciando lo mucho que adelgaza, habría que tomar con cautela la afirmación, aunque pueda ser verdadera. No era el caso del estudio mencionado al principio de estas líneas. Por cierto, este fue realizado por la Universidad de California.

 

El socorrido “podría”

Correr cinco minutos al día podría aumentar tus años de vida”. Así titulaba Bussines Insider una información el pasado 31 de julio. Es fácil darle la vuelta a ese condicional usado con frecuencia en noticias científicas para no pillarse los dedos: también podría no hacerlo. Y lo cierto es que en ocasiones es lo más probable. El estudio al que hace referencia el mencionado titular fue publicado en el Journal of the American College of Cardiology y mostró que quienes corrían una media de 51 minutos semanales tenían menos riesgo de mortalidad por problemas cardiovasculares que quienes no lo hacían y su vida era una media de tres años más larga. Pero lo cierto es que no se analizó si las personas que participaron en el estudio corrían todos los días siete minutos o un par de veces en semana unos 20 o 25 minutos, como reconoció Timothy Church, coautor del estudio, a la revista Men’s Health. Así que la afirmación del titular es, cuanto menos, arriesgada. Uno más riguroso podría haber sido parecido a este: “Correr 51 minutos semanales disminuye el riesgo de morir por problemas cardiovasculares”. Seguramente, es menos atractivo que el primero.

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