lunes, 29 de abril de 2013

Curar contenidos, cuando lo que vale es el criterio.


Curar contenidos consiste en seleccionar información, clasificarla y mostrarla. Es lo mismo que se ha hecho en el mundo del arte, en los museos específicamente, donde el término “curar” (curar arte) lleva décadas siendo diferente al de los médicos. Hoy la curación de contenidos es muy popular y está al alcance de cualquier usuario de internet.

El museo es la referencia más vieja y más cercana sobre la curación: una señora de pelo corto y lentes (curadora) selecciona entre una gran cantidad de cuadros aquellos que considera son los más representativas de alguna idea, de algún concepto o de algún autor, luego los organiza de cierto modo en el museo y hace un lanzamiento de la nueva exposición donde se lleva los aplausos por mostrar unas obras que no pintó. El mérito por supuesto, está en el criterio para seleccionar, más que en la obra misma.
¿Qué puede ser más valioso: la curación o la producción de contenidos? Hay que partir de la idea de que una cosa no puede vivir sin la otra y tal vez eso sea las pone al mismo nivel. Al menos así es como sucede en internet. Podemos ver en dónde pierde valor la creación y dónde gana la curaduría. El fenómeno tiene que ver con la característica fundamental de la web 2.0: el usuario deja de ser receptor frente a la plataforma o frente al medio, para actuar sobre él y modificarlo.

Entonces, por qué disminuye el valor del contenido original. Si habláramos de oferta y demanda, tenemos sobreoferta de información en internet lo que no afecta a los contenidos como tal, pero sí a la capacidad de leerlos o de visualizarlos. Y si no se ve es como si no existiera. Hemos cerrado una etapa en que internet nos hizo autores con los blogs, con la publicación de comentarios en las noticias, con la publicación de posts en Facebook. Es un ciclo que agotó su novedad y al que sólo le resta mejorar lentamente. 

¿Y el valor de curar en qué radica? En que hace visible el contenido original y lo hace más valioso. Demuestra que para alguien esa información es importante. Y ahí comenzamos a aplaudirle a la gente por unos artículos que nunca escribió o por una música que nunca compuso o por un atuendo que no confeccionó. Por ejemplo, si a alguien le gusta el periodismo narrativo, ¿no le caería bien ver una colección de aquellas piezas que alguien como, digamos, García Márquez está leyendo? ¿Luego acceder desde internet y leerlo también? Por supuesto, la curaduría no se hace sola, depende del contenido original, de los autores, pero estamos en un punto en que el contenido de los autores depende del criterio de los editores para que sea visible, al menos en internet.

Posdata: tres ejemplos de plataformas que están en la curaduría de contenidos:
  • Pinterest: es una plataforma enteramente de curaduría a través de las fotos. Es casi como el museo digital de la ropa de moda.
  • Grooveshark: desde esta semana permite emitir (compartir con sus contactos) la música la música que el usuarios está escuchando como si tuviera su propia emisora.
  • Flipboard: desde hace un mes permite a los usuarios seleccionar el contenido de diferentes publicaciones y mostrarlo en sus propias revistas. Para los que trabajamos en temas de periodismo y comunicación puede ser el más útil. Hice el experimento y funciona bastante bien, una muestra es que ya se han creado más de medio millón de revistas personalizadas. Lo malo, sólo es visible en dispositivos móviles.
Fuente:

cronicaz.com.ar

jueves, 25 de abril de 2013

La vida ‘cumple’ 60 años.

La doble hélice de ADN descubierta por Watson y Crick en 1953 ha transformado radicalmente la investigación biomédica y ha impulsado la medicina personalizada.
Francis Crick (derecha) y James Watson posan en el laboratorio Cold Spring Harbor. / Cold Spring Harbor laboratory

Por Javier Sampedro.

“Nunca he visto a Francis Crick comportarse con modestia”. Esa fue la frase con que la pareja científica de Crick, James Watson, decidió arrancar La doble hélice, uno de los libros científicos más notables del siglo XX, y seguramente la obra de divulgación más rompedora de la —no muy larga— historia de la ciencia. La modestia, por cierto, tampoco ha sido nunca el fuerte de Watson, pero ¿quién puede ser humilde tras haber descubierto a los 25 años el secreto de la vida?

La doble hélice no es solo uno de los iconos más populares de la ciencia del siglo XX —quizá solo comparable a la ecuación de Einstein E=mc2—, sino que también ha ejercido sobre generaciones de biólogos un magnetismo que no da signos de caducar aun hoy, cuando se cumplen exactamente 60 años de la publicación del descubrimiento en Nature.

En ese periodo, el descubrimiento de Watson y Crick ha transformado radicalmente la investigación biomédica y la biología en su conjunto. Hasta el minuto anterior a la publicación de ese paper, la genética era una disciplina tan compleja y farragosa que ni el mejor especialista del mundo habría podido presumir de dominarla. Hoy se le puede enseñar a un niño en cinco minutos.

El proyecto genoma humano y todo el resto de la genómica son la consecuencia directa de aquel artículo que cambió por entero nuestra percepción de la vida en la Tierra y de nosotros mismos. Continentes previamente inexplorados de aplicaciones tecnológicas, desde la producción industrial de insulina y hormona del crecimiento hasta las modernas estrategias de búsqueda de nuevos fármacos antitumorales pasando por el diagnóstico personalizado del cáncer, arrancan de aquella publicación engañosamente tímida. No habrá muchos trozos de papel que hayan transformado el mundo de manera tan radical.

Las técnicas de análisis del ADN, y en particular el vertiginoso desarrollo y abaratamiento de los métodos de secuenciación (o lectura de los genes) han abierto también avenidas enteramente nuevas en disciplinas como la paleontología, que ha conocido en años recientes logros tan espectaculares como la reconstrucción del genoma del mamut, una especie extinta hace unos 10.000 años en las estepas siberianas, y del hombre de Neandertal, que desapareció en Europa hace 30.000 años; también la antropología o la medicina legal; y en el campo de la evolución, con verdaderos aludes de información genómica que están permitiendo a los científicos reconstruir el pasado del planeta y la deslumbrante historia del origen de la humanidad.

¿Qué ocurrió, entonces, hace 60 años?

A diferencia del irreverente, chispeante y procaz libro divulgativo de Watson, que es de 1968, el paper original del 25 de abril de 1953 constituye seguramente uno de los pináculos de la parquedad científica, incluso en comparación con otras obras de ese género gris y fatigoso, empezando a contar por su poco inspirador titular: “Una estructura para el ácido desoxirribonucleico”. Ni siquiera “La estructura del ácido desoxirribonucleico”. Tan solo una, una estructura, como quien dice una ocurrencia entre tantas otras posibles, como quien da a conocer con desgana una anécdota.

El ácido desoxirribonucleico, por cierto, es el ADN, el material del que están hechos nuestros genes. Las siglas no se llevaban mucho en la época, o no desde luego tanto como ahora. Tampoco es que desarrollar las siglas sea una gran ayuda en este caso, como puede verse.

Los historiadores de la ciencia se lo han pasado en grande con este paper, y por buenas razones. Por ejemplo, es escandalosamente breve: solo ocupa una página de aquel número 4.356 de la revista Nature, referencias bibliográficas incluidas (solo hay seis). Su única ilustración es de factura casera, literalmente: la dibujó a mano Odile Crick, la mujer de Francis, tras una somera descripción que le impartió este último en la salita de su casa de Cambridge.

Ese sencillo boceto de Odile, sin embargo, capta a la perfección los detalles estructurales esenciales de la doble hélice recién descubierta por Watson y Crick y en particular algunos de ellos que, aun hoy, se representan a menudo erróneamente en las ilustraciones populares y museísticas del ADN. Odile lo hizo mejor hace 60 años, como veremos enseguida.

Hélice no es más que el nombre matemático de un muelle, y la doble hélice consiste en dos muelles imbricados entre sí. Pero las dos cadenas no son paralelas, sino antiparalelas: si fueran dos serpientes, la cabeza de una pegaría con la cola de la otra. Sin la percepción de este hecho fundamental por Francis Crick, él y Watson no habrían llegado jamás a la forma correcta. Crick siempre consideró esta su gran contribución a la resolución de la estructura del ADN, y no es extraño que el dibujo de Odile deje bien claro este hecho con dos simples flechitas trazadas a mano.

Un hecho aún menos conocido es el resultado experimental en el que se basó esta capital intuición de Crick, que había sido obtenido poco antes por una tercera científica en discordia, la cristalógrafa de Londres Rosalind Franklin. El dato llegó a oídos de los dos científicos de Cambridge por un camino algo tortuoso, o al menos poco convencional: a través de las notas que Franklin había escrito para la memoria de su propia institución, el King’s College de Londres, que les fue facilitada a Watson y Crick por el jefe de Franklin, Maurice Wilkins.

También es verdad que ni Wilkins ni la propia Franklin habían otorgado la menor importancia a ese resultado; el dato de oro estaba sepultado entre varios estratos de jerga cristalográfica perfectamente inocua, y decía simplemente así: “grupo de simetría C1”. Hizo falta el genio de Crick para saltar de ahí a la percepción crucial de que el ADN estaba hecho de dos hélices antiparalelas. Solo así la doble hélice puede presentar esa simetría; en nuestro ejemplo de las dos serpientes, significa que da lo mismo mirarlas desde la cabeza de una (pegada a la cola de la otra) que desde la cola de la una (pegada a la cabeza de la otra).

Este episodio poco conocido se puede ver, junto con el resto de los acontecimientos que condujeron al mayor descubrimiento de la historia de la biología, en la dramatización Life Story, producida por la BBC en 1987. El aniversario de la publicación en Nature de la doble hélice podría ser una buena ocasión para estrenarlo en España 26 años después, aunque solo sea porque sale Jeff Goldblum haciendo de Watson, y una maravillosa Juliet Stevenson en el papel de Rosalind Franklin.

Lo más importante de la doble hélice, con todo, es lo que mantiene unida a una hélice con la otra, y esta fue la aportación crucial de Watson a toda esta historia. Ahí, en el exiguo espacio que los dos muelles antiparalelos dejan entre sí, es donde se apiñan todas esas letras (ctaccgata…) que ahora, con las noticias sobre los genomas apareciendo un día sí y otro no en la prensa mundial, se nos han hecho tan familiares como el alfabeto.

El nombre técnico de esas letras es bases, o nucleótidos, y son unas moléculas orgánicas muy simples que, en el ADN, solo vienen en cuatro sabores: adenina, guanina, timina y citosina, o A, G, T, C para abreviar. En la mañana de un sábado de febrero de 1953, Watson estaba jugando con las versiones en cartulina de esas cuatro fórmulas químicas cuando, de repente, se dio cuenta de que, en el interior de la doble hélice, la A solo podía aparearse con la T, y la G solo con la C.

Watson y Crick repararon de inmediato en que esas simples reglas de apareamiento —dictadas por la mera estructura química de las bases— bastaban para explicar de un plumazo la propiedad esencial de cualquier sistema vivo: su capacidad para sacar copias de sí mismo. Si la doble hélice se separa en sus dos hélices componentes, cada una puede reconstruir a la otra gracias a las reglas de apareamiento. La idea resultó enteramente correcta, y sobrevino la revolución.

La Academia sueca no estuvo especialmente rápida a la hora de reconocer el hallazgo, y el tiempo fue especialmente cruel con Rosalind Franklin, que murió de cáncer cuatro años antes de que su jefe, Maurice Wilkins, compartiera el premio Nobel de Medicina con Watson y Crick por el hallazgo del siglo al que tanto había contribuido.

Fuente:
sociedad.elpais.com

sábado, 20 de abril de 2013

Encontrarnos para repensarnos.

Todas las fotos en http://goo.gl/4kK6D
22 de febrero de 2013. El primer producto de la reunión expresa "si lo que buscamos es la innovación en comunicación demos el salto a la alegría del encuentro". Se trata de una síntesis interesante para pensar el trabajo mancomunado de comunicadores e investigadores de diferentes provincias argentinas para desplegar la comunicación en lo que fue el “3er encuentro de comunicadores estratégicos”. 

En octubre de 2012 fue el primer encuentro y la idea era simplemente conocernos. El segundo fue en la isla, frente a Rosario, y tenía por objetivo pensar qué nos convocaba para desarrollar juntos como actividad presencial en febrero. Allí definimos que era hora de que los encuentros nos pusieran a debatir y construir nuestro mundo común de comunicación estratégica. En este, hicimos carne la idea: se trata de "soltar para poder saltar a otras dimensiones del mundo".
La partida fue en el CIDEL (Centro de Innovación y Desarrollo de la Municipalidad de Rosario). Cada uno aportó materiales para trabajar y delicatesen que nos permitieron transitar la jornada más animados. El colectivo arrancó con una presentación y la pregunta ¿qué te interpela de la metaperspectiva de la comunicación estratégica?

El denominador común que nos animó a participar en el 3er encuentro viajando desde diferentes puntos del país para compartir el espacio y aportar a la autorganización fluida, fue nuestro malestar respecto de las formas tradicionales de pensar. En breve publicaremos un producto con los detalles de este tramo de la actividad.


Matrices socioculturales
La propuesta del encuentro buscó problematizar y profundizar nociones clave de la comunicación estratégica, y la primera fue “matrices socioculturales”. Aquí, la dinámica introductoria nos puso en sintonía acuífera (y corporal) para luego proponernos trabajar la siguiente pregunta: ¿cómo aparece lo colectivo en la comunicación? La noción de fractal fue una invitación para empezar a trabajar:
“Un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica se repite en diferentes escalas. El término fue propuesto por el matemático Benoit Mandelbrot en 1975. En muchos casos los fractales pueden ser generados por un proceso recursivo o iteractivo capaz de producir estructuras autosimilares independientemente de la escala específica. Los fractales son estructuras geométricas que combinan irregularidad y estructura”, en http://www.iboenweb.com/ 
Una de las teorías subsidiarias de nuestra Escuela es la teoría de los fractales, pues recuperamos a las teorías de la autoorganización para pensar la intersubjetividad. Pensamos la relación individuo sociedad como un fractal.

La producción de los equipos se expresó en grandes collages que fueron expuestos, defendidos y debatidos. La matriz sociocultural como un volcán de emociones, una cinta de moebius en 3D, el ojo que llora de emoción el mundo, un baile colectivo tal como se ve en la pista de una milonga (el tango), en el carnaval y en caminos multiformes que convergen.

Y seguimos preguntándonos ¿cómo se vivencia/expresa lo colectivo en nuestro trabajo como comunicadores? La consigna nos invitaba:
Intentamos pensar de manera no escindida. Por eso la consigna para esta dinámica no implica ni definir ni analizar componentes, sino por el contrario un dar cuenta del sentido enactivo en la categoría matriz sociocultural. Un traer aquí vivencias de nuestro trabajo como comunicadores en las cuales se exprese este recorrido de lo individual/social que surge en la matriz sociocultural como un tono, un ritmo, una gramática emergente que configura mundos: ‘matrices socioculturales, esa especie de linaje de acciones comunes’ Poesías, spots radiales (actuados, grabados, leídos), y afiches (en sintaxis, o únicos), dieron cuenta de los trabajos en pequeños grupos que compartimos.


Sentido enactivo
¨Si yo pudiera explicarle a usted de qué se trata, no tendría sentido que lo bailase¨, fue la frase de Isadora Duncan elegida como disparador para trabajar el sentido enactivo. Sumergidos en un abordaje biocéntrico de la comunicación, con el cuerpo puesto a vivir el sentido enactivo, la tarea giró, justamente, en torno a una vivencia. Caminar junto a otro, en pares, de a cuatro, de a ocho y todos juntos para encontrar el ritmo. Un tren donde “la máquina” va cambiando, y los participantes siguen “al son” de quien va adelante. La punta de un dedo para encontrarse y viajar juntos. Un sacarnos la mochila de encima y relajarnos. Todos ejercicios que nos trajeron una constelación de nociones:

  • Emergencia
  • ambiente
  • tonos
  • ritmos
  • resonancias
  • mundos
  • afectos
  • cuerpo
  • configuración
  • cambio
  • identidades
  • amor
  • lenguaje
y más…Y un despliegue del abanico del sentido, por lo menos en estas bifurcaciones:
  • sentido del sentir, sentipensar: cuerpo, emoción y lenguaje
  • sentido como direccionalidad, movimiento orientado: la temporalidad, la espacialidad, la trayectoria, el desplazamiento, el flujo encauzado, el rumbo en coordenadas de acción
  • sentido como significación surgida de conversación, del versar con otros.

La escuela en 2013
El final fue un rápido intercambio para perfilar algunas propuestas de actividades durante este año. Las ideas fueron cuatro:
  • Continuar la profundización de categorías propias de la escuela: mediaciones, marca de racionalidad, estrategia; y de metodología de la investigación enactiva como versión técnica comunicacional. 
  • Hacer una estrategia de comunicación para la Escuela, juntos y a partir de la propia metodología propuesta.
  • Organizar espacios virtuales sobre comunicación estratégica. Ejemplo: seminarios, paneles, debates
  • Desarrollar espacios de introducción a las categorías, con bibliografía. Recorridos para trabajar en grupos y seguirnos.Además, este encuentro seguramente continuará resonando a partir de las distintas propuestas que hicieron los participantes con productos del encuentro. 

Participaron del encuentro:
Sandra Massoni, Mariana Mascotti, Mariana Piola, Carlos Galano, Gabriela Larreteguy, Fernando Laredo, María Inés Fernández, Bruno Menarvino, Javier Spagnolo, Diego Bustos, Lorena Peña, Virginia Aguilera, Julia Dayub, Lucrecia Pacilio, Luciana Margherit, Odetto Silvina, Miriam Carballo, Daniela Iriarte, Andrea Guereta, Mariela Balbazoni, Marcos Galleto, Ana María Norma Alessio, Leandro Frigoli, Nicolas Badano, Carolina Cardu.
Trabajaron en la preparación de la actividad: Alejandro Bussi y Evelyn Gerson.

Una galería de fotos del encuentro disponible en http://goo.gl/4kK6D 

miércoles, 10 de abril de 2013

Un discurso interesante.

Por Erasmo Lopez García.

Te voy a contar una historia, la de Luís; a quien conocí un día de vacaciones, paseando por la playa de Punta del Diablo, en Uruguay.

De pronto en plena quietud de la mañana me topo con un hombrecito fibroso y delgado que parecía hecho de alambre oxidado. Él me cuenta que vive de la pesca; que se inició en ella con su padre a una edad muy temprana.

Me llama la atención la claridad de sus palabras, así como la forma en que cada una de ellas se abre paso ágilmente, para acomodarse luego en mi cabeza. Luís tiene una educación precaria, aunque la magia de su discurso es genuina. Es que en realidad no importa tanto lo que digas, sino cómo lo digas.

Luís habla de sus experiencias, intercala episodios de su vida junto a su padre. Los recuerdos fluyen fértiles desde todos los reductos de su mente. Sus relatos son puntuales cual el disparo de una flecha. Su rostro curtido y oscurecido por el sol se pone serio a veces, otras le despunta una sonrisa entre los dientes derruidos. No hay un ripio gratuito en sus historias. Su lenguaje es tan simple que hasta un niño puede comprenderlo.

Un dato no menor: me mira a los ojos. A veces Luís se queda callado. Da la sensación de que una leve ola que se ha llevado sus palabras y que luego llegan a la playa de su boca con mucha más intensidad. Este hombre revive cada historia: se pone nervioso, se calma, ríe, gesticula, sus brazos se mueven hacia todas direcciones.

¿Cómo este hombre tan simple puede amañar un discurso tan perfecto? Hay una clave: Luís habla de su vida, de lo que a él le interesa. Si no tienes interés en tu discurso, no habrá ni un solo pliegue de atracción en él. Haz como hace Luís; mira, no es casual que te lo esté contando como si fuese presente.  

Revive cada historia que cuentes, así se trate del diálogo más simple.

1- Cita nombres. No es lo mismo decir un hombre, que decir Juan, Luís o Julio.

2- Sé breve.

3- Manéjate con concisión. Dale Carnegie decía que un discurso general es más fácil pero nos conduce infaliblemente al aburrimiento del público.

4-Procura que lo que digas se adecue a las preguntas ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Quién? ¿Por qué?

5- Luego cíñete al tiempo del que dispones.

6- Jorge Fernandez aclara que prestamos 25 veces más atención a lo visual que a lo auditivo.

7-Sé específico en detalles a fin de que la gente imagine lo que digas. Una tarde es muy distinta de una tarde plomiza, o una tarde ventosa u otra a la sombra de los árboles.

8-Procura que quien te escuche interiorice tus palabras. Dale un palenque para que pueda sujetarlas, de lo contrario el viento de la impaciencia y la abulia barrerá con ellas.

9- Al igual que Luís haz pausas, mira a los ojos. Háblales a ellos con todo tu cuerpo. No implica un bailoteo continuo, pero tampoco seas un maniquí.

10- Ten claro tu objetivo y transmítelo de la manera más clara y solidaria. Siempre será bien recibido. Siempre será interesante escucharte.

Fuente:
emagister.com

HEPATITIS C CRÓNICA: NUEVO FÁRMACO ORAL PROMETE EFECTIVIDAD.



Una novedosa medicación creada por la empresa Gilead Sciences para combatir la hepatitis C, denominada sofosbuvir, se presentó para su autorización ante la FDA de Estados Unidos.



Por Marcela Toso


Casos crónicos
Es un análogo nucleótido de una sola dosis diaria oral que contrarresta la infección del virus en casos crónicos.

 
Genotipos que se atacan

Los responsables de su creación aclararon que respaldan el manejo de sofusbuvir complementándose con la ribavirina actualmente en uso, siempre por vía oral, para la hepatitis C con infección de genotipos 2 y 3.
En tanto, admiten una resolución favorable de la combinación del nuevo medicamento con ribavirina e interferón peligado para pacientes sin tratamiento previo de los genotipos infectados 1, 4, 5 y 6.

 
Descartarán definitivamente los 6 genotipos en plazo de 2 años
La curación de esta enfermedad causante principal de cirrosis y cáncer de hígado será una realidad con una nueva combinación medicamentosa, que por los avances en resultados investigativos aportados hasta ahora, se calcula que se impondrá en el mundo dentro de los próximos dos años, suprimiendo definitivamente a los seis genotipos de virus de la hepatitis C.
 
Cuál es el tratamiento que predomina hasta ahora

La infección del genotipo 1 sigue siendo la más difícil de tratar y la que más requiere trasplante de hígado. Tan solo en el país del norte hay cuatro millones de enfermos de hepatitis C crónica.
En la actualidad el suministro inyectable de interferón peligado por el término de 24 y 48 semanas se vincula con importantes efectos secundarios, lo que hace que muchas personas no puedan finalizar el tratamiento.
Las drogas convencionales en general suscitan fiebre, dolores en general, anemia, depresión, sarpullidos, picores, náuseas y hormigueos.
 
Sofosbuvir disminuiría el uso de interferón peligado

Si se autorizase el uso de sofosbuvir se acortaría la infección entre las primeras 12 y 13 semanas y, según el genotipo, eliminaría o disminuiría la necesidad de recurrir a las inyecciones de interferón peligado.

 
Tratamientos no apropiados
Los tratamientos que existen hoy no son apropiados para una gran parte de los pacientes con infección VHC, y su administración y tolerancia constituyen un problema, explicó John C. Martin, PhD, presidente del consejo y CEO de Gilead Sciences.

 
Nuevo fármaco mejora índices de curación
En cambio, la potencia del antiviral sofosbuvir, su perfil de seguridad y la administración de una única dosis diaria, mejorará los índices de curación al simplificar y reducir la duración del tratamiento, añadió.

Sin efectos secundarios, curación en 12 semanas, genotipos qué son, hepatitis C no muestra síntomas,


Ventaja constatada: en 12 semanas pacientes curados

La ventaja del sofosbuvir se constató a través de cuatro estudios de fase 3, NEUTRINO, FISSION, POSITRON y FUSION. Estos datos han revelado que el suministro de sofosbuvir de 12 ó 16 semanas supera a las opciones o controles históricos disponibles.
Esta conclusión se basó en una respuesta virológica sostenida, transcurridas 12 semanas de finalizada la administración, por lo que fue factible afirmar que los pacientes fueron curados.

 
Buscan aprobación en otras geografías
Gilead, en el segundo trimestre de 2013, prevé expandir la aprobación normativa de sofosbuvir inclusive por parte de la Agencia Europea de Medicamentos, que ya ha aceptado llevar adelante una evaluación acelerada que podría efectuarse en dos meses; lo que no garantiza, sin embargo, que la Comisión Europea emita una opinión positiva.

 
Qué es exactamente el sofosbuvir
Es un inhibidor análogo nucleótido de la proteína HCV NS5B, que desempeña un papel esencial en la replicación del VHC.
A diferencia de la ribavirina y del interferón pegilado, actúa de modo directo, lo que significa que interfiriere lisa y llanamente en el ciclo de vida de la Hepatitis C y evita la replicación viral.
Se prevé que será la base de despegue de los tratamientos sin interferón y completamente orales, con mayor cantidad de pacientes curados, de forma más rápida y sin consecuencias secundarias de envergadura.
Es un producto en fase de investigación y su seguridad y eficacia no han sido aún ratificadas por las autoridades sanitarias competentes.

 
El avance silencioso del virus C
El virus C, aunque poca gente tiende a asociarlo con un desenlace de cáncer de hígado, ocupa el primer lugar como motivo de trasplante hepático; además, la mayoría de los pacientes ignoran que son portadores o han sido contagiados, si no se someten a exámenes sanguíneos rigurosos.
El desconocimiento –sin prueba de sangre- obedece a que es posible convivir con el agente durante décadas y sin síntomas.

 
Qué significan los genotipos


Cada genotipo trae la información genética de ADN.
El genoma normalmente incluye numerosas variaciones o poliformismos en muchos de sus genes.
El genotipado ayuda a determinar qué variaciones específicas existen en el individuo.
El genotipo, junto con factores ambientales que actúan sobre el ADN, fija las características del organismo, es decir, su fenotipo; mientras que este último manifiesta el conjunto de rasgos de un organismo.
Por tanto, los científicos y los médicos hablan a veces por ejemplo del genotipo de un cáncer en particular, separando así la enfermedad del enfermo.


Otras fuentes consultadas: Conferencia de la Asociación del Pacífico Asiático para el Estudio del Hígado, Taipei, Taiwan.
Jacob George, doctor en Gastroenterología y Medicina Hepática de la Universidad de Sidney.

Fuente:
http://ve.globedia.com 

viernes, 5 de abril de 2013

En silencio, detrás de las imágenes.

Muchas veces ignorados, los montajistas son el alma detrás de cualquier película. ¿En qué consiste el oficio y cómo evolucionó a través del tiempo? Hablan referentes de nuestra industria.

POR Cecilia Fiel


Compaginador, montajista, editor, son tres sinónimos para referir a la “cocina” del séptimo arte. Ya lo dijo Orson Welles “En la sala de montaje se fabrica toda la elocuencia del cine”, léase, donde se organiza el material y se construye un relato. Desde hace un tiempo, nuevos aires renuevan el oficio. Es llamativo que hacia fines de 2012 irrumpan, al mismo tiempo, dos asociaciones de montajistas, la Sociedad Argentina de Editores (SAE) y Asociación de Editores Audiovisuales (AEA); paso importante si se tiene en cuenta que el America Cinema Editors data de 1950. Los factores que llevan a la organización del sector pueden ser varios, pero lo que primero salta a la vista es la necesidad de poner en valor el oficio del editor en un contexto de precarización laboral.

La presencia de la mujer como montajista es otro dato no menor. Atrás queda su presencia vinculada, exclusivamente, al corte de negativos. Margarita Bróndolo, una joven de un siglo de vida, cortó negativos por más de cincuenta años. El nombre de Liliana Nadal (El sexo de las madres, de Alejandra Marino, 2012) viene a marcar una transición ya que fue cortadora de negativos y, actualmente, montajista. Pero hoy las mujeres se incorporan, directamente, como montajistas y de primera línea, caso de Andrea Kleinman (Papirosen, de Gastón Solnicki, 2012).

En este contexto, próximamente, estará en las calles un libro pionero en el tema ya que será el primero dedicado a montajistas argentinos, La película manda. Conversaciones sobre el montaje cinematográfico en Argentina, de Alberto Ponce y editado por UNTREF.

Lo cierto es que detrás de un gran director hay un gran compaginador. La historia del cine ha dado grandes duplas de directores-montajistas como, por ejemplo, Francis Ford Coppola-David Murch, Martin Scorsese-Thelma Schoonmaker, QuentinTarantino-Sally Menke, Pedro Almodóvar-José Salcedo, Tomás Gutiérrez Alea-Nelson Rodríguez y Fernando Solanas-Juan Carlos Macías, por mencionar solo algunos. En la genealogía de montajistas argentinos, la figura pionera es Antonio Ripoll, formado en la transición de la época de oro del cine argentino a los nuevos cines. Quien fuera su asistente, Miguel Pérez, director de La república perdida (1983) –el documental más taquillero de la historia del cine argentino– perfeccionó los saberes trasmitidos por Ripoll y fue más allá al dedicarse a la enseñanza del oficio. Podemos decir que Pérez fue el primero en sistematizar saberes y en “hacer escuela”. El árbol genealógico podría continuar con Marcela Sáenz, asistente de Pérez y de quien fuera su socio, César D’Angiolillo. Según explica Alberto Ponce, montajista de Crónica de una fuga (Adrián Caetano, 2006) y miembro fundador de la SAE, “a partir del boom de las escuelas de cine y la pérdida del traspaso de conocimientos dentro de la sala de montaje, Alejandro Brodersohn aparece como el único que completó su formación académica en una universidad y entró directamente a la industria como montajista, sin haber trabajado nunca como asistente. Pero esto no implica para nada una pérdida en la calidad del oficio, sino el fin de una época.”

Actualmente, el acercamiento a los programas digitales –sean los hogareños como Windows Movie Maker o el MAGIX Video o  los profesionales, como el Avid, Final Cut o el popular Premiere– acercan la experiencia de la edición, contrariamente a lo que sucedía en la época en que se filmaba en 35 mm donde sólo tenían acceso a la moviola quienes estaban en la industria. Esta diferencia también se proyecta sobre ambas asociaciones dado que un rasgo distintivo entre ellas es el generacional. La AEA está integrada por la generación de montajistas que han “nacido y criado” al calor del digital.

Pero está claro que saber usar un programa de edición no implica ser montajista. Danilo Galasse, en su libro Montaje con montajes, define al montajista como un novelista con dotes técnicas. Y en esto coinciden todos, el montaje es un arte.  En su isla de edición, el montajista recibe todo el material filmado, es decir, cantidades de horas de grabaciones que a veces –y en especial en el cine documental–, pueden ascender a cien horas de filmación y más. El primer paso es la visualización del material y, posteriormente, su selección y ordenamiento de acuerdo a criterios prácticos que elegirá el montajista. Lo más rico de la edición se produce cuando el editor dispone qué plano poner detrás de cuál otro según qué se quiere contar. Así va encadenando imágenes y sonidos que le permitan significar y producir sentido. Una vez que obtiene un primer armado –que generalmente es muy superior a la duración final del filme– comienza un proceso de quitar escenas y reordenar otras.

Más allá de esta etapa inicial de selección y ordenamiento, el montaje “es una nueva instancia de escritura –explica Guillermo Gatti, montajista de la productora de Sebastián Ortega, Underground Producciones y presidente de AEA–. Primero el guionista escribe la historia en su escritorio, después el equipo técnico saldrá a filmarlo y por último, con el material en la isla de edición, el guión se reescribe junto con el montajista, quien asesorará al director”.

El montaje es el responsable de que la historia que cuenta la película se entienda y se sostenga durante una hora y media. Para Lorenzo Bombicci –miembro de SAE– un buen montaje es “cuando el espectador está atrapado por aquello que ocurre, por la tensión del relato y no tiene tiempo para mirar el reloj”.  Es decir, cuando el montaje está invisible y el espectador “adentro” de la película.

Ahora bien, ¿cuáles son los recursos con los que cuenta un montajista para que el montaje no se perciba como tal? El principio básico es la continuidad (raccord) entre plano y plano, de modo tal que el espectador no repare en el paso de uno a otro. El raccord tiene distintas formas,  tales como la continuidad espacial, de eje, de iluminación, de actuación y, por sobre todo, la continuidad dramática. La invisibilidad entre los cortes, también conocida como “transparencia”,  es la premisa básica del cine clásico (ver recuadro).

En No, primera película chilena en llegar al Oscar y que abrirá el próximo Bafici, se incluyó como material documental las publicidades realizadas en el plebiscito de 1988 cuando Pinochet pierde las elecciones. Entonces, para conseguir continuidad en la estética de la imagen, Pablo Larraín, “tomó la opción de grabar con el formato que se usaba en los años 80, las cámaras betacam. De este modo, el material de archivo de la época se fundiera con el material actual y se volviera indistinguible el origen de las tomas” explica, desde Chile, su montajista, Andrea Chignoli. 

Contrariamente a esta postura de un montaje transparente, el director puede optar por un montaje que se perciba como tal. Y esto se consigue a partir de explotar las faltas de raccord entre un plano y otro. Pero en otros casos, como enfatiza Bombicci a propósito de su experiencia como uno de los editores del documental Cocalero (Alejandro Landes, 2007) “la estética es un resultado, porque el montajista está subordinado al material que tiene”. Esta forma de trabajo en el montaje del cine documental es distinta al montaje del cine de ficción.

El primero se asemeja al trabajo del escultor que para concretar su escultura va eliminando partes de la piedra hasta encontrar la forma que se encuentra en el material que le fue dado. Distinto es el caso del escultor que crea adosando partes a la forma, fragmentos a una estructura elemental y en este sentido es que se asemeja al trabajo de un montaje de ficción. “El guión en el documental se escribe en el montaje mientras que en la ficción se parte de un guión más férreo”, explica Chignoli.

Ahora bien, dicha invisibilidad en la continuidad de los planos también encuentra sus diferencias sea ficción o documental. Según Ponce, “la ficción tiene internamente en las escenas una relación ‘causa-consecuencia’ que en el documental está abolida. En la ficción podemos tener un plano donde el personaje pregunta si quieren ir al cine y en otro plano, otras personas responden si o no. El tema es que uno no puede poner la respuesta antes de la pregunta. En el documental sí, porque cada plano es autónomo por definición y puede ir en cualquier lugar”.

¿Y cómo será el montaje del futuro?, ¿trabajará con imágenes virtuales proyectadas fuera de la pantalla?, ¿cortará los planos con las manos como en Minority Report? ¿Cuán lejos estamos de esto?

Fuente:
www.revistaenie.clarin.com

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