Mostrando entradas con la etiqueta Entrevistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevistas. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de febrero de 2017

Eman El-Ahwany y Mona Zoheiry: “Las mujeres somos soldados. Nuestra arma es la educación”


foto_1
De izquierda a derecha, Lucía Gallego, Eman El-Ahwany, Iker Badiola y Mona Zoheiry. Foto: © Javier San Martín.


Por Javier San Martín

Las doctoras Eman El-Ahwany y Mona Zoheiry han estado en la Universidad del País Vasco para hablar al alumnado de sus estudios relacionados con las enfermedades del hígado, invitadas por el equipo del doctor Iker Badiola, con quien comparten investigaciones en el campo de la metástasis hepática.

sábado, 7 de enero de 2017

Jornada de Neurociencias SeCyT-UNR: difusión, tecnologías y pedagogía

Organizada por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Rosario, la Jornada convocó a una numerosa audiencia que participó activamente de las distintas propuestas.


Pairoba, Ballarini, Rexach, Laje y Zimmerman al final de la Jornada (Foto: L. Peirone Cappri)

Por Claudio Pairoba

El encuentro abrió con palabras de bienvenida a cargo de la Dra. Elena Orellano (Secretaria de Ciencia y Tecnología, Universidad Nacional de Rosario), junto a la Dra. Estela Alvarez (Subsecretaria de Ciencia y Tecnología). Durante su transcurso Fabricio Ballarini, Vera Rexach, Valeria Abusamra, Rodrigo Laje y Federico Zimmerman presentaron distintas charlas que convocaron a una audiencia entusiasta. El encuentro que tuvo lugar en el Salón de Usos Múltiples de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño convocó, entre otros, a gran cantidad de docentes ansiosos por conocer más sobre las nuevas formas de enseñar.


miércoles, 27 de julio de 2016

Busi - Pagani - Gomez Casati: avances en biocombustibles y biorremediación

Un grupo de investigadores trabaja en nuevas formas para producir biocombustibles al mismo tiempo que busca soluciones para eliminar contaminaciones del suelo. Su visión sobre ciencia básica y aplicada, y el impacto de la docencia en su trabajo de investigación. 

Busi, Gomez Casati y Pagani son bioquímicos egresados de la UNR. (Foto: C. Pairoba).


Por Claudio Pairoba

María Victoria Busi, María Ayelen Pagani y Diego Gomez Casati se desempeñan en el ámbito del Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI, UNR-CONICET). Trabajan en plantas, estudiando síntesis/degradación de hidratos de carbono, síntesis de grupos hierro-azufre (Fe-S, importantes para el normal funcionamiento de algunas enzimas) y detoxificación de suelos contaminados con metales pesados. Sus grupos de investigación se apoyan mutuamente para llevar adelante proyectos de investigación básica y aplicada. 

¿Cuáles son sus proyectos de investigación?
María Victoria Busi: Durante mi postdoc trabajé en metabolismo de almidón, estudiando una enzima específica. Como desprendimiento del postdoc surge mi tema de investigación actual. Es el estudio de unos módulos de unión a carbohidratos en enzimas de plantas con aplicaciones biotecnológicas. Esto no implica no hacer ciencia básica, lo que hacemos es clonarlos, purificarlos, estudiarlos, caracterizarlos para ver cuáles son sus funciones. Dependiendo de esto, ver alguna aplicación biotecnológica.

Trabajamos inicialmente en Arabidopsis thaliana (planta modelo), con una enzima particular que sintetiza almidón. Luego pasamos a otra enzima que degrada pared celular y después buscando distintas áreas de vacancia pasamos a trabajar en algas. Estudiamos el metabolismo de polisacáridos en plantas y algas. 

María Ayelen Pagani: mi formación de origen a nivel doctoral fue en un tipo muy particular de metaloproteina, las cuales están presentes en todos los organismos eucariotas. Profundicé en el metabolismo de algunos metales pesados o de transición en levaduras. Cuando vuelvo a la Argentina para ingresar a CONICET y como vine a trabajar al Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI), trasladé mi interés por el metabolismo de metales en organismos hacia las plantas.

Originalmente estuve trabajando un poco con metales tóxicos en soja y girasol y ahora estamos profundizando en metales de interés como hierro en plantas modelo para después tal vez extrapolarlo a plantas de interés agronómico.

Las dos aplicaciones fundamentales de este estudio que es básico, son: 1. las cuestiones de salud alimentaria (metales nutrientes o tóxicos) y 2. aplicaciones en biorremediación. 

Diego Gomez Casati: la otra línea del laboratorio tiene que ver con Biología Molecular de plantas y Biotecnología. Estudiamos básicamente las consecuencias de la disfunción de una organela celular que es la mitocondria en plantas y qué consecuencias tiene esa disfunción sobre la expresión de genes a nivel nuclear.

La mitocondria está involucrada en una gran cantidad de procesos importantes en la célula, plantas en este caso, como en el desarrollo, la fotosíntesis, la germinación y la fecundación. Empezamos hae unos años con un estudio más bien básico que fue caracterizar la síntesis de moléculas inorgánicas (grupos hierro-azufre). Son importantes porque forman parte de numerosas moléculas, no solo dentro de la mitocondria, si no en el cloroplasto. Están en citoplasma también. Estas proteínas son las responsables de muchos procesos celulares como los que comenté recién.

El manejo de las funciones mitocondriales tiene aplicaciones en biotecnología de plantas como por ejemplo el hecho de lograr variedades macho estériles para en un futuro poder utilizarlo como estrategia para producir híbridos que son importantes a nivel comercial. 




Los tres son Bioquímicos egresados de la Universidad Nacional de Rosario. ¿Ven un corrimiento por lo cual hay cada vez menos bioquímicos haciendo investigación y cada vez más biotecnólogos? ¿Y por qué sería? 
MVB: Porque la biotecnología está de moda. Y porque con esa carrera uno puede hacer un millón de cosas maravillosas. Y con Bioquímica las opciones están más acotadas. Cuando nosotros éramos estudiantes (nos recibimos a mediados de los 90) se decía que no había mucho trabajo de bioquímico. Hoy lo que tenemos entendido es que cualquier bioquímico que sale tiene trabajo y bastante bien remunerado. Hay más biotecnólogos que no encuentran lugar. Me parece que para los biotecnólogos hay menos salida que para los bioquímicos. Si no hacen una carrera académica no hay mucha empresa de base tecnológica en la Argentina. 

¿Su trabajo está relacionado con el tema de biocombustibles?
MVB: Nosotros encontramos es una enzima de síntesis del almidón conectada con estos módulos de unión a carbohidratos que eran típicos de proteínas que degradan no que sintetizan. Empezamos a buscar qué se podía hacer con estos módulos o en que industria estaban aplicados. Todo lo que sea biocombustibles de primera generación se basa en la fermentación del almidón. Como trabajábamos en enzimas de almidón consideramos importante meternos en biocombustibles de segunda generación. Esto implica la degradación de la biomasa que no compite con el alimento. La pared celular vegetal está compuesta por celulosa, la cual también es una concatenación de unidades de glucosa (hidrato de carbono). Las enzimas que degradan celulosa también tienen módulos de unión a carbohidratos.

Para biocombustibles intentamos dividirnos en dos enfoques separados: uno es generar plantas transgénicas que tengan paredes celulares modificadas para que ese pre tratamiento, que es lo más costoso tanto ambiental como energéticamente para producir biocombustibles de segunda, sea más económico. Por otro lado desarrollar enzimas recombinantes de producción nacional y de desarrollo propio, para combustibles de primera y de segunda.

Después, biocombustibles de tercera generación implicaría trabajar con organismos genéticamente modificados y ahí se incorporan las algas. Buscamos generar algas transgénicas para producir mayores niveles de almidón que pueden ser extraídos más fácilmente con la ventaja de que ocupan menos espacio. El alga se puede filtrar y es más económica. 

¿Cómo es el estado actual del tema biocombustibles?
MVB: Una situación es Argentina y otra el resto del mundo. En el resto del mundo se le da mucha importancia y hay mucha inversión. Vino Susan Jenkins de Berkeley, donde tienen un instituto financiado por la British Petroleum que le aporta un montón de dinero para desarrollos propios de la BP y otros para actividades académicas.

Brasil, uno de los productores mundiales en bioetanol de primera, está incursionando en bioetanol de segunda con el blue starch, donde está gente de Petrobrás con capitales privados y también extranjeros.

Europa tiene por lo menos tres plantas de biocombustibles de segunda. En la Argentina hay un desarrollo total de biodiésel por el boom de la soja y últimamente el desarrollo de una planta muy importante en la zona de Villa María de productores de maíz para hacer bioetanol de primera porque se encontraron con un excedente de toneladas de ese cereal. Hay por lo menos un par de empresas locales que están en la producción de enzimas. El país suscribe y cada año saca la ley para que los cortes en nafta y gasoil incluyan un cierto porcentaje lo cual se va haciendo. La Cámara Argentina de Biocombustibles tiene una presencia muy fuerte en las decisiones.

De acuerdo a la literatura una de las complicaciones de la producción de biodiésel es el gran volumen de glicerina que se va generando sin encontrarle económicamente salida. La contaminación por glicerina es una contra al evaluar la calidad del biodiésel. 

DGC: En su momento, cuando las retenciones a la soja estaban muy altas, convenía más vender el aceite y no hacer el biocombustible y venderlo como tal. En muchos países se les da importancia pero se los apoya desde un aspecto que acá es variable. 

ES: ¿Hay financiamiento por parte de Yacimientos Petroliferos Fiscales?
MVB: Somos integrantes de un proyecto entre CONICET e Y-TEC (YPF Tecnología): que ganó el Dr. Alberto Iglesias en Santa Fe. Ese proyecto es específicamente para proteger los derrames de pozos de petróleo o decontaminar pozos de petróleo (biorrefinería). Ahí entramos con lo que serían algas genéticamente modificadas para poder limitar algún derrame o contaminación. La parte de Santa Fe (Iglesias y el Ing. Raul Comelli) se encargaría de producir, a partir de aceites, una sustancia muy similar a un derivado del petróleo que se está usando y sirve para embolsar el pozo y proteger del derrame.  

¿Tienen un proyecto en biorremediación?
MAP: La historia es así: para extraer petróleo hay que hacer perforaciones, las cuales no siempre son exitosas. De hecho las perforaciones que acaban siendo pozos productores es una de 15 o 20. Para hacer la perforación hace falta introducir el fluido de perforación, el cual es una emulsión oleosa altamente contaminante. El que se usa actualmente es un derivado del petróleo.

Son recalcitrantes, permanecen en el terreno y es muy difícil que se degraden. Son arrastrados por las corrientes de agua o permanecen contaminando el suelo. No solo eso, esta emulsión también tiene un componente acuoso que solubiliza los materiales de las rocasdonde estás perforando. Entre esos materiales hay metales pesados, los cuales están más biodisponibles en ese terreno y también son arrastrados por las corrientes de agua que atraviesan esa zona. Entonces hay dos tipos de contaminación: con hidrocarburos y con metales pesados.

Este proyecto trata de solucionar los dos aspectos. En Santa Fe, están trabajando para encontrar un reemplazo para el elemento oleoso del fluido de perforación con un compuesto menos recalcitrante a partir de aceites de soja. Nosotros vamos a tomar más la parte de generar algas genéticamente modificadas para tratar de absorber, recuperar o que estén menos biodisponibles estos metales que se han solubilizado por el proceso, usando distintas estrategias biotecnológicas. 

Microalgas como organismos decontaminantes
MAP: Después tenemos otro proyecto un poco más ambicioso, para el cual obtuvimos financiación del CONICET hace poco. En este caso nos proponemos aprovechar por un lado organismos que ya existen, que se han adaptado naturalmente a este tipo de contaminación con metales pesados. Un ejemplo bastante llamativo es una microalga que no es autóctona del sur de la Patagonia, pero que la ha colonizado y que crece en algunos lugares donde se sabe que hay contaminación con metales pesados (Golfo de San Julián y San Jorge, donde hay vertidos de mineras). La idea es recuperar las algas, crecerlas y ver si han mejorado naturalmente sus capacidades de absorber metales pesados.

Por otro lado modificaríamos microalgas, siempre de forma biotecnológica y apoyándonos en nuestras áreas de experiencia. Se sabe que las paredes de las algas son naturalmente absorbedoras de metales, entonces aplicando el área de Victoria donde modifican paredes celulares, intentaríamos aumentar esa pared que fija metales.

Por el lado de la línea de investigación de Diego, en la mitocondria, quisiéramos mejorar la resistencia de esos organismos para que puedan crecer en un medio con alta cantidad de metales y absorberlos.

Y las proteínas que yo he estudiado toda la vida, naturalmente están diseñadas para absorber metales. Entonces si aumentamos su cantidad en los organismos, sabemos que el mismo va a poder hacer frente a los metales, crecer y acumularlos.

Una de las cuestiones en las cuales se podrían aplicar estos desarrollos, es en el tema de generar biomasa que pueda absorber arsénico. El hidroarsenicismo crónico es uno de los grandes problemas de la Argentina, sobre todo en comunidades aisladas que se autoabastecen de napas que están contaminadas. La idea a futuro es intentar generar algún material bioabsorbente que pueda fijar arsénico o algún otro metal, pero con énfasis en el primero.

El acuífero guaraní es el que está contaminado con arsénico. Esto viene de épocas geológicas con materiales que cubrieron la tierra y buena parte de la Argentina, desde el noroeste, en diagonal cruzando el país, hasta nuestra zona. Todas las segundas napas están contaminadas. 

¿Qué avances hay en tu tema, Diego?
Una de las cosas en que estamos avanzando es en la caracterización de la función de genes y las proteínas que ellos codifican. La mayoría de estos genes son nucleares pero tienen target hacia la mitocondria. Muchos de estos genes están involucrados en la biogénesis de los grupos inorgánicos hierro-azufre (Fe-S) que no están solos en la célula si no unidos a proteínas y formando complejos porque si no son tóxicos.

Nosotros estamos avanzando en la caracterización de estos genes que hacen los grupos Fe-S y que además luego los incorporan a proteínas. Por ejemplo, tenemos plantas que a pesar de estar creciendo en alta cantidad de hierro, creen que están creciendo en deficiencia, por lo cual siguen tomando hierro. También vimos que otras variedades de plantas, con alguna modificación de algunos de estos genes, son capaces de crecer en suelos que son deficientes en hierro y en algunos otros metales. Esto es un problema en los suelos en general y en la Argentina en particular. Entonces se abre quizás otra puerta de aplicación de la caracterización básica que estamos haciendo.

Se relaciona con el tema de metales que es el tema de experiencia de Ayelén y, como hay algunas alteraciones del metabolismo de carbohidratos, también se conecta con la experiencia de Victoria. 

¿Cuál es su visión sobre la dicotomía entre ciencia básica y aplicada?
MVB: Para mí siempre es importante el “para qué”. Es importantísimo desarrollar conocimientos, pero hay circunstancias. Estos módulos de unión a carbohidratos se unen a determinadas estructuras: ¿para qué? ¿Podemos lograr un almidón diferente? Ciencia básica tiene que haber en un contexto. Y por aplicada entiéndase una muy buena aplicación de la básica, no algo más liviano. 

MAP: Da la sensación de que se pretende que uno trabaje por objetivos, casi como en una empresa. Y eso no se puede hacer en ciencia porque se terminan generando aplicaciones donde hay poco desarrollo, y es muy poco lo que se aporta de conocimiento o de capital intelectual. Generalmente esto lo dicen todos los países donde se hace buena ciencia, las mejores aplicaciones han surgido de alguna investigación básica. 

DGC: Coincido con lo que dice Victoria. Muchas veces lo veo haciendo un paralelismo con el deporte. ¿Vos querés llegar a tener una medalla olímpica? Tenés que entrenar cuatro años. No podés salir de tu casa e ir a ganar una medalla. Para lograr eso tenés que tener un montón de trabajo que yo lo veo como la parte básica. Tenés que hacer mucho trabajo para tener algo aplicado. Es imposible levantarte un día y decir voy a tener algo aplicado. Uno no descubre algo todos los días. 

MVB: Creo que podemos afirmar que ambas deben coexistir pero entendiendo como aplicada esa instancia superadora que tomando distintas cosas de los básicos existentes pueden arrancar desde otro punto. 

DGC: Hay una anécdota sobre Leloir, contada por Ranwell Caputo, quien recuerda que en aquellos años Leloir estaba preocupado porque lo que estaba haciendo no aportaba nada al desarrollo del país. Como por ejemplo podía ser en ese momento, un método para lograr un mejor método para las conservas en lata. Con el tiempo se vio que la escuela que hizo Leloir fue mucho más importante que la conserva en lata. Hacer escuela implica formar gente, capacitarla y tener los mejores científicos. Recordemos que Milstein ganó un premio Nobel y fue discípulo de Stopani quien a su vez fue discípulo de Leloir. 

A título personal
María Victoria Busi
Bioquímica – Universidad Nacional de Rosario
Doctora en Biología Molecular y Biotecnología - Universidad Nacional de San Martín
Investigadora Independiente del CONICET
CEFOBI (UNR-CONICET)
Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas
Profesora Adjunta Universidad Nacional de San Martín
Carrera: Licenciatura en Biotecnología y Doctorado Biología Molecular y Biotecnología
Área Biotecnología Vegetal 

María Ayelen Pagani
Bioquímica – Universidad Nacional de Rosario
Doctora en Genética - Universidad de Barcelona
Investigadora Adjunta CONICET
CEFOBI (UNR-CONICET) 

Diego Gomez Casati
Bioquímico - Universidad Nacional de Rosario
Doctor en Bioquímica - Universidad de Buenos Aires
Investigador Principal CONICET
Profesor Adjunto - Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas
Universidad Nacional de Rosario
Profesor Adjunto - Área Biotecnología Vegetal
Universidad Nacional de San Martin
Secretario de Posgrado – Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas

sábado, 9 de julio de 2016

GEII: interdisciplina, múltiples proyectos y actividades de extensión

El Grupo de Experimentación Innovativa e Instrumental lleva adelante múltiples proyectos interdisciplinarios. La interesante visión de la docencia.

Antiba, Borrero, Carbone y Caparrós durante la entrevista (Foto: C. Pairoba).




El Grupo de Experimentación Innovativa e Instrumental (GEII) depende de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Facultad de Cs. Exactas, Ingeniería y Agrimensura (FCEIA).

Con una larga trayectoria en distintos temas, que abarcan desde la medicina a la informática, pasando por las energías renovables, sus integrantes llevan adelante su trabajo con gran esfuerzo y en condiciones complicadas.

En el GEII, Cristian Antiba está al frente de un grupo de estudiantes de distintas carreras de la FCEIA, quienes con dedicación absoluta concretan proyectos al mismo tiempo que aprenden y se nutren en un espacio interdisciplinario. Sus proyectos involucran también a otras facultades y llegan a formar interacciones fructíferas con estudiantes secundarios.

El GEII trabaja con distintas cátedras de la FCEIA en base a un enfoque específico de la docencia.
Cristian Antiba: Además de lo que aparece en el texto sobre el trabajo en el grupo (ver archivo adjunto “Educación, experimental innovativa”), trabajamos con cátedras regulares. Ya hicimos dispositivos para Física Experimental de la licenciatura, donde se construyó un estroboscopio. Después se trabajó con Electromagnetismo de cuarto año, para las clases del Dr. Riera donde se construyó un equipo que todo el mundo había visto en el pizarrón pero no en la práctica.

Interaccionamos con Estructural con el Ing. Rubinstein. Hasta que se jubiló el contacto fue permanente año tras año . Se construyeron equipos y se dieron clases prácticas. También para Hidráulica (Recursos Hídricos III), donde hacen un trabajo práctico con nosotros.

Todo eso a la facultad no le costó nada, ni siquiera cargos docentes. Se hizo todo ad-honorem. Tampoco los recursos, ya que todo el desarrollo que se hizo está autofinanciado por el GEII.

¿Cómo es la ubicación del GEII en la estructura de la facultad?
CA: Pertenece a la Secretaría de C y T, nuestra directora es la Dra. Sonia Concari. Los dos cargos docentes simples del GEII los tengo yo. El decano nombró al Dr. Reinaldo Berti como director del grupo. En la comisión también están el Ing. Oscar Sadosky de Brasil (el primer director del reactor nuclear de la FCEIA) y el Prof. Guido Macky quienes son nuestros consultores. También el primer director de este grupo, que fue Danilo Gomez. Este grupo nació como el Grupo Caos y después gracias a la Dra. Ing. Nora Pouey se convirtió en el Grupo de Experimentación Innovativa e Instrumental.

¿Cuando nace el GEII?
CA: En el 2000, cuando ingresa Danilo Gomez, quien fue el primer director del grupo. Yo estaba desde el año 88 y me formé en Física. El Dr. Lewis me contacta con Gomez y allí arranca todo.

¿Quiénes son los alumnos adscriptos que te acompañan?
Paula Borrero: estoy en cuarto año de la Licenciatura en Cs. de la Computación, y formo parte del grupo desde hace un año y medio. Mi primer proyecto tuvo que ver con un proyecto en papanicolao.

Nicolás Caparrós: estoy haciendo tercer año de Ing. Mecánica. Ingresé al GEII este año. Ya lo conocía pero esperé a tener más conocimientos básicos de otras cosas. Ayudo en lo que falte en otros proyectos y me involucro en todos ellos. Mi hermano mayor, Sebastián Caparrós, es ingeniero industrial y participó de este grupo también.

Nicolás Carbone: curso el primer año de Ingeniería Electrónica y pertenezco al GEII desde hace más de un año. Participé en el armado del sonómetro que se puede ver en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa. Este equipo se armó originalmente para la semana del sonido.

¿Cómo es el tema del sonómetro?
CA: El Ing. Federico Miyara le encarga el GEII la construcción de este dispositivo. Si no fuera por los adscriptos, sobre todo Nicolás Carbone, el proyecto no hubiera sido posible. En cada proyecto son los adscriptos los que lo llevan adelante y ellos son el grupo. Pueden incorporarse alumnos de primero a quinto año sin problemas. Dentro del proyecto del papanicolao robótico tenemos a dos médicos: Giulia Márquez y Nicolás Sauro. También al Ing. Valderrey, todo dentro de un proyecto de vinculación. Todos trabajan de manera gratuita y porque lo quieren hacer. Como dijo la Dra. Pouey, hay que recordar la interdisciplinariedad del grupo. También hemos trabajado con gente de Biotecnología en un proyecto que lamentablemente no se concretó. Hace unos 4-5 años atrás se trabajó en plásticos degradables. Presentamos soluciones que ahora tienen vigencia por lo de las bolsas de supermercados. Nosotros propusimos hacer bolsas de nylon biodegradables con el excremento humano en las aguas servidas. Con esas bacterias obteníamos el plástico para las bolsas pero no logramos financiación.

El enfoque de la docencia
Además del intenso trabajo experimental, el GEII lleva adelante una idea del trabajo docente que puede leerse en el archivo adjunto (Educación Experimental Innovativa). El mismo se presentó como póster en las Segundas Jornadas de Innovación en Educación, con la autoria de C Antiba, D. Gomez y N. Pouey.

En base al cambio propuesto en el texto sobre educación, ¿cómo es el estado de ese cambio y cuál ha sido su recepción?
CA: Hasta hace unos años se hacía como aparece en el texto. Yo me basaba en la pizarra y discutíamos sobre distintos temas, había que ir a clases primero. Actualmente estamos tratando de hacerlo a medida que se van haciendo los proyectos. Dejamos que el estudiante se maneje solo y si se equivoca, que se equivoque. Al cuerpo docente de la facultad le encanta pero no tenemos el apoyo de cargos, lo cual es desesperante.

¿Cuánta gente conforma el grupo?
CA:
La composición cambia año tras año. El año pasado teníamos muchos chicos de Ingeniería Electrónica, este año los adscriptos que tenemos son los aquí presentes más Andres Miyara, Lucas Liendo y Nicolás Montenegro. También tenemos graduados como los que te nombré. Además la Física Ana Pioto y al Dr. Volmaro consultando por motores, lo que son actividades de colaboración normal.

A nivel terciario también colaboramos con la gente del profesorado del Normal 1.

¿Tienen proyectos con escuelas secundarias?
CA:
Con los chicos del secundario tenemos dos proyectos financiados por la Secretaría de Extension de la FCEIA. El proyecto de ritmo cardíaco y el de bomba de agua resonante a calor solar.

Ahora también estamos trabajando en el tema de crecimiento de cristales. Fui a hacer una capacitación a la Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas en este tema. Este año vamos a participar a nivel nacional con la escuela San Francisquito del tema crecimiento de cristales, dentro del Programa Voc.Ar del CONICET.

¿Sobre qué cuestiones te parece que hay que trabajar?
CA:
Un problema de la universidad es que genera un filtro: igualdad y semejanza al docente. El que no es así recibe un rechazo tan intenso que hay estudiantes que no se lo bancan. Hay alumnos de alto rendimiento que no pueden soportar las penurias que tendrían que pasar para acceder al año siguiente. En la secundaria muchos chicos van obligados pero en la universidad se supone que los chicos van porque les gusta. Tendrían que ir a ser felices, a disfrutar y en una gran parte de los casos van a sufrir al docente. Un docente bueno te enseña cualquier cosa y el estudiante aprende lo que sea. Es todo un círculo vicioso donde se van cansando, los más brillantes se van atrasando y mucho terminan desertando.

¿Por qué ingresaron al GEII?
Paula Borrero:
A mí me invitó otro adscripto. Desde el principio me gustó poder trabajar en proyectos reales con gente de otras carreras porque cada uno aporta su visión al proyecto y a la vez aprendés cosas que en la facultad no aprendés porque son otras áreas. Hasta ahora me gustó meterme en todos los proyectos un poco y la forma de trabajar. En el proyecto de la escuela secundaria otro de los adscriptos, Andres Miyara, hizo una parte del trabajo y después nos complementamos. Yo hice un programa que te dejaba ver la parte electrónica en computadoras. Él hizo la parte electrónica y yo hice la visualización.

CA: Se trabajó así porque era imposible comprar las pantallas táctiles y se truncaba el proyecto. Entonces por la genialidad de Paula, la noche anterior solucionaron la parte de graficación. Estábamos en el horno.

¿Sobre qué es el proyecto de la escuela secundaria?
CA:
Un analizador y visualizador de ritmo cardíaco. Es para que los dispensarios de la Argentina tengan a muy bajo costo un dispositivo para una alerta temprana ante alguien que va con una arritmia o ritmo acelerado y puedan derivarlo o no a un centro de máxima complejidad. Este dispositivo que es carísimo lo hacen nuestros adscriptos por muy bajo precio. Esto se les enseña a los chicos de la secundaria, cuestiones de programación y otras cosas. Esto se hizo en la escuela San Francisquito.

PB: Otra cosa importante es que a los profesores de la secundaria se les generó el incentivo para enseñar otras cosas y nos preguntaban cómo hacer para innovar. Qué libros de Física usar, cómo mejorar. También trabajamos con estudiantes de medicina, ya recibidos. Me gustó poder conocer gente de la Facultad de Cs. Médicas, interactuar con ellos me incentivó a conocer más.

CA: Hay otro proyecto en la parte de salud. Son veinte muestras de papanicolao a la vez las cuales se ejecutan robóticamente. El equipo permite hacer el diagnóstico por imágenes, con dos tipos de aumento las cuales se envían por celular. Competimos en TecnoTour el año pasado y fuimos una de las 28 universidades que ganaron.

¿Cómo entraron al grupo?
Nicolás Carbone:
Entre por casualidad. Al principio del 2015 me acerqué a una chica y me comentó sobre el GEII. Asistí a la reunión, me presentaron a otros integrantes y colaboré con el proyecto del sonómetro. Me he quedado noches enteras armando circuitos, diseñando partes de las etapas de potencia que tiene ese instrumento. Todo por una vocación que tengo, me encanta experimentar y armar cosas. En casa tengo un taller propio y de chico estoy metido con cosas de la electrónica. También pude colaborar porque tengo algunos conocimientos técnicos, me recibí como técnico electrónico.

Fui a Buenos Aires con el proyecto de la EcoVan, que ganó acá en Rosario dentro del TecnoTour Estuvimos en las oficinas de Microsoft. Había competidores de varias provincias y llegamos a esa instancia.

Nicolás Caparrós: Yo conocía al grupo por mi hermano, quien también entró en tercer año de su carrera. Le preguntó a un profesor dónde podía hacer algo manual y lo derivaron al GEII. Empecé la facultad sabiendo que en algún momento quería venir. Decidí cerrar primero el ciclo básico para tener los conocimientos teóricos necesarios y este año decidí ingresar. Empecé a intentar hacer cosas en casa. Sentía que quedás limitado a lo que te quiere enseñar el profesor. No solo aprendo de otras áreas cosas nuevas que me enseñan los compañeros, si no cosas de mi misma carrera que aún no ví.

¿Tienen actividades extracurriculares?
PB:
Antes tenía muchas actividades. Por ejemplo estudié inglés desde chica. También soy scout y me gusta la parte de voluntariado, colaborar con la gente. Tomé cursos de base de datos y en Colón (Entre Ríos) hacía escuela de doble turno. Mis padres tienen un periódico y siempre había algo que hacer. Aprendí a revelar por ejemplo.

N. Carbone: Me recibí en la ex Escuela Téçnica Nº2 (Tucumán y Pueyrredon). Ahí estaba todo el día, doble escolaridad, pero en mis ratos libres siempre me he quedado armando circuitos. Me gusta mucho la parte de audio, la electroacústica y la electrónica orientada a amplificadores de potencia, convertidores de corriente continua alterna. Con mis ahorros he comprado algunos instrumentos que tengo en un taller. Me gusta experimentar en mis ratos libres, es mi distracción, es como un hobby y también aprendo cosas. Experimento en distintas áreas siempre aplicando la electrónica.

En tercero de la secundaria hice un curso de programación en microcontroladores PIC en el Politécnico. Después no mucho más por una cuestión de tiempo. Entraba 7 de la mañana y salía 7 de la tarde. Me dedico básicamente a la facultad.

N. Caparrós: Yo iba a un colegio humanístico doble turno. Me quedaba poco tiempo y lo dedicaba a la música y a hacer deporte. Hoy me queda menos tiempo. A veces trabajo en algún proyecto de electrónica, simple. Cuando tengo tiempo música, y hago deportes todas las semanas. Toco el bajo y la guitarra. Soy de Venado Tuerto.

CA: Durante la primaria estudié piano y cuando terminé séptimo grado me recibí de profesor de piano.

Mi tesis de maestría es sobre cómo acceden al conocimiento los estudiantes con alto rendimiento académico. Y tiene que ver con lo que hicieron de chiquitos y como lograron llegar a la universidad en lo que les gustaba. Y hay mucha tarea en paralelo.

Proyectos en los que están trabajando
Algunos de los proyectos generados desde el GEII incluyen:

1. Bomba de agua resonante
2. Sonómetro libre gigante
3. Dron zeppelín
4. Visualizador de ritmo cardíaco de muy bajo costo
5. Vehículo ecológico multihíbrido multiregenerativo
6. Papanicolao robotizado a distancia

El listado también puede verse aquí.

domingo, 26 de junio de 2016

Paoletti: visibilizando lo invisible

Biotecnóloga y artista plástica, Luciana Paoletti ensaya nuevas formas de abordar el mundo de los microorganismos recurriendo a herramientas de ambas disciplinas. Temporalidad y visibilidad como temas convocantes. 





¿Cuál es tu tema de investigación científica?
Ahora trabajo con la Dra. Claudia Banchio en biología celular y molecular de lipidos. Estamos abordando un nuevo modelo de diferenciación neuronal y su relación con la señalización lipídica. En otras palabras, la importancia de los lípidos en la señalización neuronal.

¿Cuál es tu formación?
Estudié Licenciatura en Biotecnología en la Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas (Universidad Nacional de Rosario, UNR). Cuando terminé la carrera hice el doctorado en el área de microbiología con el Dr. Diego de Mendoza. Ahí es cuando arranqué con lo de arte. No sé como surge, ya que no tengo antecedentes familiares por el lado artístico. Mientras hacía el doctorado empecé a estudiar Bellas Artes a la noche. Cuando estaba haciendo la tesina de licenciatura (el último trabajo que se hace para la carrera de grado), me dirigía el Dr. Hugo Gramajo. Su esposa es artista plástica, y terminando la carrera comencé a ir a su taller a pintar. Ella es docente de la Facultad de Humanidades y Artes (FHumyAr, UNR) y hacían reuniones de trabajo cuando yo estaba en su taller. Escuchando esas reuniones me decidí a estudiar Bellas Artes. Ellos me llevaban a muestras que tenían de sus alumnos, lo cual me encantó.

¿Cómo compatibilizabas ciencia y arte?
Empecé a estudiar a la noche y durante el día yo tenía beca de CONICET e iba al laboratorio. Y de ahí me iba a cursar. Mi carrera científica siguió y fui cursando lo que podía de arte. No hacía todas las materias, si no las que me interesaban. Cursé como cinco años así. Hice todo mi doctorado yendo a la noche a la FHumyAr.

Cuando curso una materia de cuarto año que la sigue dictando Roberto Echen, ahí es como que empecé a utilizar lo que yo hacía en el doctorado con las bacterias, en microbiología, para la parte de arte. Comencé a armar mis proyectos con eso. Y ahí dije “con esto sigo” y tuve que dejar de cursar arte porque no podía hacer todo.

En Arte hacía talleres específicos que yo necesitaba mientras seguía con mi doctorado. Así arranqué y me di cuenta de que lo que yo hacía en ciencia lo tenía que usar en arte, que iba a ser mi herramienta y con eso iba a trabajar.


¿Cómo fueron tus primeros proyectos?
Lo primero que hice fue utilizar las bacterias. Primero capturarlas de un montón de lugares, era como que siempre me quedaba con lo invisible. Empecé a tener cantidad de bacterias que no sabía qué eran, pero que me impactaban por el color, la textura o como crecían. Estando en el laboratorio las podía congelar, aislar, obtener en cantidad. Y las empecé a usar como pigmentos para dibujar.

Ahí arranqué. Obviamente tuve que montarme un taller aparte que era como un laboratorio. Y seguí mezclando estas dos cosas. Aunque yo en ciencia no trabajo más con bacterias, en arte es como que esa herramienta la seguí utilizando. Sentía que tenía un gran poder ya que podía trabajar con cosas que nadie veía, lo cual me resultaba muy atractivo y seductor.

¿Cómo se usan las bacterias como pigmentos?
Tengo distintos proyectos. Los proyectos hasta ahora nunca les di un cierre y creo que eso tiene que ver con mi visión más científica. Un tema nunca está cerrado, siempre se continúa y en arte es como que mis proyectos son bastante abiertos.

Arranqué aislando bacterias, obtenía un paisaje y capturaba los microorganismos de ese paisaje. Les tomaba fotografías a esos organismos que formaban colonias a simple vista. Empecé a ver que había bacterias que me gustaban por los colores, por cómo crecían. Hay muchísimos colores diferentes. Entonces, usando técnicas de microbiología, aislaba las bacterias que me interesaban y obtenía gran cantidad. Con esa gran cantidad de bacterias veía cómo crecían, mezcladas o no y me armaba bocetos. Trataba de respetar estos bocetos pero muchas veces lo que crecía era totalmente distinto, ya que la pintura estaba viva. Entonces en nuevos soportes con medios de cultivo para que crezcan las bacterias, yo pintaba con estos cultivos bacterianos y con hongos.

Al principio no se ve nada. Los incubas a 30-37º C y a los días empiezan a crecer los microorganismos haciéndose visible el dibujo, generalmente cosas abstractas. Eso crece hasta un punto y luego va a morir. En el momento en que consideraba que la imagen estaba lista, realizaba la toma fotográfica y esto era la pintura.

Esas fotos las imprimí y hasta el día de hoy sigo buscando lo que más me cierra. Porque no son fotos impresas en papel fotográfico, si no en un papel de acuarela o en tela, porque juega con esto de ser pintura más que fotografías.

¿Está también la idea de lo efímero?
En este tipo de trabajos que surgen de estos proyectos donde yo pinto y dibujo con las bacterias, el nombre de la obra resultante es “Pintura número X”. Pero la foto no es nunca una pintura, es siempre una fotografía, lo cual marca lo efímero de la pintura.

Una sola vez mostré los microorganismos en vivo, en un proyecto para una bienal Kosice. Lo que había presentado en la convocatoria lo llamé estampados biodinámicos, los cuales se generaban por el crecimiento de los microorganismos en la tela. Yo los presentaba encapsulados en unos marcos tipo caja con vidrio adelante. Fue la única vez que presenté las bacterias en vivo en la obra. Después siempre fueron fotografías y una vez video.

¿Qué proyectos tenés en estos momentos?
Ahora estoy empezando a dibujar y me estoy corriendo un poco de los microorganismos y yendo a los detalles invisibles de otras cosas como las plantas. Pero esto es más reciente y todavía no lo mostré. Siempre me impactó la imagen científica, y disfrutaba mucho de eso. Me parecía que eso lo tenía que mostrar. Tengo fotos de mi doctorado que no servían para nada y a mi me parecían tan atractivas visualmente y me las guardaba porque en algún momento las iba a usar para algo. Por eso terminé haciendo esto. En ciencia este tipo de imágenes no son arte. Desde los primeros microscopistas, son resultados de investigaciones. ¿Y por qué no son una obra de arte? Porque el científico no lo hizo con ese fin. Yo pretendo hacer cosas similares pero con un fin artístico. Entonces uso una metodología científica antigua o actual pero ya buscando un fin artístico último.

¿Has participado en muchas muestras?
En general, pocas muestras individuales y muchas colectivas. Mientras pude y de a poquito. Siempre fui más lenta en la parte de arte que en la de ciencia porque no tenía tiempo. De a poco fui creciendo.

¿Cuál es la reacción de la gente en las muestras?
Obviamente la gente no te va a decir no me gusta. En general, bien. Es como que a la gente le sorprende pensar que esos son bacterias y le gusta poder ver un poco de esto que no ven a simple vista. En realidad los pigmentos se vuelven visibles cuando crecen, pero nos rodean porque generalmente son bacterias que están en el aire o en el suelo. De todas formas nadie los podría usar como pigmentos porque ni siquiera se ven. La gente se engancha con el juego de poder ver más de lo que ven a simple vista.

¿Has participado en algún espacio donde puedan asistir alumnos secundarios?
En general sí, porque alguna vez expuse en el Castagnino, en el CEC. No sé si fueron con el colegio, pero sí asistieron chicos de secundaria. Ahora en el Museo Gallardo con la gente de Comunicación Institucional del CCT se organizó una muestra con imágenes de resultados de distintas instituciones del CONICET, lo cual me parece bárbaro porque lo puede ver la gente que no es científica. Si no me parecía, como que esto que a mí me encantaba sobre el poder ver cosas tan maravillosas quedaba reducido a un grupo mínimo.

¿Hay trabajos tuyos en la muestra del Museo Gallardo?
No hay imágenes mías. Yo las ayudé en la organización y en la selección de las imágenes. Esto me parece bárbaro porque ahí se le muestra a la gente lo que ve el científico al microscopio. La idea de la muestra es que las imágenes están agrupadas pero no por temática, si no por una cuestión visual. No hay contenido científico. De las imágenes hay un título y un link armada para la muestra. Quien quiere saber más puede ir a esa página y saber más sobre los grupos de investigación que generaron las imágenes. Pienso que hay gente que de ver cosas, para mí maravillosas, llega a que te interese la ciencia.

¿Como se relaciona tu trabajo con el bioarte?
En realidad es distinto de lo que yo hago. En bioarte es un artista plástico que arma un proyecto en el cual la ciencia está involucrada de alguna manera. A veces son proyectos reales, otras veces no. Y que convocan a un científico que les hace esa parte científica.

Lo mío es muy diferente. Empecé a ver por qué era diferente. Es como que yo soy o juego a ser la artista que diseña el proyecto, pero también soy la científica que lo lleva a cabo y el hecho de poder ser la científica es como que me daba la posibilidad de alterar los protocolos científicos en busca de una resultante artística, que no es lo que hace un proyecto en bioarte. Me gustó ver que puedo jugar con esto de alterar los protocolos y que eso es como una ventaja que me da el hecho de poder hacer arte desde la ciencia. Estoy trabajando proyectos donde ya muestro no tanto una obra final que es el dibujo o la foto, si no jugando con este quehacer científico-artístico modificado. Estoy armando proyectos donde le doy mucha importancia al protocolo, a cómo lo hago. Y no solo terminar mostrando un dibujo si no una instalación de cómo yo estoy extrayendo información de cosas que habitualmente las vemos y punto. Mis próximas muestras van a estar más enfocadas al quehacer más que a un producto final.

¿Hay otra gente trabajando en la temática en la Argentina?
Tal cual lo hago yo, no conozco. Cuando empecé arte, recuerdo que en Pintura I, nos hicieron llevar algo y yo llevé unas placas de Petri con bacterias. Era como que yo copiaba lo que crecía en la placa. Me acuerdo que mi docente de ese momento me dijo que mire obras de Mauro Machado, de acá de Rosario. Él trabajaba mucho con pigmentos orgánicos que cambiaban el color con el tiempo. También trabajó aislando microorganismos. De esas obras nunca llegué a ver fotos y no sé como fueron las resultantes. Cuando me contaron sobre ese trabajo, me pareció que era un trabajo más artesanal y menos científico. Pensé que había alguien conocido que trabaja con bacterias, entonces las abandono. Las retomé cuando llegué a cuarto año de la facultad, diciendo que son lo mío.

Ví algunas obras y fotos, pero de la parte de pigmentos. Pero de la parte de bacterias solo ví dibujos. Y son muy distintos a lo que yo veo.

¿En otros países hay gente trabajando en esta temática?
Tal cual lo mío, no. Pero sí ves en Internet que hay muchos congresos de ciencia que siempre tienen una parte artística donde terminan utilizando bacterias para hacer cosas con ese enfoque. Pero siempre son como anexo a congresos científicos o cuestiones científicas.

Después en arte, te encontrás con proyectos bioartísticos. Creo que en Australia hay armado un laboratorio de arte en el medio de una facultad. Todo el tiempo hacen residencias para gente que quiere trabajar con proyectos artísticos y científicos. Pero son estos proyectos bioartísticos. En estos proyectos la resultante en general, es tener obras que podrían estar tranquilamente en un laboratorio y sin embargo terminan mostrándose como una obra de arte. Pero no son meramente pertenecientes al campo artístico. Siempre la resultante va más en un laboratorio que en un museo. Esto es muy distinto a lo que hago yo. Yo uso las técnicas del laboratorio pero hasta ahora los resultados pertenecían estrictamente al campo del arte. Los otros proyectos son super interesantes pero no es lo que a mí me atrae hacer.

¿Es común que gente de las ciencias experimentales se interese de esta manera por el arte?
No son muchos, pero hay gente en la parte de ciencia a la que le interesa el arte. En distintos rubros. Tal vez no les interesa con ciencia hacer arte, pero que hacen cosas medio híbridas o que les interesa el arte, me encontré con mucha gente. De hecho me los encuentro en las muestras. Más de lo que yo esperaría.

Gente de ciencia que se dedique a arte utilizando ciencia, también hay. Por ejemplo, conozco a alguien de Buenos Aires que es científico y hace cosas de arte que también une las dos cosas de manera totalmente diferente a lo que yo hago, pero muy interesante también. Cada vez descubro más y creo que tiene que ver con esto de que estamos llenos de imágenes que son maravillosas. Si tenés el minimo interés no podés no verlo.

¿Y la gente del arte se acerca a la ciencia experimental?
Veo que hay artistas que se interesan cuando se les cuenta sobre el trabajo científico. Creo que lo que facilitaría el mostrar las investigaciones científicas de otra manera, es buscar la interacción entre el artista y el científico. Decirle a un artista, decirle “mirá, yo descubrí esto. “¿Vos cómo lo mostrarías?” y que participe un artista plástico. Para mí sería extremadamente enriquecedor. Que la gente termine teniendo acceso a la información científica pero que se lo muestre de otra manera.



A título personal
Licenciada en Biotecnología
Doctora en Cs. Biológicas – Universidad Nacional de Rosario
Investigadora Asistente del CONICET
Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (UNR-CONICET)
Docente de Microbiología – Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas
Universidad Nacional de Rosario
Blog con trabajos: visible-in-visible.blogspot.com

sábado, 18 de junio de 2016

El GEII instaló un sonómetro digital

Federico Miyara, uno de los integrantes del Grupo de Experimentación Innovativa e Instrumental, comenta el logro.
 
El sonómetro está instalado en el CC Fontanarrosa (Foto: GEII).



Consultado por ESPACIO SeCyT, el Ing. Miyara, miembro del Consejo Asesor del Grupo de Experimentación Innovativa e Instrumental (GEII), destacó la labor del grupo para concretar un proyecto de larga data. El GEII depende de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Facultad de Cs. Exactas, Ingeniería y Agrimensura (Universidad Nacional de Rosario) y sus integrantes desempeñan sus tareas en la citada unidad académica.

“Mi agradecimiento público a Cristián Antiba que desde el GEII dirigió el grupo de adscriptos que hicieron realidad un sueño de muchos años, el disponer en un espacio público de Rosario de un sonómetro digital gigante, de manera que los rosarinos podrán "pasar de la teoría a la práctica" y relacionar esa palabrita tan vapuleada como mal entendida, "decibel", con lo que se percibe auditivamente” destacó el docente-investigador de la Facultad de Cs. Exactas, Ingeniería y Agrimensura.


¿Dónde está ubicado el sonómetro?
El sonómetro está instalado en la fachada del Centro Cultural "Roberto Fontanarrosa" (CCRF). Hasta donde sabemos, es el primero en el país, con excepción del que hay en el MALBA de Buenos Aires, que más que un sonómetro es un vúmetro, ya que sólo marca con una barra de luces, sin ninguna cifra. El que se instaló en el CCRF tiene un indicador numérico legible desde 80 m y sus dígitos cambian de color según el grado de riesgo que implica cada nivel. Los niveles inocuos se muestran en verde, los de precaución en amarillo y los que a largo plazo provocan daño auditivo, en rojo.

¿Quiénes más participaron del proyecto?
Debo agradecer a Reinaldo Welti, quien dirige el GEII, a Nora Pouey, que fue siempre fuerza inspiradora y de contención ante las dificultades, a Rafael Ielpi, director del Centro Cultural, que acogió la idea de instalarlo allí, a Graciela Miraglia, también del CCRF, a Daniela Mastrangelo y Bibiana Navarro de la Municipalidad y, por supuesto a los adscriptos (alumnos de Ingeniería Electrónica) que intervinieron en diferentes etapas del proyecto: Darío De Caneva, Nicolás Carbone, Juan Ignacio Cornet, Juan Pablo Curuchet, Franco Di Rosa, Luca Liendo, Andrés Pedro Miyara, Agustín Oyola, Emanuel San Martín.  Antes de su instalación definitiva se pudo apreciar en el hall de Pellegrini, luego en el estacionamiento del polo científico del Centro Universitario Rosario, donde se encuentra el GEII, y en el hall del CCRF durante la realización de la Semana del Sonido.

¿Fuentes de financiamiento para concretar el proyecto?
Esto es difícil de responder con la respuesta convencional que se esperaría. Se usó dinero de subsidios de proyectos de investigación PID, de esos que llegan 2 años después de ejecutado el proyecto. Me refiero a proyectos que si bien están vinculados porque tienen que ver con cuestiones acústicas (por estar involucrados grupos que se dedican a la acústica y el ruido), en realidad se trata de otros proyectos diferentes.  También hubo algunas donaciones y dinero propio de integrantes del equipo. En algunos casos es dinero ahorrado, por ejemplo a algunas actividades de investigación de campo se les asignan viáticos que en su momento los investigadores donaron a un fondo común para afrontar situaciones como ésta, en las que la oportunidad no da para esperar una convocatoria en la cual encuadre lo que uno quiere lograr. Después estuvo el trabajo ad honorem de los adscriptos, que si bien es el subproducto de una actividad extracurricular de aprendizaje, no deja de ser un aporte en fuerza laboral.

¿Hasta cuándo estará instalado en el CCRF?
En forma permanente. La idea es que quede allí. Se eligió la ubicación por ser un lugar muy concurrido y donde se dan además multitud de eventos culturales, sociales, cívicas y políticas, con diversidad de paisajes sonoros. El otro día, por ejemplo, en la marcha "Ni una menos" se estrenó en una manifestación popular muy sentida, donde por la gran aglomeración de personas presentes en la convocatoria se pudo apreciar que los niveles eran entre 10 y 15 decibeles superiores a los de un día cualquiera, y cuando en dos o tres oportunidades sonaron bombas de estruendo, la marca trepó momentáneamente por encima de los 90 dBA

Está la idea de diseñar e implementar otras versiones más pequeñas para ubicar en lugares interiores con acceso de público (Facultades, distritos de la Municipalidad, estaciones) e inclusive el GEII presentó un proyecto Innovar para darle continuidad al proyecto.

miércoles, 8 de junio de 2016

Olivieri: el mundo de la quimiometría está arrancando en la Argentina

El docente-investigador de la Universidad Nacional de Rosario nos cuenta sobre su trabajo en esta especialidad, sus inicios y proyectos actuales. Los debates en torno a la docencia y la percepción de los científicos por la sociedad. 

Olivieri trabaja en Quimiometría, una especialidad con grandes oportunidades de inserción laboral (Foto: C. Pairoba).




Docente-investigador de la asignatura Química Analítica, Alejandro Olivieri tiene, además, la capacidad de escribir interesantes textos  de divulgación sobre cuestiones relacionadas con el ámbito académico y científico. Una actitud digna de ser explorada por sus colegas de las ciencias experimentales.

En un reciente artículo Alejandro Olivieri escribió en tono de ciencia ficción una situación docente futura en la cual se redescubre las ventajas de la forma de enseñanza actual.

¿Cómo surgió la idea de escribir el artículo?
En reuniones que estamos teniendo por distinas cuestiones surgió el tema de que los estudiantes no participan y no van a las clases teóricas. Y la carga recae un poco sobre los docentes, quienes no sabemos bien que es lo que pretenden de nosotros para que los estudiantes vayan a clases.

Es como que esta generación de jóvenes necesita otra cosa. Nadie sabe bien qué es, pero parece que la clase tradicional no es lo que ellos precisamente necesitan. A raíz de eso escribí el artículo.

Un investigador de derecho me decía recientemente sobre la necesidad de que los estudiantes presencien las clases por los diálogos que pueden generarse.
Esto es especialmente importante en las carreras de ciencias experimentales, donde es prácticamente imposible hablar a distancia, manejarse por Internet o por teléfono. En el año 92 estuve en España haciendo una pasantía de 6 meses en la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid). La UNED tiene prácticamente todas las carreras, pero me sorprendió la carrera de Química ya que los alumnos no van a la facultad. Y una carrera de Química que no tiene laboratorios….Van una semana al año para cada materia, aproximadamente. Los profesores decían” hoy tenemos consulta”. Se sentaban al lado del teléfono, y durante esa hora el profesor contestaba y hablaba de mecanismos de reacciones orgánicas por teléfono, atendiendo a las consultas de los estudiantes. Y esos estudiantes se graduaban y tenían el título de Licenciado en Química tan válido como cualquier otro. Era una cosa muy extraña. Yo estuve ahí 6 meses y nunca ví un estudiante adentro de la facultad, porque no coincidía con la semana al año en que venían a hacer la práctica al laboratorio.

Contanos sobre tu formación.
Estudié en la Facultad Católica de Química (Rosario) porque en aquella época no existía una carrera de Licenciatura en Química en la ciudad. Tenía que elegir entre irme a Santa Fe (UNL) o a Buenos Aires o La Plata. Entre en el 76 y me recibí en el 81. La carrera de Licenciatura en Química empezó en la Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas (FBIOyF, Universidad Nacional de Rosario) en el 85.

Luego vine a la FBIOyF e hice el doctorado en Química Orgánica con el Prof Ruveda que ya está jubilado. Me doctoré, me fui a Buenos Aires a hacer un post-doc de un año y pico, después estuve en Illinois, EEUU, en la Universidad de Urbana, Champagne. Luego volví a fines del 88 y ahí concursé un cargo de profesor asociado que después se transformó en titular en Química Analítica, en donde trabajo desde entonces.

Hice el doctorado con beca de CONICET, siguiendo todas las etapas (doctoral, post-doctoral, externa) hasta llegar a la situación actual cuando soy investigador Superior del CONICET. He tenido y tengo la actividad clásica de un docente universitario que al mismo tiempo es investigador y que tiene que repartir su tiempo entre docencia de grado, de posgrado, extensión, servicio, investigación, etc.

Lo cual hace todavía más valorable que tengas ganas de escribir un artículo para un diario.
Me gusta escribir. He hecho talleres de literatura acá en Rosario con la poetisa Celia Fontán. Hasta el año pasado seguíamos yendo a talleres de manera informal dado que ella se jubiló pero quería seguir en actividad. Así que nos encontrábamos en un bar, donde leemos textos y leyendo lo que escribimos en nuestras casas. Siempre me gustó eso. Esto no es literatura científica pero siempre alguna cosita de ciencia aparece en lo que escribo porque es un defecto profesional. Tengo varios artículos de divulgación escritos para la revista Ciencia Hoy.

¿Es común que un investigador de tus características escriba?
No que yo sepa. En general la gente está bastante circunscripta a su trabajo específico. A veces pueden escribir a pedido. Por ejemplo, Ciencia Hoy hizo un número especial sobre la química, el año de esta especialidad. Pidió a una gran cantidad de químicos en el país que escribieran artículos sobre la situación actual y el futuro de la química. Gente que normalmente no escribe, acepta el desafío y lo hace. Pero de motu propio, creo que somos muy pocos.

¿Y a qué se debe esta falta de interés de los investigadores por divulgar?
Supongo que esto es porque la gente está muy enfocada en su trabajo, y no tiene tiempo o interés. No lo sé. En mi caso es un interés personal. También podría decir que es casi una obligación  para nosotros tratar de comunicarnos con el público. Tal vez sea por esto que la sociedad nos ve como un grupo de personas que estamos encerradas en lo nuestro y solo nos llama cuando tienen que enviar un hijo a la universidad para que se reciba y después se desentienden del problema.

Esto viene a cuento de todos estos problemas que hay ahora con los paros universitarios, la falta de presupuesto, los aumentos salariales que no llegan. Es un poco la imagen que tiene la gente de nosotros.

Hay una cuestión cultural, ya que ha habido históricamente una posición manifiesta de los investigadores de adoptar esta posición de lejanía.
Yo creo que es una visión equivocada. Después nos quejamos de que no hay presupuesto, de que los salarios son bajos, de que no hay apoyo estatal. Pero el apoyo estatal es un reflejo del apoyo que la sociedad tendría que darle a la universidad. No le podemos echar la culpa a la sociedad, porque ella reacciona como reacciona. Yo lo veo en mi familia yo soy el único docente profesional investigador de una familia de inmigrantes italianos y esa es la imagen que ellos tienen. ¿Qué están haciendo? ¿Para qué sirve?

Volviendo a que esto es una cuestión cultural, creo que tenemos que trabajar con las generaciones intermedias y jóvenes.
Creo que también nos faltan periodistas que sepan de ciencia. Los medios de comunicación tienen mucho que ver en cómo la sociedad nos ve. Muchas veces uno ve cosas zonzas como noticias en el diario, que están totalmente equivocadas y a veces son hasta risueñas. Y no pasa solo acá. En España había una propaganda que decía que un shampoo era tan bueno, que hasta tiene pH. Estas cosas que llegan deformadas o no llegan, también son un poco responsabilidad de los medios. ¿Cuántos periodistas que escriben o divulgan noticias científicas saben de ciencia?

Hay carrera de periodismo científico. En Buenos Aires está la universidad catalana Pompeu Fabra que tiene un posgrado de periodismo científico. Sería interesante que las universidades nacionales tuvieran carreras de grado y de posgrado de periodismo científico. Eso ayudaría, no sé si en lo inmediato, ya que es a mediano o largo plazo. Estamos hablando de la imagen que se debe transmitir de la universidad, la ciencia, la investigación, a la sociedad, para que sea una cosa natural que el Estado invierta en la universidad y que no se piense que es un gasto.

¿Cómo ves la situación del conflicto universitario?
Hay muchos actores en el conflicto universitario. Para mí hay un par de actores que son fundamentales y que no están actuando. Uno es la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el otro es el Consejo de Rectores. Pero nos estamos metiendo en otro tema. La Fac de Cs Exactas y naturales de la UBA, es la facultad más importante de ciencias de la Argentina. Concentra el 60% de los subsidios de la Agencia Nacional para la Ciencia y la Tecnología para ciencia están en esa facultad. Y Exactas no hace paro. Los profesores dictan clases normalmente cuando hay huelga. Lo he hablado personalmente con ellos. Nunca me lo confesaron abiertamente pero mi impresión es que ellos se sienten como en una especie privilegiada de la Argentina, y el resto son las demás universidades del interior, lo cual es espantoso. Sin saber que probablemente por eso no recibamos el presupuesto y los salarios que merecemos, o en tiempo y forma. Porque lo que no pasa en Buenos Aires no pasa en la Argentina.

Hace dos o tres días que abro el diario y veo noticias de problemas en la universidad cuando el conflicto viene de hace meses. ¿Por que´? Porque la UBA no se plegaba al paro. Siguen dando actividades normales en clases y laboratorios, y hacen jornadas de concientización. Creo que si se hiciera un paro de todas las universidades y cerraran absolutamente todas, incluida Buenos Aires, sería de un impacto tremendo. Esto no está pasando en este momento. El paro no existe porque no está en los noticieros de Buenos Aires.

¿Cuál es tu tema de trabajo?
He ido variando. Mi tesis doctoral la hice con los profesores Rúveda y Gonzalez Sierra en síntesis de productos naturales, o sea que trabajé en Química Orgánica. Es una disciplina absolutamente tediosa y poco gratificante. Años de trabajo para conseguir muy poco. Las condiciones han mejorado un poco pero en aquellas épocas había que hacer muchas cosas a pulmón.

Después me fui a los EE.UU. y trabajé en algunos temas de Fisicoquímica de estado sólido y de Química Orgánica. Cuando volví lo hice a una cátedra de Química Analítica y tuve que dejar de lado todo lo que sabía y dedicarme a otra cosa totalmente distinta. Arranqué de cero y con una obligación de desarrollar mi trabajo en temas de investigación de Química Analítica, ya que era docente de esa área. Había una necesidad muy grande ya que era un área que tradicionalmente no tenía investigación en nuestra facultad y había estado dedicada a la docencia por mucho tiempo.

¿Cómo fueron esos inicios?
No teníamos equipamiento. Para poder hacer Química Analítica y poder competir a nivel internacional necesitás un instrumental que no está al alcance de cualquier subsidio. Después fuimos agregando equipamiento, pero inicialmente usamos herramientas matemáticas y de computación para procesar los pocos datos que podíamos conseguir. Con eso fuimos creciendo y yo personalmente me fui metiendo en una disciplina que se llama quimiometría. Esto es la aplicación de métodos estadísticos, matemáticos y de computación a la Química. No es química teórica, es procesamiento de datos experimentales. No existimos sin un laboratorio que mida cosas.

Nos ha ido bastante bien, tanto es así que ahora viajo a Barcelona, al Congreso Internacional de Quimiometría, donde voy a dar una conferencia plenaria. Si todo va bien, vamos a organizar el próximo congreso internacional de Quimiometría en Rosario en 2018. Hay otros competidores pero el hecho de que hayamos podido ofrecer la ciudad como sede de este acontecimiento, para nosotros es un reconocimiento muy importante. Incluyendo a colegas de Santa Fe y Buenos Aires, entre otros. La primera vez se hizo en Brasil en 2006. Esto da una idea de hasta dónde hemos logrado llegar. Además de otras cuestiones como becarios, compra de equipamiento, publicaciones internacionales. También hemos publicado un libro hace un par de años en Elsevier sobre el tema con Graciela Escandar, mi esposa y docente de la cátedra. Ella trabaja en la parte experimental y yo en la teórica.

¿Qué posibilidades de inserción laboral tiene alguien que se dedica a la Quimiometría?
Hay un aspecto muy práctico de la Quimiometría que tiene que ver con la Química Analítica no invasiva. Hay una técnica llamada espectroscopia de infrarrojo cercano (Near infrared). En el caso de alimentos, sin moler una semilla o extraer su aceite, se la puede irradiar sin tocarla y determinar aceite, humedad, proteína, almidón, ceniza, todo simultáneamente. Esto existe desde hace 30-40 años y ha venido evolucionando.

En la Argentina hay una empresa de origen dinamarqués llamada FOSS que tiene casi el 100% del mercado agroalimentario. Toda industria agroalimentaria argentina potente tiene equipos NIR. Cuestan alrededor de U$S100.000 cada uno pero ahorran una gran cantidad de tiempo. Una metodología similar se usa introduciendo una pistola en dulce de leche y obteniendo información valiosa. Esto no existe sin la quimiometría, que es la que se encarga de que esa señal múltiple indique lo que corresponde a proteína, humedad, grasa y almidón.

En Mendoza hay muchas bodegas que ya tienen NIR. Podés controlar el contenido de antocianinas en cada uva. Hay una pistola portátil de campo; un operario le apunta aun racimo, y uva por uva le mide el contenido de antocianina.

O sea que un graduado que se especializa en Quimiometría tiene muy buenas posibilidades de conseguir trabajo.
Los empresas que compran equipamiento necesitan profesionales especializados para hacer ese trabajo. Lamentablemente hay pocas personas formadas en el tema. Para que te des una idea: una tesinista de grado terminó la tesina con nosotros, trabajando también en la Bolsa de Comercio, quienes tienen un equipo NIR. Un día me llamaron de FOSS, y me piden un estudiante del último año de licenciatura que sepa NIR y Quimiometría. Les contesté “hay uno solo en toda la Argentina y se llama Antonela Bruno”. Ahora está trabajando para FOSS, desde su casa, le dieron un auto y una computadora. Se dedica a recorrer la zona y asesora a las aceiteras. Estuvo en Dinamarca capacitándose.

Aunque las empresas tengan su propio equipamiento necesitan gente especizalida.
Si, porque las empresas te venden un producto. Por ejemplo, si tenés que trabajar con semillas ellos te venden el equipo y una calibración universal que mide 4-5 parámetros en semilla. Pero a vos mañana te puede interesar ver si de ese contenido graso cuánto ácido oleico hay, por ejemplo. Entonces tenés que desarrollar un producto que no existe, que no compraste. Te quedan dos alternativas: comprárselo a FOSS y que lo desarrollen ellos lo cual es muy caro o contratar a alguien que lo haga. Ese alguien tiene que saber quimiometría.

Por ahora las empresas tienen personal no especializado dedicado a operar el equipo con los productos que le vende FOSS. Y son contados los que hacen sus propios desarrollos, pero esto recién empieza en la Argentina. En el mundo las empresas hacen sus propias cosas, sobre todo por cuestiones de confidencialidad. Hay todo un mundo para que los estudiantes vayan a trabajar a esas empresas o para que armen micro emprendimientos de asesoramiento a empresas que usan equipos de NIR. Por ahora hay poca gente formada.

¿Es fácil conseguir candidatos para formar?
No es fácil porque tienen que ser personas a las que les guste la química, que sepan de computación, matemática, estadística. Por eso somos pocos. Por suerte siempre hay alguien. Hay un chico que se doctoró el año pasado (Franco Allegrini) quien tiene experiencia y sabe matemática, computación, sabe programar y está muy bien preparado para todas estas cosas. Por ahora sigue la carrera científica, pero si mañana le interesa armar un emprendimiento propio, está en perfectas condiciones de hacerlo. Hay todo un mundo que está arrancando en la Argentina.

Para ver el video de la entrevista con más preguntas haga click aquí

A título personal
Licenciado en Química Industrial - Universidad Católica Argentina
Doctor en Química - Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas - Universidad Nacional de Rosario
Prof. Titular de Química Analítica - Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas - Universidad Nacional de Rosario
Investigador Superior - Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

sábado, 28 de mayo de 2016

Galati: Historia de la Ciencia en la Argentina

Perteneciente a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, el docente-investigador comenta su trabajo sobre historia de la ciencia en argentina. El rol del CONICET y el papel de los investigadores. 



En su trabajo “Filosofía de la gestión de la ciencia en Argentina a partir de la historia del CONICET”, Galati emplea una metodología documental para analizar la trayectoria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Comenzando con la creación de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (AAPC) en el año 1933, entidad precursora en la investigación, pasando por el CNICyT creado por Perón en 1951 y llegando hasta la creación del CONICET en 1958, Galati realiza un análisis exhaustivo.

El rol del Estado en el planeamiento de las políticas científicas, los investigadores como fuerza motora para llevar adelante los proyectos de investigación, la formación de nuevos investigadores, las capacidades de  la Carrera del Investigador para absorber a los doctores y la canalización de estos a través de articulaciones con empresas, industrias y municipios, entre otros temas, son desglosados por Galati. El trabajo no es simplemente una descripción histórica; el investigador da su visión sobre las ciencias sociales y su reconocimiento por el CONICET, la mirada con que se aborda la ciencia básica y la aplicada en la actualidad y a lo largo de los años, y el lugar que deben ocupar los doctores así como sus funciones en el entramado científico-tecnológico.

Ver video adicional aquí.


¿Cómo surge tu interés para escribir este artículo?
Un artículo es siempre un disparador, sobre todo cuando tiene tan pocas páginas. Como a veces les digo a mis alumnos de metodología, hablando de que a veces cuesta comenzar un proyecto de investigación, que un artículo es siempre un disparador. Es importante poder escuchar otras opiniones, otras perspectivas sobre el tema.

Hace muy poco comenzó una materia que yo doy, Epistemología. En la primera clase surge la duda de cómo convencer al alumno de que es una materia importante, ya que al ser una rama de la Filosofía, la cual tiene la fama de que es una especie de decorado. Al buscar material para entusiasrmarlos, lamentablemente encontré algo que me impactó. Me refiero a la lectura de una persona que trabajaba en EE.UU. y escribía desde la década del 70. Le decía a la comunidad y sobre todo a los jóvenes, que no se dediquen a la ciencia. Esto está relacionado con lo dicho por el ministro, cuando expresó que el CONICET no está preparado para absorber todos los recursos humanos que forma.

Al leer lo de este científico en primera persona, me impactó más. Ya que no hablaba sobre hacia dónde va la ciencia, como decía el ministro, si no que decía no te dediques a la ciencia.
Coincidía con que en la década del 70 había una similitud entre EE.UU: y la Argentina en cuanto a que el Estado financiaba con una determinada cantidad de dinero, para absorber esos puestos. Los organismos de ciencia no brindan la posibilidad de absorber, como lo señalo en el artículo, las vocaciones. La mirada política es insoslayable.

¿Cuál es tu experiencia personal con el CONICET y tu  visión de la política en la ciencia?
No es que ahora se participa más en política, creo que está más visibilizado. Cuando yo participaba como becario doctoral o posdoctoral no le prestaba mucha atención porque podía trabajar de eso. Pero cuando uno está del otro lado del mostrador se le presta más atención a la influencia de la política a la hora del trabajo en la ciencia, tanto en lo macro como en lo micropolítico. Ahora más que nunca veo la relación entre la política y la ciencia. Tal vez es cierto, como decía Nietzche, que cada libro que uno escribe es uno mismo hablando, pero es importante el doble discurso que tenemos. Por un lado uno trata de convencer a los alumnos para que hagan ciencia y después uno se encuentra con esto: alguien que dice vas a terminar haciendo posdocs, mudándote de un lado a otro, sin estabilidad, con un sueldo que no puede llegar a compensar todos tus intereses y peleando con tus colegas por algún puesto en la universidad o en el lugar donde trabajes.

Lo sorprendente es que la persona lo escribe pensando en los EE.UU. pero se aplica perfectamente aquí. Es algo que me excede pero que las autoridades deberían tener presente, sobre todo para evitar el doble discurso, el doble estándar político.

El ministro Barañao decía en aquella época (2012), que el CONICET no está preparado para absorber. Esto se va corroborando en las distintas políticas que tienen. Por ejemplo los ingresos a carrera que cada vez son más restrictivos. Barañao habla de derivar doctores que ha formado el CONICET a distintos puestos que las personas van solicitando y lo ponen en una base de datos del CONICET. Derivar recursos humanos a las industrias, las empresas, los municipios. Ahí es donde viene la polémica. El doctor piensa que haciendo ciencia en una vinculación más estrecha con la sociedad, el cumple su misión en la vida. Pero hay otros que dicen tener la capacidad de ver más a largo plazo.

Houssay jamás hubiera pensado que sus investigaciones sobre el funcionamiento de las glándulas iban a poder terminar en avances para la diabetes. Quien se plantea ese problema hoy no puede desconocer lo que hizo Houssay en su momento. Creo que por lo menos tiene que estar dada la posibilidad de hacer ciencia de distintas maneras, no solo pensando que uno tiene que tener la anteojera de decir “tengo que resolver este problema”. Bienvenido si hay personas que pueden trabajar y resolver el problema aplicado, pero podría haber otras formas.

¿Qué reflexión te merece la comunicación de la ciencia?
El marco teórico del trabajo está inscripto en el pensamiento complejo. El tema de la comunicación es crucial. La comunicación entre los científicos también es importante. A veces uno no sabe lo que está haciendo el otro, no sabe cuáles son las políticas de la universidad, los incentivos que puede dar, los programas. De esta manera se repiten trabajos, se pierden oportunidades. 
Si bien el científico debería trabajar de una manera bastante libre, eso no lo exime de comunicar sus resultados. Es distinto trabajar con la presión de la sociedad a que uno no deba rendir cuentas de lo que ha hecho.

En la docencia, ¿cuál es tu visión de la importancia en la interacción docente alumno?
En una primera clase, cuando les pregunto quiénes son para saber con qué personas trabajo. Muchos me decían que habían abandonado la educación a distancia. Me contaban que habían abandonado ese sistema por algo presencial. Creo que no hay diferencias entre ciencias duras y sociales. Tengo la impresión de que es irreemplazable, ya que tiene que ver con el diálogo humano. Así empezó la Filosofía, dialogando. Esto es algo que a veces se pierde mucho por la lectura y la repetición de los textos. Parece que es un mal de los tiempos este tema del cerramiento, la infantilización., la superficialidad de los análisis. Creo que uno de los rescates tiene que ver con el diálogo, el trabajo conjunto y la libertad para el científico.

Parecería que hemos puesto muchas expectativas en la tecnología, pensando que nos va a solucionar todo.
Con referencia a la tecnología, en las clases siempre hay un momento para reflexionar sobre el espacio donde uno está trabajando: la parte técnica, la parte científica y la parte filosófica. Creo que esto es fundamental. Creo que la técnica es fundamental pero nunca deja de ser un instrumento. Y por esto, uno tiene que tener conciencia de la finalidad por el cual lo utiliza. En este caso y, y hablando de cámaras, micrófonos, Internet, etc. También está la posibilidad de ir rompiendo fronteras con respecto a la actividad científica propiamente dicha. Uno no debería dejar el espacio para filosofar sobre el tema.

Parece hoy tan asentado que la única ciencia que podemos hacer es aplicada. Esto sería como un maquillaje de la técnica. Uno también tiene que tener los espacios para reflexionar. Tal vez, de algún loco perdido alguien pueda seguir una línea y eso podría significar un cambio. Cuántas veces habrán criticado a Colón cuando quiso zarpar para “descubrir” América? ¿Qué hubiera pasado si no hubiera habido un hombre tan aventurero como el de la edad moderna? O como un Lutero, que protestó y Calvino también. Ahí se pega con lo que decíamos respecto de dejar de esperar todo del Estado. Me da la impresión de que eso va a ser muy difícil en la Argentina de hace muchas décadas. Esto daría lugar a otro debate.

Me da la impresión de que si una persona no cree firmemente que ella y nada más que esa persona es la autora de su propia salvación, lo cual tiene que ver con la más tierna infancia en la educación y cómo cada institución que maneja dinero público lo piensa, por ahí podría haber alguna pista en cuanto qué hace el científico, por qué lo hace, cómo lo comunica.

Cuando uno está firmemente convencido de que es el autor de su propia salvación, uno puede decir trabajo en lo que me gusta y por eso la comunicación va a ser una derivación lógica de esa felicidad que el individuo siente. Porque él sabe que no va a trabajar en algo que no le guste. Ahí la comunicación, el trabajo en equipo y juntarse con otros que disfruten de ese mismo interés será algo común y más natural.

¿Qué otras cuestiones influyeron en que escribieras este trabajo?
Como me interesa tanto el tema, empecé un postgrado, un doctorado en Epistemología en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Ahí había una materia llamada Historia de la Ciencia III, en donde abarcábamos la temática de la Argentina. Pude desarrollar una pequeña carrera en el CONICET como becario doctoral y postdoctoral. Quedó ahí trunca la posibilidad de ingreso a la Carrera del Investigador.
Como aprendí a poner en palabras mis inquietudes, se unieron mi gusto por la ciencia y en este caso por la historia de la ciencia, más mis motivaciones y la posibilidad de la escritura. Esto es lo complejo de la vida de una persona. Uno tiene que tratar de hacer lo que le gusta pero también pensar en la utilidad práctica que implica todo artículo, el cual sirve para la carrera docente y para los concursos en los ingresos. Encontré la posibilidad justa de poder escribir algo que me gusta.

También hay algo importante. Mi moraleja personal es que uno no está atado a los títulos ni al pasado. Uno puede ir construyendo sus propios intereses e inquietudes académicas a medida que se va desarrollando como persona. Te habrás planteado que no habrás querido que te identifiquen solo con tu profesión, ya que eso no reflejaba tu personalidad ni tus deseos en la vida.

Vuelvo a esto de cada parte autobiográfica que tiene un artículo, porque hay que reconocerlo. Uno no cae de un planeta y aterriza acá y empieza a escribir. Creo que tiene que ver con una postura y una subjetividad. Es importante que la objetividad esté en reconocer la subjetividad, no en ocultarla. Nada está escrito con otras intenciones. Es mi historia y cómo yo la puedo respaldar con datos concretos. Seguramente habrá partes de las perspectivas que habré ocultado, a lo mejor sin mala fe. Pero siempre un artículo es el puntapié para poder incorporar voces de personas que me digan “¿pero Ud. dónde cree que está el científico?, o “¿por qué cree que tiene que emburbujarse”. Bienvenidas sean las críticas y la posibilidad de replantear en un segundo o en un cambio de opinión con una oportunidad para otro trabajo.


La AAPC está intimamente conectada al surgimiento de la investigación en la Argentina.
Quería agregar que un organismo tan importante como el CONICET surgió a partir de una asociación privada como la AAPC. Hay que tener en cuenta a los fines del conocimiento, una de las ventajas de la historia. La historia roza tanto con la filosofía porque nos hace ver el origen de las cosas. Y en base a esto, cómo uno puede seguir la tradición o pretender un cambio. En los primeros momentos surgió de una rama de las ciencias duras: Física, Matemáticas. Eso puede tener que ver también con una especie de recomposición o de recompensa histórica hacia los cientistas sociales, que siempre fueron vistos como una especie de tierra de la metafísica o de la subjetividad en donde uno puede decir cualquier cosa. Y no es así. Esto daría lugar para otra charla.

El reconocimiento vino de las propias ciencias duras cuando por ejemplo Prigogine, el premio Nobel de Química, reconoce el papel de la incertidumbre y de la subjetividad del investigador. Ahí se comienza a tomar conciencia de la importancia de las Ciencias Sociales. En el nacimiento, cómo convivieron en su origen Houssay y García que eran tan antagonistas entre ellos, a pesar de lo cual no profundicé en la convivencia a partir de hechos concretos. Pero supongo que han podido convivir, que es lo que a veces es una materia pendiente para nosotros, a nivel político, científico y en general.

Feria del Libro
Galati presentó su libro "Los comités hospitalarios de bioética. Una comprensión trialista y transdisciplinaria desde el Derecho de la Salud" en la Feria del Libro que se encuentra en el Predio Ferial de la Sociedad Rural, stand 1722, el viernes 6 de mayo a las 18 hs.


A título personal
Elvio Galati
Abogado
Doctor en Derecho por la Universidad Nacional de Rosario (UNR)
PosDoctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires
Docente regular de la UNR
Filosofía del Derecho, Derecho de la Salud e Introducción al Derecho
Facultad de Derecho
Miembro del Programa Pensamiento Complejo – Centro de Estudios Interdisciplinarios - UNR
Miembro de la Comisión de Bioética de la Facultad de Ciencias Médicas - UNR

Entradas populares