jueves, 11 de febrero de 2016

A los 94 años murió el talentoso Cristián Hernández Larguía

Adiós maestro. Autodidacta, ciudadano ilustre de la ciudad y creador del Conjunto Pro Música de Rosario, Cristián Hernández Larguía deja un enorme legado cultural. 

Un clásico. El festival Cantemos la Navidad que dirigía cada diciembre en el
Monumento se había convertido en un sello de la ciudad.

El creador del Conjunto Pro Música de Rosario y director del Coro Estable de la ciudad, Cristián Hernández Larguía, falleció ayer a los 94 años. La salud del talentoso director musical estaba seriamente dañada desde hace varias semanas. Sus restos serán cremados hoy, las 9, en el Cementerio La Piedad. 

Hernández Larguía había nacido en 1921 en el seno de una familia muy ligada a la cultura de la ciudad. Por la casa que había diseñado su padre, el arquitecto Hilarión Hernández Larguía, en San Luis 448 (considerada patrimonio cultural de Rosario), pasaron nombres como Julio Payró, Jorge Romero Brest, las hermanas Cosettini y pintores como Vanzo, Grela y Uriarte. Tuvo una formación autodidacta y aunque no frecuentó los claustros, tomó lecciones con grandes maestros como Pau Casals, Juan José Castro y Robert Shaw.

Cada año supo congregar a miles de personas en torno al Monumento a la Bandera, donde siempre encabezó el clásico Concierto de Navidad. En 1962 fundó el Conjunto Pro Música de Rosario, un grupo de excelencia volcado a las obras de la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco; y diez años después creó el Instituto Pro Música.

El bar
En una entrevista concedida a La Capital en 2012, en el marco de los 145 años del Decano de la Prensa Argentina, Hernández Larguía había confesado que “su lugar en el mundo” para relajarse era el bar. Habitué del que está en la esquina de Alem y 9 de Julio, afirmó que estar allí y ver pasar a la gente lo ayudaba a relajarse. Intimo, había destacado que se acostaba muy tarde y se levantaba al mediodía “porque a la mañana dicen que hay brujas”.

Dueño de un talento incomparable, fue declarado ciudadano ilustre de Rosario en 1985 y cuatro años más tarde le otorgaron el Premio Konex de Platino. Sin dudarlo, había señalado que lo que más caracteriza al rosarino es el individualismo. “Todo lo que hay en Rosario está hecho por rosarinos. Todo es producto del esfuerzo individual”, había remarcado y puso como ejemplo la historia del Museo Castagnino y los teatros El Círculo y Astengo, todos reductos culturales emblemáticos que nacieron gracias a donaciones o por la inquietud de particulares que lograron zafarlos de demoliciones.

El Coro Estable de Rosario, entidad que lo tuvo como director desde 1946, logró posicionar a la ciudad como señera en el canto coral. La entidad cosechó importantes galardones y en 1981 obtuvo seis premios en el Concurso Internacional de Coros de Arezzo (Italia). 

 “Soy tozudo para discutir, cuando tengo una idea la defiendo a muerte, soy muy polémico”, había señalado a la hora de definirse. Y en tal sentido, en otra entrevista había remarcado que lo que lo enojaba son “los políticos”. “Me he manifestado desde joven contra los políticos o una clase política. Lo cual no significa que no haya participado de opciones políticas”, remarcó.

Privilegiado
“La verdad, considero que he sido un privilegiado. A los 25 años me hice cargo del Coro Estable de Rosario. Entré en 1946 con muy mínimos antecedentes. Pocos jóvenes a esa edad tienen la ocasión de estar establecidos en su profesión”, le dijo a La Capital en 2011.

En los últimos días su salud se había deteriorado y ayer su corazón dijo basta. Alguna vez le preguntaron cómo le gustaría que lo recordaran. “Cuando muera me gustaría evaporarme. Venimos de la nada y vamos a la nada”, contestó. Sin dudas, el enorme legado que dejó en la ciudad lo recordará por siempre.


Fuente
www.lacapital.com.ar

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