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sábado, 15 de octubre de 2016

A partir de la tuna, estudiantes crean azúcar ideal para personas con diabetes

La tuna es un fruto rico en minerales benéficos para la salud como calcio, potasio y fósforo.


A fin de aprovechar sus cualidades, estudiantes del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Hidalgo (Cecyteh) crearon Candittun, azúcar natural ideal para personas con diabetes, es decir lo metaboliza rápidamente.

Esto se logra gracias a que la tuna contiene azucares separados a diferencia del azúcar de mesa que contiene disacáridos unidos. Además, Candittun es un alimento funcional que aporta vitaminas, aminoácidos libres y antioxidantes, detalló la bióloga Blanca Esthela Olguín Gálvez, investigadora del CECyTE y asesora del proyecto.

A partir la tuna, específicamente de la especie Opuntia ficus, las alumnas Lorena Fuentes Díaz y Lorena Gómez Vázquez extraen la pulpa y eliminan las fibras, después obtienen el jugo de la fruta y por medio de un proceso de evaporación crean la sustancia en polvo.

El resultado puede usarse en bebidas como café o té, incluso para endulzar los alimentos sin alterar el sabor. Además, no se le agregan conservadores; sin embargo, su vida útil es de seis meses.

La investigadora Olguín Gálvez, mencionó que el azúcar que se obtiene a partir del proceso tiene el mismo sabor al tradicional y contiene 67 veces menos calorías, ideal para una dieta balanceada.

Además, por cada kilogramo de tuna se obtienen 140 gramos de azúcar, que a su vez contienen 12 gramos de carbohidratos y 18.5 gramos de vitamina.

Las propiedades de la tuna permiten que el cuerpo tenga mayor sensibilidad a la insulina, por lo tanto se reducen los niveles de glucosa en la sangre.

Olguín Gálvez puntualizó que México es el mayor productor en el mundo de tuna y que en estados como Hidalgo, Puebla y el Estado de México el fruto es abundante, por ello el crear Cadittun resulta económico.

El proyecto surgió en 2014 y las estudiantes lo han presentado en diversos concursos como la Feria Nacional de Ciencia e Ingenierías 2015, realizado en Guadalajara. Actualmente se busca crear lazos con diversas instituciones para ampliar el proyecto y en futuro comercializarlo.

Fuente
agroalimentando.com

miércoles, 27 de julio de 2016

Busi - Pagani - Gomez Casati: avances en biocombustibles y biorremediación

Un grupo de investigadores trabaja en nuevas formas para producir biocombustibles al mismo tiempo que busca soluciones para eliminar contaminaciones del suelo. Su visión sobre ciencia básica y aplicada, y el impacto de la docencia en su trabajo de investigación. 

Busi, Gomez Casati y Pagani son bioquímicos egresados de la UNR. (Foto: C. Pairoba).


Por Claudio Pairoba

María Victoria Busi, María Ayelen Pagani y Diego Gomez Casati se desempeñan en el ámbito del Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI, UNR-CONICET). Trabajan en plantas, estudiando síntesis/degradación de hidratos de carbono, síntesis de grupos hierro-azufre (Fe-S, importantes para el normal funcionamiento de algunas enzimas) y detoxificación de suelos contaminados con metales pesados. Sus grupos de investigación se apoyan mutuamente para llevar adelante proyectos de investigación básica y aplicada. 

¿Cuáles son sus proyectos de investigación?
María Victoria Busi: Durante mi postdoc trabajé en metabolismo de almidón, estudiando una enzima específica. Como desprendimiento del postdoc surge mi tema de investigación actual. Es el estudio de unos módulos de unión a carbohidratos en enzimas de plantas con aplicaciones biotecnológicas. Esto no implica no hacer ciencia básica, lo que hacemos es clonarlos, purificarlos, estudiarlos, caracterizarlos para ver cuáles son sus funciones. Dependiendo de esto, ver alguna aplicación biotecnológica.

Trabajamos inicialmente en Arabidopsis thaliana (planta modelo), con una enzima particular que sintetiza almidón. Luego pasamos a otra enzima que degrada pared celular y después buscando distintas áreas de vacancia pasamos a trabajar en algas. Estudiamos el metabolismo de polisacáridos en plantas y algas. 

María Ayelen Pagani: mi formación de origen a nivel doctoral fue en un tipo muy particular de metaloproteina, las cuales están presentes en todos los organismos eucariotas. Profundicé en el metabolismo de algunos metales pesados o de transición en levaduras. Cuando vuelvo a la Argentina para ingresar a CONICET y como vine a trabajar al Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI), trasladé mi interés por el metabolismo de metales en organismos hacia las plantas.

Originalmente estuve trabajando un poco con metales tóxicos en soja y girasol y ahora estamos profundizando en metales de interés como hierro en plantas modelo para después tal vez extrapolarlo a plantas de interés agronómico.

Las dos aplicaciones fundamentales de este estudio que es básico, son: 1. las cuestiones de salud alimentaria (metales nutrientes o tóxicos) y 2. aplicaciones en biorremediación. 

Diego Gomez Casati: la otra línea del laboratorio tiene que ver con Biología Molecular de plantas y Biotecnología. Estudiamos básicamente las consecuencias de la disfunción de una organela celular que es la mitocondria en plantas y qué consecuencias tiene esa disfunción sobre la expresión de genes a nivel nuclear.

La mitocondria está involucrada en una gran cantidad de procesos importantes en la célula, plantas en este caso, como en el desarrollo, la fotosíntesis, la germinación y la fecundación. Empezamos hae unos años con un estudio más bien básico que fue caracterizar la síntesis de moléculas inorgánicas (grupos hierro-azufre). Son importantes porque forman parte de numerosas moléculas, no solo dentro de la mitocondria, si no en el cloroplasto. Están en citoplasma también. Estas proteínas son las responsables de muchos procesos celulares como los que comenté recién.

El manejo de las funciones mitocondriales tiene aplicaciones en biotecnología de plantas como por ejemplo el hecho de lograr variedades macho estériles para en un futuro poder utilizarlo como estrategia para producir híbridos que son importantes a nivel comercial. 




Los tres son Bioquímicos egresados de la Universidad Nacional de Rosario. ¿Ven un corrimiento por lo cual hay cada vez menos bioquímicos haciendo investigación y cada vez más biotecnólogos? ¿Y por qué sería? 
MVB: Porque la biotecnología está de moda. Y porque con esa carrera uno puede hacer un millón de cosas maravillosas. Y con Bioquímica las opciones están más acotadas. Cuando nosotros éramos estudiantes (nos recibimos a mediados de los 90) se decía que no había mucho trabajo de bioquímico. Hoy lo que tenemos entendido es que cualquier bioquímico que sale tiene trabajo y bastante bien remunerado. Hay más biotecnólogos que no encuentran lugar. Me parece que para los biotecnólogos hay menos salida que para los bioquímicos. Si no hacen una carrera académica no hay mucha empresa de base tecnológica en la Argentina. 

¿Su trabajo está relacionado con el tema de biocombustibles?
MVB: Nosotros encontramos es una enzima de síntesis del almidón conectada con estos módulos de unión a carbohidratos que eran típicos de proteínas que degradan no que sintetizan. Empezamos a buscar qué se podía hacer con estos módulos o en que industria estaban aplicados. Todo lo que sea biocombustibles de primera generación se basa en la fermentación del almidón. Como trabajábamos en enzimas de almidón consideramos importante meternos en biocombustibles de segunda generación. Esto implica la degradación de la biomasa que no compite con el alimento. La pared celular vegetal está compuesta por celulosa, la cual también es una concatenación de unidades de glucosa (hidrato de carbono). Las enzimas que degradan celulosa también tienen módulos de unión a carbohidratos.

Para biocombustibles intentamos dividirnos en dos enfoques separados: uno es generar plantas transgénicas que tengan paredes celulares modificadas para que ese pre tratamiento, que es lo más costoso tanto ambiental como energéticamente para producir biocombustibles de segunda, sea más económico. Por otro lado desarrollar enzimas recombinantes de producción nacional y de desarrollo propio, para combustibles de primera y de segunda.

Después, biocombustibles de tercera generación implicaría trabajar con organismos genéticamente modificados y ahí se incorporan las algas. Buscamos generar algas transgénicas para producir mayores niveles de almidón que pueden ser extraídos más fácilmente con la ventaja de que ocupan menos espacio. El alga se puede filtrar y es más económica. 

¿Cómo es el estado actual del tema biocombustibles?
MVB: Una situación es Argentina y otra el resto del mundo. En el resto del mundo se le da mucha importancia y hay mucha inversión. Vino Susan Jenkins de Berkeley, donde tienen un instituto financiado por la British Petroleum que le aporta un montón de dinero para desarrollos propios de la BP y otros para actividades académicas.

Brasil, uno de los productores mundiales en bioetanol de primera, está incursionando en bioetanol de segunda con el blue starch, donde está gente de Petrobrás con capitales privados y también extranjeros.

Europa tiene por lo menos tres plantas de biocombustibles de segunda. En la Argentina hay un desarrollo total de biodiésel por el boom de la soja y últimamente el desarrollo de una planta muy importante en la zona de Villa María de productores de maíz para hacer bioetanol de primera porque se encontraron con un excedente de toneladas de ese cereal. Hay por lo menos un par de empresas locales que están en la producción de enzimas. El país suscribe y cada año saca la ley para que los cortes en nafta y gasoil incluyan un cierto porcentaje lo cual se va haciendo. La Cámara Argentina de Biocombustibles tiene una presencia muy fuerte en las decisiones.

De acuerdo a la literatura una de las complicaciones de la producción de biodiésel es el gran volumen de glicerina que se va generando sin encontrarle económicamente salida. La contaminación por glicerina es una contra al evaluar la calidad del biodiésel. 

DGC: En su momento, cuando las retenciones a la soja estaban muy altas, convenía más vender el aceite y no hacer el biocombustible y venderlo como tal. En muchos países se les da importancia pero se los apoya desde un aspecto que acá es variable. 

ES: ¿Hay financiamiento por parte de Yacimientos Petroliferos Fiscales?
MVB: Somos integrantes de un proyecto entre CONICET e Y-TEC (YPF Tecnología): que ganó el Dr. Alberto Iglesias en Santa Fe. Ese proyecto es específicamente para proteger los derrames de pozos de petróleo o decontaminar pozos de petróleo (biorrefinería). Ahí entramos con lo que serían algas genéticamente modificadas para poder limitar algún derrame o contaminación. La parte de Santa Fe (Iglesias y el Ing. Raul Comelli) se encargaría de producir, a partir de aceites, una sustancia muy similar a un derivado del petróleo que se está usando y sirve para embolsar el pozo y proteger del derrame.  

¿Tienen un proyecto en biorremediación?
MAP: La historia es así: para extraer petróleo hay que hacer perforaciones, las cuales no siempre son exitosas. De hecho las perforaciones que acaban siendo pozos productores es una de 15 o 20. Para hacer la perforación hace falta introducir el fluido de perforación, el cual es una emulsión oleosa altamente contaminante. El que se usa actualmente es un derivado del petróleo.

Son recalcitrantes, permanecen en el terreno y es muy difícil que se degraden. Son arrastrados por las corrientes de agua o permanecen contaminando el suelo. No solo eso, esta emulsión también tiene un componente acuoso que solubiliza los materiales de las rocasdonde estás perforando. Entre esos materiales hay metales pesados, los cuales están más biodisponibles en ese terreno y también son arrastrados por las corrientes de agua que atraviesan esa zona. Entonces hay dos tipos de contaminación: con hidrocarburos y con metales pesados.

Este proyecto trata de solucionar los dos aspectos. En Santa Fe, están trabajando para encontrar un reemplazo para el elemento oleoso del fluido de perforación con un compuesto menos recalcitrante a partir de aceites de soja. Nosotros vamos a tomar más la parte de generar algas genéticamente modificadas para tratar de absorber, recuperar o que estén menos biodisponibles estos metales que se han solubilizado por el proceso, usando distintas estrategias biotecnológicas. 

Microalgas como organismos decontaminantes
MAP: Después tenemos otro proyecto un poco más ambicioso, para el cual obtuvimos financiación del CONICET hace poco. En este caso nos proponemos aprovechar por un lado organismos que ya existen, que se han adaptado naturalmente a este tipo de contaminación con metales pesados. Un ejemplo bastante llamativo es una microalga que no es autóctona del sur de la Patagonia, pero que la ha colonizado y que crece en algunos lugares donde se sabe que hay contaminación con metales pesados (Golfo de San Julián y San Jorge, donde hay vertidos de mineras). La idea es recuperar las algas, crecerlas y ver si han mejorado naturalmente sus capacidades de absorber metales pesados.

Por otro lado modificaríamos microalgas, siempre de forma biotecnológica y apoyándonos en nuestras áreas de experiencia. Se sabe que las paredes de las algas son naturalmente absorbedoras de metales, entonces aplicando el área de Victoria donde modifican paredes celulares, intentaríamos aumentar esa pared que fija metales.

Por el lado de la línea de investigación de Diego, en la mitocondria, quisiéramos mejorar la resistencia de esos organismos para que puedan crecer en un medio con alta cantidad de metales y absorberlos.

Y las proteínas que yo he estudiado toda la vida, naturalmente están diseñadas para absorber metales. Entonces si aumentamos su cantidad en los organismos, sabemos que el mismo va a poder hacer frente a los metales, crecer y acumularlos.

Una de las cuestiones en las cuales se podrían aplicar estos desarrollos, es en el tema de generar biomasa que pueda absorber arsénico. El hidroarsenicismo crónico es uno de los grandes problemas de la Argentina, sobre todo en comunidades aisladas que se autoabastecen de napas que están contaminadas. La idea a futuro es intentar generar algún material bioabsorbente que pueda fijar arsénico o algún otro metal, pero con énfasis en el primero.

El acuífero guaraní es el que está contaminado con arsénico. Esto viene de épocas geológicas con materiales que cubrieron la tierra y buena parte de la Argentina, desde el noroeste, en diagonal cruzando el país, hasta nuestra zona. Todas las segundas napas están contaminadas. 

¿Qué avances hay en tu tema, Diego?
Una de las cosas en que estamos avanzando es en la caracterización de la función de genes y las proteínas que ellos codifican. La mayoría de estos genes son nucleares pero tienen target hacia la mitocondria. Muchos de estos genes están involucrados en la biogénesis de los grupos inorgánicos hierro-azufre (Fe-S) que no están solos en la célula si no unidos a proteínas y formando complejos porque si no son tóxicos.

Nosotros estamos avanzando en la caracterización de estos genes que hacen los grupos Fe-S y que además luego los incorporan a proteínas. Por ejemplo, tenemos plantas que a pesar de estar creciendo en alta cantidad de hierro, creen que están creciendo en deficiencia, por lo cual siguen tomando hierro. También vimos que otras variedades de plantas, con alguna modificación de algunos de estos genes, son capaces de crecer en suelos que son deficientes en hierro y en algunos otros metales. Esto es un problema en los suelos en general y en la Argentina en particular. Entonces se abre quizás otra puerta de aplicación de la caracterización básica que estamos haciendo.

Se relaciona con el tema de metales que es el tema de experiencia de Ayelén y, como hay algunas alteraciones del metabolismo de carbohidratos, también se conecta con la experiencia de Victoria. 

¿Cuál es su visión sobre la dicotomía entre ciencia básica y aplicada?
MVB: Para mí siempre es importante el “para qué”. Es importantísimo desarrollar conocimientos, pero hay circunstancias. Estos módulos de unión a carbohidratos se unen a determinadas estructuras: ¿para qué? ¿Podemos lograr un almidón diferente? Ciencia básica tiene que haber en un contexto. Y por aplicada entiéndase una muy buena aplicación de la básica, no algo más liviano. 

MAP: Da la sensación de que se pretende que uno trabaje por objetivos, casi como en una empresa. Y eso no se puede hacer en ciencia porque se terminan generando aplicaciones donde hay poco desarrollo, y es muy poco lo que se aporta de conocimiento o de capital intelectual. Generalmente esto lo dicen todos los países donde se hace buena ciencia, las mejores aplicaciones han surgido de alguna investigación básica. 

DGC: Coincido con lo que dice Victoria. Muchas veces lo veo haciendo un paralelismo con el deporte. ¿Vos querés llegar a tener una medalla olímpica? Tenés que entrenar cuatro años. No podés salir de tu casa e ir a ganar una medalla. Para lograr eso tenés que tener un montón de trabajo que yo lo veo como la parte básica. Tenés que hacer mucho trabajo para tener algo aplicado. Es imposible levantarte un día y decir voy a tener algo aplicado. Uno no descubre algo todos los días. 

MVB: Creo que podemos afirmar que ambas deben coexistir pero entendiendo como aplicada esa instancia superadora que tomando distintas cosas de los básicos existentes pueden arrancar desde otro punto. 

DGC: Hay una anécdota sobre Leloir, contada por Ranwell Caputo, quien recuerda que en aquellos años Leloir estaba preocupado porque lo que estaba haciendo no aportaba nada al desarrollo del país. Como por ejemplo podía ser en ese momento, un método para lograr un mejor método para las conservas en lata. Con el tiempo se vio que la escuela que hizo Leloir fue mucho más importante que la conserva en lata. Hacer escuela implica formar gente, capacitarla y tener los mejores científicos. Recordemos que Milstein ganó un premio Nobel y fue discípulo de Stopani quien a su vez fue discípulo de Leloir. 

A título personal
María Victoria Busi
Bioquímica – Universidad Nacional de Rosario
Doctora en Biología Molecular y Biotecnología - Universidad Nacional de San Martín
Investigadora Independiente del CONICET
CEFOBI (UNR-CONICET)
Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas
Profesora Adjunta Universidad Nacional de San Martín
Carrera: Licenciatura en Biotecnología y Doctorado Biología Molecular y Biotecnología
Área Biotecnología Vegetal 

María Ayelen Pagani
Bioquímica – Universidad Nacional de Rosario
Doctora en Genética - Universidad de Barcelona
Investigadora Adjunta CONICET
CEFOBI (UNR-CONICET) 

Diego Gomez Casati
Bioquímico - Universidad Nacional de Rosario
Doctor en Bioquímica - Universidad de Buenos Aires
Investigador Principal CONICET
Profesor Adjunto - Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas
Universidad Nacional de Rosario
Profesor Adjunto - Área Biotecnología Vegetal
Universidad Nacional de San Martin
Secretario de Posgrado – Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas

lunes, 25 de abril de 2016

Bacterias que atacan cítricos


Ivana Kraiselburd, docente-investigadora de la UNR nos cuenta su trabajo y experiencias durante el cursado del doctorado. Por qué estudió Biotecnología, la importancia de la docencia y cuestiones a tener en cuenta al momento de cursar la carrera.






Ivana Kraiselburd es una reciente doctorada y docente  de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas (Universidad Nacional de Rosario, UNR) quien desarrolló su trabajo de investigación en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (UNR-CONICET).

Su tesis doctoral “Efecto de la luz sobre las interacciones entre Xanthomonas citri subsp. citri y plantas hospedadoras” dirigida por la Dra. Elena Orellano, recibió el premio año 2014 dentro del Programa de Promoción de las Actividades Científico-Tecnológicas y de Innovación de la Provincia en al área Agropecuaria, entregado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Santa Fe.



Durante la entrevista (ver video) Ivana habla sobre la bacteria Xanthomonas citrii como patógeno de cítricos, las consecuencias económicas de la enfermedad, sus descubrimientos durante el trabajo experimental para obtener su doctorado, su vocación por la Biotecnología y la importancia de la docencia en su desarrollo científico.

A título personal
Ivana Kraiselburd
Licenciada en Biotecnología
Doctora en Ciencias Biológicas por la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, Universidad Nacional de Rosario.
Docente de la asignatura Biología Molecular de la Licenciatura en Biotecnología, Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, Universidad Nacional de Rosario.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Ley de Semillas: ¿Qué es lo que está en juego?

Un debate necesario que necesita ser abordado y definido.

Ley de Semillas: ¿Qué es lo que está en juego?

8 de junio de 2015

Luego del anunciado Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) en torno a la Ley de Semillas y al cobro de regalías anunciado hace un par de semanas, el Gobierno (en boca del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández) informó que desistió de esa idea y que enviará un proyecto de ley al Congreso.

Su contenido aún es incierto. No queda claro si será en base a los tres puntos que contenía el DNU. O si será el viejo anteproyecto para modificar la Ley de Semillas.

El conflicto viene de hace tiempo. Desde 2003 existen intentos por transformar la Ley de Semillas, con la intención de brindarle mayor certidumbre a las empresas biotecnológicas recortando derechos de los productores. En el año 2012 se anunció un proyecto de modificación de la actual Ley Nº20.247 (Ley de semillas y creaciones fitogenéticas). El hecho generó un rechazo masivo en cuanto a los contenidos y a la orientación de los anteproyectos que pudieron conocerse, por parte de organizaciones sociales, políticas, campesinas, indígenas y de la agricultura familiar. Esto incluyó una jornada de debate público en el Congreso de la Nación a fines de 2014.

Ahora bien, ¿Qué es lo que está en debate? ¿Qué es lo que vuelve tan central la discusión en torno a las semillas?

Semillas libres vs. Semillas cercadas
Las semillas son el primer eslabón de la cadena agroalimentaria. Quién controla las semillas, controlará la disponibilidad de alimentos. Así lo entendió hace tiempo Silvia Ribeiro del Grupo ETC y también las empresas biotecnológicas que identificaron el enorme valor que tienen las semillas y sus paquetes tecnológicos asociados, en el control de la agricultura mundial.

Actualmente el mercado de semillas comerciales es uno de los más concentrados y está controlado por un puñado de empresas transnacionales: diez empresas manejan el 77% del mercado de semillas; y de esas, sólo tres (Monsanto, Dupont y Syngenta), controlan 47% del mismo. El 82% de estas semillas están patentadas.

En América Latina se presiona fuertemente para que se modifiquen las leyes de semillas y se las adecúe a las necesidades de la industria y el comercio, que buscan entregar a un puñado de empresas el control de toda la cadena de la agricultura y la alimentación.

Esto incluye la discusión en torno a normas de protección de variedades vegetales y patentes, y el registro y certificación obligatoria de semillas. Lo que se pretende es que las variedades tradicionales no puedan circular libremente, aniquilar la diversidad genética en el mercado y generar pérdida del poder de los agricultores.

La discusión en Argentina
La Ley de Semillas actual, que data de 1973, legisla sobre toda la producción, certificación y comercialización de semillas (no sólo las transgénicas). Y establece una forma de propiedad intelectual sobre variedades vegetales denominada Derechos de Obtentor (DOV), siguiendo los lineamientos internacionales de la Unión para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) en su versión de 1978.

Los DOV refieren al derecho que se le otorga a quién desarrolla alguna “mejora” a una semilla (puede ser mediante transgénesis, hibridación o mejoramiento tradicional), para explotarla en exclusividad. Son válidos para todo tipo de semillas, a diferencia de las patentes, que son sólo para las semillas transgénicas en tanto solo se protege la modificación genética.

La Ley actual reconoce que no lesiona ese derecho quien reserva y siembra semilla para uso propio. Y los intentos de reforma buscan restringir cada vez más esa posibilidad, al tiempo que busca incrementar sanciones, otorgando a las empresas el poder de policía para controlar y fiscalizar los campos en el caso de que se presuma que la ley no se cumple.

Según se pudo consignar en algunas de las versiones del anteproyecto, una de las consecuencias más importantes que tendría la reforma es el impacto directo en los derechos de los productores agrarios a guardar, conservar, intercambiar y reproducir sus propias semillas. La nueva legislación apunta a reglamentar y restringir el “uso propio” remarcando que solo podrán hacer uso de esta prerrogativa los denominados “agricultores exceptuados”, quienes deben estar debidamente inscriptos en el “Registro Nacional de Usuarios de Semillas”.

De esta manera, la posible reforma afectará a pequeños productores, agricultores familiares y campesinos que dificultosamente puedan seguir conservando y accediendo a semillas de calidad, diversas y adaptadas a sus condiciones locales. Así se reducen sus posibilidades de producir alimentos de calidad, fortaleciendo el modelo de agronegocios argentino, donde unas pocas empresas controlan puntos claves (producción, procesamiento y exportación) de la producción nacional de granos y alimentos.

Fuente


Notas relacionadas


 

sábado, 26 de octubre de 2013

Harvard posee tierras en el país y sus alumnos la acusan de explotarlas mal

Tiene 87 mil hectáreas en Corrientes, donde produce madera. Según los estudiantes, provoca daño ambiental.
El miércoles. Estudiantes de Harvard exigieron a las autoridades “buenas prácticas ambientales” en Corrientes.
Por Gonzalo Sánchez 
25/10/13
La Universidad de Harvard posee en la Argentina 87.884 hectáreas. Están ubicadas en el corazón de una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta: los Esteros del Iberá, en Corrientes. Son gestionadas a través de dos sociedades anónimas con oficinas en Buenos Aires –Las Misiones S.A. y Evasa S.A.– y se dedican a la plantación industrial de pinos y eucaliptus. Los beneficios económicos obtenidos por la producción y venta de madera se destinan a financiar parte de la actividad educativa de excelencia que promueve la casa de estudios norteamericana. De la misma manera, según registros oficiales, Harvard explota recursos naturales en diferentes partes del mundo. Esta es, por lo tanto, la historia local de un terrateniente extranjero inesperado.

La semana pasada, en Boston, un colectivo de estudiantes, profesores y graduados presentó un informe a las autoridades en el que señala que el emprendimiento en Corrientes está dañando al medio ambiente. El estudio asegura que Harvard ha expandido las plantaciones dentro de la Reserva Natural Iberá, sobre áreas donde no está permitido y sobre tierras de comunidades cercanas. Según residentes y científicos consultados, la forestación redujo la biodiversidad: produjo la migración de aves, la muerte de especies vegetales y cambió la composición del ecosistema, ya que los árboles absorben grandes cantidades de agua y secan extensiones de humedal.

Los residentes, dice el estudio, además están preocupados por el daño del suelo a largo plazo y por el acceso al agua para consumo. Citados en el trabajo, habitantes de localidades como San Miguel y Chavarría aseguran que debieron profundizar varios metros sus pozos de agua porque, a determinado nivel, el lecho se había secado. También se advierte por el daño que provocan en los caminos provinciales los camiones que sacan la madera de los campos. 

“Harvard ha conseguido altos beneficios en Corrientes mediante el aprovechamiento de un clima que lleva a tasas rápidas de crecimiento, un marco legal que otorga beneficios fiscales a los inversionistas extranjeros y una imagen atractiva de responsabilidad corporativa”, dijo a Clarín Sam Wohns, uno de los estudiantes que hizo el trabajo de campo. 

“Sospechábamos que la universidad tenía inversiones poco éticas, y ahora pudimos comprobarlo –agrega Wohns–. Me impactaron además las condiciones precarias de los empleados de las forestales. Harvard dice acoger a buenas prácticas, pero los pobladores viven situaciones contractuales irregulares”.

Wohns sigue: “La mayoría de las plantaciones está dentro de los esteros. Según los documentos mismos de la empresa, no debería haber ni un pino allí. Pero no respetan ni sus estatutos: plantan sobre los cuerpos de agua y están secando los suelos”. 

Wohns (28) cursa cuarto año de Economía Política. Es miembro de la Coalición para la Inversión Responsable de Harvard, una agrupación que junto al Oakland Institute (el informe lleva la firma de los dos organismos) se dedica a auditar los negocios de la casa de estudios fuera de Estados Unidos. A través del Harvard Managment Compañy (HMC), la universidad administra un fondo de 32 mil millones de dólares. En los últimos años, buena parte de ese dinero se invirtió en recursos naturales. L a lista de países en los que se invierte es infinita: va desde las Islas Cayman hasta Nueva Zelanda, pasando por casi toda Sudamérica. 

Por las dos empresas locales, HMC pagó 55,2 millones de dólares. Las tierras de Las Misiones S.A. fueron de la familia Pérez Companc hasta que en 2002 las compró el norteamericano Douglas Tompkins, varias veces denunciado por el control del agua. En 2007 el magnate decidió vender, y a través de un fondo de inversión llegaron a manos de Harvard, que posee el 100% del paquete accionario. Las tierras de Evasa S.A. corresponden a fracciones de otros campos que HMC debió sumar para poder obtener los beneficios impositivos que ofrece a las madereras la Secretaría de Agricultura. 

Clarín se comunicó con las autoridades de Harvard para conocer su posición. Y el vocero de la presidencia, Kevin Galvin, respondió: “Los proyectos se encuentran en áreas legales y se gestionan diligentemente a fin de minimizar el impacto en los humedales. Funcionan con pleno apoyo de autoridades y no han sido objetados por el Gobierno argentino. Evasa obtuvo importantes certificaciones de calidad y Las Misiones espera lograrlo pronto”. 

Se contrapone con las palabras de Wohns, quien el miércoles junto a un grupo de compañeros participó de una marcha para exigir medidas a las autoridades de Harvard. “Cuando vi cómo las plantaciones invadían los esteros, me sentí angustiado”, dijo. Y concluyó: “Como estudiante de Harvard, soy uno de los que usa la plata que ganan esas empresas. Pero yo no debería beneficiarme por la destrucción ambiental”.

Fuente:
www.clarin.com

sábado, 4 de mayo de 2013

Europa prohíbe tres pesticidas que matan a las abejas.

Se trata de insecticidas muy comunes en los cultivos y que los científicos relacionan con la muerte masiva de estos insectos en todo el mundo.

Europa prohíbe tres pesticidas que matan a las abejas
Tres pesticidas han sido prohibidos por Europa por estar relacionados con la muerte masiva de abejas.


La Comisión Europea (CE) ha decidido prohibir el uso de tres plaguicidas muy comunes en los cultivos relacionados con la muerte masiva de abejas en todo el mundo, según investigaciones científicas. Se trata de tres neonicotinoides frecuentes en la siembra del girasol, la colza, el algodón y el maíz.

La desaparición de cientos de millones de abejas, vitales para mantener el ecosistema, se ha convertido en una preocupación para la comunidad científica desde hace años. El número de estos insectos ha disminuido de forma desmesurada, una crisis que se ha denominado el problema del colapso de las colonias (CCD, por sus siglas en inglés) y cuyo origen puede estar en estos insecticidas.

La decisión se basa en el principio de precaución a partir de un informe de la Agencia europea de seguridad alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) que señala tres plaguicidas de la familia de los neonicotinoides comercializados en Europa por Bayer y Syngenta: clotianidina, tiametoxam e imidacloprid. Estos químicos pueden afectar al sistema nervioso de los insectos causándoles parálisis y hasta la muerte, pero no suponen un riesgo para la salud humana.

Expertos de los Estados miembros se pronunciaron hoy sobre la propuesta de Bruselas y no alcanzaron una mayoría cualificada a favor o en contra de la iniciativa, de manera que en ausencia de acuerdo corresponde a la CE decidir sobre la adopción de la restricción propuesta. En total, quince Estados miembros votaron a favor, dos más que en una votación precedente en marzo: España, Alemania, Francia, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Estonia, Chipre, Letonia, Luxemburgo, Eslovenia, Malta, Holanda, Polonia y Suecia, según indicaron fuentes comunitarias. En contra se mostraron ocho países: Reino Unido, Italia, Portugal, la República Checa, Austria, Hungría, Rumanía y Eslovaquia.

El comisario europeo de Sanidad, Tonio Borg, recordó que las abejas son "vitales para nuestro ecosistema" al favorecer la polinización, y que su contribución anual a la agricultura europea se cifra en más de 22.000 millones de euros.

Uso restringido 
El origen de la propuesta comunitaria es un informe de la EFSA publicado en enero que relaciona el uso de los insecticidas con neonicotinoides, sustancias derivadas de la nicotina, con la alta mortalidad que sufren las colonias de abejas. En particular, la CE sugiere modificar las condiciones de aprobación de tres derivados presentes en algunos pesticidas: el tiametoxam, el imidacloprid y la clotianidina, para restringir su uso a los cultivos que no atraen a las abejas y a los cereales de invierno, ya que la exposición a los pesticidas durante el otoño no se considera peligrosa.

Además, plantea prohibir la venta y el uso de "semillas tratadas" con productos que contengan esas tres sustancias (excluyendo también en este caso las semillas de las plantas que no atraen a esos insectos y las de los cereales de invierno). Las excepciones se limitarán a la posibilidad de tratar cultivos en invernaderos o campos al aire libre sólo después de la floración.

La CE precisó que las restricciones se aplicarían a partir del próximo 1 de diciembre, y que tan pronto como hubiera información disponible, y a más tardar en un máximo de dos años, deberá revisar las condiciones de aprobación de esas tres sustancias para "tener en cuenta las novedades científicas y técnicas relevantes".

Apicultores satisfechos 
El presidente de la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Matthias Groote, celebró en un comunicado la decisión de la CE, pero advirtió de que "aún faltan datos por conocer" para entender exactamente cómo los neonicotinoides afectan a las abejas, al tiempo que aseguró que esas sustancias no son las únicas amenazas para estos insectos. 

Por su parte, la eurodiputada francesa de Los Verdes Sandrine Bélier destacó que esta decisión es sólo "una primera etapa", al considerar que estos pesticidas deberían ser prohibidos "totalmente" para la adecuada recuperación de las abejas. Mientras, el liberal británico Chris Davies manifestó que "hay evidencias suficientes" para creer que los neonicotinoides perjudican a los polinizadores.

Greenpeace celebró en un comunicado igualmente la decisión, que salió adelante a pesar de la "presión" ejercida por empresas que fabrican esos pesticidas como Syngenta, Bayer o BASF. Asociaciones de apicultores y organizaciones ecologistas como Avaaz se manifestaron hoy frente a las instituciones comunitarias en Bruselas para pedir el veto de esas sustancias. 

Fuente:
www.abc.es/ciencia

viernes, 30 de marzo de 2012

Las colonias de abejas y abejorros descienden por el uso extendido de pesticidas.

Dos investigaciones han analizado las consecuencias del empleo de productos químicos, en concreto el insecticida neonicotinoide, en los polinizadores. Los resultados muestran una merma en sus poblaciones.

El uso extendido de pesticidas daña los abejorros (género Bombus) y las abejas (Apis mellifera). Imagen: Science/AAAS
El uso extendido de pesticidas daña los abejorros (género Bombus) y las abejas (Apis mellifera). Imagen: Science/AAAS
SINC | 29 marzo 2012 20:01

El uso extendido de pesticidas daña los abejorros (género Bombus) y las abejas (Apis mellifera). Aunque todavía no está clara la manera en que estos químicos perjudican a los polinizadores, su uso disminuye las poblaciones.

La revista Science publica esta semana dos estudios que han analizado los efectos de los insecticidas neonicotinoides por su contribución al problema de colapso de colonias (CCD por sus siglas en inglés).

Este tipo de pesticidas, que ataca el sistema nervioso central de los insectos, se introdujo a principios de los años 90 y ya se ha convertido en uno de los más usados en cultivos de todo el mundo.

En el primer estudio, investigadores de la Universidad de Stirling (Reino Unido) expusieron colonias de abejorros (Bombus terrestris) a niveles bajos de neonicotinoide. Posteriormente, estudiaron su comportamiento durante seis semanas bajo condiciones naturales.

Después de pesar los nidos, la cera, la miel, el polen y hasta las abejas, los resultados mostraron cómo las colonias eran entre un 8% y un 12% más pequeñas que las de control. Además, las tratadas con químicos produjeron un 85% menos de ejemplares reina.

Abejas con microchips en el tórax
La segunda investigación, realizada en el Institut National de la Recherche Agronomique (Francia), se centró en abejas. Los científicos pusieron microchips de radiofrecuencia en el tórax de los insectos para estudiar su comportamiento natural a la partida y regreso a las colmenas.

Las abejas tratadas con productos químicos fueron entre dos y tres veces más propensas a morir mientras se encontraban fuera de su nido. Los investigadores deducen que el pesticida interfirió en sus sistemas de orientación para regresar a la colmena.

Además, el mismo grupo de investigación desarrolló un modelo matemático para simular la dinámica de las poblaciones. Cuando introdujeron las consecuencias de los efectos de los pesticidas en abejas, el resultado predijo una caída en las poblaciones de abejas que sería difícil recuperar.

Referencia bibliográfica:
Whitehorn, P.R.; O’Connor, S.; Wackers, F.L.; Goulson, D. “Neonicotinoid pesticide reduces bumble bee colony growth and queen reproduction”. Science: 1-3, 29 de marzo de 2012. DOI: 10.1126/science.1215025.
Henry, M.; Beguin, M.; Requier, F.; Rollin, O.; Odoux, J.F.; Aupinel, P.; Aptel, J.; Tchamitchian, S.; Decourtye, A. “A common pesticide decreases foraging success and survival in honey bees”. Science: 1-4, 29 de marzo de 2012. DOI: 10.1126/science.1215039.

Fuente:
www.agenciasinc.es

miércoles, 8 de febrero de 2012

La fertilización con nitrógeno podría prevenir las mangas de langostas.

Un sorprendente hallazgo promete un método barato y amigable con el medio ambiente para controlar las mangas de langostas, una plaga importante que destruye cultivos en todo el mundo. 



Por Li Jiao
Traducción de Claudio Pairoba

[Pekín] La erosión del suelo causada por el pastoreo intensivo del ganado estimula las mangas de langostas al disminuir el contenido de nitrógeno en las plantas de las cuales estas se alimentan, de acuerdo a un estudio publicado en Science hoy 27 de Enero.

Por otra parte, el estudio también encontró que las langostas no se desarrollan en suelos ricos en nitrógeno, como se pensaba hasta ahora, sino que son perjudicadas por estas condiciones.

“Los fertilizantes con nitrógeno – el cual las plantas usan para hacer proteínas – pueden constituir un control de plagas barato y más amigable con el ecosistema para esta especie,” manifestó la autora principal Arianne Cease, investigadora de la Universidad del Estado de Arizona, EE.UU.

Se cree que la mayoría de los herbívoros, incluyendo los insectos, están limitados por la disponibilidad de proteínas ricas en nitrógeno en sus dietas.

Pero los científicos descubrieron con sorpresa que este no es el caso para Oedaleus asiaticus, una langosta que predomina en el norte de las praderas y que es una pariente cercana de la plaga africana común O. Senegalensis.

El equipo chino-norteamericano estudió las langostas en la Estación de Investigación del Ecosistema de las Praderas de Mongolia, parte de la Academia China de Ciencias (ACC).

El trabajo de campo determinó que las langostas tenían menos probabilidades de sobrevivir en campos fertilizados con nitrógeno, y que su densidad era la más alta en los campos sometidos a pastoreo extremo – los cuales eran dominados por plantas con bajo contenido de nitrógeno. Los experimentos de laboratorio mostraron que las langostas prefieren comer plantas con bajo contenido en este elemento.

“Esta es la primera vez que se demuestra que las langostas Oedaleus muestran una marcada preferencia por el consumo de plantas con bajo nitrógeno en campos sometidos a pastoreo intenso,” expresó a SciDev.Net Kang Le, un experto en langostas del Instituto de Zoología de la ACC y coautor del estudio.

Dado que el pastoreo intensivo del ganado en Mongolia lleva a pérdida de la capa superior del suelo así como de nitrógeno, esto también significa que el sobrepastoreo puede estimular los brotes de langostas, de acuerdo al estudio. “Con una intensificación de la erosión del suelo, las mangas de langostas podrían volverse más comunes,“ manifestó Cease.

El habitat estudiado por los investigadores es típico de las praderas euroasiáticas que cubren gran parte de Afghanistan, Bhutan, China, Iran, Nepal, Pakistan, así como parte del norte de la India. Pero los investigadores sostienen que sus hallazgos también podrían aplicarse a otras regiones que padezcan las mangas de langostas.

“Sospechamos que algo similar podría estar ocurriendo en especies con relación muy cercana,” agregó Cease. “Por ejemplo, la langosta senegalesa (Oedaleus senegalensis) comparte el mismo género que nuestra especie asiática. Es…considerada la principal plaga del Sahel, atacando vorazmente campos de mijo y sorgo.

“Hemos solicitados fondos para colaborar con investigadores en Senegal,” dijo Cease. “Nuestro objetivo es comprender si lo que hemos aprendido acerca de la langosta asiática puede aplicarse a otras langostas y usarse para ayudar a inmunizar brotes en el Sahel.”

Tong-Xian Liu, profesor de Entomología y decano de la Escuela de Protección Vegetal en la Universidad del Noroeste A&F, en China, agregó que el estudio tendrá “un impacto revolucionario” en la forma que pensamos el manejo de las plagas de langostas y las prácticas de pastoreo.


Fuente:
www.scidev.net

jueves, 1 de septiembre de 2011

Las heces de los osos panda podrían revolucionar los biocombustibles


La material fecal de los osos panda contiene bacterias que podrían tener la respuesta a uno de los mayores desafíos en la producción de biocombustibles.
Oso panda

Las bacterias en el sistema digestivo de los osos panda pueden descomponer la celulosa.
Las bacterias son tan potentes que descomponen celulosa, abriendo el camino para la obtención de biocombustibles a partir de pastos, madera y restos de cultivos. La elaboración actual, a partir fundamentalmente de caña de azúcar y maíz, ocupa tierras fértiles y ha llevado a un aumento en el precio de los alimentos, según sus críticos.
"¿Quien hubiera pensado que los excrementos de los pandas podrían ayudar a superar uno de los mayores obstáculos en la producción de biocombustibles?", dijo Ashli Brown, profesora de bioquímica de la Universidad Estatal de Mississipi en Estados Unidos y coautora del estudio. El trabajo fue presentado esta semana en Denver, en el encuentro de la Sociedad de Química de Estados Unidos, ACS por sus siglas en inglés.
"Quien hubiera pensado que los excrementos de los pandas podrían ayudar a superar uno de los mayores obstáculos en la producción de biocombustibles"
Ashli Brown, Universidad Estatal de Mississipi
"Esperamos que nuestra investigación contribuya a expandir el uso de biocombustibles en el futuro y a disminuir la dependencia del petróleo. También que destaque la importancia de conservar especies animales en su medio natural".
Brown estima que en ciertas condiciones, las bacterias del sistema digestivo de los pandas pueden convertir hasta el 95% de la biomasa vegetal en azúcares simples. Estas bacterias contienen enzimas tan poderosas que eliminan la necesidad de temperaturas elevadas, presiones altas o sustancias ácidas utilizadas actualmente para obtener combustibles a partir de maíz.
Estos procedimientos son costosos y prolongados. Las bacterias de los pandas, en cambio, permitirían obtener biocombustibles en forma más rápida y más limpia, con un costo menor.

Como las termitas

Las bacterias de los osos panda podrían descomponer en forma eficiente la llamada lignocelulosa, un compuesto que da rigidez y firmeza a las paredes celulares de las plantas, pero que dificulta enormemente la extracción de los azúcares para la producción de biocombustibles.
Oso panda en la Reserva de Wolong, en la provincia de Sichuan, China
Se estima que quedan menos de 2.500 osos panda en estado silvestre.
Los científicos sabían desde hace mucho tiempo que los pandas, al igual que las termitas y el ganado, tienen bacterias en su sistema digestivo que les permiten descomponer la celulosa.
El bambú es el 99% del alimento de los osos panda silvestres y se estima que un adulto puede consumir entre 10 y 20 kilos por día.
El estudio de esas bacterias sólo comenzó a profundizarse, sin embargo, a partir del interés en los biocombustibles.
Brown y sus colegas recogieron y analizaron durante un año muestras de excrementos de una pareja de pandas en el Zoológico de Memphis.
Los científicos identificaron varios tipos de bacterias en las heces, incluyendo algunas similares a las halladas en termitas, reconocidas por su capacidad de digerir madera.

"Lección sobre biodiversidad"

Los investigadores de la Universidad Estatal de Mississipi están trabajando ahora en la identificación de cada una de las bacterias, con el objetivo de aislar las enzimas más eficientes.
"El descubrimiento también nos da una lección sobre la importancia de la biodiversidad y de la preservación de los animals en peligro de extinción"
Ashli Brown
Brown señaló que en un futuro podría utilizarse ingeniería genética para introducir genes en levaduras que producirían las enzimas necesarias en cantidades industriales.
"El descubrimiento también nos da una lección sobre la importancia de la biodiversidad y de la preservación de los animales en peligro de extinción", agregó la investigadora. Se estima que hay menos de 2.500 pandas en su ambiente natural y unos 200 en cautiverio.
"Los animales y las plantas son una fuente fundamental de medicinas y otros productos de los que dependen los seres humanos", dijo Brown.
"Si los perdemos, esa fuente potencial desaparecerá para siempre".

Fuente:
www.bbc.co.uk/mundo


martes, 15 de marzo de 2011

Miradas alternativas sobre combustibles alternativos (Tercera parte): Las respuestas del Dr. Montico


Última entrega de la serie sobre Biocombustibles donde el Dr. Montico responde preguntas de nuestra Secretaría.
Las nuevas miradas permiten analizar los Biocombustibles en mayor profundidad .

Al principio había una euforia y apoyo general respecto del tema de los Biocombustibles. ¿Cómo ve esta cuestión en la actualidad? ¿Hubo algún hecho en particular que determinó la aparición de voces críticas en este tema?


En realidad las voces críticas estuvieron desde que se comenzó a avizorar este tema. Su instalación en la Agenda Internacional data de más de una década, claro que con mayor énfasis en los últimos años. Cuando se tuvieron más datos y también confiables sobre la expansión de este nuevo mercado a la luz del cambio transicional de la matriz energética mundial, surgieron diversas opiniones que definieron dos posturas contrapuestas, algunas pocas más conciliadoras. La controversia radica principalmente en el destino de la producción de granos y oleaginosas, sí a su transformación en biocarburantes de primera generación (B1G) o a sostener la oferta alimentaria. Pero no sólo eso se objeta, sino también aquello relacionado con cuestiones geoestratégicas. Se argumenta que como los países desarrollados son incapaces de autoabastecerse de B1G porque ello los obliga a destinar superficies para la producción granaría que no disponen, para satisfacer sus necesidades de corte de los combustibles fósiles, acuden al estímulo de los países en vías de desarrollo para que sean estos los que cumplan ese rol. De esta manera los asocian indirectamente a sus políticas energéticas. Claro que cuando esta demanda no tiene la contención debida se producen y producirán externalidades perniciosas. Entonces para los que ven en ello una oportunidad de un mercado promisorio, en auge y cada vez más robusto, otros temen por las presiones que sufrirán tanto los recursos naturales como las comunidades más vulnerables, principalmente de los países del Sur. La cuestión está instalada y muy lejos de conciliarse las posturas antagónicas.

¿Considera que el avance futuro en el tema será diferente a la forma en que se venía manejando?


Esto dependerá fundamentalmente del rol que desempeñen los sectores en pugna. Se trata de poder, del poder del manejo de las fuentes de energía, es improbable que se alcancen acuerdos y consensos internacionales sobre las formas de producir, distribuir y comercializar los biocombustibles a partir de una organización equilibrada. Sabemos que históricamente no fue posible con el petróleo, parece menos aun en esta cuestión. No obstante existen esfuerzos por contribuir a darle más seguridad al mercado de la bioenergía, estos más el surgimiento de nuevas formas de obtención de energía de biomasa, la certificación de la producción, los estudios de Análisis de Ciclo de Vida de los B1G, y otras recientes propuestas, podrían reorientar algunos aspectos de esta intrincada trama de interacciones sociopolíticas, económicas, tecnológicas y ambientales.

¿Cuánto hace que Ud. y su grupo vienen trabajando en el tema de Biocombustibles?


Nuestro grupo comienza a desarrollar actividades vinculadas con la gestión de la energía en sector rural desde 2004. Durante los primeros años de trabajo nos dedicamos a comprender energéticamente los sistemas de producción agropecuarios regionales. Los objetivos se centraron en conocer la relación entre la energía invertida y la obtenida en los planteos agrícolas y ganaderos. Saber sobre la eficiencia en los distintos tipos de suelos, en diferentes regiones y prácticas agronómicas contrastantes arrojó resultados sumamente relevantes que posibilitaron también integrarlos más adelante en los nuevos proyectos de B1G. Actualmente trabajamos sobre la cadena integrada, es decir, estudiamos desde varios enfoques la evolución desde la siembra del cultivo hasta la obtención del biocombustible.

¿Cómo estuvo compuesta la audiencia y que comentarios recibió de la misma después de la jornada “Aportes para el análisis de la sustentabilidad de los Biocombustibles” de Noviembre del 2010?


La jornada fue un éxito. Creímos conveniente plantearla durante el desarrollo de nuestras investigaciones de manera de contar también con la percepción de la comunidad sobre este tema. Además tratamos de cumplir con aquel mandato de la Universidad, mostrar a la sociedad los resultados de nuestro trabajo para su conocimiento y discusión colectiva. En este sentido, la convocatoria fue abierta y más de cien asistentes nos acompañaron atentamente. Participaron alumnos universitarios (de diferentes disciplinas), profesores de la Universidad y del nivel terciario, alumnos de licenciaturas y tecnicaturas, profesionales del INTA, funcionarios comunales y municipales e integrantes de empresas afines, entre los mayoritarios.
Nuestra satisfacción está fundada en los resultados de las encuestas que realizamos en esa oportunidad, tanto las exposiciones como el espacio de debate surgido fueron altamente valorados por todos.

¿Cuáles son algunos de sus próximo proyectos relacionados con el tema Biocombustibles?


Actualmente estamos avanzado sobre aspectos relacionados con: las respuestas en rendimiento físico de los cultivos dominantes de la región pampeana norte, a través de modelos de simulación en escenarios ambientales contrastantes; la elaboración de balances energéticos de algunos cultivos de cereales y oleaginosos que se destinan a la obtención de biocombustibles; la construcción a escala territorial de mapas de aptitud agroecológica para la producción de cultivos destinados a usos bioenergéticos; el análisis de las cadenas
agroenergéticas que permiten valorar la eficiencia global y de los componentes del flujo de energía, partiendo del proceso agroproductivo primario hasta la disposición final del biocombustible; el estudio de los impactos ambientales relacionados con la producción de biocombustibles, valorando los nodos de concentración de la energía y del transporte como flujo energético; la exploración de la posibilidad de estimar balances energéticos de cultivos intensivos (hortícolas, etc.), como la utilización de bioresiduos en el
desarrollo de tecnología de segunda generación.

La idea a futuro es trabajar más profundamente aspectos socioculturales vinculados con la gestión integrada de los biocombustibles a nivel nacional e internacional, aportar a la definición de indicadores de sustentabilidad que posibiliten optimizar la valoración de la cadena agroenergética y estudiar las posibilidades de producción de biomasa con destino a biocombustibles de segunda generación y en tierras de baja aptitud agrícola.

En su momento en la Argentina se vendía alconafta, algo que con el tiempo se dejó de hacer. ¿Se puede decir que la alconafta fue uno de los primeros biocombustibles? ¿Qué diferencias hay entre la alconafta y el bioetanol?


Pueden decirse que sí. Ahora, la nafta con bioetanol no es una alconafta. La alconafta que se comercializaba en la década del 80 era un combustible que contenía un 15 % de etanol, razón por la cual se lo denominaba alconafta. Las naftas que se comercializan actualmente tienen un porcentaje de bioetanol menor al 10 % en su formulación y con este porcentaje el producto se define como una nafta.
 

miércoles, 23 de febrero de 2011

Miradas alternativas sobre combustibles alternativos (Primera parte)


Una doble entrega recorriendo el mundo de los biocombustibles desde sus inicios hasta la situación actual analizada por un grupo de investigadores rosarinos liderados por el Dr. Sergio Montico de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario.


Por Claudio Pairoba

La necesidad de encontrar fuentes de energía menos contaminantes que las actualmente existentes, sumado al incremento en los precios de combustibles fósiles más las cuestiones geopolíticas que afectan la disponibilidad y los precios de estos últimos constituyen señales de alerta que obligan a buscar combustibles alternativos. Es por ello que en los últimos años se ha generado una gran expectativa con respecto al tema de los biocombustibles.
Este nuevo tipo de fuente energética abre la posibilidad de disminuir el uso de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas), provenientes de materia orgánica (plantas, animales) muerta hace millones de años y que son los más ampliamente usados y los más contaminantes en la actualidad.
Los biocombustibles son fuentes de energía obtenidas de materia orgánica viva los cuales pueden dividirse en 3 tipos: bioetanol, biodiesel y biogás.

Bioetanol
El bioetanol se obtiene de la fermentación de granos de maíz o sorgo, caña de azúcar o remolacha. Sus principales productores a nivel mundial son Brasil (45%), Estados Unidos (44%), China (6%), la Unión Europea (3%), India (1%) y otros países el restante 1% (1). Dado que el componente usado para obtenerlo es la celulosa, la misma también puede ser obtenida de otras fuentes (2). Esto tendría una ventaja adicional ya que cuando el bioetanol es obtenido de fuentes alternativas de celulosa (3) tanto el balance como el rendimiento energético final son mayores lográndose, además, una reducción en la emisión de gases de efecto invernadero (4).

Biodiesel
El biodiesel, por su parte, se obtiene de grasas animales o aceites vegetales usados o sin usar. Los cultivos más usados en este caso son girasol, soja y canola. El biodiesel obtenido puede usarse solo o mezclado con gasoil en cualquier proporción y sus mayores productores mundiales son Alemania (63%), Francia (17%), Estados Unidos (10%), Italia (7%) y Austria (3%) (1).

Biogas
Finalmente, el biogás se obtiene de la fermentación de desechos orgánicos por acción de microorganismos y en ausencia de oxígeno (5). Los proyectos para su producción son más recientes (6).

Comparándolos con otras fuentes energéticas podemos decir, en líneas generales, que los biocombustibles son menos contaminantes y más sustentables que los combustibles fósiles. Al compararlos con el hidrógeno como fuente energética, la ventaja de los biocombustibles es que su implementación requeriría de menores costos y cambios en la tecnología ya utilizada (7)

Las primeras épocas
A principios del año 2000 comenzaron a aparecer las primeras noticias anunciando el impulso que se le buscaba dar a esta nueva opción energética tanto en nuestro país como en el exterior (8, 9, 10). En 2001 se llevaba a cabo el Primer Foro Nacional del Biodiesel en Monte Buey, Córdoba (11) y el 2006 arrancaba con el Senado convirtiendo en Ley el Régimen de Promoción de Biocombustibles (12).
Anunciados, por muchos, como una panacea destinada a salvar al mundo permitiendo la independencia del petróleo, los biocombustibles fueron mostrados como la solución a todos los problemas energéticos (13, 14, 15). Sin embargo, no tardaron en alzarse las voces mostrando las partes no tan positivas de este nuevo hallazgo (16). El aumento en los precios de los alimentos a consecuencia del uso de cultivos para producir biocombustibles (17), las grandes cantidades de agua utilizadas para el riego (18, 19, 20) así como las abundantes cantidades de fertilizantes y nutrientes provenientes de los cultivos los cuales pueden ocasionar alteraciones en los ecosistemas aparecieron entre los principales obstáculos (21).

La situación en la Argentina
De acuerdo a un trabajo elaborado por Jorge Hilbert, coordinador del Programa Nacional de Bioenergía (Instituto de Ingeniería Rural, INTA Castelar) junto a Patrick Lamers y Kes McCormick de la Universidad de Lund, Suecia, en la Argentina el desarrollo del biodiesel ocupa un lugar de mayor preponderancia que el del bioetanol (22). Esto se debe a que nuestro país consume fundamentalmente gasoil y las naftas van siendo reemplazadas paulatinamente por el gas natural comprimido (GNC). Además es más barato instalar una planta de biodiesel que una de bioetanol.

Esta información es confirmada por otras fuentes, las cuales indican que el uso de combustibles en la Argentina se divide en gasoil 66%, nafta 17 % y GNC 17 % (23). A su vez el consumo de gasoil de acuerdo a la  Asociación de Biocombustibles e Hidrógeno se reparte, entre otros, en transporte de carga 56%, sector agropecuario 20% y ferrocarriles 2% (23).

Al analizar la matríz energética de la Argentina se observa que la misma depende mayoritariamente de gas natural y petróleo. Según se desprende de un informe provisto por la Dirección de Prospectiva de la Secretaría de Energía de nuestro país, el consumo energético se divide en gas natural (45%), petróleo (41%), hidráulica (6%) y nuclear (2%), carbón mineral, leña y bagazo  (1% cada uno) y otros (3%) (24).

El estímulo a los biocombustibles
El gran impulso que se le ha dado en la Argentina a la producción de biocombustibles queda reflejado en la creación del Programa Nacional de Biocombustibles en el año 2001 (25).

Asimismo, desde el año 2006 la Argentina cuenta con la Ley 26093 la cual rige el Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentables de Biocombustibles por el término de 15 años (26). Dicho régimen establece que la nafta y el gasoil que se comercialicen dentro del Territorio Nacional, deberán ser mezclados por la destilería o refinería de petróleo, con un 5% como mínimo de bioetanol o de biodiesel respectivamente.La misma ley establece la creación de una autoridad que, entre otras funciones, promueva la investigación, la producción sustentable y el uso de biocombustibles.

Organizaciones ambientalistas, con Greenpeace a la cabeza, alertan de los aspectos negativos asociados a los biocombustibles entre los cuales destacan el aumento en los precios de los alimentos derivados de estos cultivos a escala mundial y la destrucción de ecosistemas naturales tales como las selvas tropicales (27). Por otra parte, los defensores de esta alternativa energética subrayan entre sus aspectos positivos la generación de puestos de trabajo, la posibilidad de financiamiento adicional para este tipo de proyectos, el desarrollo económico proveniente de las inversiones en el sector y el desarrollo de áreas marginales con el consiguiente mejoramiento del nivel de vida local (23).

Es importante recalcar que existen cultivos energéticos alternativos para la Argentina tales como colza, cártamo, ricino y jatropha con áreas potencialmente sembrables superiores a las actuales. Las plantaciones de jatropha, ricino y colza son muy superiores a las de soja en cuanto a porcentajes de aceite en semilla, kg de aceite obtenidos por hectárea y litros de aceite por hectárea (28).

Continúa en la siguiente entrega.



Fuentes
4. Montico, S.; N. Di Leo. 2009. Energía potencialmente obtenible de los rastrojos de cultivos en Argentina. En: CD X Congreso Argentino de Ingeniería Rural y II del MERCOSUR. pp 1979-1986. ISBN 978-950-673-748-1. 1-4/09/2009.

jueves, 10 de febrero de 2011

Bioagricultura urbana ayudaría a alimentar al mundo

Por Lucía Atehortúa

Ante la amenaza climática a la producción tradicional de alimentos, hay que pasar de la agricultura al cultivo celular, dice Lucía Atehortúa
Plant biotech research from Flickr/CIAT by Neil Palmer
Si el cambio climático comienza a limitar la producción mundial de cultivos alimenticios y energéticos, será necesario desarrollar un nuevo sistema de producción de alimentos.

Imagine la agricultura en pequeños espacios, usando herramientas de alta tecnología, como foto-biorreactores que generen energía limpia las 24 horas del día, independiente de factores climáticos externos.


Imagine que ésta estuviera libre de patógenos y agroquímicos, que no dependiera de las estaciones, y que existiera la posibilidad de producir cultivos genéticamente modificados que no interactuaran con el medioambiente ni afectaran la biodiversidad existente.

Esto es la ‘bioagricultura urbana’, un tipo de agricultura de alta tecnología desarrollada principalmente para grandes ciudades.

La producción y la seguridad alimentaria han estado bajo amenaza por la urbanización y el crecimiento de la población incluso antes de que existiera la perspectiva de una catástrofe climática. Con esto en mente, nosotros en la Universidad de Antioquia en Medellín, Colombia, hemos estado desarrollado una serie de investigaciones en cultivos de células diferenciadas y tejidos para cultivar futuros productos alimenticios y energéticos.

Hasta ahora, nuestro trabajo se ha enfocado en el uso de cultivos celulares para producir cacao, aceite de nuez de Barbados (Jatropha curcas) y jugo de naranja. Otras especies de plantas en proyecto incluyen la caña de azúcar, el maíz, el trigo y la cebada. Estos esfuerzos podrían ser un hito para demostrar la viabilidad de la bioagricultura urbana.

Límites a la modificación genética
Una solución para el potencial fracaso de la agricultura tradicional es la modificación genética, la que puede hacer cultivos resistentes a eventos ambientales extremos, como sequías o inundaciones.

Sin embargo, no es realista esperar que ésta se desarrolle para cada tipo de alimento. Esto requeriría enormes recursos financieros, mucha investigación científica y largos períodos para que el cultivo pase todos los protocolos de bioseguridad necesarios antes de que puedan ser plantados en el campo en contacto directo con el ambiente natural. Los cultivos también necesitarían adaptarse bien y tener rendimientos suficientemente altos como para alimentar al mundo.

Los organismos transgénicos enfrentan otro obstáculo: son el foco de una preocupación social considerable. Realmente deberíamos mirar hacia otro lado para hallar la respuesta.

La alternativa podría ser la biotecnología de plantas, específicamente, el cultivo celular y de tejidos in vitro de las partes comestibles de ciertos cultivos o frutos. Hasta ahora, no obstante, hay poca literatura sobre ese tipo de investigaciones.

El cultivo celular también permite la síntesis de nuevos productos naturales, hace posible crear ‘biofábricas’ para convertir cultivos de escaso valor en productos altamente valorados y genera nuevos compuestos que normalmente no son se producen bajo condiciones naturales. Se pueden generar nuevos productos que no existen hoy en el mercado, por ejemplo, se pueden mezclar células de cacao con células de almendra para generar un producto que tenga sabor a cacao con almendra. También se puede inducir las células usando compuestos llamados precursores para producir otras nuevas sustancias por la vía de la biotransformación.

Producción comercial
El uso de cultivos celulares ya ha tenido un impacto en la investigación en fisiología y bioquímica, especialmente en estudios de metabolismo celular y trabajos para determinar el efecto de sustancias como hormonas vegetales en respuestas celulares.

En genética, la clonación ha permitido el mejoramiento de cultivos celulares a través de la fusión de protoplastos —células vegetales en las cuales la pared celular ha sido removida— y de la transformación genética. Los progresos han sido tan buenos que con técnicas modernas ahora no sólo es posible cultivar células libres, sino también permitir la división celular en un cultivo aislado y luego usarlo para generar plantas enteras.

Además, el cultivo in vitro de células suspendidas en líquido brinda un sistema para la producción comercial de una gran cantidad de productos vegetales conocidos como metabolitos primarios y secundarios.
Si esos sistemas de producción son estables y competitivos en cuanto al precio, podrían hacerse a una escala adecuada para el uso comercial e industrial.

La producción de cultivos de este tipo podría ayudar a preservar la biodiversidad, pues no sería necesaria más tierra o la destrucción de bosques para la agricultura, se usaría menos agua y se evitaría abusar de la tierra primaria. Podría ser implementado en cualquier lugar del planeta, e incluso en el espacio.

El cultivo de células y tejidos tiene el potencial —tanto para la investigación básica como para la aplicada— de desarrollar productos industriales como fragancias, tinturas, gomas y resinas, especialmente en países como Colombia, que tienen una biodiversidad vegetal considerable. Pero éstos rara vez son implementados en esos países: la mayor parte de la investigación se realiza en países desarrollados que tienen relativamente escasa biodiversidad.

La biodiversidad es importante aquí porque el cultivo celular busca reproducir el material parental original, el que por lo tanto necesita tener una calidad suficientemente alta. Cualquier parte de la planta usada para el cultivo de tejido también debe tener una alta calidad similar.

Preocupación por los costos
La mayor parte de la investigación existente en este campo se enfoca en la producción de metabolitos secundarios, en parte porque los sistemas agrícolas tradicionales son ampliamente vistos como económicamente más viables y seguros para la producción de alimentos. Pero el cambio climáticos podría inclinar la balanza hacia el cultivo celular.

El alto costo de los cultivos celulares se debe en gran parte a las herramientas tecnológicas que requiere, por eso hasta el momento no es realmente viable para los países en desarrollo producir sus alimentos de este modo. Pero tal como suele suceder con la tecnología, una vez que alcanza popularidad y se usa ampliamente, la competencia pronto hace bajar los precios.

Pareciera, sin embargo, que nunca ha habido un profundo análisis de costos de todo el proceso, desde la producción básica a través de cultivos celulares hasta la producción piloto a escala industrial, con una evaluación de costos en cada etapa.

Cuando las técnicas de cultivo celular hayan sido adecuadamente presupuestadas de este modo, éstas se podrán comparar con la producción agrícola convencional del mismo cultivo bajo condiciones naturales, y también será posible comparar los beneficios ambientales.

Dentro de 20 o 30 años este nuevo sistema de producción podría ayudar a alimentar al mundo y darnos oportunidades para sobrevivir en el caso de una catástrofe ambiental.


Pero para que eso ocurra, debe implementarse a nivel mundial tan pronto como sea posible, de modo que podamos estar preparados para lo que depare el futuro.

Lucía Atehortúa es profesora de biotecnología del Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Antioquia, en Medellín, Colombia.

Fuente:
www.scidev.org

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