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lunes, 24 de abril de 2017

¿Pueden separarse emoción y razón?

Enseñar nuestras debilidades emocionales no forma parte de lo políticamente correcto.




¿Pueden separarse emoción y razón? 


Ignacio Morgado Bernal

“Aun a riesgo de rasgar las vestiduras de quienes acostumbran a refugiarse tras sus emociones y sentimientos para no afrontar la realidad...” La anterior es parte de la frase con la que mi buen amigo Juan Zamora Terrés se cubría recientemente las espaldas ante posibles objeciones a sus argumentadas explicaciones sobre las causas de la colisión entre un pesquero de arrastre y un buque mercante ruso en el puerto de Barcelona, expresadas en un artículo en Naucher Global, excelente periódico on line sobre la marina mercante del que él mismo es responsable principal.

jueves, 3 de julio de 2014

Facebook manipula nuestro humor para la ciencia y el comercio: un resúmen

Manejo de información y ética son algunos de los puntos oscuros de la nueva controversia que protagoniza esta red social.

Investigadores de Facebook manipularon newsfeeds de cerca de 700.000 usuarios para estudiar "contagio emocional". Foto: iStockPhoto.

Por Elise Hu
Traducción por Claudio Pairoba

Así que ocurrió eso.
Un grupo de científicos publicó un trabajo revelando que en el 2012, investigadores de Facebook realizaron un estudio acerca del “contagio emocional”. La compañía de redes sociales alteró los news feeds (la página principal en la que terminan los usuarios para ver una catarata de actualizaciones de amigos) de casi cerca de 700.000 usuarios. Los feeds se cambiaron para reflejar contenido más o menos “positivo” o “negativo”, con el fin de determinar si ver más mensajes tristes ponía a una persona más triste.

Resumiendo, los news feeds fueron manipulados sin advertencia ya que los usuarios de Facebook dieron su consentimiento a los términos generales para el uso de datos del gigante de las redes sociales, y los investigadores hicieron un seguimiento de las respuestas emocionales de sujetos de prueba. Juzgaron cualquier cambio subsecuente en el uso del lenguaje. No queda claro si Ud. o yo fuimos testeados. Como usuarios, el acuerdo dio el permiso para este tipo de experimento psicológico.
Si esto no es lo suficientemente desalentador, ya habíamos reportado que en un estudio separado, investigadores de la Universidad de Michigan encontraron que la misma existencia de los feeds ponía tristes a algunos usuarios.

La Internet está totalmente indignada. “Incluso el editor del estudio de Facebook sobre el humor pensó que era espeluznante", escribió Adrienne LaFrance en The Atlantic.

Si Ud. se está poniendo al día, aquí hay algunas lecturas para considerar. 

New Statesman: Facebook puede manipular su estado de ánimo. Puede afectar si Ud. vota. ¿Cuándo empezamos a preocuparnos?
Laurie Penny explica que los hallazgos del estudio no son el punto – que Facebook hiciera esto es el punto – y argumenta que el potencial para más es la razón por la cual la investigación suena tan errada. 

“No estoy convencida de que el equipo de Facebook sepa lo que está haciendo. Sin embargo, sí sabe lo que puede llegar a hacer – lo que una plataforma con acceso a la información personal e interacciones íntimas de 1.250 millones de usuarios puede hacer…"

“Lo que la compañía haga ahora va a influenciar cómo los poderes corporativas del futuro entienden y monetizan las emociones humanas." El Dr. Adam Kramer, el hombre detrás del estudio y un miembro con larga trayectoria en el equipo de investigación de la compañía, comentó en una excitante entrevista que “los datos de Facebook constituyen el estudio de campo más grande en la historia del mundo”. La ética de esta situación todavía tiene que ser desentrañada.
Forbes: Facebook no entiende el alboroto por su estudio de las emociones.
El periodista Kashmir Hill ha estado informando de manera intensa sobre esta historia para Forbes y obtuvo una respuesta de Facebook la cual indica que el experimento se llevó a cabo por una sola semana y ninguno de los datos se asoció con un usuario específico. La respuesta de Facebook continúa:

“Hacemos investigación para mejorar nuestros servicios y para que los contenidos que la gente ve en Facebook sean tan relevantes e interesantes como sea posible. Una gran parte de esto implica cómo la gente responde a distintos tipos de contenido, ya sea de tono positivo o negativo, noticias de amigos, o información de páginas que siguen. Consideramos de manera cuidadosa la investigación que hacemos y tenemos un estricto proceso de revisión interna. No se hace una recolección innecesaria de información de la gente relacionada con estas iniciativas experimentales y todos los datos se archivan de manera segura.”
Mientras tanto en Hacker News hay un intenso debate acerca de si la respuesta es exagerada. Ud puede chequear el debate, pero su premisa es un pensamiento del capitalista de riesgo y pionero de la Internet, Marc Andreessen: 

“¿Ud. maneja un sitio de Internet, mide algo, hace cambios basados en las mediciones? ¡¡Felicitaciones!! Ud. está haciendo un experimento de Psicología.”
Y finalmente, nuestra escritora sobre cultura pop, Linda Holmes, intervino esta mañana, en su artículo Ratas de laboratorio una y todas: el inquietante experimento de Facebook”. Linda cierra con una sugerencia práctica para Facebook:

“Si esta clase de experimentos está realmente bien, si es realmente algo que creen está dentro de sus operaciones diarias y el consentimiento existente, todo lo que tienen que hacer es clarificarlo. Denle a la gente la posibilidade de decir sí o no a la investigación que es de naturaleza psicológica o sociológica y que involucra no el uso anónimo de sus datos después del hecho si no la disposición de los usuarios en grupos de control y experimentales. Sólo consigan que ellos digan sí o no. Si no es gran cosa, ellos dirán sí, ¿verdad? Realmente parece un pedido bastante razonable."

Fuente
Artículo original aquí.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Una investigación revela cómo la inteligencia emocional afecta el rendimiento


Los músicos con elevada inteligencia emocional son más propensos a alcanzar “la zona”, de acuerdo a una investigación de la Universidad Goldsmiths en Londres.

Por Joanna Kindeberg
Traducción por Claudio Pairoba
 
Analizando las respuestas emocionales entre pianistas clásicos, los investigadores han descubierto nuevas pistas sobre por qué algunos alcanzan el “flujo” más fácilmente. El “flujo” se define como un estado psicológico asociado con plenitud extrema acompañado de rendimiento, salud y bienestar óptimos.
 
Estos hallazgos permitirán a los intérpretes determinar cómo su personalidad afecta la llegada al flujo, el cual es considerado por muchos atletas y músicos como necesario para mejorar su rendimiento.
 
A veces, los intérpretes practican por años con el fin de incrementar la habilidad para llegar al flujo, y los nuevos hallazgos pueden darle a coaches y a maestros, tácticas para que los estudiantes lleguen a la zona.
 
El estudio, liderado por el profesor Joydeep Bhattacharya, del Departamento de Psicología de Goldsmiths, encontró que los pianistas con una característica más desarrollada en lo que respecta a su inteligencia emocional, - la habilidad de procesar de forma competente información con alto contenido emocional – son mejores para enfocarse en la compleja tarea de tocar el piano y por lo tanto tienen más probabilidades de alcanzar el flujo.
 
El profesor Bhattacharya comentó: “De manera sorprendente, la habilidad para alcanzar el “flujo” no depende del tiempo de entrenamiento con el piano o la edad en que se tomó la primera lección, sino de una característica de la personalidad”.
 
“La experiencia del flujo es altamente emocional y recompensa y la música también es fuertemente comunicativa de emociones y recompensa. Es por eso que tiene sentido que aquellos con una elevada inteligencia emocional son los que tienen más facilidad para entrar en la zona.
 
"Generalmente, el tema del flujo se investiga en el contexto del rendimiento y los deportes, pero este estudio es el primero en explicar las diferencias individuales en la relación entre flujo y la experiencia emocional de la música.
 
Ciertos tipos de música también afectaron la experiencia del flujo. La mayoría de los participantes encontró que interpretar música clásica (específicamente la música de Frederic Chopin y otros compositores de la época romántica) tenía muchas más posibilidades de “obtener” el flujo que, por ejemplo, el jazz.
 
El profesor Bhattacharya agregó: “Lo que es realmente interesante acá, es lo que esto puede decirnos acerca del flujo en general. Si la habilidad de experimentar el flujo depende tanto de las diferencias individuales entre los pianistas como de los géneros musicales, ¿cómo podemos aplicar esta información en otros contextos tales como deportes o incluso el lugar de trabajo?
 
Fuente:
medicalxpress.com

miércoles, 19 de junio de 2013

Kenneth Gergen : Construccionismo Social.

Kenneth J. Gergen (nacido en 1935) es un psicólogo norteamericano y profesor en el Swarthmore College. Gergen está casado con Mary M. Gergen, Profesora Emérita en la Penn State University, y una importante contribuyente a la psicología feminista y la indagación del desempeno. Ella es autora de más de 50 artículos y es la co-autoria (con Ken Gergen) de "Construcción Social". A menuda colabora con su esposo y juntos publican la Positive Aging Newsletter con una audiencia de por lo menos 12.000 personas.

Por Carmen Viejo Díaz





En su libro "Realidades y Relaciones: Aproximaciones a la  construcción social", comenta: 


"Tradicionalmente, la cultura occidental ha ensalzado la mente y el espíritu individual como lugares de la razón y, por consiguiente, del conocimiento ". 

Si debemos hacer caso a este libro, sin embargo, el célebre adagio de Descartes "Pienso, luego existo" tendría que expresarse de un modo más apropiado como "Comunico, luego existo" , pues, en él, el método de la duda se equipara no a la razón sino al lenguaje, siempre producto de relaciones interdependientes. Centrándose, de este modo, en los procesos del discurso, así como en sus explicaciones sociales y literarias.

Gergen examina los desafíos que se lanzan contra el empirismo bajo el estandarte de la construcción social y subraya los principales elementos de una perspectiva de este tipo, ilustrando su potencial y abriendo -en fin- lo que puede ser un fructífero debate sobre el futuro de las actividades construccionistas, tanto en las ciencias humanas como en la psicología.

Existe la posibilidad que  estas ciencias  se guíen  también por otras perspectivas:

"Cuando la relación -y no el individuo- es el lugar del conocimiento, las formas de teoría, de investigación y de práctica resultantes retornan a los ámbitos habituales de la investigación especializada en psicología -el yo, las emociones, el entendimiento humano, la patología y la psicoterapia- y abren un refrescante estudio sobre la narración, el fraude y la moralidad." 

Pues bien, eso es lo que sucede en este libro revolucionario: una obra maestra que no sólo integra la multiplicidad de voces de la crítica antiempirista, sino que nos muestra abiertamente los más nuevos panoramas de las ciencias humanas y de la práctica cultural.

Fuente:
http://creciendoenlaentrega.blogspot.com.ar

jueves, 30 de mayo de 2013

Escenas de la vida lacaniana.

El cine ha sido más que un placer para Lacan. También fue una fuente para nutrir su método terapéutico. Un libro retoma sus filmes preferidos, notas, e interpreta por qué la ficción cumple un papel clave en el diván.

Por Martina Menzio


Escenas de la vida lacaniana

Un hombre intenta salir de una habitación con demasiado peso en sus espaldas: arrastra dos pianos de cola, dos burros moribundos y a una dupla de eclesiásticos, sujetos a una cuerda. Esta escena surrealista que pertenece a la película del español Luis Buñuel Un perro andaluz , es una de las tantas referencias cinematográficas a las que alude Jacques Lacan (en este caso para hablar de identificación) y que pueden rastrearse a lo largo de los seminarios, clases y conferencias que abonaron el campo del psicoanálisis, y que el psicoanalista y realizador cinematográfico Carlos Gustavo Motta acaba de condensar en el libro Las películas que Lacan vio y aplicó al psicoanálisis (Editado por Paidos). Motta, que además es doctor en Psicología (Universidad del Salvador) y miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana, se detiene en cada comentario cinematográfico significativo de Lacan, en la búsqueda por señalar los aportes que el cine ha dado al campo de la psicología y viceversa.

Se trata de una relación intrínseca entre dos lenguajes que Motta investiga y estudia desde hace años, a sabiendas que “se debe leer y escribir en la imagen” y que plasma en el seminario sobre cine y psicoanálisis que dicta desde 2004, y en los dos cortometrajes que lo tienen como realizador. El primero Iconos, de qué estará hecho el mañana (finalista de Telefé Cortos en 2004), y el segundo, cuyo título es homónimo a este libro se convirtió en la antesala de esta investigación. Su ensayo –asegura Motta–, es “una de las investigaciones posibles a las múltiples alusiones que tanto Lacan como Freud aventuraron a distintas ideas que circularon en otras dimensiones médicas, políticas, teológicas, filosóficas y científicas, desde los antiguos hasta sus contemporáneos”. Apenas una posibilidad. Porque si algo entiende el psicoanálisis es que no hay verdades absolutas, ni lecturas ubicuas. Como los testigos alrededor de un crimen que se muestra en Rashômon (1950) la película del japonés Akira Kurosawa, a cuya lógica alude Lacan en una clase dictada en 1962: “cada uno dará su palabra de lo que dice asegurando que es la verdad y sólo la verdad. Su verdad, claro”.

Así, ahora Motta se niega a “interpretar” o “psicoanalizar” las películas que convoca en su libro, y esquiva las posibles discusiones inertes. “Para un realizador cinematográfico, su obra de arte se encuentra en el propio lenguaje. Un filme implica comprenderlo, independientemente de su grado de narratividad. Una película comunica un sentido posible y justamente por eso es un medio de comunicación, un lenguaje. Queda claro que en la enseñanza de Freud y de Lacan ambos se servían de otras disciplinas para ampliar sus conceptos. Y entiendo que así como el psicoanálisis ha influido en el cine, es el cine que debe reflexionar y desarrollar su inscripción en la historia del pensamiento. Pero los guiones de las películas que buscan explicar lo psíquico se construyen con un método seudocientífico que trasladado a secuencias fílmicas, sólo provocan en el espectador un sentimiento de ridículo o bien una sensibilidad garantizada”, reflexiona Motta y trae un ejemplo que cita en su libro sobre una experiencia del realizador argentino Jorge Prelorán, en la que en pleno fervor del ‘cine debate’ alguien comenta acerca de la “toma de peso de la sombra sobre el alma en conflicto” y él responde que “esa es la única luz que tenía para dirigir en ese lado, y por eso la secuencia había salido así”.

Por el contrario, el trabajo de Motta, también presidente del Capítulo de Psicoanálisis y Cine de la Asociación Argentina de Salud Mental, intenta trasladar las imágenes a los conceptos psicoanalíticos para alimentar la teoría y la práctica del campo. “Retransformar diversas problemáticas de nuestro tiempo para convertirlos en interrogantes válidos acerca de lo que puede ser un sujeto, es decir alguien con otro. De captar una realidad posible, tal como Freud puede hacerlo además a lo largo de sus historiales clínicos, imposible de fijar en un patrón estándar”, comparte. Así, el lector que se aventure en su investigación no se topará con explicaciones sobre el qué y el porqué de cada escena que forman parte de las más de veinte películas que llaman la atención del autor y que desglosa al final de su ensayo, a modo de fichas técnicas ordenadas cronológicamente por año en el que se vieron en la pantalla. Un perro andaluz , la primera en la que colaboró Salvador Dalí (1929); Monsieur Verdoux , del británico Charles Chaplin (1947); La ventana indiscreta , de Alfred Hitchcock (1954); Psicosis , del mismo director (1960); Háblame de amor , de Giorgio Simonelli (1961); Satyricón , de Federico Fellini (1969) o El imperio de los sentidos , de Nagisa Oshima (1976), sólo por nombrar algunas de las que componen el conjunto de filmes elegidos por Lacan para abordar.

Imágenes resignificadas
Filmada con colaboración indirecta de su amigo Salvador Dalí en 1952, El , otra de las películas de Buñuel citadas por Lacan en sus clases (además de Viridiana ) constituye un completo retrato sobre la paranoia. Lacan la proyectó entre sus alumnos y la recomendó a sus colegas, y solía decir que si uno quería saber todo acerca de la neurosis obsesiva debía leer el caso de “El hombre de las ratas” de Freud, pero si se pretendía entender la paranoia y los celos no tenía que perderse esta película. Por otro lado, Nunca es domingo , de Jules Dassin es citada en una clase que Lacan impartió el 6 de julio de 1960 para explicar la articulación tirante que existe entre la ética y el propio deseo. “En la película, el personaje (…) toma una copa para marcar el exceso de su entusiasmo y de su satisfacción y la estrella contra el suelo. Cada vez que se produce uno de estos estrépitos, vemos que la caja registradora se agita frenéticamente. Esta caja fuerte define muy bien la estructura con la que nos vemos. Lo que hace que pueda haber deseo humano, que ese campo exista, es la suposición de que todo lo que sucede de real es contabilizado en algún lado”.

De otras películas se sirvió Lacan para hablar del rol del psicoanalista y sumergirse en dos conceptos fundamentales de esta disciplina, “la transferencia” y la “contratransferencia” (aunque no era una palabra que usara Lacan, que prefería hablar de “mala palabra”, para referirse a los efectos que puede provocar el paciente en el analista). Lacan comprende que al “encanto” que debe producir el profesional puede convertirse en un “inconveniente de la praxis”. Y para ello alude al modo en el que se presenta el Dr. Fred Richdmond en Psicosis , de Alfred Hitchcock o el médico psiquiatra, especialista en realizar lobotomías, John Cukrowicz (interpretado por Montgomery Clift) en De repente, el último verano , el drama dirigido por Joseph Mankiewicz y guionada por Tennessee Williams. “Ser un esclarecedeor de enigmas no es resolverlos de manera directa, de un solo golpe, sino de un modo donde se establece la relación entre la apariencia engañosa (o el contenido manifiesto, en términos de Freud) y la verdad acerca de lo que puede ocurrir. Ser un esclarecedor señala el proceso del desciframiento, no sólo su resultado”, comparte Motta, llevando claridad a los malentendidos que pueden aparecer al inicio de un tratamiento psicoanalítico.

La presencia del otro
“El encanto –analiza Motta– no está mal. Incluso es lo esperado por una persona o por una obra. Ese encanto provoca y debe hacerlo. En cada disciplina también tiene sus riesgos. El cine puede caer en la vulgaridad o en la obscenidad y deja de ser un encanto. Es cuando el psicoanálisis puede transformar ese vínculo ‘encantador’ llamado transferencia en otro: la contratransferencia. Pero no se trata de no aplicarla sino que se trata de que ese vínculo no se transforme en un abuso de poder como muchas veces el cine quiere mostrar, una imagen perturbadora de algún tratamiento o la ineficacia del psicoanálisis o de la figura del analista”. En otras palabras, el analista en su primera impresión con el analizante no sólo debe detentar un saber acerca del motivo de consulta sino que eso debe acompañarse en todo momento con su posición amable. Pero la misma connotación de “encantador” encierra el concepto de sugestión del cual debe apartarse y del cual el cine siempre ha cuestionado. ¿O no es un encanto el personaje que Barbra Streisand compone como psicoanalista en El príncipe de las mareas y es de la más absoluta aberración en cuanto a su aplicación en el dispositivo psicoanalítico?, interpela el psicoanalista argentino. Por su parte la ópera prima de Alain Resnais Hiroshima mon amour , (de 1959) ayuda a Lacan a graficar la posibilidad de elaboración de los duelos y sobre ella dirá que “es una historia muy adecuada para mostrarnos que cualquier alemán irreemplazable puede encontrar inmediatamente un sustituto perfectamente válido en el primer japonés que aparezca a la vuelta de la esquina”.

El cine es imagen a imagen en movimiento, y desde ese lugar es una cárcel del goce, como un cuadro, que remarca lo inaprensible de la mirada, y también su límite. ¿Pero da lo mismo cualquier construcción de la ficción? Probablemente no: estará atravesada por nuestros fantasmas y de la constitución particularísima de nuestro Yo. Además dependerá de la verosimilitud lograda con aquello inefable: la verdad, tal como la entiende Lacan. En el escrito, que forma parte del último capítulo del ensayo de Motta, el célebre psicoanalista no se priva de elogiar al director francés Benoît Jacquot, creador prolífico de películas como El asesino musical (de 1975, que vio la luz un año antes del documental que realizó con el propio Lacan y que se emitió dos veces en televisión con el nombre Jacques Lacan: la psychanalyse , –1974–). “Benoît Jacquot, relata Lacan, al tener talento, hace del fantasma la verdad. Porque el talento consiste en eso: dar en el blanco (…) Se dice que un arte está concebido para gustar: es su definición pero no es suficiente en el cine: hay que ser convincente”.

Como explica Motta si pensamos que el concepto de fantasma remite a “algo más íntimo y más comprometido con nuestras propias ficciones que nos hacen ver por momentos que son verdades únicas e irrebatibles. La necedad de una frase fantasmática puede convertirse en otra que nos permita saber que hacer en un momento cuando ya no teníamos esperanza alguna de continuar. Desalentados por nuestras propias miserias neuróticas. El cine no es quien pueda ayudar a entender nuestra constitución subjetiva, en cambio sí un filme en particular, aquel que la persona pueda encontrar la ‘punta del ovillo’ para desanudar su propia historia y embrollarse con ella cada vez menos. En el cine, en la literatura, visitando un museo, y hasta yendo de compras, es decir, en cada acto cotidiano, podemos entender nuestras repeticiones que se elaboran en presencia de otro. En este caso es lo que el psicoanálisis nos viene ofrecer: romper con el discurso autista de la época que nos toca vivir”.

Fuente:
www.revistaenie.clarin.com

domingo, 10 de octubre de 2010

¿Se puede engañar al cuerpo para que sea joven?

Michael Mosley
BBC
10/10/10



Si las personas mayores se visten, viven y hablan como lo hicieron en su apogeo, ¿les puede ayudar a sentirse más joven y más en forma?

¿Será que ese desacelere que viene con los años es imaginario? Para averiguarlo, convencí a seis celebridades de edades comprendidas entre 76 y 88 a para que vivieran en mi laboratorio científico: una casa de campo decorada en el estilo de los años '70.

El proyecto fue diseñado como un seguimiento a un primer experimento realizado por la profesora Ellen Langer, de la Universidad de Harvard.

En 1979, Langer estaba investigando en qué medida el envejecimiento es producto de nuestro estado de ánimo. Para explorar esta posibilidad, ella y sus estudiantes realizaron un experimento que llamaron el "estudio en sentido contrario a las agujas del reloj". Se trataba de tomar un grupo de personas de edad avanzada y ponerlas en el mundo de 1959.

La pregunta que quería responder era, si llevamos la mente 20 años atrás, ¿reflejará el cuerpo este cambio?

Nuestro experimento tenía ambiciones similares: hacer que un grupo de gente se sienta más joven al recrear el mundo que dejó atrás hace 35 años.

Nuestros voluntarios fueron los actores Liz Smith (88), Sylvia Syms (76) y Lionel Blair (78), el árbitro de cricket Dickie Bird (77), el presentador de noticias Kenneth Kendall (86) y el ex editor del diario Daily Mirror Derek Jameson (80).

Aceptaron vivir en nuestra cápsula de tiempo por una semana, durante la cual vestían ropa en los años 1970, dormían en las réplicas de sus propias habitaciones en esa época, veían televisión de esa era y hablaban de 1975 en el tiempo presente.

Resultó ser una experiencia fascinante, pero el agotadora, tanto para los experimentadores como para los conejillos de indias.

A su suerte
Desde el principio les dejamos claro a nuestros voluntarios que se esperaba que cuidaran de sí mismos.

Investigaciones en ancianatos muestran claramente que darle a los residentes el control de sus propias vidas y decisiones tiene un impacto muy beneficioso en la salud y la felicidad. En un estudio, los residentes a los que se les permitió elegir una planta para cuidar, y cuándo y dónde recibir a los visitantes, 18 meses más tarde estaban significativamente mucho más alegres, activos y alerta. También eran mucho más propensos a estar vivos.

Algo más acerca de nuestra casa estilo '70s fue que estaba llena de desafíos físicos. Había alfombras felpudas con las que enredarse, desniveles con qué tropezarse y linóleo en el cual resbalarse.

La investigación en ratones ha demostrado que los que habitan un entorno difícil viven cerca de un 30% más que los que en un entorno seguro pero aburrido.
En ese espíritu, a su llegada, los voluntarios tuvieron que cargar sus maletas por las escaleras y hasta sus habitaciones. Fue la primera vez en mucho tiempo que habían sido forzados a hacer algo así y no estaban contentos. Pero aceptaron el reto.

Cuando comenzaron en la parte inferior de la escalera, un par se empecinaron en que no iban a ser capaces de hacerlo. Observando desde un primer laboratorio, era difícil resistirse a ir en su ayuda.

Poco a poco, paso a paso, lo lograron.

Más que retarlos a hacer un esfuerzo físico los obligamos a cuestionarse si quizás eran físicamente más capaces de lo que ellos mismos habían dado crédito.

Pensarse distinto
Fue un inicio difícil, pero un elemento central del experimento original de Langer es la idea de que nuestras preconcepciones juegan un papel muy importante en la manera cómo percibimos el mundo, y cómo nos percibimos a nosotros mismos.

Mediante la inmersión de nuestros voluntarios en el mundo 1970, esperábamos hacer que se concibieran como más jóvenes, más en forma y más saludables.

Para muchos de ellos, los años 70 había sido una década de oro, un punto culminante de su carrera.

Llevamos al ex árbitro Dickie Aves, al estadio Lord’s (la catedral del cricket). Mientras caminaba por el túnel, hacia el terreno de juego, floreció antes de nuestros ojos.

Dickie sufrió un derrame cerebral, estuvo 18 meses enfermo, perdió la confianza y terminó pensando que era un anciano. A finales de la semana, su confianza estaba de vuelta y mostró una mejoría notable a través de una serie de pruebas, incluyendo la memoria y la resistencia.

Grandes cambios

Durante la semana le dimos a todas las celebridades tareas para hacer, pero también las dejamos a su suerte.

Por un máximo de 12 horas al día, los observabamos a través de nuestras cámaras de vigilancia y, al igual que Langer había descubierto todos esos años antes, notamos grandes cambios.

A mitad de la semana, Liz Smith subió 148 escalones con la ayuda de un solo bastón. Para alguien que no había caminado sin dos bastones desde su derrame cerebral -y que a menudo dependía de una silla de ruedas- fue un verdadero avance.

Liz ya no estaba dispuesta a ser limitada por las restricciones físicas que había impuesto a sí misma.

Al final de la semana sometimos a nuestros conejillos de indias a la misma batería de rigurosas pruebas físicas y psicológicas que al principio. Memoria, estado de ánimo, flexibilidad, resistencia e incluso la visión había mejorado en casi todos ellos.

Los resultados no fueron uniformes, pero en algunos casos, se despojaron de hasta 20 años en su edad biológica aparente.

Terminó siendo un caso convincente para reforzar el argumento de Ellen Langer de que abrir nuestras mentes a lo que es posible, puede conducir a una mejor salud, sea cual sea nuestra edad.

Fuente:
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/10/101007_vejez_mente_joven_langer.shtml

domingo, 3 de octubre de 2010

La gente narcisista tiene mayores posibilidades de destacarse como líderes

El siguiente artículo fue originalmente publicado en Octubre de 2008. A pesar del tiempo transcurrido, sus resultados son interesantes.



Traducción de Claudio Pairoba

Un grupo de investigadores ha encontrado que la gente con marcado comportamiento narcisista tiende a tomar el control de grupos sin líderes. El narcisismo es una característica en la cual los individuos se centran en ellos mismos, exageran sus talentos y habilidades y carecen de empatía por otros.

“No solo los narcisistas se califican a sí mismos como líderes, lo cual uno esperaría, sino que otros miembros del grupo los ven como la gente que realmente conduce el grupo,” expresó Amy Brunell, autor principal del trabajo y Professor Asistente de Psicología de la Universidad Estatal de Ohio en Newark.

Los narcisistas, por definición, están centrados en ellos mismos y tienen una excesiva confianza en sus propias habilidades.

Los investigadores encontraron resultados similares en dos estudios separados que involucraron a estudiantes universitarios y uno que evaluó a gerentes de negocios en una maestría en administración de negocios.

Y mientras que los narcisistas tienen mayores posibilidades de convertirse en líderes, los resultados de uno de los estudios sugieren que, una vez que llegan al poder, los narcisistas no desempeñan mejores sus tareas en ese puesto de liderazgo en comparación con otros.

“No es sorprendente que los narcisistas se conviertan en líderes,” manifesto Brunell.
“Les gusta el poder, son egotistas, y son generalmente extrovertidos y encantadores. Pero el problema es que no necesariamente son mejores líderes.”

El estudio aparecerá en una próxima edición impresa de la revista Personality and Social Psychology Bulletin.

El primer estudio evaluó a 432 estudiantes universitarios. Todos completaron pruebas que midieron varias características de la personalidad, incluyendo al narcisismo. Luego se los dividió en grupos de 4 y se los puso en la situación hipotética en la cual eran un comité de oficiales de alto rango del centro de estudiantes con la tarea de elegir al director del próximo año. A cada persona en el grupo se le dio el perfil de un candidato para el puesto y cada uno tenía que defender a su candidato en particular.

Luego del debate, votaron por el director, y completaron un cuestionario evaluando el liderazgo de ellos mismos así como de los otros miembros del grupo.
Los resultados mostraron que los estudiantes que obtuvieron un puntaje más alto en una de las características del narcisismo – su deseo de poder – tuvieron mayores probabilidades de decir que querían liderar el grupo, y tuvieron mayores chances de ser vistos como líderes por los otros miembros del grupo.

El otro aspecto del narcisismo – la necesidad de atención – no estuvo tan fuertemente relacionada con los roles de liderazgo en los grupos.
“No es sorprendente, pero el deseo de poder es lo que realmente impulsa a los narcisistas a buscar posiciones de liderazgo”, expresó.

En un segundo estudio, 408 estudiantes fueron colocados en grupos de 4 y se les planteó una situación en la cual tenían que imaginar que estaban en una isla desierta luego del hundimiento de su embarcación. Tenían que salvar 15 objetos que el grupo tenía que llevar a la playa y que serían los más apropiados para ayudarlos a sobrevivir.

Después de la discusión grupal, aquellos con puntajes más elevados en la dimensión de poder conectada al narcisismo mostraron el mayor deseo de liderar la discusión grupal, se clasificaron a sí mismos como líderes, y fueron vistos por los otros miembros del grupo como líderes.

Este estudio avanzó un poco más al evaluar el desempeño de los narcisistas en su papel de líderes. Los investigadores evaluaron las listas preparadas por cada individuo y por el grupo, de los 15 artículos que ellos creyeron los ayudarían a sobrevivir. Compararon sus listas con una preparada por un experto que da clases de supervivencia para el ejército de los EE.UU.

Los resultados mostraron que los narcisistas no tuvieron una mejor actuación al seleccionar los artículos que asegurarían una mejor supervivencia. Además, los grupos que obtuvieron los puntajes más altos en narcisismo no tuvieron una actuación más destacada que otros grupos en la tarea encomendada.

Un tercer estudio incluyó a 153 gerentes de negocios inscriptos en una maestría en administración de negocios en una importante universidad del sudeste. Los gerentes fueron puestos en grupos de 4 y se les pidió que participaran en una situación imaginaria donde eran miembros de una junta escolar que tenía que decidir como destinar una gran contribución económica de una compañía imaginaria.

Dos observadores entrenados – profesores o estudiantes de doctorado en psicología industrial/de organizaciones – observaron a los grupos y calificaron el rol de liderazgo que asumió cada participante en su grupo.

Los resultados mostraron que aquellos estudiantes de la mestría con los puntajes más altos en narcisismo fueron los que tuvieron las mayores posibilidades de ser identificados como líderes en potencia por los expertos observadores.

“Incluso los observadores entrenados vieron a los individuos narcisistas como líderes naturales,” contó Brunell. “Además, el estudio mostró que el narcisismo juega un rol en el liderazgo entre los gerentes del mundo real.”

Brunell manifesto que los estudios tomaron en cuenta otros factores - tales como género y características de la personalidad como una alta autoestima y extroversión – los cuales pueden estar relacionados con el desarrollo de liderazgo. Pero incluso cuando estos factores fueron tenidos en cuenta, el narcisismo todavía siguió jugando un rol decisivo.

Es importante no confundir narcisismo con una elevada auto-estima, expresó.
“Una persona con alta auto-estima tiene confianza y es encantadora, pero también tiene un componente de interés por el otro y quiere desarrollar cierta intimidad con los otros,” explicó Brunell. “El narcisista tiene un visión exagerada de sus talentos y habilidades y para ellos todo gira a su alrededor. No se interesan mucho por los demás.”

Brunell también comento que considera que los resultados pueden aplicarse a muchas partes de la vida, desde los aspectos políticos de la carrera presidencial hasta Wall Street.

“Mucha gente ha observado que una alguien que se postule para presidente de los EE.UU. tiene que ser narcisista,” comentó. “Me sentiría sorprendida si alguno de los candidatos que se han postulado no superara al promedio en cuanto a su narcisismo.”
Lo mismo puede decirse para los líderes de compañías de Wall Street que han ganado y perdido millones de dólares en los últimos años.

“Ha habido muchos estudios que han encontrado que los líderes narcisistas tienden a manifestar una performance cambiante y riesgosa en cuanto a la toma de decisiones se trata y pueden ser líderes ineficaces y potencialmente destructivos,” expresó.
Sin embargo, eso no significa que todos los problemas en Washington y Wall Street puedan ser atribuidos a líderes narcisistas.

“Estoy segura que algunos de estos líderes tuvieron que tener una gran autoconfianza y estar seguros de sus habilidades. Pero hay mucho más detrás de los problemas del gobierno y de los negocios que las personalidades de sus líderes.”

Fuente:
http://www.machineslikeus.com/news/narcissistic-people-most-likely-emerge-leaders

sábado, 28 de agosto de 2010

Nuestros mejores y peores momentos ocurren dentro de relaciones sociales según un trabajo de investigación

Los estudios contradicen la noción de que los logros individuales son los que marcan los mejores y peores momentos de la vida.



Traducción de Claudio Pairoba
26 de Agosto.

BUFFALO, N.Y. – En el primer estudio de este tipo, los investigadores han encontrado evidencia convincente de que nuestras mejores y peores experiencias en la vida probablemente no involucren logros individuales sino la interacción con otra gente y la realización de una imperiosa necesidad de conexión social.

Los hallazgos, los cuales se oponen a las implicancias de investigaciones previas, aparecen en “Lo que nos hacen sentir maravillosamente bien también nos hace sentir increíblemente mal: El impacto emocional de experiencias independientes e interdependientes.” El estudio cuenta los resultados de experimentos llevados a cabo en la Universidad de Buffalo (UB) y aparecerán próximamente en la edición impresa de “El Yo y la Identidad”.

Shira Gabriel, coautora del trabajo y Profesora Asociada de Psicología de la UB, dice “La mayoría de nosotros dedicamos mucho de nuestro tiempo y esfuerzo a los logros individuales tales como trabajo, pasatiempos y estudios.”

“Sin embargo esta investigación sugiere que los eventos que terminan constituyéndose en los más importantes de nuestra vida, los eventos que nos traen la mayor felicidad y que también llevan el potencial para causar el mayor dolor, son los eventos sociales – momentos para conectarse con otros y sentir su conexión con nosotros.”

La Dra. Gabriel indica que gran parte de la investigación en Psicología Social ha sugerido explícita o implícitamente que los eventos que se experimentan de manera independiente de otros individuos son claves para explicar nuestras experiencias emocionales más intensas.

“Encontramos, sin embargo,” dice, “que no eran los eventos independientes o individuales tales como ganar premios o completar tareas los que afectaban de manera más importante a los participantes; sino que eran los momentos en que relaciones cercanas comenzaban o terminaban; cuando la gente se enamoraba o encontraban un nuevo amigo; cuando un ser amado moría o les rompía el corazón. En síntesis, eran los momentos de conexión con otros los que afectaban de manera más profunda la vida de las personas.”

Los investigadores incluyeron como autores principales a Lisa Jaremja, una estudiante de doctorado en Psicología de la Universidad de California, Santa Barbara y Mauricio Cavallo, Profesor Asistente en Psicología de la Universidad de Oklahoma.
Un total de 376 individuos participaron en los cuatro estudios que formaron las bases de las conclusiones obtenidas por los investigadores.

El estudio 1 se centró en estudiantes universitarios a quienes se les pidió que describieran las experiencias emocionales más positivas y negativas de sus vidas. De manera abrumadora, y sin importar el sexo de los participantes, los sujetos mostraron una mayor tendencia a describir eventos sociales como las cosas más positivas y negativas que hubieran experimentado (comparado con hechos independientes).

El estudio 2 repitió y extendió los objetivos del estudio 1, con resultados similares, y se enfocó en participantes de mediana edad a quienes se les pidió que contaran una experiencia emocional intensa y reciente.

El estudio 3 brindó evidencia acerca de que el fuerte impacto emocional de los eventos interdependientes (o sea sociales) informados en los dos primeros estudios no se debió al hecho de que los eventos sociales fueran más destacados que los eventos independientes.

El estudio 4 demostró que cuando se piensa acerca de eventos sociales e independientes, los participantes clasifican a los hechos de naturaleza social como de mucho mayor impacto que los eventos independientes. El estudio 4 también demostró que los eventos de carácter social obtienen su impacto emocional de nuestra necesidad de pertenecer.

La investigación y la experiencia de Gabriel se enfocan en la naturaleza social del yo, incluyendo aspectos sociales de la interpretación del yo, las funciones sociales del yo, la necesidad de pertenecer y las diferencias de género en las estrategias para conectarse con otros.

Fuente
http://www.eurekalert.org/pub_releases/2010-08/uab-oba082610.php?fb=1

miércoles, 4 de agosto de 2010

Los expertos se preocupan por el “sobre diagnóstico” de los desórdenes mentales

28 de Julio de 2010


Los expertos dicen que una edición actualizada de una biblia sobre salud mental para médicos puede incluir diagnósticos para “desórdenes” tales como los berrinches de los chicos y comer en demasía.

Los principales expertos en salud mental advirtieron el Martes que una nueva edición del Manual de Estadísticas y Diagnóstico de Desórdenes Mentales (DSM por sus siglas en inglés) podría ir en contra de la seriedad de la enfermedad mental y etiquetar a prácticamente cualquiera como teniendo algún tipo de desorden.

Los expertos expresaron que a mucha gente previamente considerada como perfectamente saludable se le podría decir que sufre de trastornos tales como “depresión con ansiedad suave”, “síndrome de riesgo psicótico” y “desorden de desregulación del carácter”.’

“Se está filtrando metiéndose en la normalidad. Está convirtiendo la pileta de normalidad en un charquito,” le dijo a Reuters Til Wykes del Instituto de Psiquiatría del Kings College en Londres.
La Asociación Psiquiátrica Norteamericana (APA por sus siglas en ingles) publica el DSM, el cual contiene descripciones, síntomas y otros criterios para la diagnosis de desórdenes mentales. El libro es considerado como la biblia del diagnóstico global para el campo de la medicina de la salud.

El libro da definiciones claras para profesionales que tratan pacientes con desórdenes mentales, así como para los investigadores y las compañías farmacéuticas que buscan desarrollar nuevas formas de tratar esos desórdenes.

Wykes y sus colegas Felicity Callard y Nick Craddock del Departamento de Medicina Fisiológica y Neurológica de la Universidad de Cardiff expresaron a Reuters que muchos en la comunidad psiquiátrica están preocupados de que cuanto más se expandan los lineamientos, es más probable de que ya nadie va a ser clasificado como normal.
“Técnicamente, con la clasificación de tantos nuevos desórdenes, todos vamos a sufrir de algo,” dijeron en una declaración conjunta. “Esto puede conducir a la creencia de que muchos más de nosotros “necesitamos” usar medicamentos para tratar nuestros “problemas” – (y) muchas de estas drogas van a tener efectos secundarios desagradables o peligrosos.”

Los científicos dijeron que el diagnóstico “síndrome de riesgo de psicosis” es muy preocupante dado que podría ser usado para gente joven que puede tener solo un pequeño riesgo de desarrollar una enfermedad.

“Es un poco como decirle a 10 personas que tienen un resfrío común que están “en riesgo de síndrome de neumonía” cuando sólo uno tiene probabilidades de contraer la enfermedad,” agregó Wykes durante la charla.

Los científicos dieron ejemplos de la revisión previa del DSM, el cual se conoce como DSM 4 e incluye categorías y diagnósticos más amplios para la atención del desorden de hiperactividad con déficit de atención (ADHD por sus siglas en inglés), el autismo y los desórdenes bipolares de la infancia.
Dijeron que esto “ha contribuido a 3 falsas epidemias” de estas condiciones, particularmente en los EE.UU.

“Durante la última década, ¿cuántos doctores fueron arengados por padres preocupados para que le dieran drogas tales como el Ritalin a los niños que realmente no lo necesitan?,” preguntaron durante su declaración.

Wykes y Callard publicaron un comentario en el Journal of Mental Health manifestando su preocupación acerca de la próxima revisión del DSM y destacando otros 10 o más trabajos de investigación en la misma revista de otros científicos que también están preocupados. DSM 5 será publicado en Mayo del 2013.

Fuente:
http://www.redorbit.com/news/health/1897073/experts_worry_about_over_diagnosing_mental_disorders/index.html#

miércoles, 12 de mayo de 2010

Independientemente de la cultura, los chicos imitan hasta el exceso a los adultos

Por Gisela Telis
Traducción de Claudio Pairoba



Ya sean alumnos de pre-escolar de los suburbios australianos o chicos de una tribu en el Kalahari, los chicos copian a los adultos hasta en las fallas, de acuerdo a un nuevo estudio. Los hallazgos sugieren que la sobreimitación – en la cual los niños copian todo lo que un adulto hace, inclusive acciones tontas o irrelevantes – es una característica humana universal que puede contribuir a nuestra compleja cultura.

Los investigadores ya sabían que la sobreimitación era una singularidad específica de los humanos. En estudios previos, los perros y los chimpancés a los que se les enseñó a abrir una caja y a buscar un juguete copiaron el comportamiento de búsqueda del juguete sólo cuando demostró ser eficiente. Cuando un instructor adulto agregó acciones irrelevantes, tal como acariciar la caja con una pluma antes de abrirla, los animales entrenados las obviaron, haciendo solamente lo que era necesario para conseguir el juguete escondido. Pero los niños copiaron cada detalle, incluso el innecesario detalle de la pluma.

“Los animales se enfocan en terminar el trabajo,” explica Mark Nielsen, un psicólogo de la Universidad de Queensland, en Brisbane, Australia. “Los humanos parecemos olvidar todo lo referente al resultado y copiar todo lo que vemos.”

Nielsen tiene sus reservas, sin embargo, acerca de que todo el proceso de copiado sea realmente universal para todos los humanos, ya que todos los sujetos experimentales eran chicos de clase media a media alta, hijos de padres educados y occidentales. Tales padres tienden a enseñar y modelar de forma regular los comportamientos de sus chicos: por ejemplo, estos padres frecuentemente señalan objetos y explican para qué se usan, o instruyen a sus hijos sobre el paso a paso de una nueva actividad, con lo cual estimulan a sus hijos a verlos como expertos y sobreimitarlos.

Así que el investigador se enfocó en una cultura con un estilo de crianza diferente: los Bushmen del desierto del Kalahari. Mientras que un padre occidental podría enseñar a un joven cómo usar un arco y una flecha parándose detrás y guiando sus movimientos, un padre de la cultura de los Bushmen africanos le permitiría a su hijo ir a un día de caza y aprender a través de la observación y de la prueba y el error.

Así Nielsen elaboró la hipótesis de que un chico al que se le enseña sin estarle encima tendría menos razones para sobreimitar a los adultos y haría eso menos a menudo.

Para probar esta idea, Nielsen le enseñó a más de 90 chicos de entre 2 y 13 años en múltiples comunidades Bushmen y en Brisbane, a abrir un set de cajas opacas cada una e las cuales contenía un juguete escondido. Cada caja podía abrirse fácilmente con una perilla, deslizando una palanca o moviendo un par de piezas que mantenían la tapa en su lugar. A sesenta y dos chicos se les permitió jugar antes con las cajas, y a 10 de estos descubrieron como abrirlas por sí solos.

Después Nielsen u otro adulto que actuaba como instructor de la comunidad les mostró a los chicos cómo abrir la caja, incorporando una acción innecesaria en el proceso: dibujando círculos encima de la caja con un palito y usando ese palito para abrir la perilla, por ejemplo. Para sorpresa de Nielsen, todos los chicos sobremitaron de igual forma.

“Me quedé shockeado,” dice Nielsen. “Sus formas de encarar la situación fueron las mismas – no hubo diferencia en lo absoluto.”

Los resultados respaldan la idea de que la sobreimitación es un fenómeno transcultural fundamentalmente humano, un fenómeno que puede ser crítico para la transmisión de la cultura humana. Para los humanos, “lo que es importante es saber como se hacen las cosas, no lo que se hace,” informó Nielsen en la edición online de Psychological Science del 16 de Abril. Ese enfocarse en los medios más que en los fines les da a los humanos una ventaja en aprender los complicados comportamientos que forman una cultura, agrega.

“Este es un estudio muy interesante e importante,” dice Andrew Whiten, un psicólogo evolucionista de la Universidad de Saint Andrews en el Reino Unido. De todas maneras advierte que no hay que concluir que la sobreimitación es universal basándose en un solo estudio hecho en el África.

La investigadora cognitiva Laura Schulz, del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge, también es cauta. El estudio no explica por qué los chicos sobreimitan, dice. Podría ser que los humanos están “cableados” para aprender por imitación, o que asumen que los adultos hacen las cosas de una cierta manera por una razón, tal como buenos modales. “Tenemos una fuerte tendencia a asumir que otros actúan de forma racional,” dice la investigadora. “Creo que esta evidencia es buena para decir que los chicos del mundo tratan a los adultos como seres racionales y los imitan aunque no entiendan lo que el adulto está haciendo – especialmente si no saben lo que el adulto está haciendo.”

Fuente:
http://news.sciencemag.org/sciencenow/2010/05/kids-overimitate-adults-regardle.html

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