jueves, 31 de octubre de 2013

La actriz que sentó las bases del Wi-Fi

Se trata de Hedy Lamarr, una artista e inventora que nació en Austria en 1913. El 9 de noviembre es el Día del Inventor en Alemania, Austria y Suiza, en homenaje a su nacimiento.

Hedy Lamarr y Clark Gable en la película "Boom Town" (1940).

(Agencia CyTA-Instituto Leloir. Por Bruno Geller)- ‘¡Tu belleza me intimida tanto! Temía que me paralizase, por eso no podía aceptar al mismo tiempo el reto de tu inteligencia, tan sobrenatural como tu cuerpo‘.

Así es como en la novela Pubis Angelical -de Manuel Puig- el poderoso fabricante de armas explica el por qué de sus celos a su mujer, una bella actriz cuyo nombre artístico era Hedy Lamarr.

Hedwig Eva Maria Kiesler nació en Austria en 1913, en el seno de una familia judía. En 1942, cuando ya era una estrella de Hollywood, patentó la primera versión de un sistema secreto de comunicación. ‘Esta técnica es actualmente la base del principal instrumento contra las interferencias utilizado en muchos sistemas de defensa nacionales. En la década de 1980, empezó a implementarse en la transmisión de datos sin cable, como la telefonía móvil y las redes inalámbricas. Así se convirtió en la base, no sólo de la telefonía móvil celular 3G, sino de prácticamente todos los sistemas de comunicación digital inalámbrica modernos, como el Wi-Fi, el GSM, el Wlan y el BlueTooth. También se usa en la transmisión de datos satelitales‘, señaló a la Agencia CyTA la doctora Valeria Edelsztein, investigadora del CONICET en el Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA , autora del libro ‘Científicas: cocinan, limpian y ganan el premio Nobel (y nadie se entera)‘, y columnista en el programa Científicos Industria Argentina.

En Austria, Alemania y Suiza, el 9 de noviembre se celebra el Día del Inventor en homenaje al nacimiento de Hedy Lamarr. ‘Cualquier chica puede ser atractiva. Sólo tiene que quedarse quieta y parecer estúpida‘, solía decir irónicamente esta actriz que en la década de 1930 sería la primera mujer en la historia del cine en aparecer desnuda en una película comercial. En esa producción, titulada Éxtasis, se la ve corriendo sin ropa por la campiña checa después de darse un baño en un lago. A raíz de estas imágenes, la obra fue prohibida en muchos países, incluyendo a los Estados Unidos.

Hedy tenía formación científica: comenzó a estudiar ingeniería pero dejó la universidad para trabajar en Berlín con el legendario director de teatro Max Reinhardt. Tiempo después regresó a su Viena natal donde se casó en 1937, bajo presión familiar, con el fabricante de armas y municiones Fritz Mandl. En su autobiografía ‘Éxtasis y yo‘, Lamarr relata que Mandl tenía contactos con Benito Mussolini y militares nazis.

Lamarr fue sometida a un estricto control por parte de Mandl quien la mantenía encerrada en su lujosa mansión. Guiado por los celos, compró todas las copias de la película Éxtasis para retirarlas de circulación. Luego de drogar a la empleada encargada de vigilarla, Lamarr logró escapar por una ventana. Viajó a Paris y de ahí a Londres donde conoció al empresario Luis B. Mayer, de la Metro-Goldwin-Mayer, que la ayudó a reanudar su carrera actoral en Estados Unidos. Años después, finalizada la Segunda Guerra Mundial, Mandl se refugiaría en la Argentina , donde compraría una magnífica casa en La Cumbre, provincia de Córdoba. Esta residencia, que fue remodelada, se conocería como el Castillo de Mandl.

Lápiz labial y números

En 1940, durante una cena en Hollywood, Lamarr, conoció al compositor estadounidense George Antheil. Juntos desarrollarían el invento que haría posible el Wi-Fi y otros avances tecnológicos que cambiarían la comunicación y muchas facetas de la cultura a nivel mundial.

Entre muchas producciones, Antheil -‘el niño malo de la música‘- creó la obra ‘Ballet mecánico‘ que musicalizó el film homónimo de Fernand Léger y Man Ray. Esta música era generada por una ‘máquina‘ que integraba la sincronización de pianolas, timbres eléctricos y hélices de avión, entre otros dispositivos. En aquella cena en Hollywood Lamarr y Antheil se sumergieron en una apasionada conversación sobre cómo desarrollar un sistema de guía por radio de torpedos no detectable. Su objetivo era brindar un aporte a la armada de Estados Unidos para que lo utilizase contra los nazis. Unas horas después, la actriz garabateó con su lápiz labial su número telefónico en el parabrisas del auto de Antheil para seguir desarrollando la idea.

Es así que estas dos mentes brillantes se reunieron con frecuencia durante meses. En esos encuentros, Lamarr aplicó también sus conocimientos adquiridos en las reuniones que su exmarido Mandl mantenía con militares para crear nuevas tecnologías para armamentos. Intercambiando ideas, mientras Antheil tocaba el piano, inventaron un sistema de espectro ensanchado que fue patentado como ‘sistema secreto de comunicación‘.

‘Basándose en la música del piano, desarrollaron una fórmula teórica para crear sistemas con capacidad de controlar torpedos en forma remota por medio de cambios rápidos en la frecuencia de emisión de señales de radio sin que fueran interferidas por el enemigo. Si no hay una única frecuencia, es mucho más difícil que un tercero pueda detectarla y meterse en el medio‘, explicó Edelsztein. Y agregó: ‘La idea era brillante pero, como el desarrollo tecnológico de la época era muy pobre, no pudo ser puesta en práctica en ese momento. De hecho, tuvieron que pasar veinte años para su primera aplicación, en 1962, durante la crisis de los misiles, cuando los Estados Unidos descubrieron que la Unión Soviética había colocado misiles nucleares en territorio cubano. La armada estadounidense usó ese invento con transistores para que los sistemas de comunicación militar de sus barcos no fueran interferidos.‘

Manuel Eguia, director del Laboratorio de Acústica y Percepción Sonora (LAPSo) de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) e investigador del CONICET, explicó que las señales que se transmiten por radio normalmente utilizan una única frecuencia portadora, por ejemplo, una emisora de radio convencional que transmite a 100 megahertz. Estas señales pueden ser fácilmente interceptadas por un receptor que sintonice la misma frecuencia. ‘Ahora bien, supongamos que queremos transmitir un mensaje que no pueda ser interceptado salvo por nuestro receptor. Una posibilidad es utilizar varias frecuencias e ir saltando de una a otra siguiendo un patrón previamente acordado con el receptor. Por ejemplo utilizar primero la frecuencia de 100 MHz durante 1 segundo luego la de 103 MHz durante medio segundo, luego saltar a 98 MHz durante dos segundos, y así. La señal queda entonces distribuida sobre un espectro más amplio, pero con la ventaja de que si alguien quiere interceptarla sólo puede captar fragmentos y nunca la señal completa, ya que no conoce el ’patrón’ previamente acordado entre emisor y receptor. El invento de Hedy Lamarr y George Antheil utiliza esta idea‘, puntualizó.

El patrón de salto de frecuencias está inspirado en los papeles perforados que utilizan las pianolas, donde justamente se le dan instrucciones a un piano mecánico para saltar de una frecuencia (nota musical) a otra frecuencia cada cierto tiempo (la duración de la nota). ‘Dicho de otra forma, al contar tanto el emisor como el receptor con la misma ’cinta de pianola’ pueden sincronizar los saltos de frecuencia del aparato emisor y receptor y transmitir el mensaje completo de forma segura. Esta sincronización entre pianolas fue utilizada por George Antheil en su famosa obra musical ’Ballet mecánico’‘, destacó Eguía.

‘Muchas veces se pierden los nombres, se olvidan los rostros y finalmente nunca nos enteramos que hoy en día podemos usar la tecnología 3G, Bluetooth y Wi-Fi en parte gracias al aporte de una mujer que vivió una vida de película‘, subrayó Edelsztein.

Lamarr trabajó en producciones junto a estrellas como Clark Gable, James Stewart, Spencer Tracy y Judy Garland. Nunca ganó un oscar, pero en 1997 fue reconocida por la Fundación Fronteras Electrónicas (EFF, según sus siglas en inglés) de Estados Unidos por su aporte a una de las tecnologías más revolucionarias de nuestros tiempos.

Fuente:
www.diariolareforma.com.ar






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