La adaptación para Broadway de un clásico de los ´60 y la película sobre otro clásico de los ´50.
"Matar a un ruiseñor", de Harper Lee, está siendo adaptado para una obra
en Broadway. En Alabama después de la muerte de la Sra. Lee.(Jeff
Haller para The New York Times.)
Por Matt Wasielewski
En
un tribunal de Nueva York, unos abogados discutían sobre las ideas
racistas de Atticus Finch. Mientras tanto, libros como “Matar a un
Ruiseñor”, en el que Finch es el héroe virtuoso, eran quemados en
televisión para un remake de “Fahrenheit 451”. Es reminiscente de
mediados del siglo XX, pero estos clásicos estadounidenses aún resuenan
en 2018.
La adaptación teatral de Aaron Sorkin de la novela de
1960 “Matar a un Ruiseñor”, que tiene una fuerte carga racial, se
estrenará en Broadway en diciembre luego de que se resolviera una serie
de demandas legales este mes.
Los albaceas de la autora, Harper
Lee, habían demandado a la producción, afirmando que un borrador del
guión se desviaba demasiado de la novela. Pero el productor principal
del show, Scott Rudin, dijo al Times que no estaba dispuesto a apegarse a
los puntos de vista racialmente obsoletos del libro.
“No puedo ni
presentaré una obra que parezca que fue escrita en el año en que el
libro fue escrito, en términos de su política racial”, dijo Rudin. “El
mundo ha cambiado desde entonces”.
El asunto se complicó con la
publicación en 2015 de “Ve y pon un centinela”, en el que Lee retrata a
Finch como un viejo racista y segregacionista.
“El genio se escapó
de la botella”, dijo al Times Joseph Crespino, autor de un libro sobre
Atticus Finch. “No se puede tener la figura idealista de Atticus, no
ahora que sabemos que ella estaba batallando para darle sentido a ese
personaje”.
El
actor Michael Shannon, al fondo, y el director Ramin Bahrani en el
estrenode "Fahrenheit 451."(Arthur Mola/Invision, via Arthur
Mola/Invision/Associated press.)
Mientras
Rudin discutía en el tribunal sobre el contexto contemporáneo de la
novela, Ramin Bahrani la estaba quemando, junto con obras de Platón,
Kafka, Marx y J.K. Rowling.
La versión fílmica de Bahrani de
“Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury, se presenta ahora en HBO. Al
principio a Bahrani le preocupaba que la advertencia de Bradbury de un
mundo distópico sin libros no resonara en la cultura digital actual.
Pero, escribió en el Times, se dio cuenta de que el mensaje de la novela
es tan relevante hoy como en 1953.
“A Bradbury le preocupaba la
aparición del Reader’s Digest. Hoy tenemos Wikipedia y Twitter”,
escribió. “Le preocupaba que la gente sólo leyera titulares. Hoy parece
que la mitad de las palabras online han sido reemplazadas por emojis”.
Bradbury,
dijo Bahrani, predijo el surgimiento de “hechos alternativos” en una
era de la “post-verdad”. En un mundo digital, tener un libro físico que
no se puede rastrear, piratear o alterar puede verse como un acto de
rebelión.
También la industria de la moda está reinventando una
reliquia de la era pre-digital. Desde las pasarelas hasta las boutiques
de París, ahora los edredones están de moda.
En la tienda Calvin
Klein en Manhattan, los clientes pueden elegir entre una selección de
edredones de los siglos XIX y XX. En abril, el creador de accesorios
Loewe exhibió una colección de edredones en la Feria del Mueble de
Milán. Y las marcas han empezado a vender sacos de hombre adornados con
parches acolchados.
“Para mí, así es como me identifico con la
vida doméstica y las emociones de un consumidor”, dijo Emily Bode,
diseñadora en Bode, marca de ropa para hombre que ofrece sacos
inspirados en edredones a 1.500 dólares.
Con un mundo de la moda dependiente de los posts de Instagram, la sensación casera de estas mantas es cautivadora.
Amelia
Peck, curadora de artes decorativas estadounidenses en el Museo
Metropolitano de Arte, dijo, “lo curioso es que los edredones son
redescubiertos una y otra vez”.
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