lunes, 29 de marzo de 2010

Economía mundial: ¿la moneda china es realmente el problema? (2da. parte)

David Caploe, analista económico y político nos da su visión profunda, reveladora y distinta de la situación económica mundial. El Dr. Caploe es el economista político en jefe del sitio EconomyWatch.com



“Equilibrio”, sin embargo, es un concepto CLAVE en la economía académica convencional – sin importar que no exista en el mundo real – y ellos harán lo que sea para POSTULAR el equilibrio en CUALQUIER situación.

Aunque sea totalmente irrelevante en relación a lo que está ocurriendo, como es el caso con la actual recesión mundial en general y la situación comercial en particular.

Ahora bien, la mayoría de las veces gente capaz como Krugman /el comité editorial del New York Times / Roubini se dan cuenta de ésta situación, en especial cuando se trata de economías DOMÉSTICAS.

Allí es absolutamente obvio que el equilibrio puede ser una “consumación devotamente deseada”, pero lo reconocen por lo que es: “una completa falsedad”, como Michael Corleone le dice al Senado en “El Padrino II”.

Pero de alguna manera, cuando se trata de problemas de comercio y la economía mundial –especialmente en el terrible estado en que se encuentra hoy – ellos quieren volver al consuelo emocional de los mitos dominantes de sus días de facultad y simular que un equilibrio, que saben es totalmente de ficción en la economía política doméstica, realmente existe en el escenario mundial.

De hecho, sin embargo, NUNCA ha existido – los EE.UU., por ejemplo, ha tenido un déficit en su balanza de pagos desde 1959, y un déficit comercial desde 1971, sin ninguna declinación apreciable en el nivel de vida norteamericano. Y dado que la economía política mundial está centrada en los EE.UU. desde 1947, nunca debería haber tal cambio.

En pocas palabras, tanto los EE.UU. como el resto del mundo se han beneficiado grandemente de una economía política global que está básicamente desbalanceada.
Es bueno tanto para los EE.UU. como para otros países que el primero tenga constantes déficits de pagos y comercial, ya que esto permite a ALGUNOS países tener pagos y comerciar excedentes, los cuales, a propósito:
a) No son lo mismo.
b) No son necesariamente buenas cosas en sí mismas, pero eso es tema para otro día.

De hecho, HAY algunos países que PODRÍAN ser perjudicados por la fiera determinación china de mantener un valor particular de su moneda, pero no son economías desarrolladas como los EE.UU. y Europa Occidental, aunque el editorial del Times diga lo contrario.

A pesar de la retórica que surge de los EE.UU. – pero NO de otros países supuestamente dañados por el fortalecimiento de la moneda china, razones que el Times no puede explicar –las exportaciones chinas de bajo valor agregado NO compiten con los productos de alto valor agregado que vienen de esos países.

Y esto es por la simple razón de que los productos de bajo valor agregado dejaron el mundo desarrollado hace mucho tiempo debido a costos de salarios que son muy elevados.

En otras palabras, todos los empleos industriales que se fueron de los EE.UU. a México o China o cualquier otro país de bajos salarios NUNCA van a volver.

Y pretender que sí van a hacerlo no es sólo absurdo y autocomplaciente desde lo analítico, sino que engaña a los norteamericanos y es peligroso para la paz económica mundial.

Los 3 primeros son bastante obvios. Pero ¿¿¿por qué es esta obsesión sin sentido con que el fortalecimiento de la moneda china sea tan dañino para la paz económica mundial???

Muy sencillo: porque pretende que hay un motivo malicioso detrás de prácticas económicas perfectamente “normales” que EE.UU. mismo a) ha practicado por años; y b) promueve de manera continua en principio ¬– es decir, la movilidad del capital, la cual Karl Marx tan elocuentemente destacó, siempre busca los salarios más bajos para obtener las ganancias más elevadas.

En este contexto, los países cuyas industrias tienen más probabilidades de verse afectadas por pequeños fortalecimientos de la moneda china no son los EE.UU. y Europa – cuyos consumidores solo se benefician de los bajos precios de las exportaciones chinas – sino lugares como Indonesia y Vietnam, cuyas manufacturas de exportación compiten directamente con China, tanto en sus mercados internos como en otros mercados, ya sea los EE.UU. o Europa.

Estos países definitivamente podrían tener recelos de China, aunque muchos de ellos superan sus problemas con los productos manufacturados, haciendo ventas significativas de materias primas a la misma China.

Pero para importantes e iluminados sectores de la elite norteamericana – como Paul Krugman y el Comité Editorial del New York Times, así como la horda abiertamente egoísta de lobistas de la calle K moviéndose por todo Capitol Hill – estar haciendo semejante escándalo acerca de los “bajos” valores de la moneda china y como son problemáticos para los EE.UU. o la economía global es totalmente absurdo.

Como hemos mencionado, los consumidores norteamericanos – prácticamente más que cualquier otro “actor” económico importante en el mundo – de hecho se benefician significativamente del bajo costo de las importaciones chinas. De la misma manera que lo harían los consumidores europeos, si sus gobiernos más proteccionistas les permitieran la entrada, la cual, por lo menos hasta ahora, son reacios a autorizar, dado el poder político que todavía tienen aquellas manufacturas domésticas que todavía existen.

El problema con los EE.UU. y, dado que la economía política global esta centrada en este país, las economías mundiales tienen poco que ver con China en general, y ciertamente NADA que ver con el valor de la moneda China.

Esos problemas tienen que ver con las mentiras que las elites académicas / de los medios / corporativas / políticas les han estado diciendo al pueblo norteamericano y al resto del mundo – y por lo que sabemos a ellos mismos – desde el último régimen de Reagan, multiplicadas, por supuesto, durante la era de Cheney / Bush.

Y si los EE.UU. van de alguna manera a tratar de encontrar una salida de este embrollo en el que están metidos, debería dejar de culpar a China, y admitir, como ya lo dijo Shakespeare, “la falla yace no en nuestras estrellas, sino en nosotros mismos”.

Pero por supuesto que eso es mucho más difícil que cargarle el fardo a uno de los pocos países en el mundo que – si bien tiene problemas, sobre todo en los temas de medio ambiente, ocupacional, seguridad de productos, así como en cuanto a libertad de expresión y derechos humanos – tiene un liderazgo político que en realidad sabe lo que está haciendo cuando se trata de política económica.

Como lo expresamos en el asunto de Lehman / Repo 105 y Goldman Sachs / Grecia – los cuales tienen MUCHO más que ver cuando hablamos de los problemas reales de los EE.UU. – “Bienvenidos a las Décadas Perdidas”, las cuales, desafortunadamente, recién están comenzando.

David Caploe, PhD
Economista Político en Jefe.
EconomyWatch.com
Presidente / acalaha.com

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